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Horas perdidas
Confesiones dialécticas, para un tercero invisible, no por ello inexistente.
E incorrecciones.
Horas perdidas
Confesiones dialécticas, para un tercero invisible, no por ello inexistente. E incorrecciones.
LAST
01
Breve historia al amanecer. Yo sé que a veces inventó cosas, pero también incluyo cuestiones reales, hechos. Así se mató Patiño, y me acordé rápido al amanecer por esto.
Podría hacer una serie de videos en los que me tropiezo con la muerte de otro. Repentinamente.
Patiño estaba en un cuarto piso, borracho, intentando saltar a una ventana por haber olvidado sus llaves... Se le hizo fácil. No recuerdo si quien me contó esto, tuvo que ir a reconocer el cuerpo que había caído sobre un toldo o algo así. No recuerdo o invento. Ya saben ustedes. Yo nada más estaba pendejo de recién amanecer del sueño. No está tan alto, lo iba a cometer, estuve dudando, me dieron escalofríos, me regresé y volví a ver lo que no había visto. El clásico, ves y no ves. La nueva cerradura.
Ustedes saben que demasiadas causas son cognoscibles y demasiadas no. Que lo humano tiene a veces un por qué. Anoche justo pensé, no voy a cerrar la puerta porque el hilo se va a tronar, estaba casi seguro que así sería esta noche, como una presentimiento. La regadera tiene unas fauces infaustas de las que se expiden olores innobles, le he echado varias sustancias y aún no se soluciona. En fin, cierro la puerta y abro la ventana, me arropó, me enfundo en las cobijas, me imagino ser un capullo para conciliar el sueño. Al amanecer, el hilo se rompió. Viernes 13.
02
Si estás sordo sólo estás en ti. Si estás ciego, cada sonido te invade.
La traducción tecnológica del sol sería un foco. Los cálidos me agradan en una estancia reducida, como una suerte de luciérnaga al borde de un escritorio. Las moscas negras del panteón, las recordé hoy. Los días sólidos en la tierra, aéreos de las alas de animales, vitales de agua. Nada quiere decir nada, en realidad es imposible siquiera enunciar lo que sea para decir algo que sea real. La imposibilidad de lo real.
Han de saber que lo que escribo aquí es un vino de mesa, o una fría cerveza que ofrezco a los que pasan por aquí, esa es mi hospitalidad, no más, para diario, con esto que escribo así. Lo que escribo según yo, alambicado, es una ginebra. A lo mejor me equivoco en mis categorías. Unos escritos son para el día a día, los otros son para la sola noche. Los que arguyen cuestiones sobre la calidad de la temporada, supongo tienen la noción estática del ser. Que siempre son los mismos o que progresan o que mejoran, a saber. Cada año las cosechas son distintas, y yo no puedo controlar todo. Inclusive para mí ocurre en un extremo aún peor, la ola del sueño es distinta, el modo como me puedo aproximar a ella difiere. Mi vida se mueve y nunca he podido regresar a ningún origen de nada. También hay agua. Frutas o una visión. Pan, pan, a nadie se le niega el pan o una tortilla.
El sol es mi secuaz cómplice y alivio. No entiendo cómo la civilización lo tiene en el olvido. Tanta combustión la asfixiará, esto ya ha pasado.
Transformarse es doloroso. Creo que soy adicto a ese doloroso placer.
El odio está tan cerca del amor... que... H. en la dialéctica del amo y el esclavo, señala que el esclavo sólo piensa en el amo. Mientras que el amo sólo piensa y se ocupa de las cosas, de los asuntos. ¿Quién no ha sido esclavo de unas caderas, de una sustancia, de un objeto el que sea, de un deseo? ¿Ofrecer una solución para lo insoluble? ¿Sólo una y determinante? De casi todo lo que se quieren ocupar son de problemas prácticos y ni esos tienen una sola solución. ¿Quién no ha sido esclavo del dinero, de la suerte o de su propio discurso? ¿Quién no ha sido esclavo de su simulación, de la representación en el teatro macabro de la vida a secas, del qué dirán las buenas consciencias a sus espaldas?
Una vez escuché esto que no sé si es una broma, una mentira traslúcida o una anécdota trivial y si fuese cierta al único que imputa es al interfeuto... Y es que I.K. para vislumbrar y posteriormente desarrollar el concepto de lo sublime, primero tuvo que haber sido impotente sexual. Así de... Todos sabemos que K. era impotente... Casi escupo el trago.
