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(esta obra fue subida a la roca del tiempo el jueves 2 de abril del 2020, a las 15:00 hrs mx, es importante que los sepan porque no las publicaré en la redes, entonces podría ser encontrada en otro tiempo que no correspondería)

o de la sepultura de la carne

monólogo para un actor enloquecido

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chat_odio
captura de pantalla. toda esta obra fue originalmente escrita en un wasap. intencionadamente a una persona.



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- Este… sólo tengo pastel, lechón, muy poco vino. -

- ¿Llevo mi botella o cheve leve? -




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Oye , creo que tengo que decirte como están las cosas en mí y cómo son. Y si no me traicionaría en mí y en ti. Creo que desde que te conozco esperé a que aflorara algo que no llega ni llegará. No sabes que decepción ver a Fulanité tu amiga, no es por ella. Me llenó de enojo verla. Me hubieras dicho, yo ni iba. Me molesta complacer a quien sea. Yo ahí. No sé, creo que me he hecho aspiraciones acerca de ti que ni pueden ser. Tú eres recatada y "parece" no gustarte el sexo. Perteneciente a esa alcurnia cohibida que no le gusta hablar del sexo y menos practicarlo, o que en efecto o sólo le gusta la verga grande y machista, en regla, lo normal. Creo que llegué a mi colmo. Nunca me conociste sexualmente ni nunca te interesé y creo que aún no lo hago. Todo esto desde luego se me torna en un odio profundo. Creo que ya no puedo relacionarme contigo, no me amas nunca me amaste y nunca te interesé, ni nunca te interesaré. No sé si puedas ver lo que me afecta. Me repulsa a un grado que creí que podría irlo llevando. No se puede. Tú no quieres y nada qué hacer. Es más importante el yugo del mundo, de tu mundo. Te lo perdono porque es tu vida, pero. No te lo perdono, porque te llevarías la mía sin siquiera saberlo. Estoy hastiado. Encima ver a Fulanité ahí. ¿Yo qué tengo que ver con esa fulana? Avísame para no ir. Ah cuanto enfado, cuánto soberano desprecio por el otro. No sé, estoy encabronado. Me sigues gustando. Pero mejor ni vernos, tanto recato de tu parte y tanto odio que se me acumula. Cuanto sexo no hecho. ¡¡¡estoy harto!!! Te deseo y te odio. Ya mejor nada. Búscate a alguien que no sea como yo. Alv.




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mejor pelea. no cojas. jsjsjjs mi consejo. ¿qué vergas Fulanité ahí? Lo menos que querría ver en mi puta vida... en fin cada quién sus orgullos... banalidades y miedos verdaderos.




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pero sabes, algo que entendí? es que la escultura que estoy haciendo es por fin mi despedida, de mi parte. ya nada. ¿¡Ah por qué la gente (yo, tú, quien sea) se afana en tanta fútil ilusión?!!? Ni saber.






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al final, creo que aprendí algo que no echaré en saco roto. odio a la gente cobarde.




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que gracioso. no, no. ya estás pedo y no más bien ni entiendo ni quiero entender nada de lo que dices.. jsjsjsbjsjajaj




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jajjajajs




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creo que estoy harto de fantasear contigo. espero que tengas una buena vida y una buena muerte. me despido. nos vemos en ningún lado.




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confesiones de media noche: me hubiera encantado lamerte el culo y la vagina mil veces. cuando estaba a tu lado, antes, esos años, me creía que era un sexo servidor. y mi fracaso, mi no empleo, me amargó la vida. aún no sé cómo salir de ahí. he pensado tantas veces en el suicidio. gente tan sensata como tú no lo pensaría... creo que ni te imaginas....




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Ayer cuando apenas iba hacia tu casa me acordé de una vez que te montaste sobre de mí con tu coño en mi boca, estabas encabronada y me gritabas. ¿esto es lo que querías? ¿esto es lo que querías? y me golpeabas el hocico. Probablemente ni te acuerdes. Después de esa noche, no sé por qué creí que eras la loba de la justicia que relata Dante en la divina comedia. Antes de morir la loba y la pantera se presentan frente al difunto y sopesan su vida.




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y yo atragantado no podía contestar. ¡¡Sí!!!




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al abrir la puerta y ver a Fulanité se me cayó la cara. no pude ocultar que no me alegraba verla. jsjsjs. voy a dejar de soñar. jsjsjs




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Oye creo que tengo que decir lo que siento y lo que he soñado. Creo que no voy a poder seguir siendo tu amigo. Lo que dije lo dije en el coraje y no era cierto, lo de que la escultura que hacía era una despedida, creo que lo dije porque así se me cruzó dentro de los escupitajos del otro día. No sé, no puedo sinceramente ser amigo de alguien por quien siento tanto y todo revuelto, se me trastorna y se me vuelca. No puedo, nunca he podido y creo no poder. Además de que sé, de que nunca será por fin correspondido nada. Peor. A veces me entran deseos de morir, y luego se me quitan, creo que lucho contra ellos, porque en realidad es algo que invade. No es algo que uno diga, esta condición se me quita con una pastilla y puedo vivir babeando todo el día despreocupadamente. Creo que así vive la humanidad babeando y negando hasta su deseo o pulsión de muerte, y es por ello que no hace nada, sino sus vidas fútiles y banales, sin valor. Al contrario, considero que tengo que actuar conforme a lo que sueño, y lo que sueño ahora es que te odio y te quiero. Te detesto y te adoro. Es todo revuelto. Yo creo que los hombres efectivamente nunca vemos a las mujeres y ellas nos lo exigen o ahora por lo menos así se ha manifestado. Pero, pero, no creo que las mujeres tampoco sepan nada acerca de los hombres, sus desesperaciones, sus odios, sus amarguras, ni sus deseos. Creo que es recíproco y que nada existe independiente una cosa de otra, si a eso llaman empatía, ahí está su balanza de la empatía, recíproca. Quizá detesto la moral de mi tiempo, recatada, pudorosa, machista y puritana, que defiende los valores del capitalismo y ni se da cuenta, o advierte que no podría hacer casi nada y entonces hace como que no ve lo que ve. En fin, esto es para decirte que quiero acabar la escultura cuando se pueda, estoy abierto a ello. Llevo dos meses pensando en esa escultura porque es parte de un video que va en mis animaciones con mis textos. Llevo dos meses sin publicar la dispersión porque espero a que se concrete esa escultura. Pero, quiero cerrar este capítulo y desapegarme de ti otra vez. Creo que lo que busco lo tengo que buscar ahora sí en otro lado. Te quise mucho, pero en serio, ya no puedo. Sinceramente creo que es imposible dominar las pasiones, supongo que solo las puedo apagar con el olvido y la distancia. Así lo he hecho siempre. No creo que lo nuestro sea un caso excepcional en ese sentido, porque inmediatamente se me pudre al intentar llevar a cabo una amistad contigo. Se me pudre el corazón y el alma, de tu desdén y apatía. Me avisas.




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La única persona que me ha escuchado en estos últimos tiempos es mi psicoanalista. Y eso con todo lo que implica que no oye todo porque también es humana y es limitada. Es la única persona que respeta mis decisiones y las alienta. Los demás, solo repiten, ¿Ya te tomaste tu pastilla? Lo que entiendo es que no entienden nada, ni siquiera que son una bola de asesinos.




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Es la única persona a la que le puedo contar mi vida sin ella tener que decirme que debo hacer. jajajaajaja




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tengo que escribir mejor la escena. porque soy medio un bastardo. estaba deseando acostarme contigo, como todos los días desde que te conocí. y me dijiste, acá hay pastel y el lechón, un poco de vino. yo en mi cabeza incluso había planeado llegar y decirte que si iba por uno de los potenciadores sexuales que vimos el otro día en la farmacia. para probar. y me dije, llevo la botella por si empieza a ser una aguafiestas, y no me quedará otra opción que ahogarme en alcohol. e inmediatamente cuando entré y vi a Fulanité ahí, pensé, me voy a ahogar en alcohol. qué bueno que traje la botella. me quería despellejar la cara desde que entré a tu casa. ajajajajajajaja.




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jajajajajajajaja nadie comprende a nadie jajajajajajajaja.




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creo que continuaré escribiendo aquí, es un buen lugar para escribir esto. quizá las personas viven algo y lo hablan con otras personas y entonces sacan conclusiones y así, se arman sus versiones con las que sostienen su vidas y nombran a los otros y los juzgan y así. entonces creo que tendré que continuar escribiendo aquí. es un buen lugar. ayer por la mañana o no sé qué día, pensaba que los hombres en efecto nunca hemos comprendido ni visto a las mujeres o no del todo, o no sabemos nada de nada. pero dudo que no sea igual de vuelta. que las mujeres no sepan nada de los hombres, en fin, todo mundo queriendo moldear a los otros, y diciendo lo que deben de hacer o deben de ser y nadie presente. me mega encabroné, como siempre terminaré siendo un villano o el violento o el que tiene la culpa o algo así y eso poco me importa. lo que me importa es lo que no he vivido, lo que queda truncado. eso es lo peor, lo imposible. esto no es una especie de incriminación porque a veces me quedo pensando, si de todos modos todos lo único que quieren es desgarrarse por haber vivido. por lo que sea. sólo quieren mutilarse y decir que han vivido. de vez en cuando escribiré correspondencia. no sé si la lees. ahora sí no importa si lo lees o no. qué más da. haré otro libro. pequeño.




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se llamará EL ODIO




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A veces creo que la gente cree que puede tener todo almacenado. quienes son, sus ideas, sus propósitos, sus logros, su imagen. que pueden conservar algo de lo que dicen ser. dicen ser reales. y que la palabra corresponde a lo que son, sus secretos y sus deseos más íntimos. pero todo eso, no lo creo. todo eso sólo es una casa de empeño, donde dicen tener todo almacenado. eso es el odio.




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de todas maneras alguien o yo, o el que sea, le escribe a alguien o a alguien que cree que es tal o cual persona, o que dice identificar como tal. o le escribe a varios a la vez, porque es como un juego de espejos, porque ¿a quién se le escribe cuando se escribe? ¿nadie se pregunta eso? ¿a una figura que creé de ti? ¿arcilla? y después todo se desbarata y comienzo a odiarte, seas quien seas, con todas tus justificaciones para no acercarte a mí, para nunca haberme tocado, sino solo en cumplimiento de un deber, de un odio.




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y luego. ¿no hay oídos para lo que el otro puede o podría decir, en su odio o en el lugar que esté? no, mejor hay que sorrajarle un amasijo de pastillas en la boca y cerrarle el hocico, que se calle. que no hable de lo que odia. Si aquí nadie odia. ¿Cómo???!!!




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¿Qué se puede hacer? Parece que uno pelea contra una nube. Afortunado aquel que pelea contra una figura sólida, con nombre, identidad y sonido, con ideas firmes e igualmente sólidas aunque sean de plomo.




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eso es, creo que ya lo capté o capturé. El odio es creer que el otro te ve. El otro a su vez cree ser visto. y cuando se está se ve que el otro está ciego en sus problemas, en su yo que lo ocupa con tanta importancia. Lo que se ve es que el otro no ve nada más que su minúsculo tránsito. su tráfico. y uno intenta sacarlo de ahí, pero, anteriormente se ha tenido la experiencia de intentar decirle algo al otro. algo como, eh, no estás solo, yo estoy aquí, con otra vida, otros deseos, deseos de reunirme contigo, pero no. El otro sigue viviendo su yo, sus acontecimientos, como lo más importante, sin preguntarnos nada. ¿cómo estás? ¿qué te gustaría hacer? nada, impone su tiempo, que además honra en agregarnos a él. ¡¡¡oh cuánta ingratitud de nuestra parte!!! ¿no? Si se tiene la maravillosa posibilidad de vivir las concesiones del otro. no. es el odio.




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no no, porque lo que yo hago es lo válido, y lo del otro no sé ni siquiera, si siquiera existe. no no no, el otro está ahí para mí, y lo digo por ambas partes. el otro que ni me ve. no me salvo, aunque lo intente.

estar con alguien que nada más te quiere. qué lástima. nunca he sido feliz en la mesura y la prudencia, en el yugo del sistema. siempre me preguntan ¿por qué no te conformas? y yo pienso, quizá en la próxima vida, en esta no.




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Siempre me termino exorcizando tu amor. Creo que cuando yo intentaba aprender en el taller a tornear lo hice para intentar aprender lo que no puedo, ser lo que no puedo, el equilibrio y la fortaleza. La congruencia, la energía sin sus accidentes. Algo así como una meditación sin embriaguez y locura. Entonces, en estos días en los que me tuve que azotar contra las paredes, que he estado rebotando en un estado alucinatorio y mágico. Vuelvo a sacarme las llagas de tu amor, y toda su sustancia. Vuelvo de entre mis cenizas a teletransportarme a lo que deseo con sus fulgores y sus falsos avances.




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Volver no es volver. Cada vez que salgo de un lugar, me digo, ¿Quién fue ese que se ha ido? Ni idea.




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Me dijiste, tú eres el punto de referencia para regalar un perro. Tienes muy buenos afectos. Sabes querer. Y yo por dentro pudriéndome de coraje, de la escena, la situación, mis pretensiones, mi imaginación castrada.




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Una vez soñé, yo no sé de dónde vengan los sueños o si uno los crea o si ellos lo crean a uno. No sé nada de nada. Si son reales, o sólo son fantasías. Una vez soñé, hace ya bastante. Cuando apenas me separé de ti. Yo pensaba, toda esta aristocracia egofálica que además ni coge. Qué va a decir el papa en roma, las santas escrituras. Entonces yo te odiaba con mucho cariño. Esto es, como se odia, con demasiada atención y procurando alimentar ese fuego. Y no sé por qué soñé, que tu madre me hablaba en sueños. Me decía, que había escapado a tu padre, me dijo, al déspota sólo le importa trabajar. No hace otra cosa que trabajar, me dijo. Me consumía en deseos eróticos y nunca nada. Huí en la muerte, que no es morir, me volví puta en las vegas y después en hong kong. Me odiaría si lo supiera. Me odiará cuando sepa que la muerte no es la muerte y que hice lo que hice. Moría desesperada, tuve que hacerlo. Eso me dijo. Pero, yo no sé si es tu madre la que vi en sueños, jamás la conocí, sólo la he visto en fotografía. Me decía, huye, huye en cuanto puedas, te apresarán y no podrás hacer nada por mucho tiempo. Todo esto lo inventé en mi inconsciente, no creo que los sueños sean realidad ¿o sí? Yo qué sabré de la vida de tus padres pensé. No sé nada. Sólo estoy proyectando mi terror. El terror que me consume día a día junto a esta persona que no le intereso para nada. Como a un viejo déspota muy trabajador.




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ME recordé no sé cómo una vez que nos encontramos a B. tu ex, fuera del restaurante japonés de los bambúes afuera. lo recuerdo chaparro y panzón, burlón, no podía ocultar su desprecio, iba con una mujer nalgona, vulgar y sensual. pensé, A. es elegante y refinada. eso pensé ese día. y recuerdo que se tambaleaba y te hizo una pregunta con coraje y desdén. ¿Eres feliz A.? ¿Eres feliz? Él no había escuchado que tu madre había muerto. Estrujaba esa pregunta con odio porque sabía que no eras feliz y te odiaba por no ser feliz, y al mismo tiempo, extraño, le daba alegría saber que no eras feliz porque te odiaba. Pobre tonto pensé, viene con su rencor a decirnos que algo no se le completo contigo. No sé que fuera, desconozco los motivos de su rabia. Lo que no desconozco es que regrese a mí esa escena. Y saber que tú eres feliz a tu manera, como el que sea que se acomoda en la melancolía. y que nadie, te va a cambiar, y que así o se amoldan a ti o sufrirán las consecuencias de haber pasado una temporada en el témpano, en la distancia sin carne y pasión.




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no, no escriban, no piensen, no digan nada, no sientan nada.




