La roca del tiempo

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colección de apuntes sobre arte III

HAMBRE

Compendio confección de vacíos para enmarcar una economía sobre el arte.

LAST

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(paréntesis)

Breve aclaración.

Las imágenes aquí contenidas son reapropiaciones recalcadas y transformadas, encontradas a modo de ready mades que como M. Duchamp elevaría a la categoría de obras de arte. El tiradero público de imágenes que satura la red es infinito. Si mal no recuerdo, Boltanski decía que no necesitaba añadir ninguna imagen al mundo, con las prexistentes el mundo ya era más o menos interesante, era suficiente con las que ya existían y que con ellas trabajaría otorgándoles otro sentido y connotación. Todas las imágenes aquí contenidas son ilustrativas y sin ánimo de lucro. Si usted se ve afectado por esto, es dueño de alguna imagen y lo puede demostrar, puede solicitarme en cualquier momento que descuelgue de la red su módica e invaluable pertenencia. Cierro el paréntesis. viva el arte. los que se mueren son los otros. ¡abajo la guillotina! ¡viva el mole de guajolote!

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bala perdida

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con los dos libros anteriores se puede llegar a pensar de modo equívoco, que escribo algo parecido a las tablas de la ley sobre arte. en este punto deseo desmentir cualquier atisbo que eso pudiese fomentar. cabos sueltos a los cuales se les puede adjudicar cierto sentido, hacer dicha interpretación señalada, ver lo que no hay, en fin, desviar un río cuyos cauces emplearían para sus propios fines, asunto que no me incumbe. asunto que aplaudo con antipatía. de un tiempo reciente, es que descubro que la fortaleza de la palabra imprime una multiplicidad plástica, una dimensión polimorfa. cambiante e inaprensible. un contrasentido y trampa a los delimitadores, regidores, correctores, aleccionadores, domesticadores, amaestradores, ordenadores, pedagogos, psicólogos, instructores. un contrasentido característico, como cuando en los dibujos animados aparecía la frase fabulística: una cucharada de su propio chocolate. la economía de la palabra, revierte y multiplica las fórmulas, actúa en el crisol del espíritu, modifica el paisaje de la mirada, diversifica el juicio cada vez postergado para que nunca llegue a su conclusión, desarticula el aparato represivo constitucional de cada sujeto, desajusta las fronteras físicas y conceptuales. el lenguaje en su interpenetración, en sus desfases discontinuos, en sus azares revoltosos, en sus suertes impredecibles libra sigilosamente la válvula de deseos y complicidades. ese lenguaje que juega, que apuesta al que lee, que trastorna las reglas de su propio juego y el sentido impuesto por los jugadores. el juego que no todos jugamos ni todos jugaremos, para ser sinceros con la palabra. este libro es sobre economía, claro, saltando y saliéndome de los márgenes de solo implicar el dinero como divisa de intercambio. como única vía. este libro libra los percances de la traumatología crítica de lo imposible que es volar. ofrezco este libro para volarse la tapa de los sesos. para hacer volar nuestras consciencias, nuestros estatutos, nuestras creencias, valores, en fin, nuestras vacuidades inmensas y pobladas de extravíos incandescentes.

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peace maker

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desde hace cuatro años casi no reproduzco música por ningún motivo. la peculiaridad de la percepción a la que he llegado, de forma inconsciente y accidental, es a que cada sonido se convierta en música, cada voz, cada hablante un canto. no presto demasiada atención al lenguaje que descifra en sus significantes o a sus oscuras intenciones venidas de un pozo profundo y lejano, escucho música.

como por un extraño artificio. por la música sé que no les agrada la realidad, que es intolerable, insoportable. la música ahuyenta, encanta, evade, extraña. la música puede matar.

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...¿o es que sin la música no se soporta el alma solitaria? ¿el silencio que podrían compartir dos personas en la contemplación del deseo presente, irrefutable presente? ¿es acaso que la escena es un teatro macabro y grotesco en el que los pensamientos se agolparían sin la pauta emocional de un asidero fantástico? ¿como una cascada abrupta de basuras incógnitas? como un río desbordado que nada lo contiene en la administración de su impulso o una presa que corre por su vida enajenada.

lo que me asombra es que aquel que enuncia una proyección sobre el mundo, habla menos de ese mundo que de sí mismo. probablemente no dice nada del exterior. posiblemente solo construye una superestructura lingüística inútil a la que le exige o soborna para que cobre valor, que para ese ente es evidente, ineludible, claro, dotado de una lógica infalible, idéntico al valor de una planta que sigue al sol irremisiblemente. mis detestados omnipotentes.

ni creo nada en la neutralidad. por lo regular lo que se esconde detrás de eso, es el miedo, un miedo inmundo. un miedo no que mata sino que vive. creo nos convulsionamos disimuladamente.

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georgetown clásico clasista

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artistas que están traumatizados porque la materia desaparecerá mucho después que ellos. porque irremisiblemente la materia terminará por desaparecer. porque la tierra será un espacio desolador y es probable que el capricho humano haya querido conservar algunos cientos de miles de tesoros y recuerdos que para nada servirán. artistas melancólicos al borde de lo que alguna vez valía no valía la pena. el tiempo sin regreso. decir que siempre es la primera y nunca antes vista vez, de lo que sea, es dotarse de una relevancia ignominiosa, al universo no le interesa nuestra diatriba, el cosmos nos ignora en nuestro drama personal, carece de consciencia motivos u razones. no somos ni siquiera el objeto veleidoso de un dios atroz. somos quizá la comprobación fehaciente de su extravío de su descalabro de su ociosidad. artistas nostálgicos de las postrimerías de la existencia metiendo su nariz entre las flores para evocar señorita e invitarlas a la noche.

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naranjas verdes, limas y limones

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por lo que había pensado que no eran las instituciones las que legitimaban a los artistas. sino al contrario, eran los artistas los que legitimaban a las instituciones. hacían los espacios, las relaciones monetarias, los acuerdos con el poder, los simulacros de éxito, la camaradería. un conjunto que se sostiene por todo lo que repta y de vez en cuando despeña sus trozos al rascarse

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frakaso. grueso, gacho.

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la mayoría de los modernos y sus sucesores creen en una suerte de idea de alimentar el candor de un fuego centelleante, encenderse en pasiones fútiles espontáneas variadas infinitas, incrementar su luz interior si es que la tienen, iluminarse originalmente en el desgaste y prosecución incesante, resplandecer entre sus congéneres, brillar en sociedad, propagar un incendio esplendoroso de triunfos y progresos, trompetas deslumbrantes. igualarse al sol y todas las estrellas. ilusos. por mi parte, estoy dispuesto a intentar aprender a apagarme.

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gran ilusión

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La sociedad, esa conjunción amalgamada de voluntades unidas, por más utópico que esto mismo suene, necesita un sacrificio. Se unen en el sacrificio, catarsis, expurgación, exégesis por la cual convierte lo que la ataca en otra voluntad más "buena", un medio por el cual libra una batalla por demás interna. Comunión que supura y castra, que se gangrena y mutila. Lo exige, en todo momento, es la ley natural con la que se defiende de la angustia que le provoca su propia ineptitud, con la cual justifica el desarrollo de su violencia, con la cual señala, culpa, expone a los condenados, aplaude en la plaza pública a los humillados. Es su círculo litúrgico de redención. Necesita encontrar un mal en el cual descargar-se para salvar-se. Redimirse por medio de los condenados a los cuales les escupe a la cara. Necesita sentenciar a unos para soliviantar su propia existencia, la nimiedad de sus recursos vanos, de su gestualidad entre patética y grotesca. Artaud escribió Van Gogh el suicidado de la sociedad, y él mismo se inmoló, detestando el maniquí autómata que era Breton, ese muñeco complaciente de palabras elocuentes, ese modelo de aristócrata taimado, ese revolucionario dogmático dueño de sus ideales panfletarios y de propaganda.

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santo oficio el sacrificio

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hice un globo aerostático a manera de patchwork con todas las clases de tejidos sociales, y me fui volando.

nadie es enteramente bueno ni nadie es enteramente malo, no tengo un juicio maniqueo acerca de lo que primordialmente desconozco. incluso nadie es el mismo nunca ni nunca la experiencia arroja el mismo esperado resultado sobre cada sujeto. cada sujeto se moviliza en una historia cambiante, entre sus sombras cambiantes, se disuelve y transforma. la frustración es esa, esperar lo que no llega, una promesa estática. la ilusión del lenguaje, ilusión humana por la cual se cree en la ceguera de la misma significación, es la ceguera del inconsciente, de la locura, cada vida, intrincada con millones de aristas es exclusiva de sus propias historias la mayoría de las veces, del tiempo silentes, disímiles, únicas, irrepetibles, abstractas, de geometrías deformes, imperfectas etc. incluso la frontera interpuesta con los otros es invisible y provee de unas alternativas infinitas en cuanto a nuestro desconocimiento en despoblado de los otros. como arenas sedimentarias, si es que hubiese una suerte de estancia en la que repose el ser, porque el ser se quiera o no, es dinámico, olvido, más que recuerdo, nunca el mismo, una capa tras otra de inconsciente degradado. la ilusión humana consta de esa supuesta semejanza, constancia, de ese reflejo en el que creo ser lo otro y que lo otro soy yo, lo que diga, logos, lo nombro, lo apropio y lo hago mío en la nimiedad de mis miserias, de mi conocimiento estrecho, de mi experiencia limitada, de mi supuesta comunicación con lo otro, de su enlace imbricado. adapto el mundo a mí imagen, y ese es el engaño, hago de ese laberinto el hotel de mis elucubraciones familiares. podría aventurarme a decir que la posición huérfana del lenguaje da una separación de ese mundo que adopta o no a los hombres con lo que pronuncian, los acoge o los arroja o los condena, los subvierte o los somete. para ello no hay mejor traductor o cuando menos un traductor tan fiable al deseo como es el dinero. traductor de traductores. traición del deseo, el dinero mismo es sublimación, por eso hay enfermos que amasan dinero como enfermos. aquello que deseo es ajeno e inconmensurable y sin memoria previa. aquello que deseo ni siquiera existe. 3 dólares no son los mismos en mis manos que en las manos de otro sujeto, nunca, el dinero traduce la inconstancia del deseo, incluso podría asegurar que el dinero solo es la apuesta, cuando pago pierdo, gano porque pierdo y vuelvo a perder cuando llega el objeto de la transacción, ese objeto real, escurridizo, terrestre desastre, opacidad viscosa enigmática. miente el que esté satisfecho, nada es lo que se espera, esperas agónicas, estertores diurnos, metáforas de la muerte entre las fauces feroces. fieras dóciles.

cierro los ojos y soy un campo de flores, ¿eso en qué modelo económico cabe?

recuerden que aquí solo publico la lluvia. el desierto, su sed, es mía.



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como el burro que aprendió a tocar la flauta

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Introducidos en el siglo IX A.C. a Europa, por los Fenicios desde Egipto, donde fueron domesticados, los gatos conformaron una población endémica que era valorada por mantener una asepsia contra las ratas, alejándolas de las casas y los resguardos de alimento. En el siglo XIII D.C. el Papa Gregorio IX decreta que los gatos contienen en su interior al demonio, sigilosos su actitud delata asociación con las artes oscuras. La Inquisición hierve de argumentaciones, son manifestaciones infernales, satánicas, ayudantes de las brujas, sobre todo los felinos negros. Son odiados, temidos y perseguidos en la rabia infundada de la superstición. La iglesia manda exterminar todos los gatos de Europa. Las ratas se reproducen se multiplican, se reproducen sus pulgas se centuplican. Las ratas engendran, pululan, y enferman, en la podredumbre aflora la peste, las pulgas la transmiten en los hacinamientos humanos por la sangre. La muerte negra se extiende, diezma una tercera parte de la población europea, 20 millones de personas, una vez infectado podías morir en una semana. Los gatos tenían la culpa.

¿Por que razón tendría que ir a un museo a leer los caprichos de un señor feudal?

al entrar al teatro se me sale el intestino. una sensación me recorre, un promontorio me nace del bajo vientre, un bulto, una montaña. no precisamente un monte de venus. no soporto cuando el alma del intérprete no está afinada acorde a lo que está diciendo. me nace una rabia interna, algo que me devora, un deseo cruel que me asina detrás de los ojos. ese aire, esa voz, esa comprensión de lo que se dice es un humilde reconocimiento de lo que se escribió, del carácter, vine a ver una tragedia que resultó en una antipatía, en desglose de una arbitrio actoral. no tiene nada que ver con henchir el pecho a cada instante, repetición compulsiva fastidiosa. se me abulta el estómago en el teatro, me faltaría croar ante lo que no tolero en los actores. un croar indiferente y sonoro frente al pozo de los sueños. un croar absorto.

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minino medieval

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Había una reina hermosa, malvada y tonta. En un reino lejano remoto e inmemorial. Su reino descansaba sobre una colina que era la crin de un caballo agitado por las órdenes de un cochero. Ella envidiaba los rayos del sol, los detalles que cualquiera de sus sirvientas pudiesen tener, o los tonos graves de las voces de los hombres. Su poder y su belleza se debía a generaciones de generaciones de combinaciones azarosas, que como cada pueblo cada gobernante es lo que es, benévolo, atroz, indulgente o despiadado. Así como un día ejecutan a un pobre desgraciado infravalorado al otro dan limosna entre los mendigos y hacen proliferar la caritativa miseria entre el personal. Cada cual distinto sin absolutas definiciones que pudiesen demarcar un reino idéntico a otro reino, cada cual sus virtudes o vicios, obran por caminos inexorables. Las personas de ese pueblo habían vivido como todos los veranos a la sombra de su esfuerzo, sin tener demasiada en cuenta el temor que pudiese vulnerar sus vidas, mermar el agua, secar los campos. La reina poseía cada milímetro de grano de sal que en el pueblo se pudiese depositar, y era estéril como tal, que como cada pueblo no se sabe bien a bien porqué cree ser gobernado, o qué leyes lo someten a la labor de su yugo diario. Esa reina no es difícil de adivinar, dejó de ser bella, y al contar con sus otros atributos se podría ver que no era tan hermosa como se presumía porque la decrepitud a todos alcanza, su malicia se marchitó como se seca la lepra de una enredadera, lo estúpida, de eso no pudo escapar, la acompañó hasta la última mañana que alcanzó a despertar entre los lienzos astillados del cristal de su mirada.

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monalisa de mierda

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Pasaba por ahí en la noche, pasaba como una ráfaga, al borde del suicidio o del filo de la noche. Pasaba en el frescor de la noche, en el ciclo de mis vueltas. Y estaba ahí, a la espera, cada noche en cortocircuito, una imagen fugaz que se desvanecía, en aquel nicho, entre la neblina que produce el aliento por el frío. Era una obra negra, una construcción en el polvo, la suciedad, y el mal olor. Estaba ahí, invariable, indefectible, siempre surgía sin que lo llamara, sin apenas recordarlo. Creía cada noche haberlo olvidado. Los antiguos creían que en cada levantamiento humano, en cada modificación del paisaje, cada intervención por minúscula que fuera de la mano del hombre, éste debía de entregar un cuerpo y alma a la consigna velada de permanecer ahí, debía pagar por la dicha de la vida en un ciclo interminable de naturalezas atroces. Cada perturbación en la tierra debía ser tributada bajo el esplendor de la sangre, una donación al cosmos, al sol. Todavía, hace unos años, oí lo mismo de los labios de una mujer en una edificación moderna, una edificación que como una molicie me roba el cielo, sus nubes sin rumbo. Alguien debe pagar las espaldas de todos, las cargas perpetuas. La tortura del trabajo, los soles, los días con dioses extraños, que emergen y se desvanecen igual como los soles. De apariciones y desapariciones. Todos los días me esperaba esa alma sin que yo la exigiera o consultara, sin que la forzara, entre tubos, resquicios, ruinas y escombros. Estaba ahí postrada en su nicho sin tiempo. Fumando, y hablando sola, un alma sola, un genio oculto transfigurándose, afilando el tiempo.

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una meadita en la luna

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a veces me detengo a ver la gama tonal con la que visten las personas, es en esos lugares donde el inconsciente se filtra, donde ensordece sus juegos de guiños y coquetería. ahí, en lo que oculta la desnudez de los cuerpos, de la piel, del aroma, de los incontables déficits de escalofríos, de transparencias iridiscentes. nadie se viste en realidad, nadie esconde nada, ninguna energía esta excluida del afluente. existe una administración imperceptible, invisible. es la marea que produce las olas, la gravedad que se suspende como un péndulo desde la luna, la sangre que tamborilea. son los colores de la noche las ocultas máscaras los sesgos de la penumbra, o los colores del día los gestos espontáneos o la fingidera estrepitosa, esos asuntos nómadas, entre la especulación y la realidad de los colores, de esos animales humanos, que gimen cuando nadie los ve.

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una noche de pasión, sólo una

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no creo en rúbricas, en autores, en que una persona pueda ser la misma persona a través de toda su vida. me repugna firmar un cuadro, por eso aparezco en casi todos ellos multiplicado, soy nadie. la presencia ausente.

la identidad es uno de esos hijos feos y pobres de la angustia... de esas angustias que todo el tiempo están diciendo: quiero ser, deseo ser alguien, quiero existir. Listilla tonta inconsciente. No sabe ni lo que dice.

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hay un canón de belleza y después la princesa caramelo

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la curiosa administración imperceptible del deseo, el oleaje inconsciente de la sangre, sus flujos sus contrastes, sus apetitos. el estómago es una bolsa que se abulta, que se expande, se carga, se llena se vacía, que tiene un límite a cualquier ambición por más voraz que sea, aunque no se crea. hay un tope, se dice, tengo la comida hasta el cogote. el estómago puede tomar otras fuentes inagotables e insaciables, metafóricas, silentes, frustrantes, insatisfactorias. se transporta el vacío de lugar en lugar en busca de cazas. la ingesta de cadáveres es la vida que surge y resurge de los muertos. desgarramos con los dientes, trituramos, machacamos, descomponemos, transformamos, es una energía en erupción. busca una salida, es el sol, el recorrido de las estrellas en las estaciones. el otro mundo, el del hambre, el hambre que repta, que se agazapa, que está alerta, pendiente, al acecho, vigila, teme por su vida, desea matar durante su tránsito nómada. el otro mundo, el de los muertos que vuelven y nos recorren.

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lady di bolsua

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lo que es es lo intangible. dan risa nuestros excesos por tomar lo que sea. nuestros esfuerzos de imposible. no he podido nada sino el juego. rompí las vasijas del templo porque me eran graves, como sus estómagos, como bocas que ríen con sorna, por las flores cortadas, como desidias desencantadas. se toma la muerte demasiado en serio y a la vez no demasiado en serio. al universo no le damos ni risa.

una gota de rocío, un escándalo público.

alguna vez escribí: es herencia cultural burguesa la sobrevaloración de la vida, sus consecuencias, la devaluación de la misma. la vida que sea, la de los otros, por ejemplo. ni se diga de la propia. no hablar de las flores, ni mencionarlas.

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en el cine no lo hacen mejor

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No comprendo la nostalgia. El proceso lógico por el que procede, mi incomprensión, es por el lado de la pérdida. He perdido. Por más imitación indeleble, por más repetición calculada, maromas, equilibrismo, acrobacia, por más certificaciones consuetudinarias, la pérdida es evidente, la ausencia nos delata. De ocasión en ocasión no ocurre sino la deformación del referente, su paso que se desborda. La vinculación sólo es posible como una fantasía del ejecutor, del intérprete, argucias de profecía y dicción. Interpretación como el vuelo azaroso de una palomilla en la oscuridad de un cuarto, palomilla que copió los siglos, los millones de años del cielo negro irregular. Palomilla encandilada hacia la llama que la llama.

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tiburón que se duerme se lo lleva la corriente

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la modesta sofisticación de la inteligencia o el pudor intelectual lo llama vacío, nada, hueco. la necesaria y provisional respuesta de las religiones, doctrinas, filosofías culturales, cataplasmas colectivos, llamaba a allanar ese espacio ininteligible, a rellenarlo, rehuirlo, esquivarlo, aliviar el vacío, como si hubiese una posibilidad siquiera de taparlo con lo que sea. nunca lo llamaron hambre. cuando el hambre empezó rápido hubo que esconder ese fantasma que rapta razones, que las enamoradas deshojan, augura demencias, evidencia locuras. el hambre que carcome, el hambre que ambiciona satisfacerse a toda costa, a cualquier precio. el hambre que tiene fe en saciarse alguna vez. unos intestinos como agujeros negros en el espacio, gusanos del tiempo.

no, no, no, no hay que decir nada, no queda nada por decir.

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las monjas y el deivis

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la búsqueda de lo original es la piedra angular en el occidente modernista. el tedio intelectual, el altar onanista del yo, el soliloquio brutal y a toda costa en la defensa de la nimia ridícula propiedad mortal. la defensa ideológica de los amos hecha por los esclavos. los esclavos aniquilando esclavos por deseo protagónico de volverse un amo entre tanta promesa miserable. sacarle brillo a lo que necesita brillo, pulir cráneos, tareas de escarabajos y gusanos.

tan originales que se enseñaron a hablar a sí mismos. repletos de respuestas automáticas. maquinitas musicales de cuerda, de todas formas se necesita alguien que opere dicha maquinita.

nunca he hecho nada que no esté a partir de otro.

los estoy invitando a la voracidad, a ver si se pueden terminar de satisfacer-se alguna vez. para lo cual excluyo esa posibilidad. es práctica y casi completamente imposible saciarse. la poesía, quizá, las palabras quizá. después nada, la soledad del monje.

parte de la maquinaria tragamonedas.

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vespertina lesperanza (jjjj)

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Probablemente ni existimos. Por lo que no me canso de preguntar. ¿Quién habla?

¿me iba a dejar matar por una bola de gente a la que no le importo? no, no me iba a dejar matar por una bola de gente a la que no le importo. bola desperdigada involuntaria impulsiva y atroz.

se me hace como gente en un desfiladero frente al mar que abre una caja de zapatos blanca con interior rojo y empieza a lanzar lanas de borrego que nunca acaban. se elevan por los aires, las lanas. se hacen nubes, las lanas. espuma, trazos de vuelo, cartas desleídas.

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un aaaaaauuuuutttooooooo

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desde hace diez años tuve la suspicacia, no es muy difícil deducir que la divisa del arte es un banco inversionista e imperecedero. los intereses son crecientes, se estimulan con sus movimientos cambiarios. una especulación financiera redituable a largo plazo, es rentable. un yermo ocioso que crece como por arte de magia. contagio y promoción, moda. sólo había que recordar los rumores que circularon acerca del fiasco de Botero en Colombia, con sus adefesios ultra inflados, en toda la extensión pormenorizada de la palabra. claro que nada va a salir a la luz porque simplemente eso está pactado arriba, son rumores de altas esferas y no le concierne a nadie más. incluso las redes de cooperación son según al mero estilo, “ o cooperas o cuello”, “voy a hacerle una oferta a la que no podrá negarse”, “plata o plomo”, situaciones contra la espada y la pared. la libertad del arte teñida de sangre. esto, claro está, lo explica pero no lo justifica, como se ha pretendido en series de televisión. animadversiones en las que el rufián, asesino, termina siendo un héroe popular, incluso digno de compasión, un robin hood. cuando si uno registra la cadena de sucesos que llevaron a ese sujeto a ese camino determinado, se entera que ese camino no fue gratuito, las causas están ahí, evidentes (un largo etcétera que conocen, que lleva a alguien a cometer en sus sueños de gloria tamaños actos). de todas formas el arte está a medio camino de ser una entidad de consecuencias graves en cuanto a un mensaje dado. es una ficción. no somos un médico en el quirófano realizando una operación a corazón abierto. a cuenta de metáfora quizá sí. pero es distinto presentar un personaje visto como noble cuando en realidad es un truhan, en los hechos de la vida o muerte, nadie le va a regresar la vida a los intimidados, humilladas, avergonzados, empujados, pateados, raptados, sobajadas, secuestradas, despojados, desaparecidos, abusadas, torturadas, desnudadas, violadas, violados, golpeados, mutilados, baleados, asesinados, desollados, incineradas, descuartizados, diluidos, huesos machacados, enterrados, y vueltos a matar. es de carácter irreversible la brutalidad. ¿con qué moneda se debería pagar un crimen así? tampoco considero que se deba pagar con la misma suerte. la crueldad por parte de cualquier facción no tiene justificación alguna. violencia indefectiblemente detonará más violencia. a todo esto, el arte, en la incongruencia predilecta se cree exento.

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¿a cómo el kilo?

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pensar es un trabajo. en este territorio devaluado. porque aquí se piensa que el pensamiento debería ser homogéneo. lo que yo pienso lo deberían pensar los otros, se piensa bajo ese imperativo, narcisista, como en una suerte de evangelización de los otros, ingenuos los otros que no son como yo. no sé si pensar en una condición inherente de esclavitud en esta servidumbre a mandar, solo se rebela el que está oprimido. lo que se clasificaba en el siglo pasado con una fórmula usual, banal de la psicología, que captaba esas contradicciones de carácter como complejo de inferioridad (por lo demás en cuanto a este estatus se refiere, vale de un repertorio para merolicos categorizantes erigiéndose). apocarse, achicarse, agacharse, para luego aparentar agrandarse, esponjarse, simular una ferocidad... rivalizar... los otros deberían pensar como yo pienso, en el hipotético caso de que alguien piense aquí, dijo un sastre.

el que no es capaz de escuchar a los otros, difícilmente aprenderá algo. esto denota lo poco que le interesan los otros. el poco o nulo amor por los otros e incluso por sí mismo, no crecerá, en su propio perjuicio, porque la condición de posibilidad de transformación del ser es a través de otro. de esa semilla que se inocula e inculca, que se gesta y derrama la dicha del ser por la procuración de otro. no por nada, en el esplendor del mundo árabe lo más valioso era conservar y transmitir el conocimiento, para florecer en la cultura y no en la imposición. en el intercambio. quizá no haya otra forma de aprender a escribir si no es leyendo para aprender a pensar. (lo que los literatos guardan recelosos como un secreto que les reservaría una gloria que alguien les pudiese robar). para el relato oral sucede igual.

ahora sólo percibo “artistas” para los que lo más importante es lograr una carrera dentro de la fama, espectacularmente reconocidos, drogarse con cierta independencia, y completar satisfactoriamente metas individualistas. no comulgo con esos afanes ni fines.

‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬ me fascina ver que las cosas se vuelven viejas, que se las traga el tiempo y la oscuridad. se van quedando sucias, en desuso, sin propósito, inservibles.

‪el polvo y la vida interior dormida que cobija. esto en un tiempo sin voz.‬

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filósofo meditando. rembrandt

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En una ocasión le preguntan a Jean Cocteau: Si se incendiara el Louvre ¿Qué cuadro salvaría? – El que esté más cerca de la puerta. –

Dalí dice de sí mismo que es un mal pintor. Soy demasiado inteligente para ser un buen pintor. Para ser un buen pintor hace falta ser un poco burro. (Al saber un mínimo de pintura, sabemos que como él se calificaba no erraba en sus declaraciones que podrían parecer delirantes. Como pintor figurativo, fantástico, con un estilo ilustrativo de semejanza al orden esotérico medieval, no aportaba casi nada al discurso de auscultación de la pintura. En esa mirada se puede descifrar que él mismo se veía como un dechado de virtudes inconsecuentes, desproporcionadas, irreverentes y de propósitos dudosos. Para ser un buen pintor quizá si hace falta esa disfunción facultativa, batirse en una clarividencia privada de locura.)

La literatura nunca ha estado de moda ni por fortuna se ve que vaya a estarlo. Los libros no son un buen negocio.

De suceder un caso excepcional es porque vende pasto, pasto verde.

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ella de frente a ellos pintados, ellos pintados de frente a nosotros.

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¿Para quién es el arte que hacemos? ¿Quién leerá, verá?