Muy raro, desde aquí, se escucha una máquina que gira en repeticiones, a una revolución constante, monótona, incesante, determinada y predestinada. Sin saltos e imprevisibles actos. Sin accidentes o peripecias, en completa y absoluta perfecta sincronía con... Ni sé... Sin referentes, leyes fracasadas.
Lo que en última instancia le sucede a la ciencia o a la religión es el fenómeno de la aceptación.
Algo que siempre me ha parecido que la crítica padece, es que no se da la visión de que al hablar del otro, dice más de sí, que del otro, casi nunca escapa. La acusación habla más del dedo que señala que de lo que dice hablar.
¿Qué dice, qué lo aflige, qué lo acongoja, qué lo oprime? ¿Qué es lo que no lo acompaña?
¿Qué no los suelta, qué los sujeta, qué los asfixia y qué los angustia, al grado de querer revertir ese "encantamiento" sobre el mundo?
Falta que el mundo se deje.
La crítica tiene el acento en el mismo lugar para dos connotaciones. Se dice. La situación es crítica. O se puede decir. Hizo una crítica al lenguaje que usaba la obra. Para ser crítico, entiendo que primero hay que ponerse en crisis o que algo pone en crisis al crítico y entonces está forzado a hablar.
He conocido personas muy críticas. Y a veces me caen mal porque suelen ir con la bandera de que son fuertes y de que no les pasa nada. Y despotrican y van decapitando a medio mundo para hacer sentir su poder. Cuando en realidad están muy afectados por lo que sea. Y la postura suele ser modesta y estoica, cuando sabemos que se están convulsionando por dentro. Digo a mí me pasa igual, sólo que no digo nada. Vivo el estertor por dentro, si lo tuviera que expresar haría una especie de danza butó retorciéndome por la sala, como un gusano que fue pisado, dejando con la boca abierta de asombro a los anfitriones.
¿Será también que dada la situación actual, estoy acostumbrado a vivir en crisis?
03
¿Nunca les ha parecido que dado que la música de organilleros está desafinada porque son máquinas que les faltan piezas y prácticamente no existe quien los afine y repare, es una música decadente y delirante sumamente alegre como de un vals de un castillo desvencijado por las glorias ufanas perdidas en un pasado remoto?
Le faltan notas. Una vez escuché un programa de radio que se dedicaba a relatar, la historia de esas máquinas con sus manivelas a fuerza motriz humana. Les faltan notas y las piezas o ya no existen o están en el extranjero caro y lejano. Entonces las siguen poniendo a funcionar y suena como un borracho alegre y triste que no se puede ni sostener en las esquinas. Es perfecto su tambalearse en la melodía.
Es una melancolía mejicana de la caridad, el arrastre y la no importancia del porvenir. Sí es alemán, y los valses son del siglo xix, de la época del porfiriato. Creo que decían que había un anciano en Guadalajara que aún los componía y ajustaba, pero que su agenda estaba repleta y su lentitud al máximo. Todos esos organillos están repletos de omisiones que los hacen muy cómicos y tristes a la vez. Además decían, que pesa una tonelada. Que es un mueble pesado de transportar. A mí, salvo contadas excepciones, lo aborrezco. Pero hay escenas de mi vida, en que no queda mal de fondo. Hoy estuvo raro. Llegué hiper agotado. Me dormí a las 9 y desperté a las 3. Me dormí otro poco de 6 a 7. Nunca entiendo por qué me despierto así a veces.
La vida se me hace libre de sentido. Esto es, fuera de cumplir un sueño o completar metas o conseguir dadas cosas. Todo eso no se me hace más que evadirse y sobre abundar en una nada peor. Se me podría tachar de nihilista. Pero esas filias se me hacen como eso, una engranaje que planteó ser perfecto, sonar maravilloso y que, al paso del tiempo es el vestigio, la ruina. Esos organilleros, previos, o antecedentes a la reproducción mecánica de la música, se me hacen un ejemplo vivo y muerto, de lo que es la reproducción musical, con su esclavo encadenado, mendigando, y la joroba de cargar con eso, una repetición continua.
04
A veces para mis adentros repito, sí, sí te leeré, no me moriré, espera. Y es como contestar a esos libros pendientes, a los que escriben esos libros que están ahí mirándome apilados. Me quedo taciturno. Escribiendo dentro de mí esas cartas a los que escriben esos libros. ¡Que no hay dialéctica en la lectura! Tonterías platónicas.
Es como si, ahora odiaras el internet, porque claro, no es como dialogar en la cima de una montaña.