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pretextos




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Por un tiempo creía que así debía de ser, estaba bien, me conformaba con irte oyendo. Porque yo me decía, esta persona necesita ser oída por todas sus aflicciones. No era necesario que hablara. Por eso escribo ahora. Porque siento que no tuve tiempo de decir nada. Sólo lo meditaba y nunca lo podía expresar. Inmediatamente se me negaba el argumento o se me rechazaba, porque naturalmente tú y tus predecesores son más sensatos que el resto. Y yo alguien así, no sé cómo, tan distinto y de unas costumbres tan extrañas. Y no era necesario. Además si te has fijado, yo no dialogo. Cuento. Elaboro relatos y a veces les preparaba uno o me recordaba fortuitamente de algo para apoyar lo que dijeran. De ahí en fuera nadie puede decir nada que los contravenga, ustedes son dueños de sus verdades que no deben ser profanadas por ideas externas, menos de alguien que tiene una voz tan disminuida. Yo estaba instituido como un escucha. Nunca podría haber dicho que me faltaba coger, inclusive si lo mencionaba se me callaba y decía que era un estúpido, que eso no. Se me encontraban explicaciones sensatas como las hormonas o algo con qué distraer el repudio que se sentía por mi persona. Lo real, lo poco que te despierto el deseo. Tanta libertad que se supone dicen tener y nunca gozan de ella, decía yo. Revolucionarios y logran nunca coger, se van a ir a l cielo o ya viven en él. Qué extraño, me comencé a sentir como en una jaula, me desesperaba por dentro y nadie lo sabía. Obviamente, si alguien abarca el espacio sonoro del habla, el otro se repliega. Y me replegué a ser el bromista, a ser el que gasta chistes, el ingenioso, el que es eso y nada más. De repente, creía que se me ocultaba algo. Una puerta secreta hacia un lugar repleto de libertinos y que yo sólo era un bufón de la corte, contratado exclusivamente para ello. Porque los señores, en sus habitaciones copulaban sin mi deleznable presencia. Tanta preocupación por tu padre. Yo fantaseaba que llevaban mil años vivos, que tu madre había sido la mujer más largamente viva que conoció. Desde el año 1378 en España o algo así. Que tú eras una de sus mujeres del siglo XVII, que tanto servilismo que le tenías era porque en realidad todas, tus hermanas y tú, eran sus amantes concubinas, cada una anexada en su propio siglo e integrada en la función teatral expectante al mundo. Y que como por arte de magia, todas las noches al dormirme yo, era convertido en otro de los perros de la jauría, inconsciente y fugaz soñador que resguardaba esa mansión de misterios y pasadizos secretos. Sólo era un lacayo. Soñaba yo, que ustedes estaban conformados en familia desde hacía demasiado tiempo, y se reían de los diminutos deseos de apenas un perro jarioso. Y que yo, un alfeñique apenas nuevo en su ambiente, de vez en cuando se le concedía darme una perra que convertían a tu imagen y semejanza, para que me pudiera desenfrenar, digamos. Un desenfreno pequeñito, desde luego, porque era de muy muy mala educación acostarse a fornicar por horas. Lo sensato es 15 minutos y que después todos se laven el cuerpo como si hubiesen cometido uno de los peores actos hechos nunca jamás. Además de que al día siguiente todos tendrían que trabajar con energías repuestas. Y la fornicación crea seres perezosos, distraídos, felices. Sin verdaderas ganas de trabajar.




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Naturalmente yo sufro de lo que muchos en el mundo árabe sufrieron. Una profusa e insistente imaginación sin realidad, que tortura al que la padece. Sin coherencia ni fundamento, impaciente y dolorosa, y es la base para perder toda tranquilidad, lo que a la larga se vuelve en un combustible o aliciente para existir. Como un mongol, me alucino cada vez más por menos. Cualquier indicio me conduce a una brutalidad de enigmas… En el mundo árabe hay una enfermedad entre los hombres que los vuelve incomprensibles y unos tiranos. Unos malditos. Son la insatisfacción y los celos. Nada peor que un hombre insatisfecho, porque empieza a sospechar que la mujer se inclina y escurre por algún lugar hacia un placer del que no sólo no lo comunica o comparte, no lo hace presente y lo tortura desde ahí. Desde el desconocimiento desuna doble vida a la que no le es invitado como castigo. Desde donde él sabe que no sabe pero lo sabe. Sabe que ella goza a sus espaldas. Si no, por qué el constante rechazo, el asco.




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Y la cuestión es que ahí no termina nada. La mujer hace lo que hace por una insatisfacción doble o triple. Se acueste o no se acueste por fuera. Pierde el deseo hacia el hombre por mera insatisfacción. Y nadie dijo nada ni se dicen nada. Ni que él es precoz o impotente o que carece de tacto. Y por supuesto que cada una de las afecciones que los separan tendrían una salida. Una llave especial y una combinación que sólo ellos podrían encontrar en un confabulación única e inigualable, en una combinación sumamente particular entre dos seres singulares sin copia sobre la faz, cortados con única tijera. Podrían ser capaces de encontrarse amorosamente si tan sólo hubiese algún tipo de praxis. Un arte erótica. Y no toda esa investigación intelectual aburrida y llena de nudos con respuestas tediosamente pertinentes.




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un hacer




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Una vez al mes le concedían a la perra 15 minutos para que desquitara sus hormonas. Para ser precisos. No más. Porque evidentemente yo era una máquina de hormonas, no un tipo que sintiera, que deseara, que quizá llegara a amar. No, yo era una báscula de secreciones, que necesitaba ser ordeñada. Y bueno, en gran medida a su vez es mi culpa, porque como yo no tuve ni tendré forma de expresar mi proclive inclinación hacia la lujuria, hacia el pecado, y la sordidez de la carne, nadie se enteró de que yo no era una maquinaria de hormonas infatigable o regulada. Todo, para hacer las cuentas, estaba medido con una exactitud cientificista, al cálculo, al frío cálculo. Nada de placer, aquí que nadie goce, aquí se trata del deber, aquí sólo se ha venido a trabajar o a hacer como que se trabaja o a pretextar exceso de trabajo. Así es señores del jurado. Aquí somos unas larvas productoras de hormonas. Quedo de ustedes para cualquier acotación o censura.




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Ah. ¿Qué yo soy cruel con estos escritos? No tienes ni idea de lo que has sido para conmigo. Ni idea.




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Y aún así señores del jurado, se me encadenó como a un perro a que yo creyera esa basura de las hormonas. Por otro lado, señores del jurado, creí advertir que la mariguana, de la que esta mujer hace uso, es un inhibidor de la lívido. Y por un tiempo batallé para que renunciara a esa sustancia. Admito que no todo era sólo la inmundicia que le represento a esta persona. Sino que esa sustancia paraliza el deseo no sólo de una sexualidad moderada, sino el deseo de vivir, en concreto, cualquier otra experiencia que no sea inhalar y exhalar ese humo "sagrado". Y de tenerme en su compañía como una suerte de bromista decorativo, una alegría como la que proporciona un perro mal educado. Estoy por tanto, presentando mi declaración de odio. Estoy en mi derecho de odiar a esta persona hasta el fin de mis días.




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Él no es una blanca paloma. Yo también estoy dotado de mi propia estupidez. Por haber querido estar junto a esta persona, que no quiere nada. Sino solo decir que vive muy ocupada haciendo nada. Atender aquí atender allá. Nada, la villa de las complacencias. Yo también me merezco, lo que merezco. Este odio que me corroe, que me empuja, que me detiene y zarandea, que me trata como un guiñapo, un muñeco triste incapaz de nada. Yo también soy culpable, un alcohólico desgraciado que se inflama ante cualquier provocación, que se embrutece para no ver que no lo desean, que lo desprecian, soy un alcohólico que niega que lo aborrecen y que él mismo se pudre en el odio. También tengo mi pedazo de caca participativa en toda esta mierda. Se me aventaba un cerillo, al alcoholizarme y reventaba salpicándolo todo, estallaba mi neurosis, mi frustración. Hacía un incendio que se propagaba de inmediato, la gente corría y no hallaba dónde meterse. Mi insatisfacción carecía de márgenes en los cuales descansar. Infatigable mi irascibilidad descomponía el ambiente. Yo volvía yermo cualquier campo en dos patadas. Así es, yo infame. Deambulaba entre los corredores de la asfixia insaciable. Porque, no sé puede decir que así me haya pasado con otras mujeres, cada mujer un enigma, cada mujer distinta, cada variable desconocida, inclusive las hay, que cada vez se retuercen o cambian de modos en sus pericias, y que cada vez sorprenden o solicitan o saben y comprenden lo que uno puede o no puede. No hay una regla. Sino sólo cometer el acto hasta el cansancio. Con la boca con las manos con los ojos con la piel con los genitales con cada rincón recóndito del cuerpo y de un alma que se agita en el aroma y el candor, en los gemidos de lascivia, hasta desplomarse en la ruina. Pero, ¿Dónde se ha visto que a uno lo castiguen con la pudorosa quietud del miedo, de la parálisis? Es el odio, el odio y el miedo entre la gente. Es la falta de pasión, de arrojo, de fuego. Es así como mi fuego se fue hacia la violencia. Porque, ¿Quién no sabe que la violencia es excitante a su vez? ¿Quién no ha visto saciarse, si no es en la caricia, hacer un trueque con la sangre? Con la palabra mordaz y mi sadismo crápulo, con mi sadismo de lengua larga y ojos bizcos. De burlas y de sorna, de dientes flojos. Porque no puedo levantar un dedo. Qué tal mi boca inflamada de tanto tragar mierda en esta bufonesca diatriba miserable.




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¿Qué existe LA mujer, EL hombre? No los veo. No se odia a las mujeres, se odia a una mujer. A una mujer en particular. ¿Por qué habrían de cargarle el muerto a todas, por qué culparlas a todas? Como se los digo




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Orificios aullidos y estertores. Espasmos. Vibraciones y temblores. Todo ocurre en singular. Solo conozco una regla que he respetado al pie de la cama. No, es no. Si una mujer con la que me entrelazo dice no, eso no, me detengo. Pero el NO al que fui condenado por años era absoluto.




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Ustedes no conocen el odio de la pasiva. De la que dice no hacer nada. Efectivamente no hace nada. No conocen ese tipo de odio que se oculta en las personas buenas y egoístas de sus personas. ¿Qué más quisiera yo que acabar con este odio y el mío? Porque mi odio me consume y me mata a mí. Esa señora nada sabe, con todo su culo todo hermoso. Nada sabe, se cree tan buena ella. No, el espíritu les comió el cuerpo y vomitó estos adefesios que son. El trabajo les quitó el tiempo y nos dejó estos trapos escurridos. Las obligaciones y sus drogas individualistas les robaron la energía y raptaron sus furores. Sus compañías a las que complacen y de las que después se quejan, les arrebataron la soledad e intimidad, un lugar para revolcarse con otro. Odio. Se llama odio. Espárzanlo, vivan con él, afligidos, compungidos, menospreciando, odiando. Desgástense en el odio. Déjenme solo. No vuelvan. No vuelvan. Todo eso es lo "maravilloso" que pudiste darme. Te lo devuelvo y lárgate. No vuelvas. No me tortures más con este odio que siento por ti. Te odio.




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¿Cuál mujer? ¿Cuál hombre? Aquí nunca hubo nadie ni nada. Si hay mujeres que les cuesta un vía crucis alcanzar un orgasmo. Que necesitan de tal o cual acción o fetiche que seguramente será tachoneado como tabú, y se reprimirá o no dirá nunca nada. O tal hombre que le sucede esta dolencia acompañada de pocas erecciones, o del precoz que necesita venirse más de tres veces para cada vez aguantar más y poder tener algún tipo de placer, cuánta explicación se tendría que dar y cuánta vergüenza tiene la gente de hablar. Pero, cada cual salva ese puente arrojándose al acto. Pero, ¿Nunca cometer el salto y no enterarse de lo que el otro es o necesita por miedo y terror? Es no amar, es odiar o propulsar el odio. Es invitar al odio a comernos la cola. Desde luego las masturbaciones son un paliativo y se vuelven una condena, una obsesión irremediable. Y el odio presente, contaminándolo todo. Comencé a enfermar de ansiedad y angustia, me salió urticaria, me comencé a convertir en un monstruo de la decencia y el reclamo silencioso.




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Mi decadencia.




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Cuuuuuuánta inútil cosa, arrrrrrrastra el viento...




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Qué nerviosismos atacan a tal o cual. Cuáles son los tormentos que agobian al obsesivo que persigue a un apático. A un desganado.




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No no, yo no escribo nada para nadie. Yo soy un inútil... Cuuuuuuánta inútil cosa, arrrrrrrastra el viento...

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El depravado en el que se convierte el recluso, un prófugo de miradas, tanta célibe represión, tanto celo y recato, tanta sumisión de sentido y razón. Me convirtió en una fenómeno de ojos y lenguas jadeantes.




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me salieron ojos en los lugares más inusuales. en el codo, un ojo pequeño que parpadea con un tic y no alcanza a ver nada por su miopía, aún así busca algún lugar erógeno en el que pararse cual mariposa. un ojo lloroso en la palma de mi mano, lleno de enfermedades que le provocan comezón salpullido, es un ojo como vagina, es una vulva infecta que me reclama de vez en cuanto estrecharse con los ojos de mis genitales y mi miembro, que son estrábicos y parecen perdidos. tengo ojos en los glúteos juguetones. tengo ojos en las tetas, en cada pezón y aletean. tengo un ojo redondo de lagarto oscuro en el hoyo del culo. en la lengua mis ojos son ostras oculares que lamen lo que ven pasar. tengo ojos que se adhieren a cualquier superficie placentera. tengo ojos que se meten en la pantalla lumínica y se mojan de felicidad. tengo ojos en la nuca que miran quien los mira. en algunas partes de mi piel han salido como islas de ojos disparejos y horrorosos. ojos seductores y repulsivos. todos requieren de la luz para excitarse, para despertarse, son ojos que desean ojos.




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soy un amasijo de ojos y bocas.




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Porque cada cual juega un papel en la vida de los otros y creo que yo o alucino o juego el papel de un infante al que se le van revelando los asuntos de una vida más anciana. Porque si alucino, ¿alucino no? Lo que apreciaba era, que eran fantasmas. No expliqué lo que alucinaba, o me dejaban enterar como un infante que los tiene sin cuidado. Un día en la ventana de tu casa lo vi, desde dentro. Eran fantasmas de una aristocracia antigua, tu padre era el fundador. Y tu madre que si bien modesta y decorosa habían decidido nunca presentármela y darme esa versión. No quería ni conocerme, ella podía ver el futuro y en cierta medida me aborrecía, prefería quedarse sin la grata oportunidad de entrar en mi dimensión. Todo era eso, yo no entendía por qué te causaban repulsión y asco mis abrazos y besos, por qué me retirabas con tu brazo, era eso, eran fantasmas y frente a mí, apenas un reciente iniciado no eran más que figuras de azúcar que de estrecharme cercanamente con un mínimo de caricias se desmoronarían. Como en efecto fue que le pasó a toda esa aristocracia y su funesto destino, figuritas de azúcar carcomidas por la intemperie, deslúcidas. Se volvieron frágiles e incapaces de emociones fuertes o caricias leves. Ni un suspiro de fruición. Claro. ¿Qué estaba yo esperando de tu parte? ¿Sacudidas y lamidas? Pobre tonto. Aunque igualmente siendo de tu propiedad y el perro de tu propiedad y el que se te asignaba como accesorio que portaras, obviamente lo ibas a celar. Aunque se supusiera que ya no somos nada, frente a una mujer que me coqueteara, le harías ver que yo era tuyo. Que a pesar de que en efecto ni te ibas a rebajar a coger o a concederme a la perra 15 minutitos diarios. Cuantas veces te diste cuenta de que otra mujer se me acercaba y te diste a la tarea de alejarla. Inclusive podría ser que un par de tus amigas que no se avergüenzan de ser unas perras lo hicieran y sacaras garras, dientes. Te encargaste de hacerme creer que tú y yo haríamos algo alguna vez y nada más nunca nada. Mentira, y yo decía, me quiere, me aprecia, mañana me tragará la verga y ese día nunca llegaba y yo era un estúpido jugando el juego de mi celosa dueña. Ah, qué estúpido y de qué manera jugaron conmigo, como se juega con un muñeco de trapo sin aliento. Ahora sólo soy un muñeco por el que pasan todas esta revelaciones o ¿alucinaciones?