Fiesta infantil en un restaurante de comida acelerada, para una vida productiva. Un niño juega con su comida, se divierte. Los nuggets la catsup y la mostaza hacen un mickey mouse haciendo HOLA con su manita con un guante finamente detallado. Los niños hacen un barullo en derredor. Los adultos buscan al padre que lee en una mesa lejana a la concurrencia, en completa indiferencia al sitio y al ruido. ¿Pero has visto lo que ha hecho su hijo? Es un genio, simplemente un genio, la rompe. ¿No habrá pensado en mandarlo estudiar a Hardyard? Sería una desgracia, un verdadero desperdicio no hacerlo...

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LAS MONJAS también vuelan

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Yo no soy yo. Yo soy otro. Arthur Rimbaud.

répetéz apprés moi: mon roi. répetéz apprés moi: mon dieu.

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je suis un/e hermaphrodite

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según comprendo, no hay transferencia que no sea infiel. nos aferramos al signo como a un manojo de certidumbres manejables por praxis. una cómoda objetividad. nunca hubo original ni ha habido réplica, porque simplemente ese es el discurso de engaño, sea de la nociva estructura de dominio, o de una imposición de orden posible, una ilusión de sentido, supeditarse quizá sea una convicción por agotamiento, una sumisión antes que una poesía inagotable. la convención antídoto de la neurosis por las infinitas derivas, consecuencias imprevistas. no hay horma de hombre idéntico, ni huella, ni paso, ni ritmo ni pulso igual. no hay dos pensamientos regulares y repetidos que me lleven al mismo lugar. nos deleitamos en creer símiles, en simular modelos, en comparar siluetas contornos cartografías. me cautiva la fotografía con sus simulacros de verdad, con su instalación en la consciencia preconcebida, con su... esto es así; y aún más la pintura, porque es más perfecta su contrahechura en cuanto a proyección de un inconsciente que nada se compara, es una radiografía del sueño, un espectro visible a instantes, a parpadeos diría. no hay referente indemne, hay traición, por dolorosa que sea, llámese injusta o desproporcionada. no hay amor no hay odio no hay nada. está el olfato de un sueño entre sueños.

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hotel NOCHE

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Alguna vez escuché que la magia del cine, la cautela del cine para engendrar mundos increíbles y verosímiles, venía, fuera de la impresionante fotografía, o de la astucia de las historias, por ese velo imperceptible que es el de las transiciones. Los cambios de escena. La edición hace del cine un asunto cercano a como programamos incluso nuestros sueños indiscernibles marasmos nebulosos. Les damos ritmo, pausa y sentido, los dotamos de secuencia, absurda o inconexa los reorganizamos. Les otorgamos signos reconocibles, imágenes sobrevivientes, los devolvemos al lenguaje. Reconstruimos, evocamos un cierto orden implacable, impredecible en sus deducciones, mediante la edición concatenamos el relato, hacemos una sintaxis de saltos fortuitos. Esa extraña forma de realizar nudos que permanezcan, incisivos, en la memoria para aguardar a las presas que nos miran. Hacemos que esos rasgos se graben hasta en la carne para dar pauta, para crear una sinfonía, un concierto de voces. Somos gramaticales hasta para tomar un vaso con agua.

Andy Warhol, fue un maestro del plagio, del camuflaje. Remontó el engendro del arte. Hacía de los retratos emblemáticos, circunscritos en las masas, atenazados por las luces del flash, unas máscaras ridículas en su aspecto. Los utilizó y lo utilizaron, fue recíproca y de común acuerdo esa forma de abuso. Hizo unos muñecos grotescos con las figuras protagónicas de su momento, momento histriónico, televisivo. No era tan tonto, no era muy listo, capacitado para saber sus límites. Legalmente, lo estipulado por el orden social, y privado, es que una imagen debe tener menos del 30% de parecido a su original para ser virgen entre las vírgenes. Esta línea como siempre es difusa, tenue y desvariada, impulsa a transgresores y a perversos defensores de un régimen injusto. Esa medida es un chasco que no se puede medir, que no se puede fijar. Warhol jugó con esa línea difusa. Dado el caso, se fija bajo el pleno de las conveniencias y los afectados, por el valor de las pérdidas y sus insignificancias. Por otro lado, por suerte, dentro del juego del arte no hay ley-tangible que corrobore algo porque las fronteras se desplazan de acuerdo a las libertades tomadas por los artistas de modo particular. Yo no puedo no asirme de la nada nada. Solo los tontos y los niños creen en las fantasías. De eso está hecho el simbólico orden humano, de niños y de tontos.

Francis Bacon tenía dentro de su estudio, fotografías hechas por expertos en fauna, por documentalistas que hacían imágenes fidedignas de ese mundo que llamamos natural. Entre los barruntos de pintura seca, yacían esos espectros de los que él hacía salir la carne, era un anatomista cercano a lo abrupto, alguien a quien le gustaba hurgar en el interior de la bestia llamada espíritu, a través de una apariencia incierta, fantasmal. Nos mintió y caímos cautivados, presas fascinadas del horror ante la perplejidad de la muerte.

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chismoseando las llamadas, para ser franca

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No estoy con ningún bando. Crean sus facciones y así como en la política o la religión, en el arte, se emperran y se encomiendan a sus propios fanatismos al borde de la ceguera. No estoy en contra de las artes tradicionales, del hacer con las manos, tampoco estoy en contra del arte conceptual o posmoderno. Toda esta riña, no es mas que una faramalla de poderes, intereses, medallas y posturas sobresalientes. De soldados, de soles dados. El descuartizamiento. No me interesan los artistas, me interesan algunas piezas en particular, en un momento dado, llámese de artistas conceptuales, tradicionales, pintores, escultores, performanceros, etc... Los metería en el mismo costal, en el que los artistas actuales, su gran mayoría están condenados como en el pasado, al siglo. Condenados al siglo.

menos mal que cada quién sabe de sí mismo.

no sé para qué les interesa eso de la última palabra, si nunca va a haber eso de la última palabra.

lo que más abunda es echarle la culpa a alguien más, but, so sorry, nobody is guilty of your own...

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respito al atrio

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ponen un huevo, lo cacarean por 20, 30 años. (para utilizar una terminología del desdén como calificativo de una virtud del que la profiere).

la sociedad intentó matarme. al final, de haberlo logrado, encima, tendría que agradecérselo.

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carita de vivo carita de muerto

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Siempre me ha parecido que la fotografía puede ser cada vez más alucinante, al contrario de una pretendida objetividad ciega y recalcitrante. La ciencia puede hundirse cada vez más en un fondo de imaginaciones visionarias, de alucinaciones místicas, apariciones, deslumbramientos profundos, una poesía extravagante abundante en desvaríos... Lo importante ahora, es que no necesito ni tomar yo la fotografía. No necesito presenciar la fotografía, ser artífice de mi experiencia, creer y avocarme solo en lo que yo pueda decir.

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POOH

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el arte es de una perfección ridículamente absurda. tan es así, que es la fruta putrefacta del jardín del edén, del paraíso. es de una perfección corrupta y afín con lo divino. somos lo que no es. somos tan alejados, tan extraños, como la conmoción anticipada o esa sospecha de que la realidad de la propia existencia es una broma de mal gusto. un fiasco se cierne sobre cada artista que lucha por sobrevivir, emergiendo desde su natural fango, tratándose de liberar de ese farragoso fardo que lo ata al piso, a lo verdadero, que no es sino lo mundano, lo sórdido de ser, lo carnal de ser. cada artista se desea deshacer en la materialidad que se fuga evanescente.

Siento nostalgia por el futuro, por lo que no ha ni pasado ni pasará. En esta danza de pájaros, en este correo sin fin. Bajo la inconstante prosa, atrofiada, incapaz. O la poesía prohibida. En esta jaula de viento, bajo esta prosa irreprochable, bajo esta sombra de luz y destellos. Bajo este lugar sin rastros claros. Inútil entre los inútiles. Te detuviste a ver la rueda del tiempo que gira devorándonos en su devenir. Ey ey ey calma el río subterráneo no se moverá de ahí... De lo que no es para dar paso a lo que es, esa milésima de posibilidad entre la suerte y el azar, esa multiplicidad de accidentes para decir aquí, así, sin tanto. Después de todo, somos casi nada, en este valle plagado de exabruptos. Animalito de mis ojos.

Leo en el libro Misógino Feminista, de Monsiváis, que uno de los actos más subversivos que puede manifestarse en este país tan reprimido es la elaboración de una novela netamente erótica.

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tacones lejanos

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Ser; jaja una gotita de sangre en el sueño conjunto de la locura de dios. Nada. Imágenes, torbellinos. Una sensación fortuita, una abeja que deambula entre las flores, nada.

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monty

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Esa misma escena es lo que es, la he soñado. Mientras me ahorco no es que me intente quitar la soga por arrepentirme de ahorcarme, me falta el aire y como es natural, digamos que me incomoda no respirar.

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python

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La voz desaparece. La política de exención de impuestos a las corporativas que financian el arte es comparable a la confesión, a una supuesta cura contra la culpa de la explotación capitalista. Una exoneración caritativa. Una linda vía para ganarse el paraíso en la era industrial, despiadada como antaño, dominante como antaño. A nadie excepto a los artistas, inadaptados aparentes de la sociedad, le interesa el arte. Residuos inadaptados con una vía para su posible adopción al medio social. Son una secta cuyo fin, contradictoriamente como es el mundo, es el sacrificio máximo de lo mínimo, ahora, casi anónimo. Lo excelso del suicidio. En arte se hablaría de un progreso nulo con respecto a la prehistoria, una pulsión inconsciente latente, colmada de evidencias por doquier. Marcas de un mundo subterráneo. Cadáveres expuestos, especulaciones de la muerte. Un baile de máscaras. Sobre lo que se especula es sobre la muerte, de eso estoy casi por completo en la apuesta. A los niños se les persigue por los corredores de los museos, -esos elefantes blancos al servicio de los discursos políticos o por lo menos los encubren con sus fábulas de una rebeldía atípica-, para que no toquen, se callen, no corran, se comporten. Se trata de la cultura, por dios. Los artistas aún creen secretamente en la trascendencia, aún socorren los deplorables pasillos cuando se acabaron los artistas emblemáticos para estos pueblos idólatras. Hay quien sigue apostando a esa glándula superflua en comparación con este momento cósmico.

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bizcocho en compañía de las meninas

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El siglo xx estuvo plagado de comentarios. Se identificaban, hacían tesis eternas tesis, hacían una especie de autosuficiencia. Triunfaban por sobre los espectros, se uniformaron sobre identidades definidas, por sobre sí mismos, se marcaban como antiguas tribus se marcarían la piel para saber rango jerárquico, procedencia, una ornamentación simbólica para pertenecer y tener un lugar en el mundo. Son raros los casos en que hubo una búsqueda por el objeto mismo, en que el objeto fuese ese vehículo con la ausencia del rigor argumentativo que designase el carácter completo de un artista. La personalidad contorneaba el cuerpo de trabajo de un artista, lo definía, nombraba y lo explicaba. Lápidas firmadas para no sé qué eternidad resbalosa... Se va la vida, se va al agujero, como la mugre en el lavadero. No hay eterno.

Leyendo mi sangre, el repiqueteo de mis pulsiones, hace cien mil años fui recolector, como ahora, nada de cazas, prefería una angosta arquitectura, buscar por sobre todo buscar y explorar. Levantar, observar, idear...es mi energía o destino, las faldas de las mujeres, las faldas de los volcanes. La fuerza del destino.

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boleto al más allá

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Haré un monstruo. Cuando no puedan verlo, él los observará. Cuando estén en un momento de descanso, él no los dejará descansar. Sus uñas arañaran las paredes de sus intestinos, su boca engullirá todo acontecimiento, cada decisión se tomará bajo el sonido de su respiración sosegada, respiración calmada en los oídos. No cesará de buscarte. No se detendrá, no tendrá compasión alguna. Será un monstruo nunca imaginado, viviente, tiernamente anárquico, como una gota de rocío en la selva del cosmos.

En el totalitarismo todos son enemigos de todos. No existe una amistad franca, sincera. La tiranía desconfía e irrumpe con discordia entre sus favoritos previamente comprados por una ambición y avaricia constante... los intelectuales al servicio de la mafia. El desprecio y el celo con el que se protegen las pertenencias, el poder, puede amargar las almas hasta el punto de una codicia sin límites. La servidumbre voluntaria pulsa, el siervo degüella al siervo. El deseo de libertad es reconocer a los otros...

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güebota

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If money is such liberty for being over the law, I need some... And that is why it is god... And that is why is your owner.

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marca patito

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es sintomático. la cultura no es eso de ir a enfrascarse solo en un recinto denominado para la cultura. antes, en otros tiempos, se decía, estaba en las calles, otros tiempos. ahora es algo raro, crece como hongos, esporádicos, bellos, sucios, desenfrenados a la sombra del internet. sin nombre, salvajes. es raro, el arte que vivo, que veo, diario, cotidiano, pueril, en sí es de mala calidad, de una factura contrahecha, aires fétidos e irrespirables, no por ello no de un ingenio astuto. honroso. es rápido y voraz, una dentellada que arranca el pedazo. de una idea como de golpe, sin más. casi todo una carcajada, una máscara angustiada. he leído a los poetas. no necesito lecciones de consciencia.

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nubecita

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Axolotl (suerte de dragón miniatura) me ha parecido que los acercamientos a este ser desde la modernidad han sido desde un punto de vista cientificista, quisiera agradecer a la ciencia por volvernos a todos un objeto de estudio, pero este no es el caso. de todas formas me maravilla y asombra que este individuo sea casi idéntico a la cara de loco que tenía ese científico raro nada convencional. einstein. me agrada más pensar que esta es una presencia mítica, un ser, así como el monstruo de agua cuyas profundidades primigenias son patentes en su ser. si desaparece su especie, que sería un sacrificio por la estulticia moderna, por los "progresos" de los hombres, me agradaría que este dibujo pasara a ser albergado en las galerías de los recuerdos de un mundo que existió. a su vez, lograse mortificar un poco las fibras de la gente que no se cree o no se siente o no se piensa responsable de ninguna manera al respecto, que nada tiene que ver con la extinción de las otras especies. mortificación o remordimiento, cosa que no sucederá, esta especie, la humana no tiene ni vergüenza, es de una crueldad impronunciable.

Axólotl. de Atl, agua y Xólotl, personaje mitológico que tenía la capacidad de asumir distintas formas para escapar de la muerte, la última forma que asumió fue precisamente la forma del ajolote. Su nombre también quiere decir el “arrugado”, el transformista del agua. Otra acepción para Xólotl es la de juguete, por lo que derivaría “juguete de agua”.

Mito: Sahagún cuenta así la creación del sol en Teotihuacán: “Y los dioses otra vez se hablaron y dijeron: ¿Cómo podemos vivir? ¿Hemos de vivir entre los villanos? Muramos todos y hagámosle que resucite por nuestra muerte. Y luego el aire se encargó de matar a todos los dioses y matólos. Y dícese que uno llamado Xólotl rehusaba la muerte y dijo a los dioses: Oh, dioses, no muera yo, y lloraba en gran manera. De manera que se le hincharon los ojos de llorar. Y cuando llegó a él el que mataba, echó a huir, escondióse entre los maizales y volvíase y conviertióse en pie de maíz , que tiene dos cañas: y los labradores le llaman xólotl. Y fue visto y hallado entre los pies del maíz: otra vez echó a huir y se escondió entre los magueyes y convirtióse en maguey que tiene dos cuerpos que se llama mexólotl. Otra vez fue visto y echó a huir y metióse en el agua e hízose pez, que se llama axólotl. Y de allí le tomaron y le mataron. Y dicen que aunque fueron muertos los dioses, no se movió el sol.”

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santo santo santo

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Didot. Garamond, inusualmente, es decir, repentinamente Bodoni. Estúpidamente Arial. Abusivamente Helvética o Futura, no quise decir, es decir, premeditadamente. Mi secretaria (yo) utiliza regularmente Courier 12. Observación de cómo se comportan, experimentación de inusitadas y en constante cambio otras tipografías, desechables, que no añado a ningún catálogo de tipologías o normatividad de experiencias. Las referencias fundamentales o raras, todas sin excepción, se esconderán por razones de eficiencia de mi propio mercado en las letras. En el sello de mi inconsciente. Se inscribirán entre mis neuronas y una constelación de deseos inenarrables.

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¿Khé?

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tu capacidad de síntesis no determina que tan buen artista eres. tu capacidad de síntesis no determina que tan buen artista eres. tu capacidad de síntesis no determina que tan buen artista eres. tu capacidad de síntesis no determina que tan buen artista eres. tu capacidad de...

en el beduino que llevo dentro ocurre que no todo es el oasis. está el desierto la sed del desierto el sudor del desierto el viento el caracol que es toda la poesía y nuestra misión de salvar las artes y las ciencias de los que vinieron para los otros que vendrán.

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clown bisness

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POR EL CUERNO DE UN UNICORNIO

El desarrollo de la técnica condiciona ciertos aspectos móviles en la realidad, se funden y barren las fronteras. Utilizo lo que en un principio es una cámara oscura, antecedente de la cámara fotográfica, antes de ser una herramienta físico-química que pudiese imprimir una huella emulsionada. Una cama de luz digital, rotoscope, un instrumento óptico ahora digital, en la que trazo todas las minucias de una imagen previamente fotografiada. Trabajo encima de las evidencias. El invento de la cámara oscura fue desarrollado por el árabe físico matemático Alhacén, en el siglo IX a partir de los apuntes sobre óptica de Aristóteles y Euclides. A finales de la oscuridad medieval el artefacto se propagó en una suerte de ventaja para los pintores, Roger Bacon conocía el fenómeno, Leonardo da Vinci hace una descripción completa de ésta… y afirma que en potencia el aparato podría tener un gran uso sobre la representación, como medio para calcar una imagen por medio de un lápiz. Era un cuarto oscuro por el que se dejaba pasar la luz a través de un pequeño agujero y la imagen se proyectaba de forma inversa sobre el muro. Después se realizó otro aparato, mapa-máquina portátil en el que se podría proyectar las siluetas de los objetos y captar lo que hasta entonces sólo era un estudio de líneas en razón a un horizonte apuntalado a un punto de fuga, una observación tridimensional, la perspectiva. Se dice que Vermeer la utilizó en el silencio del secreto, lo que le permitió ahondar en otras cuestiones, en la luz de su pintura. Yo utilizo esta actualización del recurso, porque si de por si las imágenes en sus enormes brotes, en su lluvia interminable en las redes, y en su propia existencia, me dictan o impulsan a retomarse, por el mero hecho de existir, no me cabría en mi peculiar perspectiva, en el orden que pudiese establecer, desde mi ángulo, porqué impedir dicha utilización. No le veo el caso. De todas maneras no creo que exista ese otro invento, humano y objetivista, el de la ubicuidad, por demás retrógrada. Por ende puedo decir que me aboco al filo de un aspecto, a un azar, a una imagen dada, a la mirada de otro reconvenida para sustraerla y dotarla de un modo metafísico u poético. No me interesa en lo absoluto la realidad, cosa que considero no existe, un señuelo.

La cámara oscura, si bien fue desarrollada para científicos y pintores, su historia está dotada de un matiz un tanto mítico. Desde el siglo IV surge la idea de que la “caja mágica” sólo puede ser elaborada bajo la hechura de dicho orificio causada por el cuerno de un unicornio. Fata Morgana investiga la intriga, como rival de Merlín, y descubre dicha cita: “El ojo de la caja mágica deberá ser perforado con un cuerno de unicornio, de no ser así, resultará por completo inefectiva”.

La utilidad del cuerno de cada una de las diferentes especies para la perforación del “objetivo” de las cajas mágicas. Adojuhr siglo XI: «(...)Se toma un cuerno de Unicornio, se aguza finalmente por la punta, y con él se practica un pequeño orificio sobre cualquier superficie refulgente. Por este orificio podrán hacerse pasar, comprimiendo su esencia, toda clase de personas, objetos y lugares, mismos que deberán ser guardados cuidadosamente en una caja de cartón donde permanecerán por la eternidad, para ser sacados cuando alguien los necesite...

dios no creó a los humanos, las personas crearon a dios. dios no hace vivir a hombres y mujeres, es el género humano el que hace vivir al dios.

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no quiero volverme TAN loco

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... podría contestar con una evasiva, porque el mundo de los entes exige una estructura base para correlacionarse. A lo que aseguro el pensamiento es una geometría no básica, ni un modelo constante, es irregular no lineal, esporádica, en inconstante cambio y transformación, inaprensible, vive de instantes con huellas espejismo diluyéndose, abstrayéndose incluso en la no contestación. Vive de sus escasos fortuitos descubrimientos que suelta. De los que se abstiene a marcar como regla, incluso como enigmas suicidas que se sabe desaparecerán con el resto de la riqueza existenciaria. Porque el caos nos hace remitentes de una sustancia que en su código cada sujeto descifra a riesgo de perder su momentánea infinitud.

En el arte de los otros deseo y busco ver lo que no alcanzan a ver en sus propias obras los que las elaboran. Estamos hechos de huecos, fallas, omisiones, silencios, palabras no pronunciadas, espacios vacíos, actos fuera de la escena, pensamientos en la neblina. En acto las obras van como un dardo a la diana, a cumplir un objetivo, los artistas se avocan a cumplir con el requerimiento comunicativo, explícitos, solícitos, claros. No dejan nada para una nube. Planteo el peor de los casos. Nadie pone atención al derrame existenciario de una obra, que para mí, cobra un valor de forma crucial, casi como un diamante diminuto y encontrado en medio de montañas de carbón. Una revelación en secreto. Las obras hablan de quién las emite, en todo caso. Jaque, en todo caso.

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galeano

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Ensayo para analizar dos fenómenos existentes: el barroco, lo minimal. Inconcluso, borrador (me agrada dejar ver los esqueletos, habrá quién dice que no hay que mostrar la carpintería del texto, difiero, hay que alumbrar el camino aunque no haya quien lo siga).

No confrontar sino cuestionar la tesis existente de que el barroco corresponde a una sociedad empobrecida donde los trabajadores son explotados en tareas excesivas a bajos sueldos, sociedades ignorantes confinadas al esfuerzo mediante la persuasión de los rituales, liturgias, de la vida religiosa. O que es consecuencia de una civilización que llegó a la cúspide del desarrollo técnico y que dado el tedio de la exacerbación de sus límites, al no poderse expandir más, se regocija en la decadencia de la floritura excesiva y la maestría de la virtud por la virtud. Tesis que habla por demás de un tipo de decadencia, desde mi punto de vista, algunas operaciones dadas tanto en Occidente u otras tantas en Oriente, sin embargo, son casos aislados que no podría tomarse como un patrón o tendencia. Difiero de sentencias generalizantes, homogéneas condenas que sólo circunscriben la limitación del juicio y el pensamiento.

Horror vacui, estamos casi seguros que debía mencionar ese síntoma de la angustia, que los modernos quizá asimilarían como una angustia provocada por afrontar la nada... una suerte de superación personal que habría que saldar ante el abismo.

Es dudoso que esto no sea más que una arista de un problema determinado en un momento histórico, inscrito en un momento específico, que trasluce los valores inmediatos y efímeros de una inmediación con el olvido. Y que sea más bien un ámbito de índole geopolítico. Por otro lado, la exigencia de la pulcritud minimalista, lejos de ser una emulación, derivación, continuación de la tradición espiritual oriental, para ser precisos el Zen budista, en esta fe de réplicas, y búsquedas aproximativas a lo que debe ser, lo considero una propuesta higiénica, pulcra, que actúa por eliminación, y que se adopta (como país latinoamericano, pegado a USA, a la potencia que manipula las formas de pensamiento) del criterio occidental con base en una consciencia racional de la economía del espacio, una sanitización de cámara de gas, una erradicación de lo que la high society calificaría de vulgar carnaval. ¿Han visitado un manicomio? Precisamente, es minimal. Precisamente es un lugar en el que hacer callar a los que hablan, mejor que se callen, dicen las paredes, dicen los doctores, dicen los familiares, dicen las instituciones. En la generación misma de estas re-interpretaciones y estudios del objeto escueto, nominalista, dadas las circunstancias y el contexto de los países del subdesarrollo, yo lo considero más una postura de fácil acceso al dinero. Una trama hecha por holgazanes de la cultura para dotarse de pedigree. No en todos los casos, seguramente existen casos en que la obra es producto de una proceso más complejo de investigación, conocimiento, y que llevado a un lugar límite que el objeto dicta ese carácter. Digamos, no todos no todo el tiempo. De retorno a la visión cultural del dinero fácil, de los usos y costumbres criminales, que es la obtención de un beneficio por nada, claro que existen las estafas, de hecho abundan y son sostenidas por tribunales, agentes del arte, y ejecutores, vuelvo a mencionar un sistema complejo de cómplices y redes de favores. Una epidemia espiritual, que sin más, pasará, como pasaron las pestes. Menos no es más. Menos es menos.

Volviendo a la nueva división geopolítica de los piases del norte y los del sur, donde los países del norte son los que dominan la esfera económica distributiva y hacen de los países del sur sus franquicias… y la venta de valores estatuarios como la denigración del trabajo, donde el trabajo es mal visto como un síndrome de los tontos, o una condena para los débiles. Donde por tanto, a menor esfuerzo mayor inteligencia, cuando finalmente es una exigencia que yo atribuyo, en mayor grado, a las condiciones incluso climáticas. Al calor y lo caliente de los cuerpos, a la energía y la propagación de ésta. A la reproducción mamífera más acelerada y a la alegría con más furor de ser desencadenada. Es decir, con metro y medio de nieve, es evidente que te quieres mover menos, que ríes menos, que ahorras, que eres mental, y que deseas conquistar y esclavizar a alguien con urgente ansiedad frenética. Y eso simplemente, es una circunstancia de economía energética corporal. No un atributo para creerse elevado o de culto.

El arte son las evidencias de que lo esencial es invisible, pero he aquí el dilema, lo falso también lo es.

No me queda claro aún si habría que venerar las piezas casi al punto de rezarles. Será que nací sin dios y moriré sin dios. Algo me habría de faltar.

La posibilidad de cada vez.

Esto es un campamento que improviso para sobrevivir a deshabitar esas estructuras esquema, solidas, inmutables, no dinámicas, no complejas sino resueltas, acabadas como puntos finales de un caos específico.

Este texto no está escrito para defraudarnos unos a otros. Al contrario sino para dar pie a saber que el arte no es una atmósfera estática sino dinámica, que sufre transformaciones. Y que la eterna aspiración del hombre a una tranquilidad mecánica predispuesta y predecible, hecha de supuestos y leyes que constatan solamente lo corto de sus narices, en efecto, aspiraciones. Este texto es anti-fundamentalista, no trascendente y por seguro no esencialista. Sino una organicidad que se expande caótica e irreversiblemente. Se crea y se destruye para incluso no dejarse inmovilizar.

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¡no se duerman carajo!

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teníamos el deber moral de decirles que nos importa un pepino la guácara del arte contemporáneo. si ustedes decidieron desayunar de forma descomunal y zurrarse en medio de la sala de una prestigiosa institución como lo es el museo, nosotros no tenemos porqué tolerarlo. si ustedes eligieron mear las fachadas no tenemos por qué comprenderlo, en fin y en resumidas cuentas, si ustedes bajo su plena consciencia han... hecho de.... es su problema, no nuestro. atte. la jurisdicción en materia de arte y sus producciones. no creo que las instituciones y sus ídolos deban desaparecer (me ataco de risa), sino simplemente no hacer como que hacen. ese enorme bloqueo burocrático en el que simulan que cumplen con un deber, social, democrático, eso es falso y una mentira a plena luz del día. obstruyen, estorban.

no creo que se pueda hacer crítica institucional desde dentro de las instituciones. no se puede ser juez y parte. porque en lo que termina aquello es en una falta irrespetuosa, una simple y llana majadería, pero tampoco me voy a pasar tanto porque me pueden castigar mis padres las instituciones. creo que consideraron que ser rebelde consistiría en volverse abyecto y luego en una suerte de arrepentimiento diplomático, adquirir una elegancia aceptable, digerible, blanda. por lo demás, no creo que sea una situación exclusiva de este territorio, creo que fue una postura universal en cuanto que propuesta joven de creencia en la palabra joven en los valores jóvenes, cuando en realidad era una estrategia planteada comercialmente desde el mercado hacia los jóvenes. como nicho social de compra-venta de diversiones estéticas. se vendieron, que no nos cuenten.