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Inmediatamente en este momento, me llega como es que a ti todos te hicieron algo. Pero, tú no le has hecho nada a nadie, según tú. Entonces como creo que te amé, no quisiera darme ese título después de todo este desenlace porque ¿dónde quedaría? en realidad también soy un inepto con sus expectativas y la búsqueda de sus garantías y sus pagarés firmados nunca pagados, como todo el mundo. un idiota que cree que los otros le deben algo, porque él dio un indicio de lo que deseaba vivir ahí y nada de nada. eeeee. wrong number. try again. Lo que a fin de cuentas quería entregar en la caja registradora para intentar pagar era que tú sí le haces algo a los otros y ni te das cuenta o no te quieres dar cuenta o tú eres así y el mundo que se joda. En toda tu razón, quédate sola o consíguete un jorobado que esté de acuerdo en todo y sujeto a tus normales anomalías.




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jsjsjjsjs




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Imagino a toda esa burguesía diciendo. No, yo no voy a leer sobre el odio. Simplemente no puedo. Ya es suficiente con el día a día. Oh. y un gesto de huele caca en sus caras.




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¿Problemas de compatibilidad sexual? No, eso no existe. Eso existe para quien cree que puede preestablecer algo sobre lo sexual con ideas y razones. Alguien que desea saber sobre lo que no se puede saber. Sino realizándolo. Solo si no se realiza ni se sabe ni nada, se cree que se sabe se sacan conclusiones acerca de las dos o tres baratijas de experiencias que se cree haber sondeando y se sufre con eso de la incompatibilidad. Eso es todo, se culpa a los otros, se les subyuga, se les sacrifica y se les mata. A mí me llamarán loco, pero sus instituidos pseudo conocimientos y costumbres judeo cristianas los han hecho temer, cuánto embrutecimiento han padecido por tanto tiempo. Toda esa moral embarrada de pudores, de falsos riscos. no hay otra sexualidad que la se realiza. La que se idealiza, esa, es una basura, puros conceptos y pseudo conocimientos. Digamos, que no pasan de un recetario breve. Útil quizá a veces. Toda esta contemporaneidad que no acepta que lo vive aterrado, porque el encuentro aterra, si venimos de un acto tan abismal como ese. ¿Quién lo vive sin locura?




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Lo repetí hasta que se me volvió bilis.




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Y la gente pretende vivir sin sexualidad en la pureza, váyanse a un templo católico, para que vean que ni ellos pueden. ¿Crees que no sabía que el paliativo y único placer de tu vida provenía de una hierba? Estoy encabronado conmigo. ¿Quién me creí para intentar hacer ver al ciego? Me convertí en un papanatas. Me convertí, además, con este escrito, en lo que más odio, en otro aleccionador de mierda. no se estimulen en una erótica vital, estimúlense en la violencia, no cojan, mátense. enfermen de apatía y contagien a los que los rodean. y cuando les falte energía luchen, hagan la guerra, no hagan el amor. no se toquen, clausuren cualquier vía de placer, muéranse en pequeñas dosis de drogas legales o ilegales. aletárguense, no quieran nada.




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reúnanse en el odio.




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No voy a leer nada no puedo las cosas que me dices me lastiman y yo ahora tengo que cerrar el taller por un mes y no tengo dinero para pagar los sueldos ... así que por favor déjame en paz tengo que resolver cosas para más personas.




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Cuuuuuuánta inútil cosa.... arrrrrrrastra el viento…




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busquemos al culpable
alguien debe de ser el culpable



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yo sí me vengo




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bueno, en fin, como siempre lo tuyo es más importante y loable de lo que a mí me pasó, me pase o como sea. Así fue siempre y así será para toda la eternidad. Y pues sí, cuando no te queda otro recurso, sacas lo honroso que tienes para escabullirte y decirme amablemente que no me soportas. Y pues sólo se trata de tu dolor, el de los otros nunca fue los suficiente. No, no tienes ni idea los calvarios, los insomnios, las dudas, los esfuerzos, nada. Te valió madre. Y ahora que soy un energúmeno, ya cállate, otra vez más gustavito, bueno para nada.... una vez más. jajajajaja dejaré de escribir aquí. Pero, no dejaré de escribir esto, aquí no se acabó.




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Déjame de chingar tengo muchísima presión vamos a quebrar !!! Déjame de joder




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vetment assasin
un vestido de pastillas que me envía



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vetment assasin




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(no me detendrás) Inclusive utilizarás a tu gente para ponerla por delante de ti, escudarte en ellos y tu dignidad, frente a que otro pueda odiar tus razonables usos y orgullosas costumbres, las convicciones que usas para protegerte, lo normal, como cualquier otra persona. Tus razones dogmáticas, tus necedades tus sordera y defender tus impotentes prepotencias. ¿Quién no sabe que algunos tristes filósofos propugnaban el celibato, con el secreto interés de añejarse en un anquilosado poder y vanagloria superflua? ¿Quién no sabe que el ejercicio espiritual del sacerdote, provisto de privaciones, lo arrancia en la concentración y conservación de una bilis negra, y que toda restricción se ha vuelto contra ellos? No no, no me crean. Si yo soy el loco aquí, el mal agradecido. El que ¿Qué está diciendo? No merezco ni hablar, es más, debería de callarme en este mismo instante en el que me chantajeas con que en tu taller perecerán y todas las personas que sostienes a su vez se hundirán contigo. Eros y TÁNATOS pasó frente a ti inadvertido. Y entonces ahí quedaría una prueba más, de cuan inconsciente soy y de cuan maldito estoy. Y de cómo, tú serás aquí la eterna víctima, la pobre virgen inmaculada y carente de maldad hasta la tumba. Si yo no sé por qué, puede albergar un mismo ser tanta compasión y al mismo tiempo tanta violencia. Porque no te conocen. Cuando los dos sabemos que a la menor incitación la que no puede dialogar eres tú, apenas te ves acorralada, como si equivocarse fuese un pecado mortal, rehuyes y comienzas a patalear para querer hacer ver que yo soy un desgraciado infeliz. ¿¡Cómo no me fijo por lo que estás pasando tú? ¡¡¡Tú!!! La única aquí!!! jajajaja. Porque otra vez se trata de ti y de nadie más que tú. Como todo amo egoísta y vil, si me estuviera muriendo, primero te harías examinar para verificar que no tuvieses los mismos síntomas y ya después para que todos digamos lo buena y compasiva que eres, cuidarme en lo que te sea posible al pie de la cama y asegurarte de que quede atrofiado para no contar ni decir nada. Pero si ¿cómo me atrevo a decir todo esto???!!! Si yo soy aquí el egoísta y el que procurarás termine siendo visto como tal. Poco me importa el que dirá esta sociedad de asesinos, iguales a ti, te respaldan, continuaré siendo un paria y continuarán viendo los pobres productos televisivos que te sustentan. Continuarán apoyando tu desgracia misericordiosa, se arrastrarán como gusanos por tu causa y olvidarán que eres el reino sin caricias, comandado por la mano del déspota dios padre, el que con mayor celo te puso en esa jaula. Tú, siempre tan del lado de los débiles, aquí lo único que se verá es el alcance de mi tiranía, ¿no? Si cada vez que volvía a ti, la eternamente justa, no hacías más que dar y dar, pero para acrecentar mi deuda, mi infamia, clausurar mis reclamos, sobornar mi boca y resentimientos. Ah cómo pude ser capaz y atreverme a romper el silencio, si es mejor que todo sea visto como un molde de injusticia social imperante, tan conveniente en esta época, sálvate y lárgate. Sálvate. Yo no soy víctima, soy un pobre imbécil amarrado a un sueño incumplido, a una eterna promesa de un amor cobarde, un pobre idiota enfermo de rabia.





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Tomate tu pasta y luego hablamos




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Sí, no, cállate, cállate G. Ya no hables. Mejor enferma y trágate tus pastillas. Cuando en realidad ese hablamos, es que tú hables o que intentes ganar un punto o intentar hacerme renunciar o persuadirme de que estoy equivocado o convencerme de los mil y un pretextos fundamentados por la honorable ciencia tan noble, y que me digas otra vez que el funcionamiento maquínico de tu fisiología no responde porque somos un artificio que solo responde a impulsos provenientes de una química determinada y cifrada, un cálculo más de esta supuesta conciencia humana. Oh. Cuánta razón. Ganen sus argumentos, defiendan sus vidas sacrificándose. Ve tú a creer eso y hazlo tu religión y sentido en la vida. No me conviden de sus fármacos y sus no quereres, de su desgano justificado. De que me calle con el bozal de la psiquiatría. Los odio. Ya es efectivo que tengo que callarme en presencia de sus razonables semblantes, de sus ortodoxias consultadas a expertos, de sus tan absurdas causas y efectos, tediosas, no son más que eso, tedios, abominables tedios rematados de iracundia. Ahora encima tendría que aceptar sus imposibilidades y negaciones. Su frívolas sentencias contra lo que no pueden ni oír. Guardo mi silencio y mi distancia. No vaya ser que se les ocurra llamarle a la policía médica, a al clínica de la tortura, ante lo que no les cabe, de lo que no pueden hablar sus honorables eminencias, del odio entre las personas. Jaja. Real y profundamente no sé qué tendríamos qué hablar. Ya tienes tu NO puesto desde que te conocí, ya tenías precio, idea clara y todo un contrato sobre lo que es la vida la muerte la sexualidad lo sano lo enfermo, en fin, ya tenías bien puesto un sistema y yo ahí, creyendo que esas paredes de cartón se derretirían algún día, con un acto que te hiciera discernir. Y no, la cárcel conceptual es real, habiten sus cubículos estrechos, mátense en sus encierros. Yo al menos no tengo nada de qué hablar. Tengo que escribir y escribiré hasta mi desahucio. Hasta abandonar eso que creí que sucedería y que nunca pasó. Darle sepultura a todos los suspiros de lo que nunca aconteció. Mis deseos, febriles deseos, insulsos deseos, tirados al viento... y el tiempo, todo ese tiempo que no regresará. Odiar es muy cansado. Te olvidaré. Buscaré, removeré la tierra, removeré en mí, me diste la clave esta última vez. Me comencé a odiar, sí, el idiota era yo ahí en medio, buscando algo que no hay en el lugar en el que no lo hay. Jaja. Sin querer me hiciste por fin ver que el estúpido era yo. Y me odié y te odié, por tantas falsas puertas, por tantas reclusas aproximaciones fallidas, por tantas gastadas ilusiones. Porta tu NO. Y vi, por fin, tu miedo. Tu profundo miedo a todo. A estrecharme, a dejarme ir, a lo que sea. Me alucinó ver la poca... Nada. La  poca nada que te falta para lo que sea, porque solo basta una poca de nada para cometer un acto. Nada. Y ahora por supuesto que no me callaré aquí. Abnegado y obedeciendo tus órdenes jaja. Querrías que quedara resignado ante la idea de que quizá recapacitaras. jaja no, ni me interesa. Insistirás en tus hastíos. jaja.




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Recapacitar ?? Si tú con toda tu locura estás cuerdo yo por que tengo que recapacitar ? Yo simplemente no te aguanto cuando te desquicias. No tengo por qué, te dije claramente hace mucho que somos amigos y si no pues no...pero no me estes fregando y agrediendo por que yo no hago eso contigo. Y deja tus rollos delirantes. Y déjame en paz. De meterte hasta en mi fais y demás cosas estás loco me estás espiando!!! Basta.




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no me he metido a tu fais. jsjsjsj tu paranoia además. jsjsjsjsj. como toda loca, los locos son los otros jskkdksks… ni me interesa saber de tu vida… Lo que me interesó no existe. jsjsjjsjs




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Entonces ya no me chigues.




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¿esto es chingar??? estoy poniendo las cuentas claras…




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Si porque era tu fantasía por eso no existe yo soy otra. Cuentas claras pos




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… exacto... alguien sordo ciego y que habla su delirio muy personal, el de los otros es basura... por fin me di cuenta que el idiota era yo… jsjsjsns.




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De verdad que gacho descargar conmigo tú frustración y los problemas de tu casa te aprovechas por que no soy T y no se que contestare ante tanto odio y rencor. Yo no tengo la culpa de lo que te pasa. Y el de las fantasías eres tú.




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sí, tú eres la que impone la realidad, el de las fantasías soy yo. así dejémoslo… y ahora encima, tendría que callarlas... jsjjsjsjsj.




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jaja yo escribo un libro. se llama el odio. Porque en vez de absorber toda esa basura racional que se tragan con miedo. Debí haber escrito desde hace tanto para purgarme. Escribir escribir y salirme lo antes posible. Ahora es demasiado tarde para no escribir. Cuando salí por vez primera de tu casa, en el odio y la rabia, no supe que volvería o que no volvería. Escribí, huyendo, un proyecto que no se llevó a cabo. Me sentía defraudado por la realidad. Eros se burló de mí, presentándome a alguien que supuestamente lo tenía todo. Excepto el candor de vivir. Se burló de mí y de todo lo que creía haber hallado. Se burló de mis intenciones, de mi caricia, se burló de mis ambiciones. Según entendí, tenía que buscar saciar todo ese placer obsecado. Escribí el requerimiento de un presupuesto para acostarme con prostitutas. Lo necesitaba. Ya no se trataba de un dulce deseo. La idea era acostarme con alguien que no supiera quién era yo, ni quisiera saber quién era yo, y que no tuviese prejuicios al respecto de nada en lo carnal. Que no tuviese antelaciones sociales, o antecedentes diagnósticos, o cualquier anticipo que auscultara mis preferencias. Necesitaba ir con amantes sin sentido. Y dejar de oír tu moral de muerte en mis sesos. La mitad de mis sueldos los usaría para acostarme con ellas y hacer fotografías degradantes, completamente decadentes. Y pintarlas en el claro oscuro de una luz dramática, cuadros clásicos de la pintura. Quería subirlos a la red y hacer que eso estallara, que me censurarán todos. En efecto la idea era desquitar y desfogar mi frustración, y habría que hacerlo con las personas que ustedes, los dueños del orden, aborrecen. La idea era salir con ellas por la noche, contratarlas para salir a bailar, beber unas copas, caminar por las calles sin miedo, meterme a lugares sórdidos a la luz de las farolas. Hablar de lo pudiésemos hablar. Compartir un cigarro en la ventana de un motel que enciende y apaga sus letreros. La idea otra vez fracasó, nadie quiso pagarme por tirarme a retozar. Les regalaría un cuadro a ellas, el que es físico, el material. El virtual se iría en el tiempo y en mi memoria. Fracasé, sin el fracaso no sería nadie. jsjsjsjs Si me amoldara a sus presupuestos hace tanto me habría dado muerte. Son la muerte, son la muerte ahora y en la hora que sea.




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Sé que no te interesa. Pero, ¿No te das cuenta de que intento por fin perderte, no creer que algo pudo haber sido o será? Me quiero liberar de ti y lo único que pronuncias es que me tome unas pastillas para imbecilizarme. Por eso, y por otras tantas cuestiones, me es necesario odiarte para deshacerme de tus recuerdos. Es necesario que así como tú tachas mis palabras, yo me deshaga de tus juicios y jactancias. De tus órdenes. Yo soy un criminal que nunca cometió ningún acto contra nadie. Todo lo que me atravesó nunca nadie lo sabrá. Todas las emociones y diatribas efímeras se irán, para nada habrán sido y menos servido. Ustedes sírvanse y crean sacar provecho o ganar algo, lo que sea. No hay nada y más allá menos. Ser o no ser, ustedes sean. Yo ni tengo porqué.




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Se trata de mí. Y lo pongo aquí para comprobar que no te interesa. jajajjaj.




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se trata de dar fin a lo que odio. es sólo una cuestión de temperatura.