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isle of dogs boy

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Es eso, parece como si se tratase de rebasar los límites. Es como si cada vez los artistas tuviesen que cortar un listón e inaugurar una nueva sala donde se han cruzado nuevos límites, hecho nuevas propuestas descabelladas. Como si el ser artista representase un reto continuo para develar los desafíos no vistos con anterioridad. Una renovación constante de los límites. Y de la generación de una expectativa por venir. Así estaríamos habituados a esa gran ansiedad que produce lo por venir, el new stand que nunca pasa en el futuro... y recomienza esta trituradora, magnífica industria del canibalismo.

el qué o el cómo. por lo regular no me mueve el arte que no dice, el que no habla, el que no tiene historia, el que se sumerge en unas abstracciones incomprensibles para el común de los mortales. ese que se presume polisémico. no dudo que tiene su virtud el ser difuso, disperso, atorrantemente inconcluso. es más he practicado esa acción en virtud de que otro cree sus derivas imposibles. pero, me es de una sensibilidad completamente moral, la casi inactividad del monje que todo le aterra, el que no tiene qué decir, o no se atreve a perturbar el espejismo diáfano y etéreo. ese que está hecho de pretextos en la hermética forma geométrica, u orgánica, esa casi fórmula promesa del cielo en la tierra. y de todas formas ese arte no esta ausente de decir lo que dice mediante un cómo lo dice. es decir, no está ausente, existe, habla otros lenguajes ocultos pero presentes entre las copas que tintinean en esos reflejos circunscritos, en esas evasivas miradas. el arte que nada más está signado hacia un cómo tampoco excluye de decir en su silencio, de risitas cortas y taparse las bocas, ese cómo lo dice es lo que dice, ese ahuyentarse en las superstición del no vayan a decir qué, no vayan a creer qué, etc. de todas formas y ninguna forma, no se puede decir todo, cada vez que decimos excluimos un resto que no decimos de la infinitud. el arte incluyente, que miente, y monta esa farsa, porque anexiona, el arte que cree que puede decirlo todo miente y es de espectro totalitarista. mueca eternizada para que bostecemos los despiertos. ni se puede decir todo ni se puede entender todo ni percibir todo. somos unos rastros de mortalidad, borroneados, esquizofrénicos nómadas, efímeras adyacentes instantes disueltos, perdidos. el arte que sólo se resigna a cómo decir no me parece vacuo, ni superficial, me parece excesivamente modesto, sin el riesgo de molestar a las señoras del dinero o herir a las moscas, esas celosas.

no se trata de estar en contra o a favor, el arte abstracto no necesita apologistas o detractores, sino que se trata de ver que ese específico arte es de mayor fácil acceso, es de una hermenéutica positiva, con su dosis de anti-no-lectura. la traducción depende en gran medida de la aportación que la lectura le disponga, de una provocación sintáctica. esa traducción de otra previa traducción. es el doble juego de interpretaciones. además esas piezas son mudas (calladas) y están en constante mudanza. cambian sus ángulos de visión para entrampar al que sigue, como en un caleidoscopio en relación estrecha con la mirada del lector que entra en un navío. a cada mirada le pertenece una profundidad oblicua y escala con sus inclinaciones particulares. en cambio, una figura, un contorno presenta límites al lector, límites de otra índole, epistemológicos. el lector determina una historia, se relata para sus adentros algo que en la mayoría de los casos firma como sentencia y desnuda de una vez por todas, y quizá como sentencia una figura que busca reconocer. la desnuda y la vuelve a velar inmediatamente, no se le vaya a acusar de indiscreción. sacro santo cielo.

tengo una afinidad inconmensurable por ejercer el imposible. esta irrisoria forma de fabricar inclasificables.

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audi-toría

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Martínez (Martín Ramírez) Lo envío así, a uds. compañeros.

El morbo que provoca Martínez, incita a visitar la muestra en E.U... Llaman a Martínez genio. No lo voy a llamar Martín Ramírez sino Martínez, como podría ser Godínez. El artista que excitó al pueblo a visitar sus muestras.

No sé porque se me asociaría con él. No es la primera vez que sucede. Formalmente por lo obsesivo de las composiciones. Pero, no todo mi trabajo es así, no me caracterizo por tener una firme y exclusiva línea de trabajo. Y por lo demás los "motivos", la intenciones y lo que hay dentro de cada una de nuestras obras nos distancia años luz. A Martínez ya lo "conocía". Lo consideraba una artista un tanto religioso, casi un místico. Un error de la medicina clínica moderna. Un abuso de las autoridades del arte, además de un pobre instrumento que ocupó el arte y la sociedad.

Hablemos primero del libro titulado: Van Gohg el suicidado de la sociedad, de Antonin Artaud.

Es así como se mantiene -por delirante que pueda parecer tal afirmación- la vida presente en su vieja atmósfera de estupro, de anarquía, de desorden, de desvarío, de descalabro, de locura crónica, de inercia burguesa, de anomalía psíquica (pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal), de deshonestidad deliberada e insigne hipocresía, de sucio desprecio por todo lo que trasunta nobleza, de falta de honor y vergüenza, de reivindicación de un orden enteramente basado en el cumplimiento de una primitiva injusticia, en resumen, de crimen organizado.

Las cosas van mal porque la conciencia enferma tiene el máximo interés, en este momento, en no salir de su enfermedad.

Así es como una sociedad deteriorada inventó la psiquiatría para defenderse de las investigaciones de algunos iluminados cuyas facultades de adivinación le molestaban.

Todo esto podrá ser cuestionable, lo que sí es que hay que subrayar los vehículos de una sociedad deshonesta e hipócrita, temerosa y basada en un "orden". La cual tiene sus propias herramientas de exclusión para defender su "orden".

Libro que Artaud escribe para atacar a la sociedad hipócrita, sociedad que vanagloria y elogia a Van Gogh después de su muerte. Un artista que desde la visión de Artaud, fue empujado, humillado, y sentenciado a "la locura" por la sociedad, desde la visión de Artaud orillado a suicidarse. El caso de la hipócrita sociedad, que se arrepiente y para eximir sus culpas, encumbra un autor, que no se sabe si además estaba de verdad lo loco que se le suponía. Pongamos por caso ese, primero. La sociedad que reivindica en su injusticia, su celebre estupidez. Van Gohg es creo el primer caso en el que la sociedad ocupa a un loco para su circo, loco que es legitimado y que se le convierte en el artista de estatus que todos veneran, respetan, etcétera etcétera. Por una historia y una obra así. Artaud sería otro caso, pero no sé hasta que punto el mismo Artaud se inmola en el delirio de reproducir ese escarmiento para la sociedad. (En fin, es para otra investigación y discusión).

El caso con Martínez, es distinto y no tanto. Martínez es el caso, de lo que sería en los primeros años de una especie de curaduría incipiente, una especie de caza talentos que lo "descubre" y lo lanzan a la fama. Fama popular creada e incitada por la intriga de los medios. Martínez es utilizado, Martínez es una herramienta, otro vehículo que posibilita el arte para la masa sin cabeza. Le prestan un juguete a ese gigante para que lo estropeé a su gusto, cuando previamente ya fue sedado, anestesiado, aniquilado el sujeto. Es importante ver que surge en NY, en ese contexto en específico, bajo los cánones de esa cultura, bajo sus lineamientos en el streaming, y donde está la casa de bolsa, la cuna del capitalismo. Se requería un boom publicitario. El precio de la obra de Martínez crece de una manera acelerada, se especula y se dinamita a una velocidad extrema. Pero Martínez, ahora ya es una práctica decididamente artística, tenemos también un Metinides, Darger, un "Godinez". Rompe récords de asistencia y después cae en el casi olvido… ¿Por qué será?

Martínez es tan una leyenda, qué bien pudo jamás existir. Su mito se puede resumir en la invención de un expediente psiquiátrico por parte de un médico astuto, es decir, bien podría ser otro fraude de la historia del arte, o farsa, no se vaya a molestar el público engañado. Bien pudo haber sido sólo un cuento bien escrito, y sin escrúpulos explotado. Lo que cautiva el morbo son las pruebas, es decir, la obra. Cosa que además dudo de su calidad, bien podría ser un retablo de iglesia, o en efecto un exvoto hecho en un desvarío. En resumidas cuentas, lo digo sin pelos en la lengua, es un "arte" para venderle a los ricos ignorantes, vender la idea de marginalidad. Ok, el relato podría ser "enternecedor", "conmovedor" y siento decirlo así: No, no lo es, es terrorífico. Es una "arte" para psicóticos fuera de los hospitales, los que circulan con plena libertad de causalidad. Relato que cumple perfectamente las expectativas de un público ansioso en desmadejar intrigas, por ejemplo, donde se relata las pérdidas de dibujos que fueron destruidos por el personal de intendencia de los hospitales psiquiátricos. Dicho argumento sólo refuerza la idea material de la obra de arte, de su conservación y de su cultivo codicioso, y refuerza el argumento sentimental que el público desea escuchar, fue un mártir, fue una víctima de la medicina moderna, una atrocidad. En resumidas cuentas, es un melodrama cine de oro mexicano- hollywood perfectamente confeccionado y qué mejor, que no haya un autor bien definido! Es más que esté muerto es conveniente para exhumarlo como mejor nos convenga. Este muerto no se va a quejar, como no se quejó el indígena recluído toda su vida en un hospital psiquiátrico. Y luego confeccionar un mito estilo Frida Kahlo de la "mexicanidad" para contento de las masas, para redención del bulto, beneplácito de los estados-nación y moda del mercado del arte.

Hoy, un Martínez de los voluminosos puede rondar los 100.000 dólares.

Alimentaron el morbo de una sociedad que en su llana ignorancia sucumbe a la curiosidad de inspeccionar al fenómeno. Es decir, los alienta la curiosidad de observar las secreciones sociales a las que no confina ningún tipo de responsabilidad de su parte, por el contrario, son un atractivo y ajenas sus consecuencias. Una sociedad que pretende expurgar sus males para después engullirlos en el espectáculo. Siniestra perversión, no tengo palabras para acabar de entender.

Que esté claro, no hablo de Ramírez, a él, a él no lo conozco. Hablo de la circunspección en torno a Martínez. Martínez el artista "para los no locos". Más allá de su leyenda. ¿Podemos saber que dice Martínez en esa obra? No, y nunca lo podremos saber, Ramírez yace tres metros bajo tierra hace ¿Medio siglo?

Martínez es la construcción por parte del aparato de exhibición y consumo de "arte", para una sociedad hipócrita y deshonesta que gusta de estos juegos. Martínez es el caso de "El hombre elefante" en el film de David Lynch, un medio para la fiesta y circo del aparato estatal de la "cultura" (o habría de decir del espectáculo goce ridículo en el sadismo). Es la exposición de las vilezas espirituales humanas más crueles habidas y por haber. La exposición del "loco" en su jaula. (Leer "El artista del hambre" de Franz Kafka.)

(Lo nombro Martínez, porque así mismo yo no sé quién es del todo Martín Ramírez, ni nadie lo sabe, sólo puedo saber hasta dónde alcanzo a ver, y eso es, Martínez, Metinides, Darger, "Godinez"). Léase…. La muerte del autor. La sociedad del simulacro. etcétera, etcétera, etcétera.

Espero en lo sucesivo compañero no se me asocie con él. (Esta es una carta de 2010, como respuesta a un fantasma del tren iracundo y de la fácil injuria proveniente del público). Por lo demás. Y esto es para discusión en otro momento… Las comparaciones siempre me han resultado vulgares, por no decir banales e inútiles. Entre dos personas existe un abismo insalvable. Y por otro lado, no sé por qué se insiste en ello, en catalogar, clasificar, hacer paralelismo por analogía, similitud. ¿Una herencia del positivismo racionalista? ¿Una estadística más para recuento de los muertos? En fin, estos son cuestionamientos míos, no sólo en el ámbito de las artes, sino en el de las investigaciones y sus métodos. Antes ya alguien, no recuerdo quién, me había hablado de Martín Ramírez por esa vía, la vía de su comparación con lo que hago. A lo mejor por el estilo barroco o eso… en fin seguimos en la discusión. Y quedo de analizar al otro autor para otra entrega.

hambre 45
no mouse miki

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pésele a quien le pese, la fluctuación del lenguaje es incontrolable. tiene más vida el juego de la lengua en un mercado que en una academia, es más enriquecedora, se destruye desaparece y renueva a una velocidad vertiginosa, se reinventa y devalúa con las fricciones afectuosas de un ambiente airado, de suerte sobrevive o perece. su caducidad no la legitima ningún cuerpo dogmático y adoctrinado sumido en su arteriosclerosis constitutiva e inoperante. mas bien, su carácter activo la legitima en su uso mundano pasajero de un paisaje ajeno y propio, contradictorio como cada inmersión en el lenguaje. se les olvida a los rectores que la lengua es un animal vivo y no un vestigio de museo, es un dragón que escupe fuego y consume sus deseos como manzanas prohibidas de un paraíso por siempre a punto de escaparse.

la democratización, distribución, acumulación y derroche del lenguaje no se da en las aulas. aprendan a desaprender. así como por su parte el arte crece y prolifera libre, fecundo e inacabado, candente e insumiso, no como unos cascarones de la historia natural muerta en los museos. esas carcasas de fetos disecados. esos trofeos para el aplauso y el decoro.

la policía moral del lenguaje, de lo que se puede o debe decir. o sobre lo que se puede o no discutir. a izquierda o derecha, activista de convicciones e ideales por causas nobles, o feligreses de fervientes devociones puras bajo leyes inalterables, la incapacidad para escuchar, ambos con impositivas no calculadas intolerancias son muestra de un renovado fascismo cultural, institucional u organizado. operantes desde la censura son los jueces de lo que se puede o debe decir, ni crítica a distancia, todo les hiere e infunde el poder de violentarse, ofendidos oprimidos. adoradores secretos del conflicto, la riña, nadie puede no estar de acuerdo con sus respectivas religiones, enemigos de la disidencia necesitan a cada palmo seguidores fieles, callados obedientes. convertidos en vehementes fanáticos tradicionales o de supuestas rupturas, bajo consignas increíbles, sus nuevas cruzadas, borrachos de pasiones bélicas, deben regir y refutar lo que se puede o debe decir. ambos, maquinaria censurante, totalizadora, se creen con el deber moral de castigar a aquel que tenga un mínimo de libertad bajo palabra, un mínimo de pensamiento adverso. deben silenciar lo que se les escape. deben ganar en las competencias, atacar, ciegos de sus ideales propios o prestados. clausurantes con ánimos de homogéneas concepciones, de uniformar con ideologías ortodoxas, deben asesinar lo que no esté de acuerdo con sus programas, con su militancia de tres al cuarto, amantes del score, de su parafernalia de indómitos rebeldes del cielo, ángeles caídos redentores, supremos saberes, sabios farsantes del conservadurismo racional. este renovado fascismo no necesita de líderes que inciten a la guerra, está instaurado y puesto en práctica con una naturalidad decadente de ciudadanía disque responsable. ordenar lo que lo otros deben hacer y decir, la tarea de aniquilar y formar huestes, vigilar y castigar conductas prácticas y pensamientos. a izquierda y a derecha los censores enardecidos enarbolando sus dignidades, únicas dignas de ser dignas. ni hablar.

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sorpresa

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es un arte que no resuelve nada en su altruismo. al contrario de lo que presupone, es un arte reiterativo del problema, si acaso solo lo enuncia, y por eso mismo lo erige como patente. pero creo que su función equívoca radica en que reafirma lo que intenta nulificar, lo preserva e incluso lo hace proliferar. no lo culpo, yo he cometido el mismo error, tratando de soliviantar una estructura predeterminada, de erradicar nociones, contra la que podría atentar, termina por reforzarla, incrustarla y ponerla en circulación. soy de una noción de que si quieres cambiar lo social sería desde lo social, dejarse de lado a nosotros los tontos del arte. hacer arte con esos argumentos, pretensiones, e intentos de lucha por una causa ética desemboca en resultados cuyas reacciones suscitadas las más de las veces son naïf, se ve lindo, esa justicia por la que se supone se pelea es una bonita tarjeta postal, es para atacarse de risa. a este país le encanta seguir creyendo en la promesa diplomática alusiva e ilusiva del muralismo y me iría más atrás... o incitar a la guerra, mientras los muertos los pongan otros.

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lespergencia

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sueño en una fila. llevo 6 meses soñando 2 veces por semana mínimo, que me hallo en una fila. veo la nuca del que me antecede, su cabeza, es otra cada vez. sus calvas el brillo de sus sudores. volteo y atrás hay otra persona igual mirando hacia ningún lado. hombre o mujer, sus blusas tenues sus camisas a rayas. estoy en un trámite interminable. el aire está viciado, la atmósfera es densa, es uno de esos lugares por los que no entra el aire a falta de ventanas, es el encierro y la espera tediosa. es una peste sutil. a veces miro que traigo unos papeles, presiento ansiedad, reviso si traeré todos los papeles aunque no sepa ni que papeles he llevado o se requieren, confío en que traigo los necesarios. traigo un folder bien abultado. no sé siquiera cual es el objetivo de todo ello, qué tengo que cumplir. cuando despierto una y otra vez trato de simplificar y darme explicaciones coherentes, total, es lo que hacemos todos, una hermenéutica escasa. como es que les llaman a esas construcciones de la consciencia. plausibles. pienso: el sueño es el documental de mi vida, más próximo a la verdad porque es interior y sólo yo podría engañarme de ello. pienso: el despertar es la ficción, siempre una tentativa de consciencia, una construcción, una asimilación de una percepción única fragmentaria, es el relato que yo sea capaz de crear, de hacer creer.

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baguette rusa

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Villoro cuenta que Monterroso hace un cuento inspirado en Juan Rulfo. Es el cuento del zorro. El zorro pertenece a la comunidad literaria de los animales, publica un libro extraordinario. Y los animales le dicen que es maravilloso, fantástico, singular, lo adulan hasta el colmo, y añaden ¿por qué no publicas otro libro? El zorro, desconfía por tanta faramalla de entusiasmo de los animales, y piensa, los animales son muy mañosos, muy envidiosos, publiqué un buen libro y ahora me desean poner a prueba. Les daré gusto y demostraré que puedo escribir otro gran libro. Publica un segundo libro que es aún mejor que el primero y la comunidad de los animales le dice, ruidosa y bullanguera, oye tienes que publicar otro libro, que maravilla, ¿cuándo sale el siguiente? El zorro se queda pensando y dice, lo que creo es que la gente quiere que publique un mal libro, que placer les daría que hiciera el ridículo, pero, como soy el zorro y puedo concebir una sabiduría modesta, no se los concederé, no lo haré. Y en efecto, no lo hace, y se queda con dos libros espléndidos.

Borges decía que el oficio de poeta no se ejercía como cualquier otro oficio, es decir, no se entra en un despacho en el que se es poeta de 8:00 a 2:00 para salir a comer e interrumpir la labor, para volver a ser poeta de 4:00 a 8:00, etc... Eso es absurdo, decía.

En el mismo tenor Gabriel Zaid menciona que éste, es un país en el que la economía posibilita a muy pocos el presentarse como poetas o cuentistas. Decía algo así como que antes uno daría su tarjeta de presentación diciendo, soy diplomático y cuando nadie me ve soy poeta. O, soy taxista, mi tarjeta, y de semáforo en semáforo escribo una línea como cuentista.

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al pan chino

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uno de los notables progresos que hizo el arte contemporáneo fue su completo retroceso. en la crítica a los supuestos avances, bailó haciendo muestra de sus peores dotes, se ridiculizó para ridiculizar el interior de sus sistema endogámico y hacer visible al exterior la faena de sus parálisis, en un camuflaje perfecto de sus encuentros fallidos. se hundió gritando con un placer enfermizo sobre sus sufrimientos, nos extendía los brazos como un indigente al que las personas repudian con un asco natural, disimulado. exhibiendo su lepra creyó que lo curarían, lo salvarían, lo vistieron y lo colocaron con las otras cosas grotescas del mundo en el museo de historias naturales. a mí parecer lo que necesitan esos artistas es padecer unos azotes. ja. de sus valores son la tenacidad para entercarse en la fealdad sin categoría, entercarse en las evidencias de su propia fealdad sin locura, exenta, ausente, perteneciente a su fecha y lugar. simula su coherencia y simpatía, se enorgullece de ser estéril, creyendo que instruye, critica o mínimo ofende. despreciadores de la técnica, de los conocimientos, empresarios contratistas de manos, neo explotadores, serviles al capital, la fiesta de la perpetua miseria y su exhibición, síntesis de la decadencia, los bailes del macabro desdentado. la cabra que se agita y la ruina que gime. esa maestría para ser concisos del desfalco, de la mentira oportuna, del fracaso interior bien escondido, ese que es subjetivo, ese que sólo es soñado.

  la escultura del tiempo, no la del espacio. la pintura del tiempo, no la del espacio. no nos detenemos ni a ver el deterioro evidente de nuestros cuerpos. la fisiología nos aprieta, estrangula a sus frutos. una escultura una pintura en el tiempo. sucinta en la degradación. el cada ver de cada quién puesto en su sitio irrepetible. la materia se desintegra a cada paso. no nos pertenecemos ni a nosotros. polvo de estrellas convocado a este diminuto silencio. a este diminuto indómito instante que a cada paso, a cada aliento se rebela, se revela.

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agarrando pueblo

AGARRANDO PUEBLO1

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el arte ahora será, se quiera o no, un tanto prolijo un tanto anónimo y un nada castizo. el que quiera erigir dos o tres promontorios adustos correrá el riesgo de ser visto como un ser extraviado, que desvaría en busca de las puertas del manicomio, que reclama una patria propia, ignominiosa, por causa singular de una rara gloria a-sí mismo perdida. ahórrenos la pena de ver, de tragar anzuelos. háganos ese descuento en la realidad de por sí comercializada hasta el exabrupto.

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la ciudad más fea del mundo

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a un texto si bien le va lo leen al paso del tiempo unos cuantos. olvidados o recordados por nadies, insignificantes nadies. si bien mal le va lo oficializan para que entre en el túmulo de incineraciones para convertirse en prendas lujosas, cabarets, casas, culos, cacatúas, casinos, flamingos de fibra de vidrio, ostras en port royale, terrenos, jacuzzis, yates, hoteles, uñas postizas, lentes de sol, guaruras con camionetas blindadas, tetas postizas, apartamentos en el extranjero, apartamentos en el interior, sobornos, anillos de oro. no nos extrañe desaparecer. no nos extrañe la perplejidad de nuestros días al punto de desaparecer. una oda al desaparecimiento. un acto de magia. 

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coca paradise acconditioned

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una cólera, una insidia, una afrenta, una rabia. la publicidad vende sueños, deseos, evocan, incitan la violencia, el desgarro. la proponen como espejo de una realidad que sea competencia, rivalidad, furia. la feria de la furia. me dejaré el pellejo por unas uvas. provocan y aluden, creen que no crean. multiplican como ejércitos valores y costumbres, instauran ideologías, órdenes morales, se creen inocentes, parte de la cadena alimenticia, creen que en nada interfieren o aportan. incólumes, invictos con la corona de sus talentos pobres proponen la compra que consuma un deseo colmado. como si se pudiese colmar la copa del deseo.  ejercen una influencia sobre la estética circundante, sobre el qué pensar, para sujetos atenuados por la fuerza del trabajo semanal, anual, de por vida. ¿no ven las calles, no se ven la cara, no ven sus enormes creaciones, sus estimulantes aplastantes masas de hierro y semén brutal? ¿inexorables leyes de la mercadotecnia, la excitación por la mentira de la súper abundancia y el recreo? la mercancía no tiene nada que ver con el arte, digo esto, y me ahogo en mi risa sátira. reitero, ¿qué es una rosa? 

claro que he pensado que todos esos artistas me odian. pienso en ellos como un pañuelo con el que me sueno todas las mañanas en que me saco los mocos. para respirar mejor. 

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pasifae

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Ítalo Calvino vaticinaba que el relato del siglo XXI sería en una de sus condiciones, breve. Economía del lenguaje. (Llaman por teléfono de la Procuraduría) Trabajaba con ustedes... (Entran al teatro irrumpiendo una función) De quién era el coche que... Razones, motivos, causas, una serie de justificaciones de la narrativa del siglo IX, se vendría a desbaratar en el siglo en que matar era una tarea, se vendría abajo cuando asesinar era un trabajo, un deber. A fin de cuentas, no hay justificación alguna para eliminar, aniquilar, exterminar. Ninguna. La que sea, pertenece a la brutalidad, a lo mejor, a goce de sueldo, de todas formas, estaría hablando de quien imparte la orden. La orden siempre vendría de más arriba. Para decir con desenvoltura: yo no fui.

hambre 54
absténgase a tocar aquí

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el comercio del amor, la nota de remisión por el servicio de la carne, los impuestos adquiridos en el contrato de la relación, las letras pequeñas o las omisiones en cuanto a obligaciones contraídas como favores sexuales, las prerrogativas privilegios de aflojar una nalga en el espacio de las comisiones, a tanto, tanto, concesionar los glúteos la mamas la boca el culo en la bolsa bursátil del deseo. ¿del deseo de qué? a parte de vivir, ¿habría que perseguir como un perro sarnoso un elixir erótico? ¿habría que ganárselo? ¿a cómo amaneció la mamada hoy? ¿a cuánto asciende hoy la noche? y saldrán los lores del amor desinteresado a vilipendiar esta tribuna de accesos inmorales. y la ingenua maltratada divisa del amor rueda manoseada por su destino, por su suerte. además de que sabemos qué quien la quisiera casta, secreta de virginal pureza, no es más que otro hipócrita de morales ambiguas. relamido que esconde sus intenciones. algunos eufemismos para enmascarar el tributo diario de los sexos, de las palabras que pudiesen pasar por ominosas… una vez escuché que una prostituta le gritaba a otra mujer, ama de casa con bebé en carreola: pero tú, no dejas de ser puta, puta cara y oficial.

¿a qué obedece un canon de belleza inscrito en el devenir del tiempo que se borra y reescribe constantemente? Esas tachaduras, esas enmendaduras.

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molinillo de café

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No extiendo ningún crédito a este arte empobrecido de la trascendencia en el diálogo material de las piezas, inmiscuidas exclusivamente en la diatriba del arte, de sus recursos, de sus anecdóticas herméticas pláticas de café, recetas mágicas para amar. La especialización de sus elementos tangibles para justificarse, dar explicaciones, sus "ironías" de esquema, partituras aprendidas y recicladas. El supuesto desmarque e ingenio de originalidad. Material degradado, la veneración de la basura, la deificación del lánguido discurso autoritario, la idolatría de las cajas de cartón, el masking tape de la ideología, el papel higiénico del candor, los palos de escoba para mandar, haciendo el gran atrio a la sagrada mierda que sirven a sus comensales, en su propio honor. Todo para posar una intelectualidad al alcance de las masas, supuestamente. Simplistas, con el rencor de una rebeldía añeja, unidireccional, partidaria. Bajo consenso uno de los combustibles del arte debía ser la rebeldía y se utilizó hasta los extremos de su prostitución ingrata e inmerecida, se regularizó. Se institucionalizó el arte corrupto de la disque insubordinación, con medallas y títulos, premios y fanfarrias. Se cree que solo se dice un argumento, en cuanto que las piezas no solo no hablan unidireccionalmente, las piezas mismas los denuncian y se encargan de desarmar el andamiaje de sus fachadas de merengue, del pastel que se reparten. Sin intención voluntaria las piezas arrojan diversas lecturas, se quiera o no. Por fortuna, las piezas tienden a estallar y a sabotear los marcajes de las pretendidas enunciaciones. Por fortuna la piezas a colmo de males no necesitan de críticas para desmoronarse con la suave brisa del tiempo y lavar la espuma de jabón de la que emergieron. Para irse por el ducto universal y consanguíneo de nuestras existencias dubitativas. El tiempo no salva a nadie.