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Eros y tánatos, hay quien asegura en sus argumentos, que sólo es una cuestión de temperatura. jajajjaja




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Si yo soy de alta 1315º c por eso no aguanto crudos …




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jaja que mal chiste. jsjs. y se supone que el que fantasea soy yo... jaja




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El primer filósofo griego, Empédocles, había hecho un listado de los elementos en el mundo y sus propiedades. El fuego, el aire, el agua y la tierra. Además había visto que había dos fuerzas o energías que regían sobre las cosas. El amor que reunía o atraía entre sí los elementos y el odio que disociaba y separaba las cosas. Quiero hacerte saber que mi odio no es infundado y que no nace de la nada. Ese odio lo engendraste tú y me lo fuiste dando en cada no, en pequeñas dosis. Poco a poco con la distancia y el rechazo, cada vez te fui odiando más y más. Quería que te quedara claro que nunca me conociste en el amor, y sí, sí me interesa que lo sepas. Ahora que está por fin dividiéndonos un odio aún más extenso, y que con su ayuda quemo todo puente, estoy dispuesto a saltar para nunca volverte a ver.




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Encima habría que querer a quien no te quiso como eres. Y quien ni te quiso conocer, ni saber nada de ti.




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… y con tanto dolor. te doy esta canción.




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Cuando se elige algo, lo que sea, se deja de lado toda otra posibilidad.




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dios no da alas a los animales ponzoñosos. jajaja (hablo de mí)




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-¿Usted cree que en el feminismo hay o habita a veces alguna especie de machismo?-

-Muchos aseguran que el feminismo es un cáncer, yo creo que es distinto, que el feminismo ha empezado una fase en la que es el cuerpo y efectivamente está siendo atacado por el machismo. El machismo ahora es el cáncer. Desde luego, no existe cuerpo completamente sano, ni en lo subjetivo ni en conjunto. Eso no existe, una idea de un cuerpo orgánico completamente puro es absurdo. Los cambios a diferencia del siglo pasado no se dan de arriba hacia abajo. A los que les interesa cambiar es a los que vienen y esos cambios suceden en los que les suceden. La vieja idea de querer cambiar las ideas del patrón, las ideas del patriarca, está de salida. Esa gente ya tiene precio puesto. Esa gente ya se empeñó, y por lo regular o su precio es demasiado elevado o no vale nada en lo absoluto. En el caso del precio de las ideas tan elevadas, son inalcanzables y el precio es impagable de golpe, como quisieran pagarlo, de golpe. Y en el caso de las ideas que no son más que estafas, algunas se caen y las otras en efecto estafan. Los viejos se han empeñado en unas ideas como si ellos fueran las que las van a vivir, no tienen noción de que ellos no serán los que vivan y los tiempos en el futuro no se parecerán en nada a sus proyecciones y sueños. Es duro decirles esto, sin embargo, como ellos mismos lo hicieron en su momento, si nadie les dice nada, obstaculizan más y más y más y más. Este mundo está hecho de incomprensiones y de contradicciones por doquier.-




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- ¿En el feminismo existen ideas caducas?-

- Definitivamente. Como en cualquier lugar hay errores que se recomponen. Muchos creen haber llegado a algo que durará eternamente. Nada dura para siempre. Todos los castillos se desvanecen en el viento. Por decir, ahora se cree que las identidades pueden ser definidas y establecidas. Y eso caduca. Ni en conjunto ni en lo personal nadie es nada en una totalidad, ni nadie termina de ser. No existe el 100% hombre ni la 100% mujer. Y unos caracteres, por genitalidad o rasgos resultantes, superficialmente examinados, en apariencias y taxonomías burdas, de tajo no hacen más que generar e impulsar la incomprensión. Nacen las llamadas anomalías y la justificación de erradicar lo diferente. Además quien no, a través de su vida y sus experiencias, cambia, quién no se convierte de continuo inclusive en lo que dijo jamás sería posible que se convertirtiría. Es muy complejo y anticuado creer que se llega al fin a estar terminado, que se completa la vida o la felicidad o que el ser no es finitamente infinito. Las personas viven sin querer, quizá más que dadas a sus épocas, o a lo que él viento dicte. Dentro de cierto feminismo se ejercen ideas preestablecidas de machismo. Nada se hizo en un día, y no hay nadie que no se equivoque de vez en cuando. Nadie es perfecto. Por ejemplo, en lo sexual, cuantas veces no hemos visto que a pesar de ser feminista una mujer escoge a un macho con un falo preponderante, un amo, necesita que alguien la domine sexualmente, e inclusive intenta rivalizar desde otros flancos. Y esa sexualidad está configurada desde millones de perspectivas, dadas y provisorias, desde el habla y el lenguaje, hasta en la cotidiana convivencia familiar, los contratos sociales, los papeles en la obra, estamos atravesados por esas pautas y esas líneas de juego. La gran mayoría cree haber despertado a una consciencia cuando repiten y reproducen el esquema una y otra vez. Es extremadamente difícil escapar, y asimilarse distinto, requiere de valentía y de un asomo a la transvalorización de los valores preponderantes. Inclusive por ejemplo, cuántas veces no hemos visto un sado masoquismo que se ejerce desde la no actividad sexual, desde la privación de alguien en lo sexual, desde el poder sobre otro en la propiedad y el celo por la actividad sexual del otro. Donde se detenta no que pueda someter solo a otro sexualmente, sino someterlo desde el rechazo y el sojuzgamiento. Desde luego hay quien se presta a un sin fin de juegos al respecto. No hay una sola vertiente y desde luego no hay una que sea verdadera o falsa. Simplemente se ejercen. -




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- ¿Usted piensa que los poderes gubernamentales juegan un papel básico, fundamental en la administración de los comportamientos sexuales de la población? -

- Desde luego eso quisieran, ese sería su objetivo, cogerse a todos. (risas). No creo, esa gente demuestra cada vez más la impotencia de su prepotente omnipotencia. Le aseguro que las aristocracias mundiales cogen cada vez menos. Y quisieran vernos paralizados sin una vida sexual activa. Aterrados como ellos. La sexualidad siempre ha aterrado a las culturas. No hay civilización que no lo viva en la conmoción, agitados y convulsionados por el ostracismo (el otro). Le reitero, creen que podrán asegurar las prácticas y capturarlas en definiciones cerradas, aprehensibles, irreversibles, clasificarlas y normativizarlas. O es como alucinar que cada cual, cada vez que se va a la cama con alguien, tendría que ser lo mismo, encontrar a la misma persona o anquilosarse en los prejuicios de estereotipos heteronormados. La gente se vuelve loca en la razón, el establecimiento de sus estatutos, creen y aseguran haber encontrado su verdad y que profetizarán con ella sobre los otros para la eternidad. Hacerse ideas no difiere de ser un loco, bajo el respaldo por supuesto de un colectivo que cree en esas ideas, se vuelven convenciones seguros que se oxidan. Los tiempos cambian  y casi todo desaparece, la clase conservadora de izquierda o derecha, pelea por sostenerse, y es la que fomenta la pelea. Para esa clase, es preferible la violencia entre las personas que un arte erótica libre, emancipatoria, que se hace y desarrolla. Lo repito no sin cierta saña e intención de molestar, para algunos alguienes, lo más excitante se constriñe a mantener un altercado constante. No perder vigor en ello, la violencia como un aliciente excitante, a la vez combustible y furor. El tigre no es como lo pintan. Quieren horarios de trabajo fijo, cadenas conceptuales fijas, identificaciones sexuales y sobre todo ninguna dinámica personal o social, que nadie se mueva y obedezcan en un deber ser útil, voraz, destructivo, serviles, y así mismo quisieran que se manejase lo sexual. Quisieran que esto fuera un aparato engrasado y listo para su uso y el de nadie más. Así es como operan. Y la realidad es una ola que se les escapa hasta a ellos.-




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- Insistiré en la pregunta. ¿El feminismo es otro machismo invertido?-

- No, desde luego que no. Históricamente la mujer a comandado sutilmente diminutas acciones que han logrado la supervivencia de la especie. Han tenido que luchar en el silencio, contra la violencia masculina que flagrante se cree en derecho de toda decisión, mando y albedrío. Las mujeres tienen sus artes ejercidas en el subterfugio y es hora de hacerlas manifiestas, no se les puede culpar por ello. Para movilizarse desde lo marginal, como cualquier otro cuerpo marginal, desarrollaron una inteligencia oblicua, con mayor fuerza y menos brutalidad que los machos. Se les escapan y se les escaparán. Ahora inclusive se visibilizan los problemas, los machos y el patriarcado quisiera silenciar a todas y que nadie diga nada. En encerrarlos en el aparato jurídico carcelario legal o en los manicomios al servicio del discurso sobre lo normal y sus desviaciones. Quisieran homogeneizar la prácticas y a sus participantes. Y no sólo no es que no puedan porque su poder sea limitado, es porque no pueden controlarlo todo, algo se les escapará por siempre. El odio en el quieran que todos convivan cotidianamente no sólo es inviable, es imposible.-




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- ¿Usted que cree que se pueda hacer? -

- Nada. -




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Me maltrataste donde más me dolía. No te lo perdonaré nunca.




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Sólo queda un tronco talado en la playa. Las olas lo mecen. Están a punto de llevárselo, tampoco es que espere un momento exacto para ser arrastrado. El trayecto de crecer hacia el cielo está truncado, tronchado, el rayo o la vida lo que sea lo puso ahí, no es un solo movimiento el de la muerte. Fue como cuando se toca un violín en la noche. No hay futuro para esa masa informe y los pelícanos se paran sobre la enredada nervadura que grita hacia el cielo horrorizado. Retorcido. Nada sirvió para nada. La vida no es servil. Es una fea mueca frente al océano que suena a sonrisa. Suena a que alguien se ríe con un tristeza un tanto patética, solitaria, ofuscada. Hay un túnel de rocas en un promontorio en el que las olas chocan sin cesar, entran y salen, en una turba que se agita y arremolina. Nadie visita el lugar, ningún alma, ningún fuego de almas chispeantes. Es como un paraje venido antes de la era humana o posterior a ella. No queda nada salvo esos rastros perdidos, inertes, el tronco espera a que la marea por fin lo deposite al fondo, sea molido y cascabeleado en el interior de esa gran boca con dientes afilados hasta lo minúsculo de la desaparición. Cada partícula perdida sin propósito ni fin.




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¿No lo entiendes? Soy una víbora. Déjame salir de tu corazón. Me gusta el culo. jsjsjjsjsjsjs.




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Siempre culparé a la humanidad el no haberme matado a tiempo. Cuando aún era un héroe, un mártir.




99



Que curioso es el odio. ¿No? Agota, deja sin sentido, como con un cansancio irremediable. Con deseos de morirse. Supongo que algo similar le habrá sucedido a R. cuando lo rechacé pero en menor grado. Me ha de haber odiado. Cuánto dolor el rechazo y qué banalidad revolcarse ahí. Cuánto te deseo y al mismo tiempo cuánto te odio. Es muy raro. Luego ya no sé si lo que paso, es amar la idea de odiarte y odiar la idea de desearte. El odio es confuso. Odio desearte y odio buscarte y me odio a mí y a ti. Y a toda la imposibilidad de nada. Odio que nunca te haya gustado el placer al que me entregaría contigo. Te odio por eso y por tantas cosas. Preferir mil y un cosas, que simplemente pasearse todo el día desnudos rodeados de perros. Te odio por aparentar ser el paraíso y ser el infierno. Por casi la justeza de estar todo plañido para ser el paraíso y que solo sea otro infierno. ¿Tú no me odias? ¿Tú no te enfermas de odio?




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El día que me castraron engordé y me volví artista.




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me acordé de la definición de mi sexualidad que hice cuando tenía 30 años: SOY UNA LESBIANA ATRAPADA EN EL CUERPO DE UN HOMBRE... sjjsjsjs no me acordaba que lo había definido hace tanto... y lo sabía y a nadie nunca se lo dije, si lo intuyeron o no ya no fue mi problema... jsjsjsjs... y sí lo fue...




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Una vez una escritora le envía una carta a un hombre que la odia. Y en la primera línea le dice. En el momento que leas esto, habré atinado a saber que la curiosidad es más grande que el odio. Porque al abrir la carta comprobaré que más pudo tu curiosidad que todo lo que dices odiarme. jsjsjsjsjs




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Me acordé que una amiga me llamó el otro día para preguntarme que cómo estaba. Hablamos de esto de lo otro. Y de pronto no sé por qué me salió decirle. No te preocupes. Yo nunca he estado sobrio en toda mi vida. Apenas rebasé la edad de la infancia y ya me comenzaba a drogar y beber, después quiso la ciencia médica drogarme con sus pastillas legales y al final he podido escabullirme en el alcohol.... moriré sin haber conocido el deplorable estado de sobriedad. Y finalmente haber podido escapar a los verdugos de la embriaguez, el alma, el cuerpo. La insufrible inopia de los medicamentos psiquiátricos, esos calmantes para que todos estén sedados y calmados alrededor, las armas de la imbecilización involuntaria. Y esa sería la gran enorme prisión más sofisticada que han creado, al fin, poder encarcelar a las personas en sus cuerpos, que no digan nada, que se callen, que se calmen, que se agoten desde dentro de su cerebro. Tengan plantas, le dije. jsjsjsjs




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Seguiré escribiendo este libro. Me inyecta furor es nuevos de viejos ímpetus malogrados. Recuerdo la primera vez que te odié y esas circunstancias que nunca pude ordenar hasta ahora. Fue la vez que viajamos a Mérida. ¿Recordarás cuantas veces cojimos allá? 0. Fue la primera vez que algo me olió podrido. La hamaca, el sol, la arena, el mar y nada. La luna llena y nada. Esos días estuviste tan preocupada por atender a tu padre y que tus malagradecidas hermanas no emitieran alguno de sus usuales juicios o apreciaciones. Por limpiar y recomponer una casa que consideraste una pocilga desde que llegaste. Si de haber llevado tu mariguana, toda esa visión hubiese cambiado. Dos semana de abstinencia y comprendí lo que era el infierno, no del adicto, sino de los que lo rodean. Es memorable. Yo, recuerdo que no entendía cómo sostener esa felicidad y el odio revuelto al mismo tiempo. Esa ilusión encantadora y detrás la peste. El paisaje dividido. Recuerdo un día en especial. En el que construí una reja para que los perros no se salieran. Hice la reja con tanta enjundia, tanto coraje tenía esa reja. No sabía que esa reja era un símbolo que permanecería ahí por siempre. Recuerdo ir en el coche por pan, oír una melodía tropical que decía: Dale dale el biberón. El biberón el biberón. Dale dale el biberón. El biberón el biberón. Y yo no te di nunca el biberón, era lo más ridículo y absurdo del planeta. Era una canción alegre sin sustantivo, sin escena, para un recuerdo amargo. Leche agria. Recuerdo ir a esa casa de antigüedades de la plaza junto al camino. Ver y ver, tiliches y entre ellos una concha de mar como una vagina. Pregunté el precio. 300 pesos. Qué caro me dije. Solo la encontraron por ahí, tan semejante a una vagina y cuesta 300, no tengo dinero ni para ese premio de consolación, pensé.




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Sí, soy tóxico. ¿Adivina qué? Soy condenadamente tóxico. Mala hierba nunca muere. Soy tóxico como no tienes idea. Y después de eso. Es complicado. Veo a los perros que me diste y los adoro y los quiero como a nada. Los quiero más que a cualquier humano. Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro. Es muy complicado porque los veo y te quiero muchísimo. Y a la vez te odio. Es complicado. Supongo que nadie halla nunca un lugar seguro dentro de mi mente. Un lugar que no sea fragmentario e incompleto. Como supongo que nadie halla un lugar en la mente de nadie completo y seguro. Siempre hay fugas, aunque no lo digan. Los otros mienten, mienten todo el santo día acerca de sus convicciones, porque esas convicciones no son más que cojines placenteros en los que ponen sus grandes traseros a pedorrearse acerca de lo que dicen ser. Y nunca se ven a sí mismos. Así es como pasa. Hablan de los otros con tanta soltura que no ven sus enormes traseros. jsjsjsjsjs Todo lo que abarcan con sus inmensos traseros. sjjsjsjsjs. Oh yeah I’m the egoist. hshsh Tú sabes que soy un perro. Soy un cínico. Kainikos en griego quiere decir perro, cínico. Tengo unos tintes de escéptico. Solo unos tintes. Ahora, ser un perro significa hasta donde veo, ser leal. El perro es el ser más dependiente y necesitado del planeta. Y el más leal. Se ata a su amo y se obliga. No, no se obliga. Quiere. ¿Qué raro que es? Lo otro es, un perro maltratado, jamás olvida. Un perro no habla. Se echa y sueña. Nunca puede comunicar cómo fue maltratado. por eso escribo ahora, porque nunca lo pude decir. Que crudo que es toda esta carta y esta literatura, así soltada como si nada.