Esta sociedad habla de sesgo, a las espaldas, disfruta mentir, se divierte con las intrigas, pierde el tiempo en las trampas deductivas de... ¿habló de mí? ¿qué dijo? ¿por qué lo dijo? ¿qué habrá querido decir? ¿será cierto? incluso a pequeña escala para todos el no comprender es indicio de un complot en su contra, claro, son tan importantes, los unos para los otros, que de quién más se estaría hablando. a nadie le importa nadie, no se mientan. la violencia los orilló a verse unos a otros, porque esa individualidad tan defendida de cabina en cabina automovilística, de radio con mis propias preferencias, de mis propias inclinaciones, gustos, por todos lados, no sólo es un marasmo existenciario de naderías, los alcanzó. ¿Cuándo te vas a hablar de frente sociedad sin tapujos, respetuosamente, importándote lo que te dicen y lo que dices, antes de vomitar para comerte tus propios vómitos? Algo de la carroña ancestral aún cargamos. ¿Cuando te vas a quedar callada a mirar tu nada?

Goza reprimiéndose en sus ecos, delante de sus espejos actúa un sadomasoquismo discreto, un sadomasoquismo sensato.

Aquí se sacrifica el presente y se callan, dijo.

hambre 56
santa maradona (la mano de dios es corrupta)
INTERLUDIO

Esclarecimiento a fuerza de cascada. Los textos aquí contenidos fueron elaborados hace alrededor de entre 6 meses y año medio. Son revisados, re-procesados, decantados y puestos en una química inverosímil. Los he revuelto para perder esa coherencia que la mayoría de los autores persiguen como una obsesión estéril. Son textos que dejé asentarse para no maltratarlos con un desfiguro inmediato y pasional, son textos retratados. Si usted se siente aludido por alguna circunstancia, créame, no es mi problema. No son concluyentes, incluso son escasos para dar u obtener rotundas verdades, o signos de certeza y alivio, compensaciones, recompensas. Hasta aquí el consumo de esas veredas que podrían hacer alcanzar alguna especie de seguridad no son sino lo contrario. Cada vez, escarpadas, herrumbrosas y sinuosas fatigantes frialdades. Considero que el análisis del valor conlleva a cada instante a lugares inhospitos, crudos, por más que se busque la concresión de un paraíso encadilado hace topar con la pared del hielo. Con ases de luz cortantes. El peligro se constata, porque al restringir la medida del valor de la vida, el límite colinda con la muerte. Cito: el amor es más frío que la muerte.  

Estos escritos son una extensión bajo los términos de la jerga económica para poner en el crisol el valor de las cosas. Valor ligado a una profunda y compleja red, nodos que se interconectan y no se explican sino entre sí, no hay ni gama, no por ello desorden ¿el cielo que profundidad podría tener? ¿el azul del cielo claro u oscuro qué azul es? ¿qué retina ve qué azul, dentro qué pecho se anida ese azul? ¿quién puede decir que toca el azul del cielo? 

interludio
paseo esquizoide

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acapararon el mercado de la plusvalía del arte y la noción de verdad. se volvieron registro, patrón y medida de lo que debería ser válido a seguirse como tendencia a la cual no oponerse, rendir pleitesía, cargar de honores, servir de valor estatuario, inmóvil… con la lucha encarnizada que llevan a cabo en el libre mercado, no se les puede reclamar nada, exigir nada, señalar ninguna nada, hacer ninguna crítica. hay que decirlo, con lo todo poderoso que es el dinero hay que hincarse sin cuestionar nada. y decir, qué bien lo hicieron, ¡oh, que gran ejemplo! subieron al ridículo banco de mando a la idea ponderándola como el infalible e invencible sistema que tendría que imperar y subsistir. lo demás quedaría catalogado como manifestación trasnochada. por un lado, la puja en el tiempo de que todo se tiene que renovar para después desecharse, que se debe avanzar, conquistar para luego ser vencido, en la molicie histórica, hizo al arte conceptual el canon que debía prevalecer. su progenitor accidental levantó esa guarida como una burla a su momento dado y él mismo la había confinado a una suerte de desaparición efímera, a un relato no fabricado por él, sino gestionado y promovido por el box populi. ahora por norma hay que ser rebelde y estampar en las narices de los otros esta supuesta sublevación intelectual. en esta idea de que solo las ideas debían regir, se descuidaron las habilidades, destrezas, virtudes de otras formas de manifestación, incluso de otras formas de pensamiento, se les deploró y menospreció. de todas formas, sospecho de una obra que no contenga una idea con la cual correlacionar su existencia, correlacionar otras ideas. ahora el arte da sus lentos y vertiginosos giros de tuerca en los que se comisionan mis excelsas e inigualables creaciones a unos obreros calificados, especializados, para su manufactura. el arte que se postula como real y verdadero es el de los amos de los medios de producción. me enriquezco con la explotación del trabajo y la credulidad de los otros. insertando comentarios, notas al pie, escondrijos de pascua, con expresiones frías, yo diría plomería. se necesita una infraestructura, un capital, y me convierto en una maquinaria de inversiones. en un banco donde los ricos resguarden sus valías como válvula de seguridad financiera y las hagan crecer mediante la especulación. soy útil para el capital mundial, para el establecimiento de consorcios y monopolios de arte. soy una prenda a gran escala, una marca empresarial. me abrigo en el poder económico como árbitro para completar el círculo de mis conveniencias y como garantía que legitime mi postura política y social. me echo a la bolsa el escrutinio de los comisarios oficiales del Estado. mi beneficio ante el mundo de otros particulares está justificado, modifica la estima que se aprecia de mí, me verán con los ojos de la envidia y la ambición, un ser incuestionable, porque todos quieren un pedacito de ese gran pastelote, en la desesperada competencia descarnada de pirámide de pirámides. todos quieren luchar... por un rincón cerca del cielo.

¿el valor que representan los objetos de arte qué medida tiene, con base en qué, qué objeto sirve de referencia? 

no hay que alimentar a los trolls, dice la mitología sueca. hay que dejar que los perversos roan su hueso, se colmen de desperdicios. hay que darles sus casas sus hijos sus joyas sus mujeres. y los convoco, personas valientes, a dejar de hacer la voluntad de los perversos. solo hay que darles la espalda.

creo en los oficios. detesto la industria. tengo un celular viejo donde realizo estos apuntes con el pulgar. mis lujos son una camisa y unos zapatos. no tengo auto. adoro caminar y observar, mientras viva. disfruto tanto percibir que parezco un animal, indisociado de razón.

(la imágenes que ocupo para complementar los textos no son ilustrativas del texto consecutivo al número en cuestión. favor de no intentar sacar conclusiones al respecto, ni correlacionar texto-imagen. devienen por otros motivos que no fuerzan a hacer una relación de causa efecto, y explicar, el conocimiento no se transmite en un orden de subordinación. Las imágenes aquí planteadas tienen un título y un pie de foto que sólo denotaría el porqué de su elección).

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del torito

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Fue hace tantos mas años quizá que los que tenga la historia de la humanidad. Tú eras el músico más bello de la ciudad de mármol, diestro y rapaz, te dirían "el audaz". Él el que relatara los presagios del reino acertados en la trama del tiempo, "el que va con el mundo". De entre todas las riquezas él te envidiaba como a nadie el lenguaje fuera del lenguaje, tú lo adorabas como al viento, el lenguaje mismo que te estaría vedado. 

los músicos del siglo ofrecen una música sin variaciones, monótona, inconfundible a sus características inherentes. la monotonía imperceptible. de una monotonía imperceptible para los escuchas previamente acostumbrados a ese rango tonal de música. escena con su culto a la personalidad, dueños de una personalidad bien identificada, definida, de todas formas se alinean a su tiempo, a su historia, a sus posibilidades, a las condiciones categóricas del medio. a la corta imagen del presente. creo que el siglo carece de músicas “filosóficas”, hechas de negaciones o impulsos, sin inmiscuirse en el conocimiento, son caballos desbocados o síntesis de lenguajes paupérrimos o estrofas incompletas de una guerra que se remonta al origen de las fieras. es la sangre, el rumor de la sangre y ese siglo que exigió tanta sangre como pudo a través de los tambores que trepidan en la sangre, con la violencia del rayo. carece de expresión del corazón. está hecha de fantasmas. la música invade cada célula, es imposible huir, penetra la carne. podría casi asegurar que es una música cuyo acontecimiento principal es la desaparición de la naturaleza, el estallido de una interioridad artificiosa e inconsciente, se busca externarse a cada palmo, se escuchan las cadenas arrastrar y chasquear, las bocinas de los autos, los silbatos de las fábricas, la electricidad transfiriéndose en un organismo como lo es una nevera. donde prevalece la intuición desequilibrada o el raciocinio jactancioso, o una pasión desmedida ignorante de su eco, enamorada de sí o su reflejo, de su propia emanación, una enajenación feliz. la felicidad o su búsqueda como una constante atrofia. la paradoja es que en la vastedad de recursos lo palpable sea pobre.  

Se sucederían otras vidas. A ti te condenarían a no tocar la música con la que encantas o engañas cada poro que toca tu melodía, se te hizo el silencio, huirías a otros páramos. Él decía con tanta solemnidad que el día que falló, todos rieron. Deambulaba por la ciudad augurando cada vez más senil más delirante más loco. Nadie creyó que el volcán los sepultaría como los sepultó. Ahora es cauto, no cuenta nada que vaya a suceder o que no haya sucedido. 

hambre 58
ojera

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el tiempo muerto exaspera. cuando ella coquetea se retuerce en el placer del deseo, y a mí me pone los nervios de punta, cerca del balanceo con que baila la muerte. en la apuesta se saborea lo que no se tiene, lo que se podría tener, por una pequeña suma una suma gigante. lo que se tiene yace ahí seco. en el arte el valor se expande como una apuesta abyecta, absurda. el valor del arte hace cuestionar el valor de las otras cosas puestas en el mundo. ella hojea un libro mientras él la ojea a ella en un juego de transparencias y mutaciones. porque es que nada se está quieto. el arte que me fascina es aquel en el que se lee una fechoría interna, un crimen. me he rebelado a la rebeldía. creo más en la suerte que en los dioses, adoro el azar, aborrezco el orden. apuesto a lo absurdo, una absurda apuesta.  

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se una puta, haz lo que te plazca

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en la antigua roma el talento era una unidad monetaria. era la moneda de cambio con la que se pagaba, a mayor talento mayor valor, se medía por su peso, material, por su desgaste o belleza, una especie de calidad. no se puede tasar a los artistas en el supuesto de que el talento (una destreza o habilidad en la ejecución o en las aptitudes)  hace de un artista alguien de mayor valor, eso es una reverenda ortodoxia. es lógico que si llevo a cabo una tarea por 30 años, por fuerza, cada vez lo haré mejor, eso no está a discusión. a partir de que la pintura se empezó a alejar de la mímesis, gracias a la fotografía, se entró en el limbo del cuestionamiento en torno a lo retiniano y de ahí se desprendió a un posterior cuestionamiento a la labor tradicional del artista. los sabotajes, las trampas, los juegos de lenguaje se dieron lugar en una libertad sin aparentes fronteras. uno actúa por reflejo a su entorno, por un reflejo que se introyecta y se desdobla. no se es solo, ni autónomo ni independiente en la totalidad. en parte y en parte. el que se use el entrar en crisis para crear es otro artilugio. en lo personal considero que cuando se critíca la propia obra pierde poesía, hay un déficit debido a la consciencia que se entromete a sofocar, se entra en un análisis un tanto tautológico e inservible. yo no me encargo de descalificar con una varita mágica para autentificar no sé qué valores de no sé qué desempeños de no sé qué artistas. creo que creo una relatividad, de tanto en tanto, para relacionar, en la que desvirtúo, le quito esos títulos pomposos de la vanidad. tanto a las cabezas estancadas como a los que simulan la eterna novedad. es necesario desarmar el reloj de la “realidad”, ver cómo funciona, y hacer arte que no funcione. la vida no es funcionar con eficacia. el arte no es una operatividad. (para eso están los cajeros automáticos).

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clockwork

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qué pesadilla. soñé que era crítico de arte. qué pesadilla... llegaban tumultuosas pilas de papel a las que tenía que aplicarles el sello de autenticidad. me dolía el brazo como al peor violinista del planeta. sudaba como un cerdo en un espacio reducido y sofocante en el que apenas cabía. llegaba mi secretaria con un café y yo deglutía esos papeles como si fueran galletas, me las zampaba a lo grande sumergiéndolas en la taza. las moronitas caían por mi barriga y unos pollitos venían a pizcarlas haciéndome cosquillas... jajaja (no es cierto, todo esto lo estoy inventando. sus excelencias serenísimas). por cierto, la burocracia tiene esa cualidad de siempre llegar tarde, ¿no?

cuando niño iba a un tianguis de vejestorios, el más extenso de américa latina. vestigios acabados de deshechar, robados o encontrados, en el tráfico de los objetos que trascienden y se fugan en el tiempo, los que se salvaron del basurero, iban al mercado, los que merecían un reintegro. nuevos o usados. estaba sembrado de artefactos de todo tipo, extraños y mugrientos. para mí, imaginaba, era el inventario de ese otro mundo útil, la bodega de dios. imaginaba que uno llegaba a su hogar con alguna adquisición y la ensamblaba en la escena del teatro mundano, la ponía a funcionar en la comedia cotidiana. lo instalaba, como una pieza que le faltase a la maquina trituradora de dios. ese era el derrumbadero de su fundamento, su gran cagadero, esparcido y heterotópico. 

¿quién no quisiera pedirle una tregua al tiempo? el tiempo se gasta, la energía se gasta, el pellejo se arruga. casi todo es gasto. de menos a menos. 

a mí me apasiona mi vida. nadie pensó que alguien como yo existiría, a decir verdad yo tampoco planee nada. como actor siempre he sido un vago, un paria. me deseo fuera de las organizaciones mundiales por la paz y el desarrollo, y sus atributos. sus demencias me tienen sin cuidado. es evidente que lo que obtendré con este argumento son ataques.  

se me acusó, me disipé como el espectro de sus alucinaciones, así hice una vez más mi acto de escapismo frente a la audiencia atónita y perpleja. que se deslumbra con nada.

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el arte, ese pedazo de caca

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Me gustaría abrir aquí un diálogo en este consenso que considero aún de los pocos amigos que conservo. (Quizá mis amigos reales sólo estén en los libros y por ende casi todos muertos he inalcanzables). Quisiera como dirían los franceses del siglo XVII discutir para abrir a la luz del pensamiento. Nunca he optado por la censura de los ultras de la izquierda (qué más bien son reaccionarios de closet) o de la hipocresía moralina de la derecha (santo dios ni dios lo mande). Creo que me gusta más imaginar varios escenarios posibles antes que la prohibición y el acallamiento. Pienso habría que ser como en el 68; una de las bellas pintas de la época decía: Más palabras menos acciones, o, Debajo de los adoquines está la playa. Volvamos a lo de los diversos escenarios posibles. Una, es que este país de esclavos colonizados en el oprobio tiene una veta racista enorme, insoslayable.Por un lado incapaz de reírse de sí mismo y reprimido, por otro lado, si tanta vergüenza le da, que lo he visto, se dedican a competir, se “superan”, y se tratan de igualar con los canones de belleza eurocentristas, dejan de tragar, se meten a los gimnasios para lucir una atlética figura. Por otro lado, otro escenario, se te quita la vergüenza de lo que eres y te mofas de ello o no, y te muestras sin el pudor pseudo correspondiente, pero este territorio consignado a la virgencita no va a dejar que todos esos prejuicios dejen de funcionar y activarse en cada mirada en cada palabra en cada gesto. Por lo pronto, creo que como mis amigos que son, comprenderán el último resquicio que me queda dentro de estos panoramas no críticos sino dogmáticos, que es el de refugiarme en mi soledad y marginación indigna de los oídos del público censurante. Escaparme de los riesgos de querer normar a todo santo, ese discurso político para convertir a todos en un fondo homogéneo, uniforme, intolerante, de las actuales consignas de que si no estás conmigo no estás en ningún lado no eres nadi ni nada, incluso pseudo sociales. Escucho gente frustrada, con sus vidas y con los otros, buscando un culpable. Disculpe las molestias, nadie es culpable aquí.

De la exposición esa, pienso que el nombre fue una estupidez haberlo puesto así, porque las pinturas no hablan de eso, intencionadamente lo pusieron para provocar y es un tiro por la culata, en un clima como el que vivimos. Cosa que no le favorece a sus cuadros, el discursillo es pobre como el argumento de los pintores suele ser... A mí, lo que me entusiasmo fueron los cuadros... En fin, habría que ver... Yo veo ahí mujeres ordinarias, distintas todas, locas todas como locos somos los hombres, veo mujeres muy particulares, ninguna se parece a otra, no son modelos ni estándares de belleza fascistoides... Y su toque surrealista que es más real que lo real me emociona… Por lo regular los hombres desnudan con pendejadas a las mujeres, si no fuera así, tendríamos tasa de natalidad cero.... Es darle demasiado crédito a la seducción para un acto tan simple como lo es el del erotismo, ¿No crees? ¿O es que todavía somos tan románticos? Te voy a ser sincero, yo no había leído el discurso e incluso ayer leí poco porque a todas luces es pobre. Cuando vi la exposición en línea fue por morbo justamente por el escozor que me causó el nombre y al ver las imágenes me broté de risa. Cosa que raramente me sucede ahora por estar medio inmunizado de tanta saturación visual. Por otro lado, muy pocos artistas saben lo que hacen, medio intuyen, conozco muy pocos que conecten una neurona con la realidad y menos con su obra. Para serte franco, para mí tiene poco que sé lo que hago, quizá menos de diez años, y por supuesto que me he equivocado muchas veces porque no soy perfecto como dios, soy falible. No sé, yo suelo buscar en el basurero humano y rescato lo que me sirve. Beso...

Si la irrupción la he hecho ya. La masa sin cabeza, excitada, como frente a una pelea de box, una ejecución en la horca, ansiaría ver un desenlace trágico para henchirse el pecho de bravuconadas. Rendirle culto a su dios de la masacre y la crueldad. 

Los artistas se rinden al impulso de su libertad. Se sacuden y ceden a su deseo como liebres. 

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deal with it

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el capital intangible de las ideas, exánimes o vaporosas sus transfusiones. pensar que las ideas fuera de propiedades son intercambios sin regla, en últimos términos, simbiosis de fuentes de energía, escuchas en las que desconocemos lo escuchado. lo curioso de esa transferencia es que se da sin permiso en la desfiguración. el vértigo de la prestidigitación inimaginable, la transimisión para quién sabe quién en quién sabe qué momento del destino inaudito. la capacidad transformadora de las ideas como incubo de metamorfosis secretas. no son arraigos, es asomar y meter la mano al río, destejer, desde la barca apacible, tendidos al sol.

el amor como capital intangible de movilidad social. que no depende de sanas consciencias ideológicas, ni medios, ni asignaciones, controles, guías. imperativos. el amor es indefinible. que has sido un impertinente esa o esa otra vez. sí, sí lo he sido, soy un pecador aunque no sepa ni que significa este ardor.

el teatro, el coliseo, el estadio. un espacio vivo que se rinde a la puesta en escena de muerte, convulsiva. a la sublimación del deseo. en la escena se le pasa cuchillo al público que no se da ni cuenta. presenciar la muerte, nuestra muerte, en cada titubeo. no soy crítico ni me place serlo, no me place el ir a patear cadáveres. dejo que la turba se desfogue a sus anchas, eso antes que la guerra, caer rendidos de tanto éxtasis. entregados a una emoción. el silencio de la noche solitaria. lo presencio como otro nadie en medio de la confusión. en medio del frenesí. trastornado.

algo curioso de la reproducción fílmica. me quedo esperando al final, veo que quedan cerca de 8 minutos, no es la primera vez que veo eso de que queda poco tiempo al momento de que transcurre la historia en la pantalla. y vuelvo a pensar: ¿cómo lo va a resolver? y entonces pienso: porque ah ah ah ah lo tiene que resolver. me río por lo bajo. respeto a toda esa gente que solo quiere ir al cine a sonreír como idiota. adelante.

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oblígame prro

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Para tener mil millones de seguidores fieles e incorruptibles, no es necesario hacer arte, baste con crear una religión sólida para creyentes frágiles. El arte no es un buen negocio en ese sentido. Por un lado la ignorancia y el hambre, por otro, lo impopular que es no ofrecer la panacea, sino quizá lo contrario, molestas disquicisiones. Instigar a la paz interna sostenida por una ceguera externa es opuesto a la indagación estética, en tanto que los artistas exponen una realidad oculta, que revela la violencia de la creación, sus estallidos ansiosos, sus fuegos incontenibles, la devastación del sueño lúcido, la explosión de auroras primigenias, exacerbaciones inconscientes. Ritmos subliminales. Si desean un negocio gordo hagan cárceles, condicionen sujetos a la esclavitud permanente, no hagan arte. Cometan crímenes en nombre de la ley. Instiguen a la búsqueda de un enemigo común, ese es un negocio que rinde frutos. Un hospital psiquiátrico con gente instruida que sepa como debe de ser la gente, que la programe para desempeñar una vida funcional, productiva para la sociedad... ese, ese es un negocio redondo. En fin, de lo que se trata es de hacer un cementerio bien reticulado, trazado topográficamente sin error, un cementerio invencible para elevar al cielo la plegaria de nuestra gran obra. Ese es creo un buen negocio. Por lo contrario diría que es como dice Bernhard; en mi lugar me han dado la espalda todos, nadie me ve de frente, lo que mejor conozco de mis congéneres es su espalda, me he dedicado a examinar espaldas, es lo que mejor les conozco.

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INBOX

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- El mejor discurso es el no discurso.- 

- ¿Cómo es eso Doctor?- 

- Desde luego, por todas partes hay trabas. Primero se tienen dos onzas de vodka frío. no, perdón, primero en una licuadora, se colocan las dos onzas de vodka frío, media onza de ginebra, tónica y jugo de mandarina. Se bebe frente a un mirador que deje ver las dimensiones de la ciudad que se habita. Se mira aquel hermoso desastre de monstruo insensato. Se ven las nubes en su tránsito, se observan sus transformaciones, su etérea existencia que se disuelve, su delicado paso por la tierra. Se mide la longitud del viento, se detecta su procedencia con el olfato a estiércol fresco que una vaca de un ganado sembrado próximo hizo y hace constante en la fatiga labriega del día soleado. Al terminar el vaso del magnífico jugo es evidente que los sentidos se dilatan, ha logrado apaciguar el hambre y ocupar un lugar en la mente de las expectaciones. En un lugar así lo que vale es el tiempo que no regresa, algo que nadie puede poseer, por fortuna, los déspotas a lo sumo poseen el tiempo de los otros como extensión de su egoísta ser. Un criminal es el polo opuesto a un artista. Digámoslo así, son tan parecidos que sus identidades casi se tocan. Un par de inútiles para la sociedad. A pesar de la jerigonza ética que ha surgido para justificar una práctica. Ambos miran esa sociedad con desgano, desearían no participar, no trabajar, vivir al extremo, la apuesta última con la vida, son estetas descarriados, apátridas inadaptados. No dudo que existan esos intentos de reclutarlos en la nómina de los patronos. El artista solo difiere quizá en la maldad de los medios para conseguir sus fines e igual los fines podrían no ser expresamente los mismos; quizá solo se asemeje en los medios en cuanto a la intensidad del delito. En la fuerza, nadie comete una fechoría débilmente, humildemente. Se toma un carro, se precipita uno por la carretera como si fuese el día del diluvio universal, con las agallas del suicidio. La última obra, la espada de Damocles pendiente sobre de uno. Está el artista que llora por la extrañeza del acontecimiento de la carne. El mejor discurso es el no discurso. No hay porqué imitar la perversión política, allá ellos, ellos ya demuestran lo bien que se puede hacer el discurso, para lo que sirve y adonde los ha conducido.-

- Detengámonos aquí Doctor, ¿va hacia algún lado?-

No, no le pido que soporte mi vaguedad, quizá sea un insulto para sus castos y congruentes oídos. ¿Acaso no cree que para una labor como el arte es necesario harto coraje? La gente dice, eso ya lo había pensado, eso yo lo haría mejor, etc... la cuestión es que no lo hacen, solo lo dicen por coraje y se lo contienen con esas frases de consuelo a su mediocridad. Porque no lo hacen ni lo intentan, lo dicen para reafirmar un ego impotente y lastimado, a lo sumo idólatras. ¿Y eso tendría que ser mi culpa? ¿Yo tendría que ser el receptáculo para su mierda, que a fin de cuentas es lo único y más abundante que producen? No, no lo he hecho y no pienso hacerlo. Volviendo, usted quería que yo discurriera de forma estricta hacia, supongo, donde usted se pueda comer sin que nadie lo vea su trozo de pastel plausible y racional, uno que pueda no convidar, resguarde y lo coma con su avaricia salpicando moronas para los lectores de su revista. Aún así, se lo zampe sin café y esté a punto de ahogarse, con todo lo que redactará de esta entrevista, tan amablemente. En ese aspecto usted no es diferente a los otros. Ja. Ahora soy yo el que arremete. Ja. Basta, cómaselo como pueda. 

- No, no quise decir eso. ¿A dónde va con todo esto Doctor?-

CONTINUARÁ

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cookie

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CONTINÚA

-De todas formas el artista trabaja, y a veces en exceso. Están esos que van de la crítica, con el dedo índice levantado, instruyendo e imaginando mundos posibles, van con ese dedo crítico señalando fisuras, grietas, fallas, eso sí no se les pida que ellos lo solucionen, no, su función es llevar ese dedo apuntando y meterlo por doquier. Nada de cal y arena para que ellos resanen eso, no, ellos se conforman y limitan a señalar. Ves, por qué te digo que son una sarta de embusteros. Póngalos a cargar tabiques, ni uno lo ayuda. No se crea el cuento de la consciencia, esas pancartas y fingidera, sólo vea, una caravana de pordioseros. ¿Tienen bonitas intenciones? ¿Sí? ¿Y eso a mí qué? Sólo no le mientan a la raza, le dan gato por liebre. Claro que nada de eso nunca se cumple, no es más que una representación. Muy similar a la representación que hacen los niños para agradar a sus madres en un día feriado especialmente para eso en el jardín de infantes.  Sí, esos mismos que creen que en algo inciden en la realidad, cuando la moción de la realidad es independiente de lo que haga un grupúsculo con ínfulas. O por el otro lado están esos idiotas que creen que a alguien engañan, bueno, a veces lo logran, quizá ese es el mérito, haber salido a flote como toda mierda. Usted mire a ese hato de haraganes premiándose entre sí. ¿De todas formas si no qué les queda? ¿Rebajarse al nivel del piso? Eso jamás, medigos sí, pero de las alturas. Una red de favores que no es nueva. Ahí lo que menos importa es el arte, solo basta mirar. Nada como eso para la gratuidad, una sarta de porquerías que claro, una señora "bien", nueva rica adinerada esposa de algún alto mando, adquirirá para pavonearse entre una concurrencia igual de ignorante y vulgar. El dinero no quita lo pendejo, reza el proverbio. Por favor, en este país sin “amigos" no eres nadie, aquí nadie hace valer el trabajo, lo que cuenta son tus relaciones, con cuantos hilos cuentes en el puño. Pregúntele a los actores de la escena, todos negarán con la cabeza. Esos holgazanes que con dos o tres escasas metáforas satisfactorias erigieron el tótem mesiánico y fálico de su fundamento. Lo que más les pesa a esos bultos existenciales es la pereza, solo basta con ver sus rostros enjutos en alguna ceremonia que homenajea no sé qué glorias añejas, decrépitas, las palmadas de sabia solidaridad. Sabia es una palabra que utilizo para denominar todos esos traseros abultados que abren la boca para cagarse entre sí con displicencia y cara de un asco oculto y mutuo. Claro que están sumergidos en las revanchas, los odios, las intrigas, los codazos. No estarían donde están. Si esto no es jauja, esto es una jaula y el que no devora lo devoran. De todas formas, aún guardan los modales, el hambre aún no es el último límite de infamia para arrastrarse, está quien no desconoce las garantías de la sed.  El mejor discurso es el no discurso, piénselo, miles de millones de millones de personas deseando atenazarse a lo que sea. Es esa gente que compra un seguro de vida, qué absurdo, ¿no? Y defienden a su amo como perros, qué contradictorio, ¿no? 

¿Doctor usted piensa que tiene una solución todo esto?

CONTINUARÁ

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tú y yo, no sé piénsalo

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CONTINÚA

- Por ejemplo, mire usted el problema ecológico. Mírelo, cómo está siendo manejado. La gente le exige a sus gobiernos tales o tales implementaciones. Cuando todos sabemos que en este libre comercio los gobiernos se pueden comprar, nada resiste al valor del dinero. Todo es comercializable, la cultura, la ética, los cuerpos, todo rinde dividendos. Pero ahí no acaba, esa gente prende su auto para ir a la manifestación de protesta, prende su auto para ir a sus aburridos trabajos, a sus explotados trabajos. Mientras al otro lado del mundo se bombardea tal o tal lugar para extraer petróleo o se perfora tal o tal lugar con riesgos de contaminación irreversible, no sólo para la naturaleza sino para la propia especie. Para prender ese auto de diario. Una cabina por cabeza. Prenden su auto para salir a divertirse, a comprar, prenden el auto para prender el auto. Autómatas. La vida se les va en llenar el tanque. Siéntese a observar, limítese a observar. Androides domesticados semi sentimentaloides que escuchan melodías pegajosas para sobrevivir a sus inmateriales almas atormentadas.  Es esa gente que protesta por las minas a cielo abierto y no observa que a su alrededor está todo ese metal extraído a la intemperie, los rodea. Lo lógico es el sobrecalentamiento, con todo ese metal al sol, o ¿alucino? Lo utilizan todo el tiempo y alzan la voz, ridículo, ¿no le parece? La verdad es que somos unos cerdos irredentos, y los más puercos viven dándose golpes de pecho. Esos tampoco solucionan nada, sólo quieren un puesto de autoridad y encuentran con qué reclamarlo, no se fíe. ¿no le parece? Antes que dejar de sostener tal o cual régimen, deciden que necesitan derrocarlo. Bastaría con que le dieran la espalda. Pero no, es como un marido golpeador al que se han acostumbrado y no sabrían qué hacer si lo dejaran. Antes que dar la espalda a un régimen necesitan la excitación del combate, para después de la batalla, terminar histéricos revolcándose en el sistema. Necesitan salir como héroes de una aventura épica, con la frente en alto, loables y que todos reverenciemos sus actos. Patrañas. La gente débil existe porque está esa otra gente que se cree héroe de todos. Se arman guerras desproporcionadas para las exportaciones, los recursos, la mano de obra barata que necesita el norte. Necesita seguir saqueando al sur a bajo costo, lo que no supone es que eso se le vuelca con mayor afluencia de migrantes. Tú avientas un boomerang y eso tarde que temprano regresa con fuerza. Después se tratan de implementar dos o tres medidas, mentiras, para no consumir tal o tal materia, cuando la cuestión es que no se va a prohibir su producción y la gente no cesa de consumirlo. No cesa la producción ni cesa el consumo. El enfoque moderado que le dan es un enfoque suicida, la muerte lenta de un adicto. Nada en detrimento del comercio, el comercio es dios. Se venden las almas desde hace siglos, ¿por qué no vender hasta los calzones en beneficio de unos cuantos? No se reduce el consumo. Es decir, no se aprende a decrecer, a reducir gasto, a reducir producción y consumo. No, por el contrario es un país obeso, obeso para moverse, obeso para pensar, obeso para lo que sea, no sé incluso si consigue follar aún. Volviendo a lo del tiempo de los otros. ¿Usted no se da cuenta que cuando toda esa gente se da cuenta que le han robado el tiempo no cree usted que están en su justa razón para vengarse y descabezar y comerse a los ricos? El hambre los acorrala y empuja, cada siglo, cada dos siglos, tres, se levantan y destrozan el lugar. Y se los comen. Renuevan la planta de jerarcas. Mi postura política llega hasta aquí: no tendré descendencia, no me interesan los herederos de mi miseria. Y decidiré el momento de mi muerte. ¿Cree que me arriesgaré a caer en un hospital? Para nada, detesto a esos matasanos. Algo que detesto de la época es que se pasó del puritanismo a la higiene moderna, evitar contaminarse, personas de probeta para vidas de burbuja, gente intocable, siguen buscando la pretendida pureza cristiana negándolo todo como táctica, al final solo meten debajo del tapete sus inmundicias. ¿Que por qué la culpa? Mire investíguelo usted mismo, no me haga perder el tiempo explicando esas minucias sexuales. Lo único que le diré es que toda esa gente que se cree santa debería meterse al convento y dejarnos aquí fuera en este infierno insufrible, ja. Otro ejemplo, ¿No le parece asombrosa la existencia? Y aún así, ahora se levanta la vista y se busca vida en otros planetas en el cielo insondable. ¿No le parece suficiente prueba, metafóricamente hablando, que sea un milagro la vida? Un azar entre azares del destino. No se sabe nada acerca de la muerte, nuestro estado de finitud es aplastante, se desconoce por entero qué con la muerte y se investiga si “hay más” afuera. Esto se me hace terrible y extraterrestre a la vez. Nosotros mismos somos prueba de una peculiar y extraña forma de manifestación energética, la vida es rara, y aún así se busca más más más más… ¿Qué es eso? Ávidos de más… Vi unas fotografías de monstruos hechos con el microscopio electrónico de barrido y se quiere encontrar más vida en otros lugares. Seres diminutos de ciencia ficción. Una carrera absurda por alcanzar no sé qué. ¿Qué piensa de esto? La muerte su gran amo, lo defienden a toda costa. Creo que moriré tranquilo, he cumplido conmigo. De todas formas esta era de fuego interno está llegando a su fin. Cien años a lo sumo. Vendrá un tiempo lánguido, sombrío, de una melancolía sobrenatural, será magnífico, de verdad me hubiera gustado ir ahí. Poca actividad y silencio. -  -

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lo estacioné, le encadené, y ahí lo dejé

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Tengo familia en la frontera norte, lo que se diría una franja transcultural. Tengo familia en el sur, en la península, personas igual de maravillosas y completamente distintas. De niño estaba entre esos dos polos y otros tantos polos dentro de las clases sociales familiares dentro de la ciudad, realmente mis padres no reparaban en las trabas psicosociales de pertenecer a un solo estrato, era intrascendente en donde habías nacido y qué casta, camaleónicos, peces en el agua. La leyenda de que a mayor acumulación de conceptos y la elaboración de una superestructura epistemológica ofrecería el superávit del mismo conocimiento, su libertad, crecimiento, auge y aceleración, es falsa. En nuestro tiempo tecnológico eso no es más que una base de datos, lo que en su momento fue la enciclopedia, un reproductor de oraciones ordenadas que por sí mismas son infértiles. La evolución del conocimiento no se da por una tradición acumulada, sino por las combinaciones, asociaciones y relaciones que se llegan a establecer como rangos no fijos sino dinámicos, alternos, displicentes. Por tanto que les duela el desarraigo. Los intercambios del lenguaje se enriquecen en la diversidad, lo curioso es que se tiende a pensar que en cada intercambio solo se gana, cuando se es que se pierde a su vez y al paso de cada transacción esa identidad se desdibuja y transforma en distintos infinitos. Es tanto así como el juego de las equivalencias genéticas, un tiro de dados. Ya no se habla siquiera de intercambios lineales y ordenados, sino dislocados inversos imprevistos irregulares. La atorrante testaruda creencia de que el lenguaje se puede manejar de forma consciente sin el juego de los caprichos inconscientes, argumento tanto por parte de las oxidadas academias como por parte de los nuevos reglamentadores del curso de una materia orgánica, desenvuelta e insumisa, es falsa, el lenguaje no depende del decreto de dos o tres personalidades, sino de una acción social dispersa y accidentada, que se articula en su campo de juego. Heidegger diría que se tiende a pensar que uno habita el lenguaje, cuando es al revés, el lenguaje nos habita. Desde tiempos inmemoriales la musa visita a poetas, en la modernidad un dictado proveniente de no se sabe qué lugar los habitaba y conducía. Un proverbio indio dice: No eres la conversación que oyes en tu cabeza. Eres el ser que escucha esa conversación. Cuando he sido maestro en mi mente está lo siguiente: llevar al aprendiz al borde, empujarlo. Unos vuelan otros no, por qué, no sé a qué se deba, un sin fin de factores, no es mi culpa. Supongo que otros prefieren pastar apaciblemente al lado de otro tipo de maestro. 

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el precio de la histeria

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Siempre es lo mismo, le sale al paso un sujeto que se cree dios y que tiene todas las respuestas para todas las cosas todo el tiempo. Siempre es lo mismo, aunque sólo en realidad piense lo que quiera, que más bien es lo que puede. Siempre es igual. ¿Por qué? No tengo idea, quizá los estén soltando de algún sanatorio y les den la misión de irse a cruzar por mi camino, es la respuesta que encuentro más probable. Indigentes de la más alta ralea, diario un agrimensor con las tablas sagradas. La ong locosunidosparacruzarnosensucamino.org los administra y me los envía con la instrucción expresa: te le cruzas en su camino y le dices lo que piensas. Es lo más probable. A lo cual siempre pongo la misma cara de pendejo de siempre, como es natural. De verdad, más no puedo entender, por qué una organización invertiría tanto en hacerme entender. 

hambre 69
artiste VS curadeur

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a las personas de los 90's las despedazaron haciéndoles creer que tenían que identificarse con un estereotipo este o el otro, portar tal o cual uniforme distintivo. en ese momento los medios lo permitieron, alentaron y creyeron eso permanecería así, estático. lo utilizaron. ¿a qué me refiero con que la despedazaron? se les asignó un cajón de estacionamiento para que aportaran a la economía desde ese lugar muerto. los aniquilaron con la ideología de mercado. eso se sabe, que el mercado como es lógico para devastar, supo desde antes, que el mercado juvenil era presa fácil de modas y tendencias. que siguen y seguirán en el desconocimiento etc… lo que sea… eso se injertó en el subterfugio. eso es hacer creer a alguien que es libre de sus elecciones. seguro tenía su “parte linda” de sueño colectivo o la creencia de “mi” propio estilo de vida. y eso provino de los 80's o más atrás. las personas representaron mercancías y clientelas. signos monetarios. es un aparato que llevaba tres generaciones en funciones y se sofisticó al grado de acuartelar para quién trabajaba de forma segura, guardar las apariencias con discursos de sublevación, a esas personas se les engañó al mismo tiempo de que se les presentó como una meta, estás aquí en la vida para tener éxito en la ventas y de no ser así eres un fracaso a la vista de todos, avergüénzate. es como el gato que juega con su comida, le hace pensar a los ratones que no están en su laberinto. el mercado neoliberal operaba detrás de las cortinas del teatro. la juventud es uno de los más hermosos tesoros y el mercado lo miró como blanco jugoso e ingenuo. es cierto, no se tiene experiencia, todo suena maravilloso. devaluado tesoro a fuerza de sobrevalorarlo. a esa gente a cierta edad se le re-empaqueta se le re-emplaca y se le revende para otro departamento de la compra-venta que es la vida. inmediatamente pasas a engrosar las filas de nadies, de nuevos ningunos del registro planetario. la credencial dice algo así: a qué se dedica fulano: nadie de tiempo completo. la juventud sigue mordiendo el anzuelo. ¿de quién es culpa? de nadie en particular. esa es una infraestructura "orgánica" que se formó como se forma un iceberg, qué sé yo. van tres o cuatro generaciones que se les presenta un modelo de existencia a seguir, caen redondos. es raro porque tampoco es que eso se pueda seguir eternamente, es decir, son modelos perecederos que prometen las garantías de una afiliación a la eternidad en ese estatuto al que te adhieres incondicionalmente en tu fe. es un acto de fe una afiliación incondicional de fe. lo que hace uno tiene repercusiones lentas. esos fenómenos no se aprecian de inmediato, pasa demasiado tiempo, por lo regular cuando es demasiado tarde, cuando la gente es vieja e inservible para esos valores creados para la juventud. claro que existen esos mantos que predeterminan, los deseaban "cuidar", por decirlo amablemente. mataron a sus hijos. llevan generaciones aasesinando a sus hijos. ahora no sé si sucede igual, no creo que sea igual, si las condiciones sean igual de apretadas, asfixiantes. no sé si consiguen ahogarlos con esas mismas almohadas para que no sufran. desde luego que siempre se les cuela alguien, alguno se escapa, es la parte de la ley de la vida que no desean ver. que alguien se escape a su ley comercial. ahora todo el mundo es juez de los otros, y no está mal o bien, es necesario decidir por uno, y en la diferencia uno se forma, es decir, el arena es tan basta que finalmente uno se hace en la referencia, uno se hace de los otros incluso de lo que descarta de los otros, lo que rechaza. lo que dudo es que sepan que no eligen en libertad. incluso que se sepa lo que se elige, casi nunca se sabe eso, es como el amor, una cita boba a ciegas. para enamorarse es necesario ponerse el sedante de la estupidez.  

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así está el asunto acerca de las salsas para papitas

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La cultura como la hemos conocido o concebido se está desplomando. No se le ve futuro. Cada década se escucha de un rescate a la “cultura”. Llegan los paramédicos de la “cultura” la reviven con transfusiones y la rehabilitan en las mejores clínicas internacionales. Y más o menos deambula por las calles en su descompostura de alcohólica empedernida. La ponen otra vez en circulación. A la gente no le interesa ir a los museos, toda esa decrepitud apestando en las salas. Eso le parece venido de otro planeta, queso rancio para aristocracias repugnantes. Si lo que te preocupa es llevar un plato a la mesa, el museo el concierto clásico la literatura (y añada) resulta irrelevante. El entretenimiento está suplantando esa esfera de la alta costura. Para que la alta costura le interese incluso al personal que labora en los museos como criados, no usaré eufemismos al respecto, necesita haber un apogeo económico. En las grandes potencias se da eso, a lo menos el más extraviado algo sabe o se ha informado. Lo mínimo es estar informado. Para el placer sofisticado que representa. ¿Cómo vas a pensar en cultivar tu espíritu si batallas diario para tu manutención? ¿Cuando tu existencia peligra?  Los administradores de la cultura se rompen el coco tratando de dilucidar por qué la gente no acude ni tiene el menor interés. Es más fácil pagar una renta por un contenido magro en línea, que me ofrece una vulgar experiencia express para esta vida acelerada repleta de ofertas y el tiempo justo para mis trabajos forzados, no alcanza para más, ni tiempo ni dinero. Lo otro lleva ese gasto privilegiado y prestigioso del tiempo. Se crean más museos debido a patrocinios que por principio considero gastos provenientes de una culpa de clase, no le veo otra causa, a menos que se destape otra causa igual de irrelevante. Abundan. Esa gente que pone el dinero piensa que eso compensa lo que se ha robado. Robado. ¿Acaso creen que alguien se hace rico de forma que no sea un crimen? Cuando eso es falso, todo ese poder por el que lucharon en conseguir toda su vida es lo mismo que los cansa desgasta y viene otro a arrebatárselos, otro más astuto, más joven etc… Serán sucedidos por otros en la cadena de montaje, aquí todos son reemplazables. Esa gente cree que de algo se salva dando esas dádivas a la cultura, cuando sólo está proveyendo a una pequeña parcela de allegados que hacen la apariencia y contribuyen como pilar de ese otro amasijo de poderes. Y no veo una catástrofe en que la gente en general y singular prefiera una partida de futbol, no es una tragedia. Así siempre ha sido. Vea por otro lado el potencial de los memes, esos contenidos deformes nada uniformados que se arrastran por las redes, son maravillas heteronormativas. Ese humor que desea escapar del error. Esos cuasimodos orientan y distribuyen más conocimiento que un museo, museos que yo empezaría a considerar unas decorosas bodegas de muerte, cementerios, morgues en el mejor de los casos “por el frescor”. La transmisión está ramificándose mal que bien de una forma deliciosamente no deseada por las instituciones, y a pesar de ellas. Les pasa inadvertido, o lo consideran demasiado bajo dentro de sus elevadas consciencias, orgullosas consciencias. El humano es inherente a lo inhumano, a su violencia, en la intranet se levantan muros de violencia, muros que no se tocan a condición de la virtualidad, se vive una violencia interior. Cada cual cayendo en su limbo apenas roza al otro. ¿No le parece bien? ¿Quiere esa violencia en las calles? La señora más frustrada convive, codo a codo, con el peor de los truhanes, buscando reconocerse. ¿No le parece maravilloso? Y es inevitable, unos mueren para que otros surjan.  

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la muerte en la cultura, un deber en lo social, una insignia en el culo

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cada vez que otro instala un escusado en la sala, otra vez se les altera la cordura, les da un cólico en el cerebro, les repiquetea la rabadilla, se les descoloca el bisoñé y "oh esto lo hizo con las patas", "oh esto lo pensó con el pene", "oh esto pertenece a la esfera de los rábanos rampantes", "oh oh oh"... 

de ahora en adelante inauguro la novísima nomenclatura para dichos casos: el dispositivo escandaliza-artríticos. para ahorrar trámites engorrosos.  

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corazón ♥

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el goce amenaza el deseo y es normal que el deseo pueda odiar el goce. pueda sentir una absoluta aversión a la detumescencia (es el puritanismo, pero también es el arte). el deseo es lo contrario al aburrimiento, del cansancio, de la saciedad, del adormecimiento, del hastío, de la flaccidez, de la amorphía. todos los cuentos, mitos o relatos tienen por objeto la exaltación del deseo y entablan un combate contra el goce. la novela erótica o la pintura pornográfica (no existe por definición novela pornográfica ni pintura erótica) no procuran hacer gozar, sino hacer desear: intentan erotizar el lenguaje o lo visible. buscan abreviar el período refractario. libran una guerra contra el taedium. por eso el taedium vitae, el hastío después del goce están ligados a las artes, como las ramas de los árboles al tronco. el arte siempre prefiere el deseo. el arte es el deseo indestructible. el deseo sin goce, el apetito sin hastío, la vida sin muerte. “Pascal Quignard, El sexo y el espanto”.

la prostitución, la pornografía se tienen que incluir en el proyecto de personas dignas con derechos y obligaciones. lo impresionante, ocupar un argumento ético para extorsionar. para todo hay profesionales, que la vagina y el pene sean contribuyentes. ¿a poco no creen que haya también hombres que ejerzan el oficio más antiguo de la historia? una sociedad justa tendría que dejar de lado su puritanismo protestante (solo progreso y trabajo, perseverancia y constancia; exiliar el ocio el recreo y el placer). me la sudan sus valores protestantes. se lucha por la libertad sexual, abogan por hacer patentes las diferencias de todos, y no se incluyen las personas marginadas por ser consideradas sucias e inmorales. esas que lucran con lo que el cristianismo condena, ohhhh. la doble moral. a esa gente hay que registrarla y que cumpla con las nociones básicas del empleo. no a la explotación infantil, no al trabajo sobre explotado. no no y no a una suma de abusos. ¿no habrá ahí gente que no esté obligada a estar ahí, y esté por placer? ¿que se empezó por obligación y se sigue por placer? ¿o al revés? esas personas bien pueden no tener otra posibilidad o no, o simplemente no desear otra. la ley no puede abarcar cada historia singular. esa gente merece ser reconocida incluso como parte de la cultura. las élites desde luego negarán con la cabeza, no no, la decencia de dientes para afuera. hablan de machismo solo porque a la mujer nunca se le ha dado ni tiempo ni espacio para expresar y colmar su deseo de esa forma. la literatura está plagada de escenas eróticas y lupanares. ¿cómo no va a haber corrupción si alguien tiene que esconderse para ejercer sus placeres, para ser? maltratado vilipendiado por la burguesía y sus nociones de verdad que no ven más allá de sus narices. esa gente es obtusa cree que sus usos y costumbres, sus valores morales, debieran regir sobre los otros, promueven que sólo su forma de ser es digna de respeto y continuidad. (cuando además nada queda). a la muerte de dios sucedió esa clase que cree que los otros deberían ser a su imagen y semejanza, el patrón de conductas, el asidero de lo posible, los rectores de lo que se puede o no pensar. no digo como tendrían que ser los otros, no soy un facista de mierda, digo como no me pueden obligar a ser. ¿quieren una sociedad moral? no es por la vía de la prohibición del deseo. para ejemplo, los hombres castos de la iglesia que terminan como pederastas. es por la vía del conocimiento y la franqueza. no es por la vía de negar al otro. ¿solo quieren hablar del espíritu? ¿qué creen? también somos carne, carne y deseo. placer. no se pueden meter en la cama de sus súbditos con sus leyes a cogérselos por detrás con el poder. ¿quién se creen con todo el poder de modificarle el destino, nombre, preferencia, gustos y goces a las personas? no sean mentirosos. estoy hablando de moral con la verga en la mano.   

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nalgadas

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una sensación de colapso, de pérdida. en la fiesta el delirio, el derroche, la dilapidación de los fuegos, el despilfarro de energías, la angustia sin límites. al igual que en la celebración sexual en donde el gasto se incrementa, el ahorro queda desterrado, como si no hubiera un mañana, así nuestras ínfimas muertes descifran en la lucidez una literatura indómita, llevada en extremo, pulsar que estalla al borde de los precipicios retóricos. somos diminutos al cosmos, centelleantes diversidades, no le debemos nada a la inmensidad  que nos devasta ilimitadamente en el interior nuestro. no significamos absolutamente nada. no somos ni un resultado de nada. la enorme incógnita del para qué de toda esta danza sinsentido, de este ritmo negro y fascinante. nuestra inutilidad prosaica o versada, ilustre e ignorada, estamos colgados pendientes oscilando como acróbatas sin red. habría que hacer un párrafo que por fin sepulte lo anterior, una línea que fulmine a las que siguen. y el instante que baila y el instante que baila. 

se adentro en la noche y se perdió en la espesura.  

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PAIN-ting

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ella, al despertar de los amaneceres. apenas se levantaba, dispuesta, tomaba el instrumento heredado mano a mano desde atrás en el tiempo perdido. era la rueca de sus sueños. al anochecer eso seguía girando sin tregua. así, decía, recibo las narraciones de cada hilo, de cada color para qué hilo, así enredo estas madejas de futuras tramas. cada una tiene su valor adherido por su insignificancia muda. toda la estantería de voces multicolores está ahí, el universo reunido en pequeñas pelotas de hilo. aquel es gris, áspero seco de voz ronca que cuenta de áridas vicisitudes. ese otro bandea como la aurora boreal, es tenue y tiene una voz como de hada inquieta frágil y ligera, cuenta con ruiditos de campanas de flores que se enamora hasta desaparecer en la transparencia del silencio. este otro es esporádico verde como de ojos cristalinos o de aguas por las que fluyen peces naranjas. en la estantería la variedad desperdigada guarda un orden esencial y secreto que no está a la vista por lo que se reconoce a los ojos, no hay cualidad que designe, se diría el capricho del tiempo. es un orden discreto fugaz alegre que cambia con el sonido de la rueca acordando el siguiente hilo. por supuesto, algunos salen de ahí, se pierden en extraños lugares para encontrar a sus dueños  que a su vez perecen en la extendida manta terrestre.   