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¿Sabes? Yo soy peor que ustedes. ¿De quién ustedes hablo? De la gente como tú, normal, legal, financiada, comercial. Soy peor porque quiero y odio. Porque algo me atrae o me repele y así me muevo y percibo que así se mueven en un subtexto. Porque primero están todas esas razones con las que disfrazan lo que quieren o no quieren. Y yo no puedo hacerme pendejo como el resto cuando alguien no me quiere, no me desea, y dice, no odiarme. Es más, me molesta. Porque, ¿Qué vida es esta en que nadie puede liberar sus reales sentimientos? Los niega y con ellos sacrifica lo que en realidad sentía. Aversión. Repulsión. ¿Por qué me amarraste si te daba asco? Qué rara persona, tan compasiva, tan miserable. Tan religiosamente ordenada. Yo te serví, ahora tú me servirás a mí. Comprendo que no comprendes nada de nada. Da igual. ¿Vas a checar tu caja registradora?




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Maltrataste un perro sin saberlo, o sabiéndolo. Lo pagas. ¿No sé si lo sabías?




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Todo esto que conseguí. por mi propia cuenta. ¿Qué es ser? Saber que siempre hay un referente. No se escribe en la nada. Nada se crea de la nada. Te lo agradezco. Te picaba y me lo pusiste enfrente. Lo querías y me dio aliento, nada sale de la nada. Todo es un devenir de… y será un devenir de… se paga.




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Todavía me parece increíble lo que aguanto, lo que aguanté. Se trató de tu padre, tus problemas, tus amigos, tus reuniones, tus hermanas, tus decisiones, tu cuerpo, tu alma, tus enfermedades, tu trabajo, tus accidentes, tus sorpresas, tus eventualidades. Y ¿a poco tú tienes problemas, a poco tú tienes algo que decir? Eres un egoísta. Un maldito egoísta. ¿Qué no ves que se ha tratado de mí? Y así seguirá siendo. Parece que me sigues diciendo. Y todavía te atreviste a maquillar el asunto diciéndole a tu amigo que era una incompatibilidad sexual. ¿De qué hablas? Nunca hubo un nosotros. No sabes no supiste ni sabrás nada de mí. Eso me consuela por un lado. Por un lado me lo dije, ¿cuál experimental? Una serie de dogmas y vehículos con los que repiten dogmas, leyes inquebrantables, traumas insignificantes, tabúes machistas. Y que uno al final se tiene que callar y ser un depósito de... Increíble. Ese día, le dices a tu amiga que yo escribo muy bien. Anda, dale esto, para que vea que no escribo nada bien. ¿Qué creen, quienes se creen, qué son los únicos que cultivan su hiel y que los otros se tendrían que sacrificar como ustedes dicen que se sacrifican por los otros? No, ni loco.




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¿A poco tienes deseos? Parece que me dices. ¿A poco crees que puedes tener algún derecho de desear? Parece que me dices. Y naturalmente, me tendría que callar y obedecer. Todo tiene un referente, siempre hay un otro detrás de ese yo que dicta o dice ser. Hechos de fragmentos que se desbaratan y desvanecen. Etéreas fantasmagorías. Aquel cree que finca un concepto original o que descubre el hilo negro. Demagogia. Cuando huí por primera vez de tu casa, busqué algún libro de Safo, no lo hallé, aún sigo sin hallarlo. Le cambiaré el nombre a esto, creo que es demasiado pretensioso ese título. Dime de qué presumes y te diré de qué adoleces. Creo que se llamará T. Es más corto, se imprime mejor en el cerebro. Siempre creí que los libros eran para leerse, no para venderse. Me encantaría, uno de mis deseos más íntimos es que mis libros los fotocopiaran. Que se los roben.




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Alguna vez me dijiste. Escribes mejor de lo que hablas. ¿Sabes qué? Pienso más rápido de lo que puedo hablar. Cuando estoy con alguien soy como tres o cuatro personas adentro que piensan más que las personas que se creen que sólo son una sola persona. Soy varios discutiendo adentro. Creen que soy listo, soy más personas que una sola persona. Y se entrecruzan se construyen se obstruyen y no se pueden expresar porque parecería un loco hablando en varias direcciones a la vez. Lo que el catálogo de personas cuerdas llama esquizofrenia. Me verían como un loco, si intentase expresar mis multitudes. ¿Por qué me fije en ti? Nunca lo he podido decir porque no se puede decir hablando. Para esto, diré lo que nunca pude decir. Y que cada vez que lo intenté, me frenabas. No querías saber nada de mi historia pasada, ni con quién estuve ni cómo fue nada de mi historia pasada. Ahora me desquitaré sobre ese punto. Lo curioso es que tú sí me contaste mucho sobre tu pasado y con quién estuviste y cómo. Y frenabas mi relato cada vez que lo iniciaba. Te daba pudor o algo así, vergüenza y rubor saber de las otras personas con las que he esstado. Cuando amé por primera vez una mujer, y que me amó, yo no sabía con quién estaba. Ella era todo cuerpo. Bailarina silenciosa y discreta. Uno jamás pensaría que por dentro sólo vive exaltada por las palpitaciones de su cuerpo, por las olas de su cuerpo. Ahora intuyo que me habrá visto como tonto coleccionador de palabras y recortes de imágenes. Todo mi arte no es más que tijeras y cola. No tengo porqué de jactarme de algo que no es. Y sus amigos casi todos eran homosexuales. Todos estaban en el cuerpo. Bailarines. Y ella y yo por supuesto no éramos una pareja prototípica. Ni creo que eso exista jamás. Un patrón de conducta del ser. Vaya estupidez. Creo que cada vez cada cual se va enterando, y va conociendo o desconociendo y tan tan. El caso es que en mi historia estaba eso. Tú creerás que me fije sólo en ti. Y no de lo que te rodeas. Todos tus amigos homosexuales, lesbianas gays o lo que sea. Que vives en una especie de isla paradisiaca, que se torna un infierno de vez en cuando. Con todos esos árboles y perros, pájaros, gatos y ratones. ¿Tú crees que me interesaría alguien normal? Por supuesto tienes tus actitudes que te molesta que te las digan, ese carácter enérgico, y la actitud temperamental que es muy atractivo. Al menos, para mí así lo fue. Pero claro yo no soy un prototipo, ni tengo un pene gigante ni un aguante de semental ni mido 1.80. Mido 1.69 la tengo pequeña, un clítors de 10 cm para ser exacto. No tengo nada. Y me dijiste hace poco… Yo no me enamoré. Y me caí y me rompí. Iba a llorar el día que dijiste eso. De hecho llegué a mi casa a encerrarme a llorar. Y te odio. Y a veces me quiero morir, pero luego pienso que ni lo vales.




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Cuando se suicidó mi primo entré en el lugar en el que alucino y no entiendo nada salvo asuntos de los cuales nadie me creería. El que alucina no ve nada, es arrastrado por su imaginación sin mástil, a la deriva, nadie maneja la barca, solo las corrientes de efluvios rápidos e incontrolables. Algún día podré intentar narrar lo que me pasa, pero es como vivir poesía. Cuando se suicidó mi primo entré en esa marea y desde luego, sólo el ancla de un medicamento pudo asentar algo y esperar a que todo se calmara. Fui al homenaje que le hicieron en la academia repleto de discursos un tanto aburridos y lejanos, nadie quiere hablar íntimamente de lo que significa nada entre los seres. Todos esos parapetos para no verse ni sentir nada. La mujer por la que se supondría se mató no se presentó. Envió una carta que decía algo así como que cargaría con su muerte para siempre. Sinceramente, no lo creo. No creo que vaya a cargar con su muerte toda la vida, un par de años y se le olvidará. Así es esto. Se sale a flote y se olvida. Si uno pesa la muerte, darse esa muerte irreversible y rotunda, en efecto, nada ni nadie lo vale.




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igual soy una cucaracha y pienso como una cucaracha. jsjsjsjsj.




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Cuando trabajaba en el documental de los albañiles del periférico. Un día me puse borracho en un agujero con todos ellos. Compramos unas caguamas y me quedé a beber en un agujero en el periférico. En sincerándome con ellos, les dije que yo no era muy bueno para el sexo. Tenía 23 años. El grande, así le decíamos, se levantó, era un tipo como un roble, enorme, con unas manotas y una carta de piedra. Se levantó y me dijo, eso ni importa, tienes manos y boca, me dijo, siempre podrás hacer otras cosas, que a pesar de que todos creyeran que él era muy fuerte no lo era así en su cama. Y me dijo que era muy feliz con su mujer. Y me abrazo y me dijo que ni me preocupara en toda mi vida por esa estupidez.




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115 El único sexo aburrido es el que no se hace. Morir a los 47, lo tengo calculado. No necesito más. Creo que he vivido muy rápido en un lapso de tiempo muy corto demasiadas aventuras y me cansé. Así es esto. Ninguna mujer con la que he estado ha sido igual a la otra. Todas son muy raras, con algunas les va bien con mi pene, con otras no. Y con algunas mi pene “funciona” bien y con otras no. Diría, se divierte, más que funcionar. La humedad, calor, viscosidad, de todas maneras nunca dejo de intentarlo, con manos boca con dedos. por atrás por delante por todas partes. Con la vista, con el olfato, punzando mis electricidades internas, mis pulsiones. Nunca tuve empacho. Me extrañó que me dijeras que eras un robot por el que pasan circuitos de hormonas. Y por supuesto nunca creí ese cuento. Lo que sí, que me es muy peculiar, es que no sé por qué siempre se me convierte en un escándalo pasional. Nunca he dejado de sentir nada. Y ya me cansé. 47 lo tengo muy claro. F.P. murió a los 47 de cirrosis, se me hace buena edad y buen método de suicidio. Antes de que se me acaben las hormonas.




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cinico
definición en el wikionario cínico



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Además soy miope, tengo el pie plano, y me comenzó a salir una joroba prominente desde la que se deslizan y juegan unos diminutos alpinistas. sjsjjsjs




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Ahora recuerdo por qué busqué los libros de Safo de Lesbos. Leí en algún lugar, la leyenda de que se suicida arrojándose al mar desde una roca en un acantilado donde los suicidas de amor no correspondido, renegado, se aventaban.




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Ya tengo suficiente con tu buró de crédito ... deja de fregar solo te alivianaste cuando creíste que tenías 👑🦠 el egoísta eres tú. No quieres a nadie solo tú y tus desmadres y a joder a todos.




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¿De qué viven los poetas? El día que medianamente puedas responder esa pregunta que nunca he podido responder. Podrás como los tiranos de la antigüedad, proceder a intentar erradicarlos de por sobre la faz de la tierra. A los del banco, les puedes decir que parece que morí de covid 19. que si aún no les han confirmado, que por favor, dejen de marcarte. que pronto sabrán de mi defunción. que te liberen de esa carga que ni es tuya. por dios.




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De joder ? De verdad no me imagino a “ los poetas “ fregando para crear…




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Quizá en eso tengas razón, como siempre tuviste razón y yo no tuve nada. Razón razón tener razón. Cuánta razón tienes. Esto es sólo joder. Mejor una vida tranquila de preocupaciones mundanas. Quizá sí tengas razón. Tienes tanta razón. Podría ser que mejor todo esto que a mí me constituye y me traba, no sea necesario hacerlo más de tu parte. Que lo arroje por un acantilado sin que te moleste. Estará allá en el enlace hunidéndose en el mar de las letras, de las cartas… A los poetas los desterraban y los asesinaban. Jodían a los dictadores con sus descubrimientos. jsjsjsj. Yo diría, ahora los asesinan con fármacos. Porque en efecto, los dictadores no pueden con tanto. Si apenas pueden con todo lo que desean dominar. jsjsjsj. Los jodían con la libertad de pensar y la libertad de decir. Por lo demás, yo nunca he sabido de qué viven los poetas. Que es otra cuestión.




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Eh sí, los poetas sólo están ahí para divertirte, para entretenerte, para darte un buen confinamiento. Alienarte de buen agrado con alguna ficcioncilla agradable, de mejores formas más innovadoras, inéditas. Un té de… quiensabe que mendicidad. Una trama fácil, que nos resuelva nuestra vida de explotación, nuestra condición de explotadores y explotados, o de libre auto-explotación. La muerte de eros, la muerte del tiempo, la muerte en general, la muerte y nada de nada qué hacer mas que esperar la muerte irrevocable. La tremenda corte de la muerte, eso son.




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Esto que no le interesa a la interfeuta, es un divorcio dentro de la literatura, en la que no espero mas que los jueces sean los posibles lectores de esta diatriba patética. Seguro habrá hipócritas y autoridades morales que se creerán impolutos y perfectos, incorruptos y nada contaminados por los valores de su época. Dirán YO nunca he odiado, mientras ustedes, lo sabrán, esa misma es una forma de odiar, veladas formas de odiar de toda esa gente que dice nunca odiar, que dice ser perfecta, que se creen tan buenos. Negar al otro es odiar, con sus frases con sus acreditaciones con sus estímulos y reprobaciones, con sus dioses apremiantes o castigadores. Son odiadodores profesionales, categóricos, justicieros. Violentos pasivos con sus decisiones, con lo que sujetan o con lo que sueltan. Son unos profesionales. Nunca se han visto ni se analizan ni lo harán. Es un fiesta perdida.




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Toda esa gente en su justa razón. ¿Justa razón? Se preguntará uno. Sí, así es, pura gente apretada. En su justa razón.




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Esto es la destrucción de un vínculo, de una relación. La mayoría podrán destruir al otro, como esta misma persona lo hace al llamarme egoísta. Cuando sólo bastaría un momento de ver nuestro tiempo compartido, como se trataba de su tiempo, las esperas que tuve que hacer en repetidas ocasiones sólo son un símbolo de marca predilecta de lo que se trataba, era su tiempo, el que era compartido. era el suyo, elq ue ella tenía la gracia de dar. El mío se perdía se suicidaba o se diluía, al fin y al cabo era lo único que yo tenía, y esta persona se encargaba de decirme que no era así. Que ella era la que compartía su tiempo tan apretado como cada ocasión que me concedía. ¿Por qué no me interesaría derrumbar la figura de esta persona dentro de mí? Porque lo que quiero derrumbar tampoco son sus actos repetitivos, ni culparla y sentenciarla, de modo que me serviría destruir su figura, para liberarme. Cosa que evidentemente esta persona hace y lo logra y se libera y que cada vez que me llamaba era para confirmarme que se liberaba de mí mediante su desprecio, que expresaba cabalmente. Aquí, es necesario que huya aquel que no desea leer esto. Que se vaya. No quiero forzar al acompañamiento de una indagación que hago al salto. Diario intento no ser mala persona, porque lo soy. Diario oigo al otro decir eres un estúpido, obedece esto, haz esto, eres culpable de esto otro, como cuando los niños juegan se acusan frustran golpean intentan dominarse unos a otros, como niños, incesantes y puede ser que algunos nunca acaben de este estadío de violencia que les colma sus saberes. ¿Cómo se destruye un vínculo que se actualiza? ¿Cómo terminar un vínculo si no es tratándolo como vestigio? Eso es, esta escritura es eso, por lo menos ahora, el pasaje a un objeto externo, una momia. Nunca pude calmar mi deseo por esta persona que insiste en sus racionalizaciones y sus aparatos fisiológicos. Inclusive creo que toda esa cháchara me desespera aún más y me provoca más rabia. Es una invitación a odiar, eso que hace, decir yo tengo el poder con este saber. Molesta. Soy un estúpido en cuanto que no me puedo liberar de este deseo cobrado cada vez otra vez como odio. Viene a decirme tú eres el que odia, yo nada más te desprecio por lo poco que eres. mira yo lo buena gente que fui. Y mi narcisismo remonta su lucha. Ja. Todo el odio que esconde un discreto deseo de matarme, con sus gentilezas. Que me acerque otra vez para que vea como muerdo el polvo. Disimulo y verdad, dos hojas de una misma vara tronchada y llena de espinas, ámpulas. El incosciente reinando en todo su esplendor, con corona de martirio y sacrificio. Ganen la segunda guerra mundial, yo ni tuve la enorme oportunidad ni de haber ido.




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Soñé contigo, eras alta y yo aún más enano que ahora. Me odiabas, por todo lo que diste y yo tan malvado. Tengo una fantasía desde hace mucho, entre tantas. Cada vez que enloquezco la recuerdo e indago. Cada vez se me reprocha una y otra vez el ser un mendigo sin respuestas, un escéptico a cuestas. Vago. Sueño recurrente es que hay otra vida y que hubo otras vidas que me atormentan. Tuve otras experiencias con otras mujeres. Cada mujer de una vida pasada en esta me rechaza, en la actual que viva, le repugno en cierto grado, aunque aún me hablen. Aquella del siglo II para la que ahora soy indiferente. La del siglo IV enojada de mi impotencia me seguía por una montaña de piedras farfullando, eres un inútil, y yo sabiendo que lo soy, resoplaba sin alivio, perseguido por su ira y porque creyera que algo ganaría torturándome con sus palabras. La más antigua aún hoy se lamenta que hallamos tenido hijos, quisiera no haber dado a luz un sólo engendro mío que deambulará con mis defectos por toda la eternidad. Aquella otra, sabe, que nunca la complací en la cama, le da horror tocarme siquiera, por saber que ni fue mi culpa. Así una tras otra, hay más y todas me detestan en diferente grado. Me miran como un adefesio siglo tras siglo al que tendrán que seguir viendo con repulsión, no las culpo. Soy una araña decrépita que arrastra su costal. Las que no me rechazaron en la vida actual, en la próxima lo harán, de eso yo me encargo. Soñé contigo, salías de tu departamento cuando llegábamos a tu departamento. Afuera unos azulejos azules espantosamente lucían como un baño, habíamos subido a pie por la escalera los 9 pisos, no servía el elevador. Hiciste un gesto sin ocultar el tedio de que hubiese llegado. Me odiabas, sin fuerza, digamos, tampoco es que supieras bien a bien porqué me odiabas. Agarrabas motivos de esa nueva vida para desdeñarme y ya. Listo, nadie sabe ni supo nada ni sabrá nada. No sé si nada fue cierto y a la vez, para qué ocultar que quisiera que no me importara. Su maldición es que a todas he amado, mortal e inmundo, no pude ni puedo amarlas para siempre. Mi maldición es saber que a todas he amado por instantes, y el presente siempre es un páramo yermo y vacío. 




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Todo eso de que si me merezco esto, me merezco aquello, estoy harto. No merezco estar a tu lado, lo entendí al fin. Oh suprema justicia. jsjsjsjs 




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Bueno, en fin, creo que tengo que empezar a macerar todo esto. La carne no sabe a nada si no se le da su tiempo de reposo en las hierbas, los vinagres y las moscas.




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Cuando vi que te excitaste en una guerra dialéctica aquella noche funesta con T, y que habías encontrado de modo furtivo, el mejor de los goces que era enfrascarte en una embestida con un macho, creí que si lo mencionaba serías capaz de reconocer tu inconsciente y tu deseo. Se me reveló que no sólo nadie es capaz de observar su deseo y su acto, sino además la negación de su realidad. Fue un escándalo para mí, aún lo es. No culpo a nadie de lo que parece estaría dentro de su naturaleza. Pero me arrastraste inconscientemente a que lo supiera y sufriera con tu inconsciente. Te detesto. ¿Y crees que no note su rostro? ¿Su triunfo? ¿La venganza que había esperado por meses ese fraude de santo? ¿Ese faro que te encandiló a que lo siguieras cuando te dije que nos teníamos que retirar?¿Qué lugar tome ante esto? Ni de víctima ni de cómplice, de fugitivo. Aún permanezco congelado en la prisión de esa noche y sus rehenes. Malditos todos. Esa noche me confundí en si quería que me mataran o matarlos a todos. Era lo mismo, total es la condición del suicida. Se mata y los mata a todos, sin percances a terceros. Yo era el 3, esa noche, yo era el sacrificado. Tú venías de odiarme toda la semana, supe que te unías al sacrificio, te veía ansiosa de la orgía y de arrancarme el corazón. Fue increíble y no viste nada de nada. Eres más ciega que la noche.




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Quizá todo eso que viví en la sombra y el silencio no sea verdad, sea sólo una abominable pesadilla. Lo curioso es que no me escuchaste y te alejabas con él a disfrutar de la violencia del mar. Sabía que yo sobraba, cada vez que te decía vámonos de aquí. Como sé que sobro cada vez que hablo, cada vez que me niegas, cada vez que me atraes para alejarme. Te quise y tú ahí sí no decías nada. Lo curioso de la droga que utilizas, es que no te deja registrar nada. Todo es algo que te hicieron, algo que cometen en tu contra o simplemente la hipótesis de que los otros están en tu contra, tú efectivamente dices no hacer nada, ni ser participe de nada, como si esa droga te hubiese blindado de inmunidad e inocencia. Es una puta locura, una puta locura que no te oigas y no te observes. Bueno, igual y no lo es tanto, la locura es lo normal, lo normal es estar loco sin registrar nada de esa locura, así vive la gran mayoría.






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Es increíble como el otro deja de existir cuando viene con sus leyes, sus discursos, sus creencias, sus razones. ¿No lo crees así? ¿Qué locura que lleve la cuenta de cada cosa, no? De que me acuerde de insignificancias. Que viva en otro mundo mudo, con dos s otres vivencias no comunicadas, excentas, extraordinarias por sencillas que sean. Los otros pueden decir, este fulano, tan callado o tan hablador, no sabe nada o qué despistado o no oye lo que le dijeron en tal ocasión o tirará aquello para siempre en un lugar sin fondo. Sí, sí lo tiro y tarda en caer, una eternidad quizá. Caerá caerá, un punto tocará.




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Entreveo una cuestión que me provocan los recuerdos, de todas las veces que fui negado. Me provocan una profunda aversión a hablar. Todas esas escenas en las que se me decía no. Comenzaba a hablar, digamos, con los que comúnmente, las personas cuando quieren hablar de algo que piensan, que será depositado materialmente en la realidad, no sólo será el reflejo de una fantasía, sino que será experimentado, será colocado en el mundo, y será hecho, realizado, cuando yo hablaba de ese propósito, se me decía que no. Es por eso que comencé a aborrecer el diálogo, el relato oral, siquiera la propuesta, el intercambio de ideas, la hipótesis descabellada de aquello, comencé a aborrecer siquiera la idea de hablar. Cuando recomenzaba la relación con esta persona ahora ausente, una u otra vez hacía el chiste, la broma era bien recibida. En general, de todas esas cosas serias, hay que subrayar la palabre serias, de las que pudiera hablar eran tachadas, remarcadas como errores, incompetencias, pero cómo, un inútil habla de cosas de las que no puede hablar, pero qué imprudencia, cierren el hocico, alguien que no gana dinero en el mundo real, que no es autosuficiente, que es un dependiente de aquí de allá, que por ello es como un niño que no puede tener voz voto decisión resolución, carácter o criterio. Es un desfalco, una desfachatez que siquiera se pronuncie en nombre de NUESTRA verdad, porque la verdad es NUESTRA. De los dueños de algo, lo que sea, dueños de las palabras y LA VERDAD. no, no, no, no, y no. Pero, que bien escribes, deberías de enseñarle lo que escribes a mi amiga. No.




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ejércitos de sí, ejércitos ordenados, ejércitos en el ejercicio de sí. en fila, atareados. ejércitos detenidos. ejércitos dogmáticos, ejércitos sin lágrimas, ejércitos fuertes , vigorosos, renovados, con bríos, ejércitos que escupen su saliva, la propia, para infectar de sentido, y mordacidad, de obediencia sumisa. ejércitos vencedores, victoriosos, que tiemblan.




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Todo ahí es muy prudente y discreto. Por supuesto.

Nunca entendí, por qué soy un aficionado al masoquismo y el castigo. Por qué me dediqué a perseguir a quien con mayor agrado en estas circunstancias y aptitudes me podría proveer. Con mayor severidad y disciplina. Quizá porque todo eso me falta. Necesitaba entrar en razón y por fin, salí de donde ni pude entrar. ¿seré juzgado? ¿seré aventado como un testimonio de desperdicio? me iré solo a caminar y mirar. ¿Habré alcanzado un fuego incandescente? No, no lo alcancé.

Así que como esta persona me torturó en lo discreto. ¿Yo no podría cuestionar sus prácticas, no su persona, su proceder? ¿Debería de dejar de escribir? Si esta persona nunca me consideró capaz de nada en parte sería porque me tendría que lanzar como cualquier adulto responsable a hacer cuando menos una labor de mendicidad a la calle, cosa que dista de mis acciones. Primero muerto que rogar, primero fusilado que convencido de esta bazofia. Si bien yo no podía hablar porque todo lo que dijera era desdeñable. Todo lo que era fue cuestionado en mi exterioridad e interioridad. Como un sujeto que tendría y estaría obligado a ser integral, además que, quien sabe que fantasía de ser perfecto imaginaría está persona que tendría o podría llegar a ser. Pensar hablar decir argumentar escribir actuar y ser como una unidad, inclusive ser por fuera de nuestra relación con los otros una uniformidad, en cada situación idéntico ¿por cierto a qué, o a quién, o a qué ficción tan original me tendría que abocar? ¿A qué construcción aislada del mundo inmamablemente y supuestamente original? Esta persona me cuestionó de forma patologizante, como cualquiera que detenta un poder, un control, con un supuesto saber representativo, autoridad médica que legaliza el discurso patologizante y autoriza la tortura del poder. Yo no cuestiono a esta persona, como antes lo dije no me interesa destruir un ser para deshacerme de un ideal que hubiese construido para enamorarme o para engañarme de lo que el otro es, para crearme una imagen divina. Esto es, cuestiono unas prácticas, discretas prácticas. Para los de adentro de la relación, que establezca, esta persona actúa de cierta forma, y en el afuera actúa de otra forma, suele contarme y decirme sobre tal o cual persona por dentro de las puertas de su hogar y por fuera ser otra, etc... no entraré en detalles, para que difamar cada  singular lugar en el que está persona miente, para qué afectar cada espacio singular en el que está persona hace esto, seguramente estará hablando de la abominación o monstruo que soy, es una mecánica que reproduce por doquier y niega, en todo caso, no tiene implicaciones mentales, ni legales, acaso éticos o morales. Pero por supuesto o no lo ve, lo cual dudo, o lo negará todo como defensa de sí, como lo hace cualquier otro hipócrita sobre la faz de la tierra. Conmigo no se juega así, yo soy un puto cuervo, lamentablemente quizá he defendido mi vida con la mayor pereza y destreza posible, es decir, no haciendo casi nada. Ahora bien, uno podría condolerse de una persona que en su totalidad tampoco sólo es eso, culparla por completo, sería como caer en sus errores, inclusive porque su forma de actuar no es exclusiva de ella. Volteen a su alrededor, todos lo hacen, elaboran una ficción para sus afueras, creen en lo que creen saber de los otros y de sí. Se lanzan a guerrear con él mayor ahínco posible con esas máscaras y espejos, en una danza bélica ancestral. No sé si es una época y un territorio constreñido a estas bases lógicas, a estos sistemas de valores, en el que cualquier cosa que dan, necesitan que sea remunerada reconocida agradecida y hasta digámoslo así, uno tendría que deberlo hasta la humillación, se adquiere una deuda impagable por supuesto. Si esta persona es tan maravillosa e incondicional, cómo no estar forzado a tener que pagar lo impagable. Echémosle la culpa al tiempo, seguramente es el tiempo y este esquema ni es tan original, se reproduce y repite con sus propias distinciones, circunstancias y situaciones. La vida es aprisa, atroz, ni siquiera hay tiempo para desacelerar y apreciar estas tonalidades. Esta fútiles tonalidades. ¿Debería de dejar de escribir?






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Porque eso es, eso causó la psicología. Instruyó más policías, nuevas reglas innovadoras, otros cercos conceptuales, amaestró la incomprensión de los acusadores, afiló las navajas para el espectáculo, hizo salivar el morbo de los incitadores. Les dio herramientas para utilizar a los otros como material de tortura, pacientes formados para ser un renovado sacrificio, con otro modelo nuevo, con otra justificación de ser. Les otorgó mayor avidez y sofisticó sus falsas bondades. Es increíble hasta cierto punto, que los locos estémos batallando contra molinos de viento, productivos irrefrenables, invisibles, metafóricas máquinas de la molicie humana. Los locos les servimos de grano y sustento de sus buenas consciencias. Es increíble hasta donde ha llegado la humanidad con sus avances, cuántos progresos ha hecho.




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custodios, centinelas, los mismos presos vigilando y delatando a los presos al servicio atento y consuetudinario de castigar, corregir, alinear, oh dios, odios por todos lados. Uno miraría por la calle aquella señora y no sospecharía que denunció a sus vecinos de síndromes de tal o cual locura, los denunció con los otros, y como funciona esto, por consecuente ya fueron reintegrados en el comportamiento social aceptable, admitido, consensuado por las normas absolutas, sin matices, de esta sociedad tan correcta. ¿bendita sea la policía del espíritu abnegado y el cuerpo controlado? La inquisición ha sido reinstaurada con el discurso válidado desde la médicina y la ciencia.




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¿Y qué son con todo esto? ¿No son el miedo a la muerte que los asedia día a día? ¿Viviendo agonizantes para morir arrastrándose entre sus despojos? No, no son esto, claro que no. Tú estás loco. La expulsión de lo extraño, la admisión de la reforma, de la corrección, del rehabilitado, hay que reconducir a fulano descarriado, hay que recomponer el aparato social, hay que arreglar y ajustar nuestras normas, hay que apretar los tornillos de la gran máquina que devastará los campos. Han restituido los viejos valores censurantes de la inquisición, me ponen en la picota del ego. Se los diré tranquilo, sin exaltaciones, sí sí tengo ego. ¿Y? ¿Qué van a hacer, meterme en la cárcel del traumatismo, me intentarán colocar en sus moldes del dolor y la justeza, me intentarán aplastar como pisan el césped de sus universidades bien podadas con regla precisa, qué harán, me van a meter en los libros de sus clasificaciones psiquiátrcias para nuevo estatutos y nuevos polícias del carácter, para afianzar nuevas técnicas de represión? Lo harán.