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A Love Story

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no, no creo que el arte tenga una función específica ni una labor a desempeñar y cumplir. eso sería más bien una cadena de producción de utilidades, de resultados. el arte se opone a eso. no rinde cuentas, ni está forzado a provocar nada, ni risa ni llanto, eso es más bien o suena a la predisposición para realizar un deber y el arte afortunadamente no es eso, se trataría de un desencadenamiento antes que supeditarse, subordinarse a una tarea específica. pertenecería al mundo profano de los instrumentos y repito, el arte por fortuna pertenece al ámbito de lo sagrado, se comete un sacrificio fuera del tiempo que no produce intereses sino lo contrario, ruinas pérdidas derroche éxtasis. es una fuga interminable del gasto irrecuperable, para la posmodernidad no representa siquiera una maldición, ni a enfado llega, a lo sumo consigue colocar y rellenar un descomunal buzón de quejas que se elevan por los aires como antes se elevaron plegarias. sí, a veces se comete el error de confundir los fines del arte con los fines del poder o de hacer arte para conseguir algún tipo de poder, que de todas maneras es factible que suceda. de poder se puede. por supuesto está el que saltará intentando escamotear la libertad del arte so pretexto de apelar justicia. el arte se puede prestar a muchos juegos, por supuesto, unos menos estúpidos que otros. está el que hace de su objeto de sacrificio esto o lo otro. casi siempre, por un deseo inconsciente y un placer abrumador, yo elijo sacrificar al público, porque ese es el deseo fascinante y vehemente del público, el público desea perecer en una ficticia diatriba para renacer de sus culpas, expían sus culpas sin límites. uno los pone ahí y los zarandea como se zarandearía un casi muerto primitivo en una operación chamánica que incluso no depende de mí, que incluso no asegura la cura del casi muerto. yo sería una especie de medium, eso es todo. nunca he forzado nada. a veces cometo errores, pero son por lo regular con respecto a cómo es que digo lo que digo. eso me produce y acarrea malestar, ¿cómo no? y lo tengo que pagar, no me queda de otra. ¿por qué se sienten culpables? no sé, ¿2000 años de opresión judeo-cristiana? y eso no se puede remediar en conjunto, eso es una lucha solitaria. claro que ahora están esas campañas entusiastas y optimistas sobre cualquier tema que se le ocurra, pero si me pregunta, no consiguen nada, a lo sumo crean leyes que sirven lo mismo que un queso. lo que consiguen es reunirse y celebrar esa comunión, fuera de eso es solo ilusión… ¿por qué no reúnen esa energía para organizarse y estar por encima de la ley cumpliendo sus cometidos, haciéndose justicia por su propia mano? ¿usted lo entiende? pacíficamente, calmadamente, calladamente, discretamente, desobedecer. por ejemplo, luchan contra la tiranía patriarcal pero necesitan su consentimiento para decidir, le piden permiso. necesitan gritarle a la cara, vaya manera de frustrar sus planes. ¿no cree? a lo mejor eso obedece a la paradoja del que pierde algo gana. una insistencia en perder, porque ganar produce miedo, como la libertad produce terror. ¿usted entiende?  en 300 años si esto sigue, seremos una broma, seremos el uhla uhla de los que serán, seremos el yoyo de los habitantes futuros, un juguete dentro de la espectral trama de sus dolencias y dramas. no tengo nada más que agregar. por lo regular pago con altos costos mis errores, pero ya le dije, esto es el colmo del gasto. a menudo pienso: les estoy robando el aire y eso no hay modo de que se los devuelva, ese es mi golpe de suerte. 

no soy un genio, ¿por qué tendría necesidad de engañar a quien sea? ese termino lo utilizaron algunos personajes modernos quizá para apelar a un título de nobleza, de alteza, como formato incuestionable de autoridad frente a la ignorancia de los públicos y para aligerar el trámite frente a la prepotencia impotente de la crítica, era una forma "fácil" de quitárselos del cuello, cualquiera que levantase la voz sería doblemente juzgado, frente a la omnipotencia del "genio". pensaría más bien en instrumento de su astucia para lidiar con sus enemigos, era ponerle una gasa a la hemorragia contra los sangrones. es una coartada del personaje moderno. yo trabajo como un maniaco, bajo la ley de una persistente obsesión. mi huelga es al mero estilo japonés, sobreproducir para devaluar un sistema. señalar la alienación en la disidencia estricta y relajada, "psicótica," de "mi casa mis leyes". ¿creen que solo he estado jugando al idiota? no, eso siempre se los he dejado a ustedes. se ha tachado a la cultura mexicana de holgazana y yo puedo juzgar que eso es completamente contrario, ese es un ataque para explotarlo más. esa es una mentira que funciona como amenaza y chantaje para obligarlo más. es una cultura tan disciplinada y se impone demasiadas veces unos compromisos tan sobrehumanos que la consecuencia es que haya quien se incline a robar, desista de ese desafío exhaustivo y las más de las veces malagradecido por los otros. incluso el crimen se impone unas metas de envergadura internacional, aquí no se escatima en nada. yo apuesto todo ahora de una vez, para después qué.  

hambre 76
but I can't

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si hacemos un escrutinio feroz sabemos que todo ser es capaz de traicionarse en un instante, titubea, duda y cae en un fondo en el que ni él mismo puede discernir nada o reconocerse. está el que vuelve y se salva... ¿Qué es lo que deploró la desacralización del arte para que se intentara efectuar? Sin duda la veneración ingenua e incondicional de una serie de fanáticos que rindieron pleitesía a un objeto porque se les dijo que esa tenía que ser su conducta y actitud frente al objeto de arte. Quizá porque pretendía poner en evidencia la ola de estulticia glorificante a la que se suele abocar la masa informe. Ese intento, como se suele decir, en el mundo tangible de los hechos fue un tiro por la culata, nadie se freno a rendir honores a la obra de arte, a una corcholata, para decirlo rápidamente. Las pruebas yacen ahí, el objeto sigue acuñándose, cobrando un valor desmesurado, recibiendo a la gente hincada y humillada frente a la gran obra de arte. ¿porque qué representa un simple y estúpido feligrés frente al estupor que arranca una obra? eso, no se dude, a su vez es obra de un dispositivo educativo, "no tocar", una dinámica social, "no preguntes", una infraestructura del saber, "lo que se sabe es que...", una arquitectura del poder, "artistas consagrados", etc... la obra de arte pertenece a una serie de implicaciones seculares. esto sí está permitido esto no está permitido. esto ya es una obra de arte, esto todavía no es una obra de arte. lo chocante de esa división es lo que provocó la burla, esa broma a la catequesis del estatuto de la obra de arte. lo diré con manzanas, están los objetos de todos los días, útiles, cotidianos, etc... y está la obra de arte que no es de todos los días. lo que apesta de los últimos 40 años es el poder del rayo lasser legitimador. La desacralización corresponde a una circunstancias represivas en las que se vedó el carácter lúdico y se enaltecían la seriedad solemne, pedorra de los jueces, nada demasiado distante al ahora. Simultáneamente se armaron especulaciones con respecto a las transformaciones que generarían los "nuevos medios de reproducción mecánica" (que hasta ahora no han dejado de sucederse). Como siempre, esos vectores de la historia dan sus giros imprevisibles y suelen trastornar las concepciones que intentan llegar a algún lado, razón a establecer o afincar una idea no caduca, cosa que la misma historia se encarga de desbaratar. La noción moderna de acumulación de bienes, el capitalismo que va para dos siglos en vigor, es una noción de la adquisición de felicidad. En el ahorro máximo se supondría la misma fuente de alegría que se concibe en la fiesta, en el gasto sin medida. Eso se referiría otra vez, a lo que no tiene medida, a lo que escapa al control, lo que desea no subordinarse a nada. Por eso se repite hasta subyugar en los noticieros: están por encima de la ley. Unidos a una intensa angustia destructiva la acumulación obraría como objeto sagrado que me salvaría, ese objeto se me ofrecería como la búsqueda última de mi deseo de mi angustia. Estos papeles, del gasto y el ahorro conforme a la felicidad, tardaron más de un siglo en invertirse, incluso siguen en proceso de reconversión de valor, transvalorizándose al infinito. El arte no está separado a la historia económica de las culturas, si bien no es su origen, en suficiente medida su sustento. No se aceptara que el neoliberalismo de los últimos 40 años moldeó más al arte que se cree independiente autónomo y demás delirios de pureza, que lo que el arte modificara el pensamiento o lo concreto en la realidad. El neoliberalismo lleva ciñéndolo a su antojo, es el esclavo favorito. No, no es cierto, no es el favorito. Las piezas de arte, de estos últimos 40 años, no se sentirán parte del ritual de muerte del capital, si usted pregunta a cualquier artista que siga vivo que fuese animadamente activo en ese lapso, ó se representará con un enfático orgullo, ó esconderá la cabeza, humillados o humillantes, ese es el trabajo al que se entregaron con obscenidad, se sentirán excluidos de la movida, no tocados por la vileza. Entre occisos y los que mueven el rabo a gusto. Señores, dentro de los delirios de la razón, fueron parte del empuje, nadie deja de ser por arte de magia. (Durante este escrito, en el reparto de responsabilidades, no se maltrató la figura emblemática de ningún artista, ni su imagen de prestigio). 

Las altas cúpulas de poder del arte restringen el acceso a dichas alturas por el simple y llano hecho de que en el mercado neoliberal del arte, a menos oferta de las llamadas artes finas, mayor el precio y prestigio que las respalda. Bajo el argumento de que se carece de calidad discursiva o concreta, esas altas esferas controlan, y especulan con la reputación del arte. Si hubiese una cantidad considerable de artistas que pudiesen vivir de esa “actividad” los precios se distenderían, se desplomaría la infraestructura que lo sostiene, y se liberaría la tensión económica que supone. Por eso es que el arte vive un momento de acuartelamiento, de fingir altos vuelos, el dinero a su vez inyecta ese estatuto de credibilidad, nadie se atreve a objetar al dios del dinero esperarando salir ileso. El dinero gobierna hasta a los que viven para producirlo y acumularlo en inmensas cantidades. Un día Diógenes entró a la casa de un hombre rico y éste le advirtió que en su casa no había un solo lugar para que escupiera. En ese momento Diógenes le escupió en la cara, objetando que no encontró mejor lugar. Esas sumas de dinero no son más que una cifra en una computadora, son un ardid. De todas formas el mercado no es el arte, y por más que suscite controversias el dinero y quien detenta el poder, no todas las piezas son un fiasco y no se puede determinar su valor de modo tajante, eso representa si no un coraje, una suerte de venganza miserable por la iniquidad intrínseca del mercado. Formas de sublevación frente a la polaridad extrema de los precios persistirán en demandar una balanza, de no ser así, como ha sido hasta ahora prevalecerá la violencia.

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con los cables de fuera

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no es una casualidad que la mayor aspiración actual sea el convertirse en una plasta de saciedades, un bulto sin fondo al que las satisfacciones de la vida intentarían completar sin jamás alcanzar ningún provecho nunca. nada tan narcisista como un vegetal, una zanahoria con extremidades en busca de la luz que lo proveerá, sin nada a cambio, de modo incondicional. es paradójico que la sofisticación llevara al ser humano a volverse una bomba de delicadezas racionales, un destructor provisto de método. inmerso en el mundo de los intereses, frustrados, el cielo no es un reflejo ya de nada, el cielo, esa abominación de cúmulos informes y etéreos ni si quiera es visible. desde una bulliciosa ciudad los anuncios "espectaculares" lo a-sombran , las luces de la noche opacan cualquier fulgor inocente de estrella. el gasto de energía en nombre del bien y la seguridad, en medio del miedo a cualquier incertidumbre, la venta de la seguridad a cualquier precio y el miedo a la muerte en cada esquina, en cada anuncio de angustia, a eso me refiero cuando digo que la muerte es su amo, el único y verdadero. incapaz ya de nada sin consultar al meteorólogo social, se abisma en su propia lógica como un perro de azotea. siempre ha sido así, un animal disminuido que desea dominar, y en ese ímpetu se ha convertido en un espantapájaros atareado y patético. el ambiente es una casa de muñecas golpeadas.

hambre 78
desde atrás desde adentro

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a los acaparadores. el arte es un juego que hace perceptible la caprichosa libertad, un encanto que anima los movimientos de un pensamiento soberano, un despilfarro, un desorden limitado; el trabajo es lo contrario a un juego. el arte no es un trabajo, el trabajo implica la subordinación a un amo por miedo a la muerte. el amo es el que desafía a la muerte poniendo en juego su vida. la poesía es soberana. Hace unos años desplegué la pregunta ¿de qué vive la poesía? un rico industrioso con sus acciones en la bolsa, que ha ganado por la coerción de angustia a muerte de los trabajadores ligados a la necesidad, coaccionados, es más admirado que un poema... defender o tratar de ganar algo cuando no tienes nada que ganar ni perder empuja a lo fuera de lo posible. a lo imposible del arte. a remontar las olas por sobre la muerte. no hay nada en lo absoluto que discutir.

yo soy alguien que no se deja transgredir por lo ordinario, lo útil, lo servil, lo necesario. Para esta sociedad podría ser considerado un “malvado”, porque no dejo que en nombre de su "productividad" vengan a hacer su caca a mi lugar. 

ese perro en la acera, en el marco de la calle, fuera de la puerta de su amo, adora a su amo, porque no conoce más amo que ése, porque nunca ha visto otra vida, porque se le aparece magnifica la simple existencia de sus propios confines y sus condiciones le son apacibles y lo único deseable, vive dentro de lo posible. así los adoradores de la música. fieles a algún tipo de música. 

estas imágenes para volvernos menos ilocalizables, después, después rendirnos a la tentación de la inmediata instantánea escapada.

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imposible

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porque no se puede detener, como la montaña o el mar o el sol. porque no queda nada, ni quedará; y es solo el instante difuso, el instante de emoción violenta, borroneándose. y todo esto será barrido en el viento atroz despiadado del tiempo. alguien se intenta sujetar en la angustia de algún techo. sólo está este instante, nada más, ni porvenir ni pretérito fantasmal, nada. la fiebre de una intuición arrojada. todos esos volantes al aire volando sin sentido. nuestras relaciones siempre estarán intercedidas por la cifra del interés. la mentira del ejercicio de una libertad voluntaria y desinteresada ha hecho que se cometan estos entredichos en la palabra de no sé qué verdades, supuestamente incorruptibles. todas estas promesas, estos créditos a futuro. y esa gente haciendo planes. estas apuestas impagables, esta deuda sin valor. esta burla. todos estos saltos de página para nada. ardientes en vano, somos chispas de nada inmensamente diminutas comparados a la totalidad. desgarrados por heridas mortales de las que hemos nacido, estupefactos, pecadores soberanos, destrozados en la viruta que salpica. limaduras puestas a jugar en un placer eterno e incomunicable. el silencio de nuestra risa o sollozos en la oscura soledad. 

ustedes quieren vivir un mundo acotado, reducido, especializado, a eso digo, amplia enredada y profundamente: no.

de una a otra semana otro desconocido, un completo apático, irreconocible en su carne, en esa mirada desvaída. ¿acaso esos cambios repentinos del destino de un ser no son una economía misteriosa de las sustancias elevadas en el cosmos? ¿a qué corresponden esas precipitadas dispersiones y emanaciones, explosiones que irradian sin sentido, como una estrella una flor un ojo? ¿el otro lado de qué cosa? ¿esos deseos personales, esas nociones hacia el interior inescrutable del ser, esa energía instinto del furor y el ardiente deseo, qué es, es? ¿la generosidad invisible de la tierra tiene dueños de la miseria y el porvenir, siendo que lo único que vale es el presente instante irrepetible irreversible imprevisto, a fin de cuentas perdido? 

hambre 80
se tragó ese hueso la ñora

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una despreocupación soberana; si van si vienen si están o no están, nada. vivir en la frontera de esto o aquello, en una indefinición ni siquiera abstracta. en un absoluto inclasificable. perecedero y perpetuo. sentir esta animadversión por la agonía circundante, una apatía infinita por las víctimas o los verdugos. una tangente constante y continua de una matemática disparate. sumar causa agotamiento mental irreversible, tome sus precauciones. y ver como hemos cancelado tal o cual perspectiva por ociosa pereza, maravillosa pereza en rigor de alturas. contagiar una risa al objeto para su emancipación, destrozar sus prejuicios de este u oeste. ¿una época en la que el sujeto consiguió volverse su tan anhelado objeto? la disidencia de una negación irresoluble, una negación de tal magnitud que no haya salida, sólo silencio. una economía hecha de pasos, de ritmos, de palpitaciones, de tambores. una administración en las cumbres desesperantes y absurdas. un escupitajo al precio de eso o eso otro. un amor o un odio hipercolmado, estupefacto, perplejo en éxtasis. 

hambre 81
sumar rábanos

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el racismo tiene su fundamento de exclusión en la economía, su secreta causa correspondería a la dialéctica amo esclavo en mayor rigor que a un simple odio impreciso y primitivo. el racismo es una "forma civilizada" en cuanto mecanismo y método de extermino. el linaje, la estirpe y la sangre se juegan en un intrincado escenario de supuestos amores filiales incondicionales y odios genuinos por el interés de la renta heredada. lo único que importaría sería mi ascendencia y descendencia, fuera de ello lo otro es reprobable y criminal. así, el contrato exclusivo del arte en que su gremio endogámico se amolda a una red de favores y conveniencias también defiende su hegemonía, sus pequeñas neurosis de clase, sus acomodaticios momentos en la ola de los tiempos, hereda prestigios bajo padrinazgos, hace su corte. incluso se entiende que en su extrema armonía sea un conflicto interno de aparente sosiego y disimulada cordialidad. si el racismo se funda y basa en las redes de consanguinidad para perpetuar una forma de poder; en la república Platón plantea la posibilidad de hacer una familia mayor, proto comunismo, tus hijos son mis hijos y viceversa, lo que no quiero que le pase a mis hijos no quiero que les pase a tus hijos, en una reciprocidad tranquila. los lazos de familiaridad incondicional y exclusión dejarían de funcionar y servir a los intereses de un cuerpúsculo estéril. ahora se trata cada vez más, de que la familia luche contra otras familias, se valoran conceptos de supervivencia como la perseverancia para sostener una pelea constante. el amor incondicional a los hijos, el respeto incuestionable a los padres, la veneración ciega a los abuelos, no es más que un fascismo del amor, una fe. cada vez más la familiaridad enalteciéndose contra lo extraño, lo incomprensible para sí. A fin de cuentas la pregunta viene siendo ¿qué esperan de lo singular? según percibo: nada. hace algunos años alguien me relataba que un acto de rebeldía en la india consistía en enamorarse de alguien de otra casta o religión, del diferente, y que por supuesto las consecuencias eran la exclusión. 

hambre 82
abducción de luz

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¿de qué modo menosprecio la esclavitud, la victimización, la servidumbre? en el sentido hegeliano del término: ser esclavo es una condición elegida, siempre se es libre de decidir no ser un esclavo. no someterse a trabajar para otro, en últimas consecuencias a morir por la libertad. eso cuesta la vida. las tribus del norte y sur americanos se hicieron matar, porque no eran "civilizados", en el sentido de que no tenían un sistema tributario de trabajo, alienado, no estaban sometidos, ni lo iban a permitir. cazadores recolectores nómadas. acaso seguían el sol o a las manadas. no tenían esa cultura que se promulga ahora de la “tolerancia" a los abusos. por otro lado, ser civilizado, quiere decir ser limpio, asearse continuamente, eso quiere decir, tener reglas, que a su vez es tener leyes, por eso un sistema corrupto es convertirse en podrido, sucio, hediondo, no sólo porque el engranaje triturador no funcione. si yo me hubiera supeditado a lo que dicta el sistema del arte, no haría lo que me place, estaría soltando alaridos entre los meandros del valle de las lamentaciones, como veo que sucede. 

hambre 83
tortita de buebito

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El beige color neutral de una clase social... anestesiada, holgazana, neutral. Adicta a la revisión de sus heces y las ajenas. Censurante. Color de la diplomacia, de la no perturbación psíquica. Proclive a creerse sus mentiras sobrias. Color de una clase social que se cree sus proverbios morales, que se cree tasa y medida de lo posible y ahora como un eslogan publicitario, de lo imposible... Medida del éxito y el fracaso. Vístete de beige, opina. Nada de misteriosos maridajes entre el cielo y el infierno a lo Blake, usted opine. 

Lo que me pasa con el sitio abstracto: ¿Por qué ese lugar y no otro? Porque de todas formas no creo en un sitio puro del arte, un lugar nunca antes visto; muy por el contrario son revisiones, revisitaciones, reconocimientos. Así como considero que nadie nunca bajo ningún medio pueda o haya podido mostrar su sueño, su sexo, o su muerte. Acaso la poesía en una aproximación más bien lejana.  En el análisis una imagen oscura, velada. 

El uso como placer. Si el placer está ligado a... un ocio fortuito... una trivialidad fuera de la labor, la sociedad post-moderna inaugura o simplemente  integra al placer en el uso de las cosas... el provecho del uso, las personas como herramientas de mi placer, como cosas, el arte como cosa antes que creación deseo fulguración del camino. Las cosas a las que les saco jugo, en eso consistiría mi satisfacción, en algo que me produce réditos. No, por en cambio la divinización del producto, una sociedad en la búsqueda de resultados, solo los orgasmos serían los portadores de placer. No el paisaje, la palabra, el sonido, el murmullo, el canto, el pájaro, o la nube, no, solo la cúspide. El capitalismo pone de manifiesto mi deseo en lo que me falta, esa falta la vuelve necesidad o mera fascinación por el objeto, desde un pepino hasta un vuelo en el jet-set. Como si en el fruto del trabajo desembocaran los anhelos, los deseos, para hacer que el sacrificio valiera la pena, el sufrimiento del sudor de la frente se transformara en la manzana prohibida, por siempre tentación inalcanzable, por siempre insatisfecho deseo, un maltrato por doquier, una afrenta comercial para las personas, un menosprecio por la vida, un lujo para estúpidos. 

La mezquindad del ahorro. La fórmula sabida. La miseria de esto es mío y de nadie más. Esta idea yo la concebí... La miseria del ser: yo soy éste y nadie más, mi orgullo mi vanidad intelectual. Iba a escribir una extensa letanía sobre la mezquindad del ahorro, el texto estaba ahí flotando sobre la ciénaga del pensamiento maloliente... y se esfumó en la bruma de un medio día placentero. Bajo el árbol de los recuerdos vagos, difuminados, extranjeros, e inasibles. Se extravió para nunca volver. 

Hay que escribir de modo que  no pueda haber adaptación fílmica. Una forma de resistir a una industria que exige tanto y necesita tanto, y que ofrece las más de las veces tan poco supuesto valor. Hay que escribir de forma que no sea posible transcripción alguna, si no se lee no se pueda ver. Si no se lee no exista incluso, ser invisible, no pertenecer a ninguno de esos paisajes cautivadores, insignes. Así, obligar al cine a migrar a los sueños. Desterrarlo de la realidad, de esa pretensión enunciadora, es necesario apedrear su modelo de conducta. 

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selfiedopodos

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la frase: la sobre-valoración de la vida y su consecuencia, la devaluación de la misma, se refiere a lo siguiente: la pasividad o la furia o ambos estados al unísono. la culpa de hacer o no hacer, del no ser útil, productivo, serio, competente. el no coger absolutamente ningún riesgo nunca, una vida sana, segura, sabia. estable. equilibrada. mesurada. la ficción de hacer algo por los otros, de manifiesto, aunque en realidad no se hace nada, se grita se aúlla es un ladrido sin efectos tangibles, justamente inmersa en la vida eficaz no sirve para nada de nada, todo esa protesta llena de propósitos de supuestos compromisos y adornada consciencia para un orgullo marchito e impotente, para una moderada serenidad, sutil anonadamiento ante lo que me rebasa. ¿debería de servir? no. sin economía de la palabra, gelatina de aspavientos. el desperdicio que desborda toda esta fingidez de la función eficiente, de la verdad del movimiento, de la guerra de la muerte, este alarido. la locura de la razón.

el anarquismo no tiene nada que ver con ninguna clase de violencia. no un bloque de empleados pagados para realizar la servidumbre voluntaria de matar, bajo ninguna convicción. el anarquismo es la rotación la traslación, las errantes estrellas. el silencio de las estrellas. una nube el 27 de agosto a las 16:14 de la tarde cada año bisiesto. es mil trescientas catorce veces no. una espada a contraluz con un ojo. la poesía pobre sin gloria. nada negativo ni nada positivo riéndose de la futilidad de los tontos. anarquismo es estar fuera de todo, tan interno, que es ser invisible. un entierro humilde y anónimo en medio del bosque, sucio, sin localización, sin pompa. anarquismo son los gusanos, esa es la definición precisa. 

una de mis fantasías es terminar (las cenizas), en una decorosa vasija digna de contemplación. oh, que contradicción conforme a lo que acaba de escribir este inepto. no, por el contrario siguiendo uno de mis casi nulos preceptos, nada es para siempre todo en un instante, es inminente y evidente que terminaría roto en algún momento, hecho pedazos. nunca intacto. 

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de él reí

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He pensado en la gente que busca la recompensa de una vida ultraterrena después de morir... la promesa de una riqueza, consuelo universal, por demás incierta, dudosa. Estar frente a la muerte, desgarradora, esa desconocida de la que no hay experiencia posible... en la que no se puede ser, y decir, esto y esto otro... nada. ¿No es curiosa la propuesta de desbancar a los privilegiados, en vez de hacer a todos privilegiados? Es decir, ni siquiera instaurar otra burocracia del poder sino desear que todos sean soberanos, porque no podría ser soberano frente a la muerte, ¿Si otros no lo son o sí ? ¿No es curiosa esa lógica de todos coludos o todos rabones? De todas formas la infinitud per se de la diversidad no da pie a ninguna clase de igualdad, la inmaterialidad en que nos sume el tiempo deshaciendo las intenciones o los suspiros de la justicia, desflorando la naturaleza, corrompiendo los intentos de una historia sólida y no caduca, jugando con el teatro humano, con sus representaciones, que muerden el polvo una y otra vez en su utopía imaginaria nunca alcanzada... que fracasan una y otra vez y de ese fracaso consta la satisfacción... ¿Si en algún momento satisficiera esa constante búsqueda no sería la perdición? ¿El fin de la Historia, una vida someramente biológica, y de toda una serie de adscipciones a la promesa de un mejor futuro...?  ¿El desamparo y el abandono de la no causa, del no propósito, de ningún fin que perseguir? La rivalidad perpetua a la que somete el capital entre los seres humanos se ha dicho es salvaje. Si por salvaje se entiende estar inmerso en la naturaleza sin consciencia de la muerte, no creo que el capital sea salvaje. Ni justificaría al capital en el inconsciente. Eso no es ser inconsciente. Incluso no hablaré del estigma al inconsciente y de la supuesta toma de consciencia de que se jactan y presumen algunos seres humanos. El capital propone una lucha a muerte entre los competidores no sólo para la subsistencia de esos esclavos, es la aspiración ya no de un lujo sino la aspiración a una comodidad por encima de los otros, ser una envidia en cuanto a mi consumo entre la vanidad del mundo, apoltronarme a mis anchas. Ser un consumidor sin límite (si eso fuese posible), vivir del excedente al que nadie puede acceder. Lo que el poder del dinero ofrece, sería la imaginaria suposición del poder sin límite, poder hacer sin fin ni consecuencia, una condonación al crimen, ser dios entre los mortales, creer que no se morirá, que se alcanzara el cielo. Fe de ratas. 

¿Nunca han visto como una palabra se desgasta en su uso?

¿Han observado las especies de animales que "aceptaron" vivir colindantes en el espacio limítrofe al ser humano que niega, destruye, domina y combate la naturaleza?

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pull the trigger

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El dueño toma el riesgo de muerte para ser amo y señor, el esclavo prefiere seguir vivo, ambos eligen libres su destino. El señor obliga al siervo a trabajar y éste transforma la naturaleza, el amo en cambio permanece idéntico a sí. El esclavo se transforma transformando el entorno, se "educa". Mientras el amo se ocupa de consumir ociosamente los lujos, el esclavo se educa a dominar su deseo por el objeto. Toda la actividad inútil del amo se resume en dirigir el trabajo del esclavo que le pertenece, medios de producción y "en el maquillaje moderno de ser dueños de las personas". Entiéndase por esclavo aquel que no hace lo que le place. El esclavo en su instinto de conservación se vuelve amo de la naturaleza, solidarizándose, su trabajo lo libera de su condición de esclavo, lo vuelve útil para sí, sin dependencia, se extrae de la naturaleza mediante la técnica. El amo en cambio depende del esclavo para saldar la cuenta de sus necesidades. La decisión del amo lo compromete más, la miseria de su opción lo ata a la limitación para no obtener un resultado poco deseable, la muerte. Preferiría la muerte a la aceptación de una inferioridad, de una supuesta degradación, en cambio el esclavo prefiere trabajar a vivir la angustia de muerte. El amo solo puede actuar por medio del esclavo, queda sujeto a las modificaciones que hace el esclavo. El amo queda fijo, se limita a vigilar sus empresas. El amo actúa mandando al esclavo, su soberanía no es completa en cuanto que supedita el instante a la toma de decisiones, actúa al mismo tiempo servilmente, ocupándose de esa tarea. Ambas posiciones se invierten y muestran sus reversos, la maestría en que se encadenan o emancipan, esa conciencia reprimida del esclavo se convierte y conquista su autonomía negándose. El hombre completo libre y satisfecho se perfecciona a través y en esa satisfacción, es el esclavo que suprime-conserva-sublima su servidumbre, hace la Historia con su trabajo. Uno forma -crea el objeto y el otro lo destruye-consume. El amo negará su servidumbre hacia el esclavo, miente cuando parece no admitir mas que el gasto de lujos. Tiene vergüenza de su miseria, propia, que no solo es del esclavo. Quiso degradar al esclavo con la previsión del gasto, de las necesidades, cuando él es el portador de ese miedo que impuso al esclavo la previsión, la acumulación de recursos. El trabajo supuso un triunfo en cuanto al uso soberano de las riquezas, aseguró la vida dominante de momentos improductivos, de excedentes… 

El fin de la Historia, el cese de las guerras organizadas por los amos guerreros y desarrolladas por los siervos atónitos, el cese de las luchas sangrientas por el reconocimiento de las clases entre sí, el cese del reino de la necesidad. Donde los hombres se reconocen mutuamente sin reservas en el reino de la libertad, donde ya no luchan y trabajan lo menos posible, armonizando con la naturaleza, integrándose a la naturaleza. 

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adadas

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¿Es inevitable el impulso creciente de una caza argumentativa? La sangre que se agolpa en busca de sangre. El torrente, las fauces, la fiereza, ¿el hambre? Vender para comprar. Cazar, entrampar, atrapar, pescar. Un poco menos agresivo... contemplar una recolección, una búsqueda, un olfato una intuición, una espera en el cultivo para la cosecha. Una observación. Se saliva. Las garras crecen, se excitan los sentidos. 

En una dimensión similar, sin metáforas, infernal, nos devoramos unos a otros. La caza primitiva hacia los animales se trasplantó a las guerras cibernéticas en las que solo basta oprimir botones para eliminar oponentes humanos, "virtuales", para despojarlos de sus recursos. En un subtexto ocurren diminutos asesinatos, cotidianos, inconscientes, que deterioran como la tortura de la gota de agua china sobre el cráneo. Insistente, ininterrumpida, monótona. Diría los hacemos por matar el tiempo que a su vez nos mata, diminutas venganzas. La voracidad con que los hombres degeneran sus causas, mejores o peores, sin sentido o con él, estúpidas o brillantes, la monstruosidad con que se deforman y marchitan, ¿no es acaso un momento sublime toda esta barbarie putrefacta que intenta alcanzar un ápice frente a la eternidad? ¿un estado de violencia sin mesura que lo trasciende en su inanidad de cíclope herido? Entra y sale por una desgarradura al mundo que le sobrevive. La suerte infinita de un cosmos indescifrable lo trajo aquí al palmo de su mano, con unas monedas en ella, al comercio de su sangre y sudor, en fin, al conjunto de sus fluidos.

Estamos rodeados de problemas desconocidos, ignoramos lo que le pasa al otro en su carácter y  profundidad. Si indagamos en nuestra dolencia no hacemos sino ir al frontispicio abismal e inmenso de un problema irresoluble, marcado y fechado, sin respuesta posible. Una roca arqueológica perdida en el cementerio del tiempo. Una roca ingresada al paisaje indistinto de la maleza natural. El problema es ese promontorio apenas pronunciado, arrojado en la lengua, en la enormidad de la posibilidad, encallado. Esa dureza disolviéndose como un terrón de azúcar ante la totalidad.

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ta-quero

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8.5 metros de intestino que acumulan absorben y desechan. 8.5 metros de tracto de reproches y reclamos, de correcciones y lecciones para con los otros. recibir aprovechar y dar. una economía simple en que la vida se nutre de pequeñas muertes, diarias. 8.5 metros en que la especie se regocija en señalar el error ajeno, en denostar, en acusar, en hacer cumplir un régimen con rigor estricto por sobre los otros. ese bolo de inmundicias conducido a través para generar un cuerpo, una explosión que irradia cuatro extremidades y una cabeza. una estrella de carne y huesos, ligamentos y un centro de órganos que reciben y desechan. ese órgano que reclama su existencia, que la cifra desmenuzándola. ese cuerpo que se desenvuelve en tareas más o menos inútiles útiles. más o menos con conocimiento de causa, más o menos propio, más o menos ausente, más o menos al contrario de la claridad que presupone, bien confuso y perdido. 8.5 metros entrañables de pura mierda personal.

aproximadamente.

en un territorio desolador, el hambre deambula, repta, se arrastra entre la neblina miserable de tejidos corpóreos. famélica, escultural, carcome los meandros de muerte de un valle mermado, no alcanza ni la tristeza, la energía es tan escasa que el movimiento es casi imposible... sus harapos jirones de cabellos largos enredados uñas largas las cuencas de sus ojos y todos sus agujeros hondos negros, cada boca de su cuerpo aullando, un soplo, un frío encarnizado, un aliento pobre. la luna en lo alto llena, redonda, burlona. 

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esa cosa

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el arte no es definible o limitable. no es la afirmación de una identidad pasajera fundamentada en la tradición o la historia del arte. en realidad su infinitud lo hace de una calidad inaprensible. la rebelión de las identidades quiere decir no atraparse en el nombre de algo. decir: soy esto. dicha rebelión es justo lo contrario dando coletazos y deshaciéndose en volutas impredecibles. cada vez, otra vez, no soy nada de todo eso. quien compre su bastión tiene que saber que está adquiriendo la lápida con la que decora su falsa y autoimpuesta identidad, su disque destino, está condenándose a la resignación de creer ser algo, único e irremplazable, original y redundante de sentido, se está reduciendo. una madre abnegada y empeñada a sus dos o tres descubrimientos accidentales, por los que apuesta hasta el cansancio. Un simple y llano artificio de la consciencia regocijándose en su repetición, dando vueltas en su glorieta. el arte no es toda esa algarabía repleta de buenas y bonitas intenciones, se les escapa y se les escapará por siempre. no es ni la negación de la técnica o superación de ésta, discurso facilista, ni la preponderancia de una repetida autoafirmación a perpetuidad. esa burocracia del arte, en efecto existe, se autoproclama y organiza su maquila en función del espectro multisonado en el momento. son la respuesta que cada ser humano exige a la realidad: dime qué es la realidad ahora, ya está, gracias. se devoran esas carátulas de sentido porque el producto está facultado para eso, para ser digerido y cagado sin riesgos y complicaciones. ¿Arte riopan? Hay muchos poetas, el mundo está repleto de ellos, poca poesía. es de un peligro diáfano e imperceptible la supuesta democratización del arte porque se estaría prestando a pensar que es gratuito y fácil, una suerte de generación espontánea, apreciar que no lo es es saber de alguna manera qué es arte y qué no. discernir y elegir algo como obra de arte no es una tarea sencilla, de qué me agrada y qué no. como haría su tarea un abogado, un doctor, un arquitecto. ninguno de ellos esperaría que yo supiese más que ellos sobre sus conocimientos, que interviniera en una operación delicada o diagnóstico, que metiera mis dedos en sus planos, o que mis observaciones y juicios de valor fuesen posibles. hay artistas que trabajan toda su vida con un rigor extremo, ahínco feroz, y nunca lo alcanzan. son, sin ir más lejos, impedidos mediocres, aceptables productos de la normatividad de lo que el mundo del arte espera que le entreguen. vi una galería de reciente creación, y creo que no saben lo arduo que es decidir en ese calibre, más de dos terceras partes de la planta de esos artistas son comprometidos con los clientes, no para sí, se comprometen con el qué dirán y las expectativas del mercado, se nota, al ver, que algo les falta. ¿qué? ni yo lo sé. no tengo ni idea. si yo supiera el secreto de inmediato lo diría, para qué me serviría guardar tamaña baratija. fuerza o movimiento o un guiño o un zapato perdido después de una masacre. algo les falta. más preocupados por ver donde colocan su culo para que se los follen. como a todos, pero en el arte hay evidencias, los síntomas están ahí, a la vista. sólo basta dejar un tiempo esas piezas para descubrir la vida que subyace por debajo, para ver como esa materia orgánica, viva tangible se pudre en su trascendencia.

al ver recientemente a un analista geopolítico exclamar la reconquista del sur por su biología reproductiva y su migración re-abarcando el espacio para su mejora económica, para subsistir a la segregación. me ataca la sospecha de que no es ese triunfo de la genética, o la raza, sino el triunfo de algo incontenible: el amor. no la decisión o decreto de un mandatario jefe o líder, esas son puras y meras estupideces, narrativas para adjudicarse un crédito a tiempo. mentiras. de hecho, como si se creyera en que la historia alcanzará su cúspide y se detendrá algún día en una estática de bienestar y dicha. las promesas se desvanecen en el tiempo. Todo lo sólido se desvanece en el aire. de todas formas, es un acontecimiento que no puedo sino celebrar, esas culturas fundiéndose, atravesándose.  porque el ser humano es una entidad fundiéndose en el paisaje, esto es, yo no soy yo, soy esos árboles esas flores esas estrellas ese cielo esos siervos ese arroyo soy la naturaleza en su conjunto incontable dispar asimétrica deforme, bufando su aliento… soy una multiplicidad aislada... no estructurada, soy la amplitud del bosque sin nombrarla… estar atravesado por otros lugares. ser atravesado por el tiempo futuro y pretérito. vivir es estar siendo atravesado. decir, me muero de risa, me mata de hastío. una humanidad que será nómada o perecerá al creer haber llegado a su último fin.

Por supuesto que destesto cualquier procedimiento sistemático para realizar una pieza de arte, inocente o no. Detesto esa lógica de conjuntos y regularidades.

Dentro de mis consideraciones, ( ), el artista es el polo opuesto a un soldado. por principio nunca hemos pretendido matar a nadie por ningún motivo, para lo que no encontramos ninguna clase de causa o justificación. Ni una sola. Porque una obra de arte mata sin matar. Porque una obra de arte remueve y altera cada célula, cada estrella en el firmamento.

(El prefijo con- que indica “todo” y "conjunto”. La raíz latina -sider-, raíz latina para “astros”. Por lo que su significado expresa más o menos el examen conjunto de las estrellas. )

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conejito lala la lala la

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A la edad de 19 años me aventé de un lugar muy alto, me dejé caer. ¿Qué quería probar? Claro que me he destruido en infinidad de ocasiones, para hacer o ser estos rastros al viento, estos vestigios atorados en el tiempo entre las hierbas y la humedad. Estas ruinas que ves. El tiempo como cifra de valor, como valor por sobre lo otro, la vida la muerte el amor, las fantasías del dinero o el poder. El tiempo como conjuro y ley primera, sagrada e inviolable, para que nadie me tocara, para defender lo que no se puede ni tener, ni conservar, para un espacio ritual continuo-discontinuo sin las interrupciones modernas del interés, del trabajo para estar agotado, y embutirse de estupidez. Alejado, distante en el dolor de esos libros nostalgias de un lugar cercano ido lejos. Esa hambre que con nada se puede saciar, ese vacío espiritual que con nada se colmará. Ese lapso en el que decidí irme, alejarme, cerrar puertas para nunca abrirlas otra vez. Sostener un libro. Todos esos senderos ¿Para qué? Para nada, para salir y gritar, el grito de la poesía, inaudible. Para salir a esa fiesta de la carne descoyuntada. Rítmica y voraz.

Cada vez que me siento miserable. Un impostor entre los impostores. Me olvido de que existo. De que fui alguien y de que viví. De que dije o hice nada. Nunca paso nada de nada. La muerte honda, la soledad de la muerte vacía. 

Está mal, lo que hago está mal.

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kiss it

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la gramática es el arte de cierta forma administrativa. para quien una frase sea lo mismo en su modo y estructura a otra frase que parece decir lo mismo, el mundo no tiene expresión de nada, es una masa uniforme, sustancia idéntica al sentido arbitrario del viento. un teatro de sombras sin gestos, de grandes rasgos, de malentendidos múltiples. ritmo y musicalidad, irrupción a la naturaleza. a esa alma animal. por lo que aseguro no existe cisma cuerpo y alma, separación entre forma y contenido. eso es mentira, no existe, existiría tan sólo para rehuir. lo que ves es lo que es y no. lo que ves es lo que hay y no. lo que ves es invisible. la palabra, además del reflejo de una vida interior disímil a todo. el referente dispar del significante en cada alma, en cada instante. la certeza de que vivimos una vida rica y disgregada. la imagen interior de nadie a cada signo es igual, nunca. la pobreza de nuestras sociedades contemporáneas es la insistencia en el predominio de lo visual, sus apariencias, sus representaciones que pretenden asegurar y afianzar un código textual, un sistema de idénticos, de resultados y correspondencias exactas. de todas formas se libran batallas implícitas ante esas mutilaciones. la pobreza actual se refleja en ese intento de literalidad mediante las imágenes que denotan, transportan mensajes cerrados y herméticos, la pretensión de la imagen como totalidad. como intento de reflejo de toda experiencia interior, lo cual no desemboca solo en el engaño de un imposible, no solo ilusión radical, y devaneo. sino que a cada decisión tomada en determinada posibilidad le corresponde la negación de toda la otra posibilidad mucho más basta e inabarcable. la pobreza actual deriva del impacto visual, por encima de la lectura sin principio ni fin. se siguen vendiendo espejos.  

los fenómenos culturales ocurren y operan en distintos estratos de la realidad cognitiva. el colonialismo como temporada infernal de oprobio humillación denigración y lapidación de un mundo es cierto. es verosímil ese retrato. más sólo es una cara de la moneda dando vueltas en el aire, un volado, una suerte o fuego. la devaluación de ese período es una simplificación de una riqueza más profunda y diversa. reducción regularizadora de un discurso de víctimas y verdugos, sus consabidas perpetuaciones. el barullo de una guerra por armar, de instituir una guerra permanente, otra vez el negocio para beneficio de unos cuantos. y el servicio incondicional de masas abruptas, enardecidas y entusiasmadas por morir en el trabajo de morir. como si la vida no constara de dolores y angustias ininterrumpidas. de tragicómicas insuflaciones. sería la visión de un mundo ideal sin dialéctica, sin multiplicidad y una vez más la confesión condenatoria. el costo popular es amplio, habría que observar la maravilla de esa fusión cultural, de esa penetración, entre la excentricidad del siglo de oro español y la abundancia de vida color y muerte mesoamericana. (por solo mencionar unos breves fenómenos justo unos minutos antes del desembarco, cualquiera puede revisar y obtener su propia experiencia alrededor de este hecho y al respecto de éste). el enriquecimiento de las percepciones y pensamientos. no sólo es un traslape, como suele acusarse. matrimonio hecho de estira y aflojes, de campos cedidos, de nociones encubiertas por las raíces que no se olvidarían. ni se olvidarán en el camuflaje entretejido de la naturaleza humana. es un silencio que contempla en otro plano existencial los revoloteos del tiempo. 

-¿Qué podría atemorizarte como nada? -

  - Un tipo que sólo esté feliz, que sólo busque ser feliz, que sólo deseé la felicidad, todo el tiempo. De cierta manera vivo aterrado por lo que me rodea. Por sus metas, compromisos, por sus retos. Ni qué decir porque comprendan lo que digo. Le temo al ser que dice estar completo o pretende estarlo. - 

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marcelou santous

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- En términos generales... ¿Usted qué consideraría peor, traicionarse a sí mismo o tracionar su amistad con alguien? -

- Usted dígamelo a mí... ¿Para usted qué es peor? -

- Sin duda, traicionarme a mí mismo. -

- Exacto, he ahí la gran diferencia entre usted y yo, yo me he traicionado a mí mismo cientos de veces, pero jamás a un amigo. - 

Orson Wells, contesta esta pregunta en una entrevista.

Esas construcciones. Usted ha de imaginar lo que pienso sobre las construcciones y esas en especial. Esas erecciones constituidas a través del dedo del gobierno, por fútiles y absurdas que deseen representarse a sí mismas o controversiales. Y usted sabe lo que pienso sobre esos artistas ayudados del dedo del gobierno para esas pequeñas erecciones. Usted sabe perfectamente lo que pienso. Esas pequeñas esculturas que apenas se levantan del suelo y ya están alzando y abriendo sus brazos en señal de que uno las cargue, las apoye en algo, las nutra para que puedan crecer, desarrollarse en su pavoroso esplendor. Usted sabe exactamente lo que pienso al respecto, no necesitaría abrir aquí un debate o un ataque político más. Es un error hacer una obra que sólo apele al entendimiento o por el contrario lo intente diluir. Usted sabe que esas convenciones de juicios de valor son movimientos políticos para que sólo un grupo exclusivo de personas se beneficie de ello. Para que un reducido grupo explote la superflua escasez, la rareza, la perdurabilidad de una joya. El misticismo con el que se envuelven esas piezas, leyendas que auxilian a la especulación e inflación del objeto de un artista. Al final el artista les da lo mismo, puede ser éste o aquel, lo que quieren es un objeto con una carga inmensa para meterlo a la subasta. El arte no siempre ha sido así, ni será así por siempre. Mientras menos hay, más vale. Mientras más aumenta la demanda de un objeto cuya oferta es escasa más aumenta el valor. Y empieza la rebatinga para proyectar ese valor. Para hacer que se eleve entre el credo de los admiradores seguidores marchantes clientes... etc... una rueda de la fortuna. Toda esa avaricia para solo decir: ámenme, ¿No le parece barato? Y no cabe duda de que ese trabajo las más de la veces no resulta ser un trabajo, sino que divierte el hacerlo. Y para decirlo en letras capitulares, no significa un trabajo, porque nadie se sacrifica por nada ni se somete a una carga insoportable como lo es por lo regular el trabajo, obligatorio, infame, mal retribuido, para sufrir de verdad. Usted sabe perfectamente de lo que hablo. Usted lo sabe, esta sociedad de mierda que a todos les tiene que decir lo que tienen que hacer y decir y pensar. Y sobre todo, que sólo hay una forma de ser, la que la sociedad misma indique. Qué, cuándo, cómo, dónde y por qué, usted lo sabe. Al final sólo es para ver quién detenta y coerciona el poder sobre quién. Usted lo sabe, usted lo ha vivido en carne propia, no necesita que nadie le cuente. Usted sabe como a la perversión le fascina gozar con la culpa, en la propia y en la ajena. Usted lo sabe, usted ha estado de los dos lados. Usted ha sido torturado. Y ahora más bien tiene el beneplácito de ser convocado a convertirse en torturador. ¿Se ha fijado usted en el tamaño de sus palabras y cree que no me doy cuenta de dónde provienen? JA. ¿No sé por qué me ha recordado al santo oficio, a la inquisición? Olvídelo. Se lo ruego. Me hará reír sin verdadero motivo.   

Análogamente, la industria del cine es el panal, la industria oficiosa de la miel. Es “obvio” que si golpeo o sacudo el panal con la rica miel de su película, cosecha de una larga temporada, me querrán matar. Las abejas meliponas, han evolucionado para en comunidad, siendo socias trabajar en un fin compartido. En simbiosis con las plantas ayudan a polinizar y transmitir el código genético de su especie y el de las plantas. A la reproducción. Desperdigan el polen y el néctar. Acumulan para las siguientes generaciones y propagan el valor de supervivencia entre ellas, en una cooperación mutua. Cada vez que he ido a patear alguna película para divertirme con sus deficiencias ineherentes, escandalizar las dudosas producciones de una industria hipnótica, no queda más que huir a la furia del destrozo ocasionado, porque quisieran cobrar el costo de su esfuerzo. Debo huir para salvar mi pellejo de sus execrables creaciones. (Un paréntesis aquí, para un drama de acción, lágrimas, pañuelos, la pérdida de una mujer, una víctima más, con una pérdida insoslayable, a causa de un episodio doloso. Un héroe, otro asesino más aquí, asesinando gente, usted escoja la nacionalidad y las supuestas causas que lo justifiquen y que lo muestren como un ser valeroso, un maldito asesino valeroso.) No es mi culpa que en su industria exista el fraude de los provechosos productores y distribuidores, de una calidad intelectual dudosa para esos exorbitantes presupuestos, y la propagación de ciertos mensajes ideológicos para alimentar la brutalidad, para crear ejercitos de sacos de papas. Y el crédito (entre los humanos) se lo queda la abeja reina, y la transmisión genética casi en su mayoría se debe a las nodrizas (en las abejas).  Como ocurre con la miel en el comercio humano, últimamente un fraude para rellenar sacos de almidón. Miel corrupta, miel sobrevalorada, miel del rey desnudo y la corte hipócrita, o la corte que soporta y vanagloria, o la corte que algo espera que le salpique de las dádivas del destino común.

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santa claus is comin to town

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Este libro se compone de 100 extractos que trabajo y corrijo, que corrijo y vuelvo a corregir hasta volverlos otra cosa. Ininterrumpidamente o en fragmentos de tiempo distintos, en los que me dejo atravesar por aquello que me llama los refracto en un proceso que no se deja revelar de inmediato. El número 100 tiene una implicación sencilla. Necesito un límite a abarcar. En un momento dado, necesito parar, frenar ese impulso que las más de las veces se desboca frenética compulsiva alternativamente. Un impulso que requiere ser detenido. Es un tránsito y metamorfosis a fuerza de correcciones. Nadie sospecharía que es un andamio endeble, sostenido de gracias apenas perceptibles. Es otro libro huida reiterativa hasta demoler cimientos, hasta demoler significaciones. El texto mismo, que se me presentaba no como un desafío, dictaminó sus pasos, su volver a pasar para desfigurar, para dejar irreconocible un texto o rastro. Para que, en laberinto, el texto sea entrada y salida. Y que nadie se pueda quedar aquí a habitarlo. 

Además es un truco, nunca se podrá tener todo de nada. 

Alguna vez me burlé de la sobadera a una tela en la pintura, en lo pictórico, en la plástica. Me retracto. Tiene lo suyo.

El ser lee huellas en las laderas, los movimientos y formaciones de las aves al volar. Lee códigos matemáticos para descifrar características y propiedades. Lee anuncios, lee periódicos, infinidad de casos y cosas. Lee perspectivas, ángulos. Lee la distancia entre dos puntos, lógicos, y sabe que geométricamente impera una ley en la materia, indaga sus secretos. Lee la ruta entre dos lugares, que no siempre es la misma, para un encuentro que no siempre es el mismo. Lee la naturaleza y el mundo que hace. Una de las metáforas predilectas que ya no sé si leí, escuché, ni dónde, o si la invento: El ser lee en la arena.

a veces tengo acceso a un llanto, es un llanto que no es triste, es un llanto alegre por la liberación. es tranquilo y fluido, cuando dejo atrás todo el coraje y la rabia. tiene algo de ocaso o sepultura. 

la vida ha sido injusta conmigo y a la vez justa. en esa medida "planeo" seguir decidiendo, porque "planeo" seguir vivo.

Los ricos creen que sus vidas son tan importantes. Los pobres creen que sus vidas nada valen. Están equivocados, ambos, con sus estupideces. Entonces pienso que lo que pienso, podría no ser lo que piensan. Que no hay un hombre promedio ni de riqueza ni de pobreza, que no hay un ser humano igual a otro. En la farsa, en ese chantaje, de “ponte en mis zapatos”, porque eso es imposible, es una distancia atroz entre un ser y otro. De todas formas sus guaruras o las monedas para el pasaje. yo pierdo tú ganas, tú pierdes yo gano. yo pierdo yo gano. tú pierdes tú ganas. Ganar ganar ganar. Perder perder perder. perder perder perder ¿Hasta dónde? ganar ganar ganar ¿Hasta que pase qué? 

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tele to be

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Digámoslo así, sin preámbulos y adornos, el arte de la alta cultura (relación de valores en el ámbito cultural), es clasista y exclusivo. Sus famas sirven para hacer imperar un sistema de dominio y subordinación. ¿Ínfulas de dominio disimuladas, ocultas? Un sistema de creencias y dogmas para un status quo. Una movilidad casi nula, oxidada y de falsa devoción al objeto ecuánime. Al deseo y codicia por el objeto, único e irremplazable, ecuánime. Raro en su normalidad, ajustando su deseo de excentricidad a los canones. Y también es una construcción conceptual de lo que puede o no ser arte, o en tal caso de quién decidiría qué debería ser arte y qué no, un movimiento político con implicaciones en las relaciones de poder, camaraderías, complicidades, arreglos y "amistosas" negociaciones. Quién puede entrar a la jaula y en todo caso, qué se puede hacer dentro de dicha jaula. Clasificar, dividir, asignar nomenclaturas, estatutos y posibilidades. Validar y certificar, decretar responsabilidades. Declarar fundamentalmente dónde empieza y dónde acaba. Calificar, premiar, otorgar los podios para unas decorosas y sabias palabras, condecorar los rangos. Juzgar, denigrar juiciosamente, y sentenciar lo que se sale de unos límites establecidos, para unas ideas establecidas que corresponden a una economía y mercado encasquetado. Ordenar y separar, excluir y altruístamente incluir, somos buenas personas, ¿de qué se trata!? Los feos quedan fuera, eso ni se pregunta, a los bellos hay que exaltarlos y coronarlos. Los feos no entran, hay una cadena, compleja cadena de eslabones firmes, fuertes, de la unión en la hermosura. ¿Siendo feo que sentido tendría siquiera existir?  Y si tuviese unas nalgas preciosas me llevarían a Dubai. ¿Por qué dios, por qué? Que extraño es que todo mundo quiera lo que no tiene. Lo que tiene, va, no es nada.   

Yo no confío o desconfío de a gratis. No he hecho mis apuestas, dilucidando aún lo que está en juego, lo que está por pasar a cada instante, siempre he apostado al borde del ser. La Historia está al borde depresivo de la cama de cada ser. Narcisista y redundante. 

El discurso de lo políticamente correcto está alentado por un ambiente de acusaciones continuas, de señalamientos. Ciertos artistas han tenido que injertar modelos de conducta en boga, lenguajes inclusivos, implementar recursos de la colectividad para caer bien parados ante un clima social cada vez más hostil y condenatorio. Voluntariamente injertan situaciones positivas para evitar la crítica de una sociedad dispar contrastada polarizada, atenta a sentenciar. El castigo en toda su escala humana, desde dios para abajo. El discurso suave se implementa para que todo siga igual, se recrudece suavemente la responsabilidad del actuante social para decirle, no pasa nada eh, tú no te propasas en nada y podemos seguir justificando tu existencia. Reblandeciendo su consciencia, aceptando y adulando su hipocresía. No te removeré los intestinos a extremo porque si no yo quedaría, yo autor, mal parado ante ti, súbdito de lo que pueda o no decir acerca de la mierda de tus intestinos. Palabras, experiencias, para las que nunca ninguna sociedad estará preparada a escuchar. Nunca acaba su preparación. ¿No es significativo eso, nunca se acaban de preparar los castos oídos para oír lo que no pueden oír? Para ver lo que no pueden ver ni en pintura. No forzar las tramas para no herir la fibra sensible de los públicos cada vez más condicionados por su propia ignorancia, por sus propias limitaciones, imágenes de lo que creen ser, no irritar, evitar roces, evitar fricciones que posiblemente harían estallar a más de uno en sus vísceras. La falsa cordialidad de los discursos, de lo que se pueda o no decir. Ese arte de sustracción para imponer un estilo creativo, de composturas, para normalizar el arte y mediatizarlo todo, los ricos y los pobres lloran equivalentemente, etc... equidad en nuestras lágrimas, cosa no inocente sino complementaria a una realidad oprimente e inoperante, a una situación social que secretamente se trata de perpetuar con esas suaves recriminaciones-justificaciones-solvencias. Delicadas atemperancias. A fin de cuentas tratando de borrar unas diferencias pero en ese reblandecimiento argumentativo reafirmando lo que niegan. Esa fantasía de quedarse en el área superficial de lo visual sin acto filosófico interno para no comprometer a nadie en su miseria. Para decir que al decir no se dice, claro que se cuenta y cuenta. ¿Cómo que no hay historia, cómo que no hay substancia subcutánea que se externaliza y manifiesta? Como si nuestra miseria se pudiese comparar así. Como si la miseria fuera solo de carácter monetario y no una noción espiritual sin fin a elegir. Y el principio de incredulidad asistida por una proyección que me sumerge en un sueño irreversible, para hacer creer una trama en el tiempo móvil sin posibilidad a refutación o a que simplemente no lo acepte y caiga redondo en el embelesamiento de la imagen. La cruda realidad es que el cine obedece a una industria de excesivos intereses económicos, de abusivas especulaciones utilitarias. Y en ese sentido cumple una doble tarea, misión encubierta y apología: recaudar dinero de las masas, y repartir dádivas morales para su circulación aprobación instauración e institucionalización de andamios conceptuales, provisorias irrisorias soluciones. Lo repito, inundados de poetas en la sequía y la sed de poesía. Esa trama costumbrista carente de una filosofía de fondo, solo es muestra de una compasión que ni es buena, una compasión por salvarse a sí mismo, traficar con la misericordia ajena, en sus perjuicios y prejuicios de clase. Una obra de arte no es para redimirse como autor. Defenderán su tripa con uñas y dientes como toda la vida lo hace. Demasiado arte dice lo que es el mundo o lo que debería ser el mundo, ese "arte" realmente no es necesario, estamos plagados de mandatarios. Y de pagos y penitencias, de deudas y de castigos. Intentos.

Propiedad intelectual. Mmmm. Sería comunista, si no fuese anarquista. Pensaba en ese momento de la mañana dubitativa y de una contemplación dulce el Dr. Smith. Contemplando lo privado de la privacidad una risilla cómica salpica la mañana. Qué pasión tan absurda es el acumular cuando se morirá desnuda señora Literatura. Sanamente desnuda, sensualmente desnuda. Erótica e incólume.

-¿Qué es a lo mayor que puede aspirar un ser, la felicidad? -

- No, vivir en tranquilidad, después será lo otro, sea lo que eso sea. No todos buscamos lo mismo. - 

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burbujas de jabón

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Una época sumergida en el complejo moral, de clase, de género, de especie, aceptando y dándose puñaladas o golpes de pecho, por mi culpa por mi culpa por mi santa culpa y no sé que más sigue… sociedad auto-flagelada, penitente, y entonces todo tiene que ser tenue, infestado de sutilezas y altamente condicionado por la ignorancia exterior. Cosas que no se deben decir, lo que se debe callar. Quizá no por un acuerdo o comprensión, sino la imposición de la regla, la supuesta superioridad moral. Lo que hago aquí, es ir contra cualquier argumento de autoridad gratuita, otra ideología del poder impostada. De metáforas gratuitas y vacuas o qué dejan traslucir los colores de la lengua de aquel que las produce, esa lengua subjetiva, inherente y atrapada.