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Hace poco oí una conferencia literaria vía distancia. Hay conferencias literarias que son una puta obra de arte. Le escuché a J.V. dos, sobre otros dos escritores, que son una puta obra de arte, desde el principio hasta el final. Las he escuchado tres veces. Dejo pasar unos meses para que se me olviden intencionalmente, y poder disfrutar el haber perdido la memoria exacta de cada palabra, cómo era y será, aún me cause sorpresa o ver alguna reminiscencia de lo que no había visto y al pasar otra vez por ahí cambiar el sentido, o quitárselo, o añadirle matices, o reflexionar lo que no había reflexionado por falta de humor o tiempo, o por fin escuchar como si fuese otra persona con una opinión distinta a la de unos meses atrás. Haber logrado extraviarme, ser otro irreconocible no tanto por una virtud sino por un descalabro de la razón de no ser. Volviendo a la conferencia del inicio. Es la última conferencia que dio en vida J.J.A. La he oído dos veces. Esta segunda vez que la oí, escuché algunas cuestiones que no había oído, según yo, o que dejé pasar. Está en la alhambra, hablando, revolviéndose, divagando, despidiéndose de la vida con esos saltos peripatéticos, sin alusión a la escuela. En un punto de su vida, fue atacado y acusado de misógino, por haber escrito un libro. Y de pronto, en la conferencia, empieza como un viejo cascarrabias a hablar mal de M. que es una indecente, que esa poca ropa, que no sé qué, una cháchara contra la inmoralidad y en favor de los pudores… la interlocutora o moderadora, qué sé yo, se da cuenta, no quiere que comience con esa cantaleta porque se le quiere y aprecia en andalucía. Le dice, bueno, bueno, maestro, díganos, defiéndase de que lo acusan de misógino. En cuanto oye aquello, se le ve entristecer, su semblante se torna lloroso. No, y es que me acusan de manera injusta y da rodeos, se revuelve con esa manera con la que sólo los que sabemos cascabelear lo hacemos. Dice que, lo recreo como un mal recuerdo que me llega ahora, escribió un libro de desamor, de ruptura, y que odia a una mujer, no a todas, que se equivocan si creen que odia a todas, que la odio y se acabó. Que es un libro romántico desgarrador por lo que sentía. Esto lo escuche hace unas semanas, después de comenzar este libro, de haber pensado, más o menos haber llegado a esa maldita conclusión. Las masas quieren linchamiento, quieren vivir un momento espectáculo de adiestramiento, condenar a una persona a un juicio permanente. Quieren hacer de una situación un rito de sacrificio, adoramos la sangre y la pasión. Siguen adorando aun sacrificado, ni qué decir. Queremos la sanción memorable, queremos la masacre de un escritor y sus libros. Quisieran pasarlo por infame, cómo alguien se puede atrever a decir lo que dice. Queremos asesinarnos los unos a los otros a diario, quien no lo vea en cada palabra es porque no me está leyendo siquiera. Entonces, entre lágrimas, se instala la víctima lacrimosa en una esquina del escenario a esperar que la justicia divina haga cumplir la ley del despellejamiento, que todos estén satisfechos aunque sea por unos instantes, destrozando la figura de un mono que no jugó sino un papel compulsivo, una marioneta de su dolor y desgarramiento. Lo quieren matar por haber cometido el crimen de escribir su versión. La versión de la víctima todos la sabemos, sabemos que queremos verla cumplida. No es encantaría ver un cadáver que no fuese el nuestro, además de saber que fue un cadáver justo, bien hecho, merecido, de calidad. Oh. La venus de las pieles. Bueno yo no, ustedes.




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Tú eres del norte, yo soy del sur. Sé que no puedo ir a un castillo cuya fortaleza y muro me está vedado y prohibida la entrada. Que dentro de los límites de tus redes sociales, de tus lazos y relaciones, no confundamos, no podré entrar jamás nunca. Veo claramente la puerta cerrada, la coartada de tu ley bien afianzada. Y, sé que quiero volver al norte de áfrica. Lo tengo por seguro, que mi vida errante y sin porvenir es lo que quiero. Envolviéndonos allá, me cubriré en una nube de arena viento, de sol fuego, de noches claras con estrellas en medio del desierto. Te saludaré sin levantar la vista hacia tu cara, ni lo merezco ni lo mereces. Me verás pasar a pie y tú irás a caballo. Ustedes anden con estilo que desconozco. Andar bien, ni que fuera un santo.




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¿Les conté todo el asco que le producía a esta maravillosa persona? Y decía que yo no producía nada. Bueno, en fin, descubrí que soy horrible, bueno, no lo descubrí, tuve la enorme fortuna de que me lo confirmara. A decir por mi experiencia, lo supe casi toda mi vida, mentiría de no saber que soy horrible, por muchas mujeres que me lo constataron. Con sus miradas o con sus apreciaciones, por clase o por estigmas, por cualidades, o por apariencias o por lo que dije o no dije. No me había significado a tal grado, digamos. Siempre he querido. Y nunca fui deseado por esto o lo otro. A veces siento que de dar tantas vueltas termino siendo abandonado. Termino no siendo deseado. Es sencillo. Se decepcionan y buscan otra novedad, cuando menos, esa otra novedad representará algo más por un tiempo que puedan sostener en el imaginario y que no se desbarate. Como casi todo se desbarata en el viento. Cuánto coraje provoca la estupidez de las personas. Que sean tan estúpidas. Me encerré hace tanto… Entre la nostalgia, el dolor y la ironía. Sacando fuerzas de ningún lado. Abriendo cajones. También soy estúpido.




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Toda esta gente diciendo lo buenos que son.




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¿Por qué no se profundiza? Porque se cree que ya se lo tiene. ¿Pará qué más, para qué otra cosa?




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Claro todo muy inglés post protestante. No creo en la iglesia, menos en dios. Los valores son el arduo trabajo y si no es real, por lo menos el fingido esfuerzo. El dinero, una paz tensa por supuesto nunca alcanzada, se diría más bien una micro guerra fría constante. El altar del progreso y el atrio a la técnica, una fe ciega en los posibles dogmas cientificistas, sigo manteniendo el monopolio del poder sobre la verdad, sigo detentando mi autoridad por sobre los otros con mi propia lógica patentada, complemento con algún discurso ético del deber, instalo los mérgenes de la moral. Creo que no dependo de nadie, que soy libre, porque soy auto - esto auto - lo otro. Cuando esto funciona como una red de dependencias que se caen y las levantan todo el tiempo. Paso al lado de todos con la vara de la crítica, los mido, los repruebo, no miden lo suficiente. Lo que sigue mis deleznables desechos. Una escatología sofisticada.




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La frase del suicida es, quise decir, una de las frases del suicida es: que la muerte es mentira, que la vida es eterna. Y fum, se atreve a darse un balazo.




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La impotencia es creer que se puede todo. Que lo puedes todo. Ahora imaginen creer que los otros deberían o pueden todo. La impotencia es la omnipotencia manifiesta. Claro, en algún momento yo no puedo todo, papá sí puede, y nadie más. La cosa es que ni papá puede contra la muerte. ¿Y tú no estarás demandando lo mismo? No, creo que yo nunca demandé lo que pudiese o no pudiese esta persona. Lo que me di cuenta es que esta persona no quiere. Quise que quisiera, lo cual o es imposible o es pendejo. Quizá no comprendo en realidad su vida. Las tensiones matutinas, (a mediodía), en las que se enfrasca para solventar su vida de regresar al hogar a doparse y aplastarse a soportar su existencia viendo la nada pasara través del techo o un monitor de luces que no le dicen nada o lo poco que pudieran decirle quizá refuerza el no querer nada, el que este mundo no la merezca o el creer que este mundo no ofrece experiencia mayor que el de doparse día tras día para dulcificar intensificar y neutralizar una experiencia que por lo demás no le ofrecería nada.




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Llegué al punto, en el que la única posibilidad de liberación es ya no saber nada más nunca por siempre acerca de ti. T.




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La clausura que me propongo, la que siempre me he propuesto, es la ausencia. Yo no acudo a una neutralidad de “amigos” en la que quedo diplomáticamente satisfecho, creyendo que no hice nada. De que no hice lo que quise no hice lo que quise, eso lo sé. No soy de los que habría que matarse. Matar al otro, asesinarlo. O matarme a mí para matar al otro y de paso a los otros, como si no hubiese otros. Eso en cierta medida es fácil. NO soy de la opción de completar el deseo frustrado con un acto irreversible y atroz. Quizá mi crimen sea, no haber cometido el crimen erótico y cumplo mi condena. Porque, en qué medida ¿Cometer un acto erótico no es una transgresión, un cierto crimen, un saltarme la ley del otro ahí desnudos? Cumplo mi condena, que quizá en un recóndito lugar no reconocido es mi masoquismo, de acatar a esta despótica persona.




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No les conté el otro lugar en el que fui denigrado por esta persona. Es que nunca me puse a revisar nada de lo que vivía, sinceramente creo que tengo una veta masoquista miope infinita. Supongo que esto sucede desde lugares inmemoriales, ancestrales. Lo del respeto a los mayores. Esta persona me lleva 10 años. Y hay algo ahí, una especie de estereotipo o estigma enclavado ahí, de que el que lleva más tiempo sobre la faz de la tierra sabe algo más que el que lleva menos tiempo tambaleándose. Sabe un secreto que el menor no sabe, le finge guardarlo con mayor recelo. Como un mico guardando ninguna nuez dentro de unas manos para que el pequeño se alce a por la ninguna nuez. A pesar de que el mayor no sea, ni pueda ser más que otro pendejo redomado de igual forma. Y sus experiencias bien pudieron no haberle servido sino para creerse más que los demás. Y disminuido cuando alguien más pequeño viene y le dice, no eres más que otro pendejo más sobre la faz de la tierra, ni mejor ni peor, sólo alguien que cree que sabe más, por lo que probablemente, sólo por ello, no sabes nada de nada. Esto, no es la primera vez que me pasa. Una vez salí con una mujer que conocí a través de la redes. Era mayor, siempre me han fascinado las mujeres mayores. ¿Por qué? No tengo ni idea y no escarbaré ahora en eso que ni es una fijación para sus manuales, sino una delicada preferencia por la fruta madura, que casi sepa a vino y esté dispuesta a embriagarme. Entonces, además, era de otra nacionalidad la mujer. Llevábamos tiempo hablando sin hablar, por escrito en el celular. Me encontró por lo que escribía. Más no puedo saber, acerca de lo que se imaginaba. Cuando llegamos a vernos, me pareció hermosa desde el instante que la vi, pero al verme noté que yo a ella no le parecía como en la fotografía, era más bajito, no tan delgado, con una voz disminuida salpicada de tonos hacia la corneta. Lo noté y creo que se le salió decírmelo por la tarde en el recorrido, con un aire de decepción. Y son de esas sensaciones que me recorren el cuerpo de inmediato. Me sentí inseguro. Y lo gracioso que puedo ser, se desvanece y esfuma. Me sentí fatal. De repente ella ya iba de la mano de un sapo ampuloso lleno de verrugas y que eructaba sonoramente algo así como un lenguaje. Creo que por dentro lloraba. Tomando una cerveza lloraba por dentro. Sé cuando lloro sin que nadie lo note ni nadie lo vea. Cuando algo se me rompió, sino el corazón, por lo menos el vaso. Por sus gestos, cada vez la conversación y la tarde se fue tornando extraña y melancólica. Creo que fue un derrotero de luz bronce, un mágico tercer lugar de ningún lugar. Inmediatamente busqué excusas, en su nación todos se fijan más en el físico, se dice que hasta son anoréxicos, la gente allá hasta se come las uñas para no tener que comer lo que engorda. Busqué pretextos para no decirme, le pareciste un bodrio, eres horrible, un adefesio que la naturaleza hizo bien para colocarte en el museo de excentricidades. La invité a un trago en mi casa, al caminar por el centro de la ciudad con una luz espectral. Dijo que no. Tomamos el mismo tren, yo me bajé antes. La vi mirando su celular sentada en el metro mientras se alejaba. Nunca más salí con ella. Creo que tuve una discusión con ella acerca de la inteligencia, mediante mensajes. Me quería vengar. Le dije que la gente creía que al llegar a la universidad se dejaba de desarrollar intelectualmente, se graduaban y se abandonaban a una cómoda idiotez, que tenían el programa de lo que era y significaba la vida, cada una de las etapas que debían de vivir paulatinamente, y que ella se había creído toda esa falacia, que son personas que dejan de aprender, y que llegan a un tope de inteligencia, porque creen haber madurado y alcanzado un tope de inteligencia. Nacen, se reproducen, estornudan unos mocos, y mueren. No se lo dije así ytal cual, pero… Jamás desarrollarán más nada, ni romperán sus propios paradigmas ni nada. Y que ni modo, lo más seguro es que no tuviésemos nada que ver. No le dije, que lo único que vi que le importaba, eran las apariencias. Sólo la insulté de modo muy atento y cordial, por haberme maltratado sin querer queriendo. Le devolví su maltrato con otra serie de “verdades” a medias, para que se las creyera e intuyera mis insinuaciones. Y en cierto sentido sí, no teníamos nada que ver, soy un desgraciado. Pero aquella vez con aquella mujer pude renunciar de inmediato por su evidente cara de asco desde la primera cita. En fin, regresemos con la primera acuciosa perfecta persona que tanto nos interesa aquí por fin enterrar, echarle las flores que se merece y volar por los prados a cantar miserablemente como cuervos. Sus amistades son de su edad o me llevarán 15, 20, 30 años, más o menos así, más menos, calculen el tamaño de las maletas que son. Y todos sin igual, se ajustan a este aspecto de las calificaciones de la vida de los otros. Unos más pendejos que otros, hay que decirlo, no todos tienen prejuicios y no los mismos prejuicios. Qué el mundo está inundado de imbéciles, nada se puede hacer. Recuerdo las maneras displicentes de cómo esa gente se enfrasca en discusiones demostrativas de su ignorancia, de cómo me miraban, porque es lo que llegan a demostrar con ahínco y un esfuerzo capaz de notarse, su ignorancia y sus pretensiones. Y no es que yo sea un sabio, detesto a los sabios, relamidos correctores. Pero todas esas personas que no soportan a los otros como son y que creen que no les aportarán nada y que ellos son los non plus ultra de no sé qué país más allá de la gloria y el porvenir de la basura. Puta. Igual son unos vanidosos mediocres. Que van a vencer no sé qué, con no sé qué mandatos, y no sé qué razonamientos con los que desean aplastar a todos a su alrededor. Lo único que desean es como changos romperle la cabeza a otro chango con un hueso. No me pasó con uno, me pasó continuamente. No todos, naturalmente, había con los que podía romper ese hielo espantoso de la apestosa edad y los fulgores de lo rancio. Porque no han ganado nada con la edad más que olor a mueble, si usan perfume, mueble con barniz. No lo negaré, habían los que podían descreer del enaltecimiento de la decrepitud. Otros no me soportan. En realidad de un tiempo para acá cada vez noto que tengo menos y menos lugar sobre la faz de la tierra. Entre tantos combatientes, un holgazán, en medio de tantos que le hicieron caso a su papá, al comandante, al regidor, al guardia, al señor obispo, al doctor, al expresidente, al nuevo presidente, al próximo presidente, no me hallo. En realidad no fui denigrado, me reía como un imbécil por dentro o por fuera, dependía la situación, y el grado de atorrante con el que tratara. Ni qué decir de todas las veces que A. se refugió en sus argumentos de autoridad consolidada por unas arrugas y el añejamiento, como si pudrirse amargamente frente al espejo fuese la virtud digna de una soldado. Esto me desconsolaba, ella ahí, frente al espejo, preocupada por una burrada, a mí me parecía tristemente hermosa. Igual tonta por esa preocupación, no me importaba que fuese otra tonta con esa preocupación. Las brujas son hermosas, ni se fijen. No saben nada de los sapos. Qué coraje las brujas que no saben ni llegan a saber nada de los sapos. Si van a ir a pelear al mundo tan temprano, tan de todos los días, ni me despierten, quiero estar aquí soñando sin hacer nada de nada. Croar al crepúsculo unos momentos estaría bien.




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Te lo diré, estaba tan encabronado aquel día que inició este libro, por dentro intentando contener en mi estado etílico en el cocktail de odio, que cuando te fuiste al baño, y me quedé con tu amiga en el comedor. Lo recordé por la mañana, y me boté de la risa. Me quedé ahí y le pregunté, que en qué le gustaría reencarnar cuando muriese. Me dijo que ella no creía en esas cosas y que… la interrumpí… No, yo tampoco creo en esas cosas, pero si yo tuviese que reencarnar, sé que reencarnaré en puta. Puta, eso me gustaría ser. Una puta. Me quedé viendo su cara que no me decía nada. Y se trababa y me dijo otra vez tartamudeando que ella no creía en la reencarnación. Y yo así, de… con mi cara de no, yo tampoco creo en nada, pero quiero ser una puta. jsjsjsjsjjs




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Que yo fuese malagradecido quiere decir que tú sigues siendo mi amo. Por lo cual soy un proscrito de tu fuerza. Si tuviese que pedir perdón seguiría sometido. De no hacerlo, sigo prófugo de los mandatos divinos.




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Se oye un grito entre la multitud. Nunca lo entendí, nunca lo entendí. Jaja. Nunca lo entendí. Jaja. Pobre idiota. Nunca lo entendí.




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Tengo amistades que enceguecidos son de derecha, lo cual, no me avergüenza. Tengo amistades que se dicen ser de izquierda, lo cual no me da ningún orgullo. No tengo lugar sobre la tierra, cada cual con sus preferencias, enalteciéndolas, siendo mejores o peores. Qué aburridos que son. Tan mayores. Tan estúpidos. T . A ti y a todos lo que t. No tengo amistades, a quien le miento.




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Tener sexo cada 200 años creo que es bueno. jaja.




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No, la teoría de la represión no es tal cual, según dice F. Diríase que se habla sobre sexo como nunca antes se habló. Hablar hablar hablar hablar. Nadie escucha. Nadie actúa, nadie hace nada. Se habla. Se habla sobre lo que es normal, sobre el cómo y cuánto es lo normal. Se habla sobre para qué y se regularizan sus prácticas con fines determinados, útiles, necesarios, que sirvan. Qué es lo que se debe hacer, lo que se puede hacer, lo que es lícito, correcto, moral. Sobre la educación emocional de tal o cual género, cuales son las indicaciones de lo sano y lo perverso. Hasta el placer tendría que dejar dinero. Dinero, dinero, dinero. Sociedades post industriales burguesas mercantiles, el despliegue de sus valores, creencias, procederes, métodos, aprobaciones, censuras, exámenes, calificaciones, reglas, reformas, ordenamientos, bases, fundamentos, claves, conclusiones, signos, esquemas, planes, lecturas banales, estadísticas anestésicas, vestir su consciencia con la que reconocen el personaje triste que arrastran en sus días, se diría, de vida… congruentes, como lo es la mayonesa que corre por sus venas.




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Lo que llaman justicia no es sino impotencia. Castración y consuelo de fe. Todo el animal que fui negado en la abnegación religiosa inconsciente. Soy digno de un odio, y de un sepulcro sin nombre. Aligerarán mis dudas y revoloteos. Me querrían volver soportable.




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¿Estaría obligado a ser tu amigo? Y si de igual forma no quiero. ¿Qué?




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Quiero hacer una aclaración pertinente, para toda esa gente de ciencia que busca explicaciones, y respuestas. Yo, no escogí tener un pene minúsculo. ¿Tendría que buscar modificar de lo que la naturaleza me dotó? Yo, no elegí ser circuncidado y tener un pene, por consiguiente hiper sensible. Yo no escogí medir 1.69 cm de altura. Tener el apetito que tengo. No soy responsable de las fluctuaciones cerebrales que me ocasionan ultra excitación o una indiferencia mortal. Soy por consiguiente, por naturaleza y artificio un anómalo. O eso dirían los estándares de la susodicha ciencia, o esta serie de dogmas y leyes que repiten sin cesar, y en los que encubren sus propios males. Purificaciones de su violencia sistemática. Entonces, toda esta ciencia tendría que esforzarse en no meterme en un tratamiento. Yo no quiero ser como ustedes, yo quiero ser como soy. No deseo ser reorientado hacia sus parcelarias formas de comportamiento. Y en la práctica hay muchas mujeres que me han permitido, si esa es la palabra, dejado, o no han tenido inconveniente en que yo sea la imperfección que soy. Un no macho que soy, el impotente o precoz, el no hábil, el a veces tosco o bruto, o delicado, sensual, híbrido y andrógino que he sido. He sido tantos, inclasificables, y pormenorizados que se esfumaron en el instante de haber sido. Yo no deseo ser reconducido hacia sus moldes y estereotipos. Me valen madres. Váyanse a la putísima verga. Ustedes no experimenten, hagan de sus experiencias leyes y amárrense al mástil de la coherencia y la hiper congruencia de nada. Ustedes aténganse a sus títulos, denominaciones de origen, pseudo sapiencias. A presumir de lo que carecen, libertad. Odio las reformas, las adapataciones, las ortopedias, los diques, los canales, las presas.




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Yo qué iba a saber que estaba con un electrodoméstico que funciona con base a hormonas. Porque eso es lo que hace la fiel creencia en la ciencia, sus filisteísmos. Que uno sea una suerte de criatura frankeinsteniana, hecha de retazos orgánicos, compuestos y sustancias que gravitan en el interior, sólo un mecanismo de causas y efectos. Sin deseos, sin la chispa del deseo. Un objeto al alcance del supuesto saber. Una suerte de máquina que necesita combustibles para ser consumidos, para generar estímulos y que esos estímulos provienen de una sustancia que se asimila. Cuando todos sabemos que hasta una idea es un estímulo, una imagen, un sonido, un gruñido o un gémido. Habría que saberlo echar a andar quizá. Simultáneamente tendría que haber sabido que ella en realidad sólo está hundida en una nube de humos apáticos para contemplar la nada de lo que no vivió, y que no querrá vivir, e intentar encontrar consuelo en ello y justificación. Yo que iba a saber, aposté y perdí. Ya la última vez estaba viendo que entonces soy yo al que le encanta ir a perder ahí. Me asqueé, frente a lo imposible de otro. Y mi insistencia estúpida.




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Esta ciencia que va a intentar encapsular todo en un conocimiento restringido, seguro en sus nimiedades de manual, con sus delirios de certeza absoluta, con sus colapsos de pretendida verdad autoritaria, con las coyunturas en las que rearman a cada instante sus estructuras de poder y legitimidad. ¿Qué hacer con esa ciencia o ese tipo de ciencia que gesticula, afirma, y articula lo que es válido de lo que es reprobable? ¿Qué hacer con ese tipo de ciencia que inclusive inventará un lenguaje apara atrapar e inventariar todo aquello que no comprende y que no le interesa experimentar sino elaborar un catálogo para sus seguridades y restricciones culturales, las de sus nichos sociales, y sus morales temerosas del deseo? En pocas palabras, una policía epistemológica que permita manipular el miedo de los otros. ¿Cómo actuar frente a esa ciencia que ocupa el saber para detentar los actos, para justificar o castigar los actos u omisiones, para finalmente, tratar de objetivar al sujeto en cada momento? Analizar es des-sujetar, desamarrar, desanudar.




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Infante viene de infans, que es el que no tiene voz: Y ese que no tiene voz no tiene decisión, voto, capacidad de elección, discernimiento, voluntad o deseo, saberes. Inclusive no tiene derecho de expresarlo, veladamente, así está organizado lo social. Siempre me sorprenderá que al llegar los españoles a américa vieran los indígenas como infantes, inclusive como animales, sin alma. En el capitalismo es asombroso ver que el valor del dinero cobra un importancia capital, es decir, de-mente, de cabeza, por sobre todo lo que este animal erguido divisa, acéfalo, sin capital se está sin voz, y lo que le corresponde a esa voz. Se es un animal, un loco, un demente, un discapacitado para la vida normal de los seres prácticos políticos que habitan el mundo social productivo serio real.




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Existe algo divertido que no podrán negar de mi condición y que ofrece la prueba irrefutable de que me encuentro entre las gracias de este reino inverosímil tecnológico. Lo he relatado en anteriores escritos. Y es  la externalidad de mi voz, esa voz chillona, esa risa locuaz de virgen de la primavera que ya sospecha de los frutos de la carne en flor. Cuando ocurre que contesto el teléfono de mi casa, me dicen del otro lado... Señorita, tendría usted la amabilidad de un momento. Para lo cual, claro, las primeras veces me incomodó, y después le pude hallar su resonancia melódica hilarante. Después, durante años no sabía qué hacer con eso, después pude contestar... Señora, por favor, más respeto que no habla con alguien que se cuece al primer hervor. ¿Qué acaso no es de risa loca?




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jajaja
JAJAJA



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¿Por qué empeñarte? Si además no ibas a tener para recuperarte. Empeñarte en lo que no iba a ser. En ese préstamo que no ibas a poder pagar, por lo que no ibas a conseguir y por lo que quedarías en deuda aún mayor. Debiendo más y más. ¿Para ver cómo no iba a pagar y no me iba a importar quedar con esa condena de tiempo duración y deseo no colmado? (Esto lo escribí para mí).




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Parece que tendría que escribir lo que sigue sabiendo que tal vez no los escribo más para ti, sino para uní, como para sacar un recuento que tengo quizá trabado desde hace tanto y añejo y empolvado tuviese que salir a relucir sus signos y formas sus modos para mostrar el feo andamiaje en el que se sostiene una vida de rechazos. No es algo que te concierne sólo a ti. Y que, en todo caso sería como una especie de signo por el que nací, y por el que me convertí en el cínico que ahora soy. No es una justificación , es tan sólo una explicación del azaroso destino que me condujo hasta esta orilla. Mi abuela, no sé hasta que punto cuenta lo que contaré sólo n afán de difamar a mi abuelo, de hundirlo en relatos contra su persona, ni me atañe saberlo, sin embargo, cuenta que mi abuelo al mi madre embarazarse de mí, no deseaba que yo naciera. Mi abuelo quería otro destino para su hijo, decía que mi nacimiento arruinaría el futuro y la preparación de mi padre. Mi padre estaba en vías de constituirse un gran ingeniero y mi madre me deseaba concebir con gran deseo. Mi padre titubeo, ante el paisaje encontrado, aún así nací. Pésele a quien le pese. Es es quizá el primer rechazo de mi vida. Qué fárrago siquiera mencionarlo. Después vendrían un sin fin, no sé si narrar todos los rechazos de mi vida, me da pereza la tumultuosa montaña de experiencias en el rechazo. Es larga la lista. Lo que siempre he pensado en el momento que desean mi muerte, mi no concepción , mi no palabra, el cínico que soy, justo se antepone frente a sus banales juicios, por supuesto que no me mataré y sobreviviré a sus rechazos banales, por supuesto que seguiré reinando bajo el signo de un vividor al que no querían que se cumpliera jamás. Viviré. Esa quizá es mi venganza, mi fortuna, vivir.




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Hay algo que repiquetea en mi cabeza. Que busca manar sin tregua. Esta suerte de aclaración sobre lo que en apariencia o por la superficie es en relación al vicio. Por un lado, la sustancias sí ejercen una coerción sobre por lo menos las actitudes que tenemos frente al mundo. Cada cual con su cobardía a cuestas se mece en los trances de la sustancia que lo calcina a voluntad. El alcohol desinhibe y la mariguana inhibe. Y aquí podrán documentarse mediante un sin fin de experiencias, datos, pruebas, observaciones. Lo que sé es que el alcohol sin descontrol, en pequeñas, dosis, lo cual ningún alcohólico resiste, inmediatamente se desboca, hace un efecto desinhibidor, facilita o aceita la lengua, y los placeres que se podrían desfogar en la embriaguez del torrente sanguíneo son incalculables. De todas formas, pasadas las cucharadas, la lengua se arrastra, la boca se embota, la fantasía fluye más rápido que la realidad, y no se aceleró nada más que la inconsistencia del cuerpo que se tambalea y titubea con caer al piso como un bulto inconsciente. La mariguana por su lado, parecería una droga de la felicidad, y lo es, lo es hasta el punto que en una adicción severa se vuelve el centro del mundo, la razón por la que se vive, y el motivo por el que se despierta. Inhibe cualquier otra posibilidad de deseo vital sobre el precursor de su maravillosa experiencia cuasi divina. Fumé años cuando era adolescente y creé un plañidero sueño sobre esta sustancia. Después, por supuesto, acudí al desengaño de ésta al ver a otros ¿activarse? neuro deprimirse con esta sustancia, en fantasías privadas internas, y dotadas de una religiosidad enfermiza, se vuelven idiotas redomados convencidos de lo contrario. Creo que deploro todo lo que se vuelve un hábito. Cualquier constancia y productividad, es decir, cualquier búsqueda de efectos y resultados. Detesto a los adictos buscando los efectos que los esclavizan. No queda espacio para otro deseo, la mariguana sí puede llegar a colmar cualquier deseo que una persona pudiese tener, engulle masas encefálicas, es una planta poderosa cuyo convencimiento está adherido en cada célula, es como una marea, o un espectro coloidal, una miel que se derrama en el interior de los consumidores y los devora, comienzan a trabajar para ella, sostienen decretos y discursos, la defienden como abogados hasta lograr convencernos a los otros. En cierta medida, creo que acabé asqueado de agradarle a mujeres que usan esta sustancia, porque acabado el show, no quieren nada, una almohada y abandonarse a la nada, convertirse en un saco de papas regadas al lado de la carretera. Lo consiguen.

Ahora bien, tampoco es para satanizar el uso de las sustancias para proveerse de unos placeres que no vienen por otras vías. Digamos que entonces yo soy más ambicioso. Si tu amos es ésta u otra sustancia da los mismo. Aquel es esclavo de la imagen que vende la industria académica de cine norteamericano, aquel otro de la ideología tal o cual, este otro de dios, este otro de una moral para procrear infantes y poblar el mundo de trabajadores al servicio de la destrucción del planeta. En fin, no hay tanto que hacer, esclavos casi todos, dime, en qué tipo de esclavitud te suscribo.

Siempre me han gustado las mujeres con pechos pequeños. ¿Por qué? No tengo ni idea. Por supuesto que si salgo con una mujer que temen los pechos enormes no pongo ninguna objeción, pero mi inconsciente me ha hecho preferir a las mujeres con tetas diminutas, me erotizan ese tipo de mujeres, no tengo idea de dónde proviene esto ni me pienso zambullir en el sin fin de redes inconscientes que me enlazan a este deseo. Interpretaciones las hay como hay sujetos sobre la faz de la tierra, aquel que deseé adjudicar algún indicio, no hará más que habla r de sus propio deseo a través del mío.




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Tendría que escribir un libro cuyo título fuese Los rechazos. Hasta ahora me he dado cuenta de la enorme cuenta que arrastro. Sería excesiva para este ínfimo capítulo.

Perder. He perdido. Te he perdido. Que feliz puedo ser de haberte perdido. Tan desgraciado y feliz al mismo tiempo. Al fin ganaste. Siéntete orgullosa.

Una generación que creía ser alguna identidad de algo que el tiempo arrasó, aún después de estar sólidos y fuertes como muebles o cruces bien clavadas en sus acusaciones, el tiempo mientras envejecían los desbarató. Zafando sus clavitos, como era de esperarse. Bola de zafados.

Júzguenlo, cúlpenlo, átenlo, mátenlo.

¿Yo? ¿Quién yo si aquí no hubo nunca nadie. 15 20 30 días después... ¿Cuál yo? La pregunta es ¿Quién? ¿De qué hablan? Están muertos. Están muertos. Están muertos. Estoy muerto. Si aquí no hubo nadie. A fumar por el culo se ha dicho.

FIN 




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Epílogo.

Me he sentido mal estos días. Llevo un mes con unos ataques extraños, no duermo, tengo insomnio, duermo poco y mal. Me empecé a tomar mi medicamento por temporadas para recuperar el sueño y mi cuerpo. Me dan unas neuropatías en las extremidades por causa del alcohol al que he dejado. Se me duermen pies y manos, la lengua, hasta casi no poder hablar. Me espanté la primera vez creyendo que era un infarto, un derrame cerebral o algo cardiovascular. Después averigüé y encontré eso, neuropatías a causa del alcohol. Lo que recomiendan es dejar la bebida, porque podría ser irreversible la recuperación que es con sumplementos alimenticios y vitaminas. Ayer me dio otro ataque sin siquiera haber tomado. Entonces me dio por pensar escribirte esta última carta por si algo me pasa. Que no te sientas culpable de lo que me pueda pasar, ni te sientas mal por si me pelo. Fue mi culpa todo. Te quiero mucho, te amé a veces y te odié otras veces. No te puedo volver a ver porque a mí sí me afecta toda esta historia de la que no me arrepiento el haberte dicho todo en este escrito. Hasta nunca.

P.D. no encontré mejor palabra. Quédate con toda tu gazmoñería.




FIRST

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