El sacrificio en los antiguos cumplía con una función de entrega, regeneración, tributo, exorcismo, y restauración, mediación y pago... donación u ofrenda por lo que la naturaleza me otorgaba y cedía, esa naturaleza a la que se le debe algo a cambio de la muerte que propagaba la mano cazadora. Contacto con el inframundo, de la muerte para la vida. La sobrevaloración mediada por el infravalor, por la nimiedad relativa a los seres. Cada ser vale lo mismo en la naturaleza de los seres. Desde una mosca hasta un gorila. Una balanza extensa e ilimitada acotada en el acto ritual del sacrificio. Redención, recuerdo y olvido, un acto de remisión. Medium. Asombrosa manifestación del ser consciente de que morirá, hace consciencia de su propia muerte en un acto de condensación del espíritu y explosión, de escribir con sangre, de ver morir a otro. Transmisión y éxtasis, un momento de extinción, en contacto con lo divino trascendiéndose. Dar al dador. El viento, o la lluvia, el sol o la luna, testigos de la embestidura de mis actos. Pago extremo a una madre cósmica engendradora. El rito cristiano de sacrificio al hijo de dios no es sino la culminación o sublimación de esa cultura religiosa que llevo al extremo una muerte, llevo a un humano al sacrificio. Él murió por todos en la cruz, se sacrificó por toda la humanidad. Vivimos muriendo, día a día en la oscilación pendiente de nuestro tiempo. La inmensa muerte que lo abarca todo, estática y eterna, muerte sin fin. Vida minúscula y plena, sea como sea, separada o en conjunto, apenas una iridiscencia en la negrura, una bengala en la noche. La modernidad representa esa abolición al sacrificio, una vida medida, progresiva, la vida como una empresa o industria para extraer algo de la naturaleza, el provecho, todo aquello que me represente retribución alguna. No sólo equivaldría a mi manutención o sustento, sino a un enriquecimiento sin límite. En ese dar de vueltas sin respuestas se remuerde la consciencia de cada acto, en esa orfandad de dioses teme como ninguna otra cultura morir o la muerte de los otros, o las que ocasiona. O lo que sea que mueva en este mundo, cada cosa que toca. Es cierto, perdió sentido, y existen los daños irreversibles o la crueldad que pretende justificarse o simplemente injustificada. Y cada vez entramos más en un territorio de prohibiciones, reglas, recatos, perturbaciones de todo tipo. Cada vez m´ñas coercionados poor el temor al porvenir. Cada vez se goza más en la persecución, en la criminalización de la especie, acabaremos en la cárcel todos a la menor provocación o en el cementerio al menor intento de hablar o en el manicomio al menor intento de ser escuchados. Nunca he ido a los toros, he leído sobre ello, tres o cuatro lecturas diversas. Una fiesta extrema, reminiscencia romana, riesgosa, pasional, descabellada. Para locos. Otros locos como todos. Un sacrificio en la embriaguez quizá dionisíaca, una dilapidación del excedente. En la producción de mi entorno se poseé un excedente que puedo dilapidar en la fiesta. Llega el momento, de la abundancia, en que la vida humana busca esas válbulas para deshacerse, desprenderse de esa carga inmensa que le representa el universo. Catarsis y delirio. Muerte y vida combatiendo, cuerpo a cuerpo. La naturaleza y la especie en el ruedo. Esa naturaleza que desde el principio de los tiempos le fue adversa. El humano desafiando y deshaciéndose del miedo en el ruedo, el miedo del cazador a ser cazado, en la plaza pública, de esa naturaleza que lo puede matar, que de hecho lo matará un día agónico y fatal. De aquí nadie sale vivo. Se dirá, que qué necesidad, esta modernidad empedernida en sus agobios no mira el pasado, mira el futuro anonadados del pasado. Un rito que no tiene nada que ver con la necesidad, justamente celebra el derroche, el exceso de muerte y vida. La nada de ahorro, un momento de fiesta y sacrificio, de mi consciencia de la muerte a través de otro. Cada planta, cada animal, emite una melodía silente. Cada planta vive disfrutando y sufriendo en una armonía con el sol la luna el viento el agua. ¿Quién no realiza algún tipo de ingesta para existir? Por otra parte, del toro de lidia se aprovecha todo, desde el fin del rabo hasta la punta del cuerno. Zapatos, botas, hebillas, carne para consumo, la sangre para consumo, artefactos, etc… Se le cría en las mejores condiciones que podría tener un animal, se le cría como un rey, tiene lo que nadie puede tener. Otro aspecto, es que el toro de lidia en la actualidad se cría únicamente para ese festejo específico, no tiene otro propósito. No existe de modo salvaje, y la utilidad moderna no le da otro uso. Es un linaje de crías de toro del que se sabe proviene del medievo, el antecedente registrado es del siglo XIV. Si lo prohiben está condenado a desaparecer. A no ser criado, y toda la gente que institucionalmente se dedica a ello perdería su modo de subsistencia y empleo. La muerte de una tradición que tiene que ver con nuestras vísceras, entre natura y nuestra batalla carnal con la muerte. Un emperador romano, (no recuerdo quién ahora, recuérdenme buscar) decía que prefería ese espectáculo que desfogaba y desahogaba al pueblo en el coliseo, porque era un instrumento de liberación de furias, furores, prefería ver eso a que los instintos humanos hicieran que se descuartizaran por el tedio mundano de la existencia en medio de las calles. La moda de lo sanitizado, de lo pulcro, de la disque higiene mental, para terminar como autómatas realizando tareas autómatas sin origen ni sentido. En una era postindustrial que ahora necesita de otra clase de saciedades y costumbres, en la que no tengan nada que desear, más allá de su propio consumo material, superficial, por el que trabajan sin parar… Así, búsquese en otras culturas sobre el sacrificio, mesoamérica, etc… Así, la guerra moderna como cúspide del sacrificio, la guerra moderna aún como un cumplimiento del deber, del de realizar una tarea, un trabajo, una aniquilación automática y virtual. Sacrificar, perder para ganar. En este mundo de avances y progresos si no representa utilidades ¿Qué sentido tendría, no? Una sociedad que juzga prácticas que no comprende y que cierra el hocico frente al acinamiento, la vejación, la inmundicia, en la que se crían los animales para su consumo humano. La insalubridad y la química para ofrecerle no alimentos más sanos, sino para obtener productos más eficientes, óptimos, y redituables a un valor económico capital. Mi generación que está en el apogéo de su vida productiva empieza a ver el cáncer, un cáncer prematuro en sus células. Que tire la primera piedra, el que esté libre de culpa, el que no haya pecado alguna vez. A ti, hipócrita lector.  

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los aguacates del diablo

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un territorio cuya historia tiende como en un embudo hacia la centralización del poder, desde hace más de 500 años, precolomibino, así en el ámbito de la cultura y el arte oficiales. unos cuantos  acaparan y apañan las posibilidades, los recursos, los espacios, las oportunidades, son dueños de la palabra. unos cuantos dominan y extorsionan el deber de todos, la dirección, los proyectos y el destino. esa concentración de poder, lógicamente desemboca en una abrupta lucha y explosión, emocional, visceral, descarnada. unos cuantos detentan la verdad sobre los otros. unos cuantos deciden la conformación del momento histórico. solo unos cuantos aparecen en los libros de la historia. unos cuantos son los actores en escena. unos cuantos tienen el crédito al final de la película. unos cuantos los apoyos, unos cuantos galardonados, unos que exponen, unos con letras capitulares en las portadas de las revistas. unos cuantos bellos hermosos inteligentes y audaces. unos cuantos sufren o ganan. unos cuantos son los representantes de unos cuantos representados. el resto caerán por la borda hacia la muerte, ellos no, ellos vivirán para siempre. esa tendencia a divinizar a unos cuantos, volverlos el tótem sagrado, fantasma que habita las consciencias en la simulación de la unidad de poderes. la sacralización mediante dos o tres simbólicos, viles o gloriosos, personajes de cuentos. irredentos. 

Desconfío de las personas que juzgan en voz alta. Como si los otros tuviésemos que ser co-partícipes de eso. Es inevitable juzgar, elaborar un juicio. Todo el tiempo juzgamos, esto sí esto otro no, aquello sí, más allá sí, eso no. Diré lo siguiente, leo en silencio. Nunca leo en voz alta. Esa exteriorización del alma no me importa, la veto para mí. Me interesa lo que me puede atravesar en un momento dado, en el silencio. El sonido casi siempre responde a una necesidad de atención, a un alma que grita, que exige, a una criatura desvalida, le presto oídos desde mi lugar lejanísimo, absurdo, incoherente. Indiferente a su inherente sufrimiento, soy soberano. Alas de moscos, zumbidos, chupasangres. 

Nunca he recibido un peso del presupuesto de cultura, así que básicamente me vale como tres kilos de la verde. Básicamente. Y también básicamente y abiertamente detesto a la mayoría de la así llamada gente de la cultura de este país. Así que, haciendo un estimado, más se perdió en la guerra. No sé qué es lo que reclaman. Donde estuvieron estos doce años y más, en los que todos se mataban entre sí, yo no logro ver que hayan logrado evitar nada del destino ocurrido, donde están estos héroes de pacotilla. No sé ustedes pero sí estoy presenciando la transformación. Menos gente sosa y pusilánime siendo maiceada, y con su pretensión de impartir la verdad al pueblo. Dejen de agarrarse de las chichis de la puerca. Exaltando un modelo de cultura vertical. ¿Quieres hacer teatro? Deja de reclamar y quejarte, suban la calidad de las obras y cóbrenlas a lo que valen, taquilla. ¿Quieres que te lean? Escribe algo que valga la pena, el tiempo es excesivamente valioso. ¿Quieres pintar? Por lo que veo, es un medio material, vendan las obras y que tengan una vida activa en los hogares de la gente normal, acomodada o no, con el poder adquisitivo que tengan... y así y así... etc etc… instalaciones, performance, enorme e ilimitado etc… Música. El tremendo poder de la música, su convocatoria, su reunión su orgiástica moción su baile desgarre alboroto llamas fuego lumbre escurridiza. Eso que llaman presupuesto para la cultura en realidad, la gran mayoría son un amasijo de burócratas. En pocas y resumidas palabras: ¡váyanse a chingar a su madre!! Esa dictadura caduca de la izquierda y la derecha, es un concepto caduco, existen cúpulas y enormes cantidades de personas trabajadoras. Esos escritores en pantuflas al medio día de la vida, con sus escritos que serán sepultados en la publicaciones gubernamentales, papel y papel, gasto de papel. Montañas de papel. Torres y torres de papel y tinta pudriéndose en el tiempo. Desde hace 35 años vienen vendiendo que el estatus es poseer un automóvil, no el conocimiento y la cultura. Y estos artistas mamando verga a lo pendejo. A ver intelectuales orgánicos, parece que hay que explicárselos con manzanas. Lo del ejército es una medida cautelar. Eso no se puede retirar de golpe, después de tantos años. Se te vendría un problema de magnitudes incalculabes. Es evidente que es de a poco. No como lo suyo, que si es una estupidez que arrastramos desde hace más tiempo, menos delicada y abrupta. Es lo que se sabe y ha sucedido. que si después de un proyecto tan largo de militarización, de tantos años de implementación, inversión y recrudecimiento del clima bélico, retiras esos efectivos, la mayoría de las veces esos efectivos se te voltean, se vuelven criminales (narcotraficantes) que tú pagaste, entrenaste y subvencionaste por años, tú Estado. Incluso si los retiras de inmediato, como la historia lo indica, si retiras esos salarios, corres el peligro hasta de un golpe de Estado. Manzanas. Es un proceso. Pero van 15 días y ya soñaron en 15 noches que amanecían en el paraíso. Por eso hay que tener mucho cuidado con la así llamada gente de la cultura, que nomás abre el hocico para rebuznar y lo cual puede resultar fatídico en unas circunstancias tan delicadas. Esa gente solo vela por sus intereses que suelen calificar de divinos. Por algún lugar se tenía que empezar: dejar de comprar buenas opiniones o su silencio. Se viene el DESTAPE, en toda la extensión de la palabra. Esa farándula gremial que recibe su renta del Estado para vender sus productos artísticos de tendencia en el sector privado, un negocio REDONDO. Por dónde lo vea. No hay fallo. ¡Nos van a quitar el hueso! ¡Nos van a quitar el hueso! Nos heredaron un sistema modernista de distribución del dinero, un sistema de privilegios para autentificar un régimen.  Lo que conlleva correspondencias, obligaciones, omisiones y silencios compartidos para una bola de SIMULACRAS. Ordeño al Estado y vendo en lo privado HDSPTM, un negocio REDONDO.  ¡Ay que lindo! ¡Qué inocente señor! ¡Creando co-dependientes. ¡Caridad! ¡Caridad! ¡Blanca caridad! Los museos cuestan. En el exterior a los extranjeros les cuesta caro ir un museo. Los museos cobran y se sostienen, no están completamente subvencionados, dependientes de las decisiones de sus sultanes. La cultura se cobra. Se sabe lo que cuesta. En un país en el que nadie sabe cobrar por su trabajo, el de arriba no sabe cobrar y así se arrastra una cadena de miseria prolongándose hasta el último eslabón. Aquí acostumbrados a estirar la mano y recibir el presupuesto del Estado. Imaginación. Qué se yo. Colectas, vender, rifas, mecenazgo, fiestas. Rentar espacios. Cobrar taquillas por los eventos. No permitir que nadie dé tus patadas por ti. Los museos o las galerías un día te levantan hasta la azotea del éxito, y al otro día te tiran a la basura desde lo alto. Te elevan, es raro encontrar alguien interesado en el arte que haces de forma profunda. Si lo logras, perfecto, crea alianzas, pero es raro, muy raro, a alguien que no le interese sólo el dinero y que en pro de ello elija sólo lo que le dará réditos. Si lo que haces no costea, no costea. No dejar que el dinero te legitime, te legalice, te permita, te autorice, te sobaje y te someta. Pero, ¿ Hay que seguir pidiendo dinero público porque tengo la idea más excelsa del planeta? ¿Qué son, bola de mamadores?  

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huesos melodías encantamientos

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Me han calificado de soberbio. Cuando escucho la palabra, pienso en los pecados capitales. En la pobreza cristiana y su amor al débil. Su nula inteligencia y su fe en la regla que lo castigará hasta el fin de sus días. Soy demasiado sádico, como para incluso gozar con su torpeza o como para complotar hacia algo que sólo tenderá a perecer por sí mismo. Prefiero la belleza la fuerza y la astucia, al goce en el dolor y el sufrimiento, al amor por los débiles, y la piedad, el estandarte de una supuesta bondad. Esos valores del espíritu caduco, dos caras.

La gente que se queda en el purgatorio, es la que más sufre.

La institución eclesiástica condenó el cuerpo, separó justos de pecadores y designó quién sí y quién no iría a entrar en el paraíso de la vida eterna. A lo largo de la historia fueron adquiriendo un mayor precio las llaves del cielo. Y cada vez fue más severo el juicio con quién supestamente merecía el castigo eterno. Las fábulas del infierno no son sino expresiones del arte unido a la religión, a un mandato moral y a la mezquindad de unos cuantos. La institución psiquiátrica, es una de otras tantas instituciones que decretó en sintonía, obtuvo uno de los báculos de relevo, con el humor de una autoridad dispuesta a reinar sobre las consciencias, en pro de la ciencia, a calificar los que serían enfermos y los que serían personas normales funcionales que sirvieran dentro de la constitución social y que otorgarán contribuyeran con el andamiaje del trabajo y los valores comunes entre sus entidades, que asegurasen la conservación de la especie, en la familia, las buenas consciencias, las buenas costumbres etc… Anonadados por La Sensatez. El cuerpo continuó siendo condenado por los amos, se le privó de luz y de salud. De erotismo y muerte, eso había que taparlo, esconderlo, vivir en el ámbito de lo interno remprimiendo los impulsos, rechazar la realidad y sus deseos. Un mundo de la moral represiva cristiana y posteriormente de la doble moral protestante. Las saturnalias romanas, con sus excesos orgíasticos declinaron. Sus rituales y sarificios humanos se olvidaron en el tiempo. Ese mundo antiguo se dilapidó. No queda nada de ese derroche de energía, de esa fugacidad en el cuepro, sus excesos, su vorágine y orgía.

El gasto de energía en la sexualidad es apabullante. Por lo menos en la másculina. La detumescencia, cuando el miembro sexual másculino se retrae posterior a una eyaculación, sobreviene la melancolía, la tragedia de existir. La economía sexual de las sociedades industriales a lo largo del siglo XX, remitían al viejo adagio cristiano, ahorrar y trabajar en un protestantismo anglosajón. No malgastar en libertinajes, trabajar, trabajar, trabajar, la obsesión del hombre moderno, educado, que ha superado la religión, sumergido en la necesidad.

M.D. tiene una pieza de arte que es un sobre con una carta hecha de su propio sémen. Es una carta de amor que le envía a su amado amor. No tiene palabras. Otra de esas piezas póstumas, de M.D. es una lámina de cobre oxidada por su líquido seminal. Él mismo hace correr el rumor de que realizó ese proceso para elaborarla, la pieza carece de ficha técnica con sus debidos materiales, o explicación. Es sólo el rumor que crece alrededor de la lámina rociada de sémen derruyéndose en el tiempo.

me da gracia, esa gente que imaginó el futuro, como su futuro. como era su presente, el suyo.  

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semen de artista

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La cuestión de la copia, no es una cuestión de originalidad o autenticidad, es una cuestión ética, no de ontogenética. Venimos de un referente a otro. Pasamos así casi la completa totalidad del tiempo, yendo de un paraje a otro, deformándonos en el tiempo y en lo que se va arrastrando de una campo semántico otra vez arrasado. Anexionando y mutilando nuestra episteme. De un remitente a otro configurando y destrozando la última capa, la última glosa. Por más que creamos que viene de un lugar profundo dentro de nosotros, ese es un lugar del inconsciente, que el inconsciente tomó como una impresión la disolvió y un día vuelve, casi viva. Una suerte de intersecciones infinitas, el laberinto cambiante que se extiende en 4 dimensiones. La sangre, nuestro dna, nuestra aurora energética, la memoria, se dice que solo somos polvo de estrellas que nuestra materia está constituida de materia pasajera de átomos reunidos, somos un conjunto configurado en un momento dado siempre a punto de desaparecer, somos un préstamo. El problema ético viene a presentarse cuando un grande devora a los pequeños. Un monopolio obtiene el beneficio de una investigación de una empresa de menor escala, la absorbe y la destruye. Para esa empresa monopólica ese germen no es sino una espora a erradicar, erradicar su rastro para erigirse. Deja de valorar el trabajo de ese otro menos agresivo menos competente menos comercial y lo explota cándidamente. Abusa del tiempo y esfuerzo de otros para nutrirse, desarrollarse y aplastar a esos que no representan nada para él, sino estorbos, ganancias y desechos, sus desechos. Es un problema ético capital, donde el lucro y la ostentación son la codicia activa, la avaricia sin límite, la religión quiso intervenir con la culpa con el chantaje, simplemente no pudo abolir lo intrincado de la subjetividad para saltar cualquier valla. De todas maneras habría que preguntarse. ¿Cuánto posee realmente un ser limitado de carne y hueso, de pellejos y tendones? ¿Sólo somos un órgano o un conjunto de órganos? En una disputa si un pequeño roba a un gigante es defendido por la ley, por el dinero que puede mover a su favor, y al contrario no sucede así, el gigante puede pagar a la ley para destruir a los pequeños, solventar su ignominia con el respaldo de la ley… Los absorbe y deglute. Y la ley es insuficiente para proteger a los pequeños e incapaz de detener la voracidad de los inmensos que no dejan de crecer en su uniformidad, estandarización, optimización, aprovechamiento, eficacia capital. El arte como bien, como posesión, propiedad, intentó ser cuestionado por algunas ramas de la modernidad, y terminaron siendo parte. La burguesía se contoneó hasta volverse parte. El arte postmoderno eso ya lo tenía asimilado, fingió armarse de dos o tres basuras para simular nada de interés en algún tipo de lucro y terminó por darnos a entender y conocer su único interés. La cuestión es que los pequeños se diesen cuenta de esa operación, de cómo, entre todos desvirtuar y devaluar lo del titánico cíclope. A punta de piedras en el monóculo hasta cegarlo por completo. David a Goliat.

Vamos a hacer que los precios del arte se desplomen. Vamos a hacer que la gente que tiene invertido su dinero en ello, lo pierda. El método es el mismo que el de cualquier otro producto. Cuando existió una sobreproducción, por ejemplo, de café, los cafetaleros tiraron el exceso de café al mar para que subiera el precio. Eso hace el arte y haremos lo inverso. Los críticos endulzan el arte como sacro, sublime, elevado, único e inigualable para hacer estallar un reconocimiento, una suerte de pleitesía que habría que rendir a sus excrecencias serenísimas. El arte como lo conocemos ahora, en este momento, sí es un vehículo occidental, centro europeo, e imperialista. Es un concepto creado en la historia particular de este momento, aceitado y en funciones específicas. La alcurnia promueve ciertas mitologías, por no decir mitomanías que respaldan esa configuración jerárquica, esa plausible forma de justificar su ignominia. Sobreproducción es mi propósito para ver cómo se hace añicos, restallando hacia el cosmos todos los cristales de los que se compone. Por eso el mercado no legitima lo que hago, hago en exceso para ese mercado exclusivo y calculado. Porque el mercado del arte necesita eso, que unos cuantos hagan unas cuantas piezas que valgan demasiado, en exceso. Producir menos para subir los precios. Si haces de más, baja el precio, y eso no le conviene al gran arte, a ley de la oferta y la demanda. Lo que hacen, es rodear de un aura un instrumento (el arte) y rociarlo con la gasolina de la plusvalía para explotarlo soberanamente, le avientan un cerillo y ya está. Para sabotear eso, necesitamos una enorme cantidad de artistas que deformen, y sepulten esa forma capital de ver, y experimentar el arte. El arte no es sólo de unos cuantos extendiendo sus escasos bienes. Tenemos la necesidad de expandir los parámetros de sus miopías para hacer crecer en conjunto una forma de convivencia, avalúo y reparto de las riquezas, no sólo de negocio e inversión para unos cuantos. Lo que estoy proponiendo es destruir esa economía. Destrozarla con tanta energía que no les vuelvan a quedar ganas de irrespetar el arte y mancillar a las personas. 

Una vez, un invierno, vimos una señora que quería cortar un árbol porque le hacía mucha basura...

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news
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Metí las manos al nido de víboras para acariciarlas.

FIN

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las ruedas del dinero
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EPÍLOGO

lo que intenté en este libro. intenté, porque no dudo que no podré librarme de que alguien subraye mi libro. de que quiera ver lo que no hay ahí, eso es prácticamente inevitable. intenté hacer un libro que no pudiese ser conservado como registro fehaciente de algún indicio claro y preciso. que no se pudiese marcar ni que el libro mismo pudiese marcar a nadie de forma indeleble, irreversible o traumática. que no hubiese una identificación inamovible. que no fuese subrayado. ¿Para obtener otra recompensa? ¿Algo más? algo más, algo más, algo más. nociones ficticias vaporosas, volátiles mas vaporosas, capaces de estallar en potencia o como un presentimiento inminente, salvo que nunca detonan. eso es para tontos. descalabros que no explotan, cebados, eso hice. sin el registro de un pretendido documento sobre la realidad, acerca de la realidad, examinando la realidad, y fincando ningún punto de vista posible acerca de esa realidad, movediza y naufragable. la fotografía es mentira, yo no soy ese que está ahí nunca. a la fotografía la he visto quizá como un capullo de luz que se resquebraja para soltar cada vez otro ser. un engaño, como cuando se sueña y no se sabe que se sueña, no se tiene presente que se sueña. o al ver una película, se olvida que se está viendo una película y es intercedido por esa trama que lo implica hasta lo íntimo, hasta la médula. y cree, se cree en un embotamiento perceptivo. vehementemente cree. si en algún momento he puesto en duda la materialidad del arte, es como una supresión para encender el aliento del espíritu y su juego desesperado sin freno, en la fiesta, en la pirotecnia del alma. esto es, el valor mutante, la transvalorización de la materia, es materia conocimiento natural para el ser humano a cada momento a su alcance. a cada momento él mismo a cada momento distinta la materia. duda para sobrellevar su existencia nimia y negativa. sus leyes. todo ese fraude del optimismo superficial que acarrea, que arrastra, que exclama en todo momento no es sino otra vez la manifestación de negarse. negarse en cada instante, negarse de la forma más pobre burda y compulsiva por su innoble ineptitud, por su esclavitud a la necesidad. en el andamio de la objetividad en que se refugia y con la secreta mirada que en realidad proyecta sobre las cosas, su realidad subjetiva, limitada, humana, personal. agobiada y previamente extinta. el que el ser humano nació del miedo y se negó a la naturaleza. se negó a la adversidad del instante salvaje, voraz, inclemente, que le aguardaba, que lo acechaba y comenzó al final de la caza el asedio entre sí. en la guerra. presintió su asesinato. su contemplación lo hizo apartado. esa forma de relegarse lo hizo, lo constituyó. después de la angustia viene la iluminación. no existe nada, absolutamente nada en la vida que sea gratis. cuidado. dios es la angustia total. quien no lo vea, es porque cree en dios. y con ello, la sombra que proyectamos sobre el suelo que pisamos. moriremos creyendo tener la certeza de algo, en medio de una nebulosa constante, repletos de una fe errática paliativa a la angustia impulsora y procreadora, pensante. moriremos sin ruido consumidores, aliviados en la compra del paraíso. he venido cobrando la herencia del arte por más de dos décadas y nadie se ha dado ni cuenta, al parecer. 

el arte no se detiene, ni se detendrá, por eso salen artículos defensores de ciertas manías temporales del arte, como lo fue el respaldo y la justificación en el valor económico. condimentados con algunos valores mercadotécnicos, honorables como la verdad o la valentía propugnada por unos cuentos para unos cuantos. por supuesto que no les conviene que bajen los precios del mercado. hay una serie de personas bajo garante puestas en ello. trabajando en este momento específico de la historia en defender la infamia. el arte es mucho más poderoso que eso, y por supuesto quisiéramos que vean caer su imperio, que lo vivan. 

Mi bisabuelo desconfiaba de los sacerdotes, soldados, doctores y maestros. De todo aquel que pudiese ejercer algún tipo de poder sobre él. Mi bisabuelo es de principios del siglo XX, como se suele decir “un hombre sin cultura y educación”.

Este texto tiene la intención subyacente de ser antipedagógico. Nada de lecciones de autor, como si fuese una autoridad competente inalienable e infalible. No convoca a seguir una serie de instrucciones o reglas para conseguir una pretendida meta. La utopía es que no se cumpla. La constante fue diluir la sombra de lo que pudiese ser definitivo, o aquello que pudiese ser tomado como verdad absoluta y ley. La flexibilidad a veces se rompe, porque no necesito de ese instrumento, odio las varas. A veces me divertí atacando por simplificar, por romper varas, por jugar con una rama una esgrima en el aire, por imaginar una instrumento musical o más simple aún por dejar caer el agua de una cascada sobre mis manos o sobre mis rostro. Pero, ¿Qué es un texto sino el prescindir de destino? Aquel que sabe a dónde va, para qué escribe si tiene al viento de su lado, si posee las leyes del viento y posee todo lo demás. Si es un poseso. El libro de la necesidad. Si bien veo que la economía no es otro asunto que el de la necesidad, y que como tal se agota. Llega a su fin, se acaba. No hay más necesidad de la necesidad. Al acabar con la necesidad, personal, lo único que queda es un deseo, un deseo inmenso e indómito.

hambre 101
el pollo empanizado, estrategia internacional

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