¿Ustedes también se quedan al borde de la cama sin hacer nada por un tiempo indefinido?
Quieren que las personas obedezcan a usar cubrebocas y ni siquiera hay una mínima comprensión de lectura. No querría tener que ser yo, el que les da la noticia, pero... Ya nos cargó el payaso.
Así que recuerda, que de músico poeta y loco... Todos, todos tenemos un poco.
Me llama mi abuelita por teléfono muy temprano... Y de repente... Porque tú sí crees en algo, ¿Verdad? Y para no dejar a mí cabecita de algodón con el pendiente... Sí claro, en el universo y las bondades de su diversidad. Me apresuro a decirle…
Se viene la temporada de patos.
Hay diálogos en el silencio, claro.
Algo que me gusta de esta casa, es que para mí solo es gigante. Por las noches voy apagando cada sala que ocupé, hasta quedar reducido a la luz de mi buró.
Y así, uno se puede ir a dormir en la ensoñación de haber sido.
05
Estoy manejando, entonces, cuando ocupo las manos en algo, en este caso el volante, me grabo para que la narración no se me escape o el momento en que deseo exponerla no se esfume. Contaré lo que me pasó una vez en una fiesta, en una terraza. No es necesario dar el nombre de la mujer que me hablaba, porque otras mujeres me han hablado de lo mismo, en este caso relataré esa vez, porque me parece particular. Yo no conozco casi nada a esta mujer, excepto porque es de fuera de la monstruosa ciudad que habito. Usualmente estoy ebrio en una fiesta, estaba ebrio en ésta, sin faltar al compromiso que tengo con la embriaguez. Empezó a decir, con todos los prejuicios de la vida conservadora de "buen" juicio y "buenas" costumbres, empezó a decir que... No sé cómo llegamos ahí, ni que yo lo quisiera saber. Dijo que su primera relación sentimental en la que había estado con un hombre, cuando era joven, más joven, porque aún es joven, había sido con un hombre diez años mayor que ella y que el fulano había abusado de ella por forzarla u obligarla o ensañarle, no recuerdo la palabra exacta, ni de cómo es que insinuó el hecho, de que se la había cogido por el culo y que nunca le dijo que no, ni se lo impidió, ni nada. Y oh, todo eso que no es decente y no sé cuántos reproches de amargura alrededor de lo que le causaba una enorme humillación. Yo me quedé callado, no me iba a poner a hacer una disputa sobre los gustos de otro, a todos les gusta algo distinto, sin entrar tampoco en los pormenores de que a mí me fascina lo que sea al respecto. Mi única preferencia es que no falte Yo me quedé callado, con lo víbora que soy, no era necesario asustar al venadito. Y yo tratándome de acercar silenciosa y cautelosamente. Sin causar sobresaltos para no hacer temblar al venadito y saliese corriendo. Tratando de hipnotizarlo con mi zigzag y tacto al acercarme.
Y sí, si lo quieren saber, se me fue viva la sacro santa paloma. Yo ví como fue que se elevó frente a mis ojos. Escandalosamente. Me persigné y ahí acabó el asunto. Dios la tenga en su gloria.
No cojan, tengan miedo, es malo. Bordar, que vuelva el bordado. Lo confieso, toda mi pasión siempre fue vestir niños dios.
Nunca pensé que la vida de un marino fuese tan exhaustiva. Con un canto de sirenas basta para un clavado. Estar ahí dentro del mar revuelto, salado, mojado. Salir aún más extenuado. Tirarse al sol. Quedarse la tarde mirando nada. Quedarse horas mirando nada. En la playa metía la mano al fondo de arena que tocaban mis pies. Asía un puño de arena que en un instante siendo apretado fuerte por mi mano se desvanecía. Esa sensación.
Cuando era niño, fui varias veces a ver protitutas. En mi evanescente mirada veía hadas. Cuando era adolescente vivía en un departamento cuyas ventanas eran enormes, era un primer piso a la calle. Me quedaba horas por la noche mirando a las prostitutas, era la calle de las prostitutas. Yo soñaba que era un ángel que veía las situaciones de ese mundo carnal frágil, repleto de diamantina. Fumaba con ellas a distancia, mientras nos mirábamos, cada cual en su puesto. A los 13 años, convencí a dos de mis coetaneos, de caminar toda la avenida insurgentes desde barranca del muerto hasta reforma sólo para conversar con las mujeres de la noche. Nos parábamos, platicábamos con ellas, bromeábamos. Se reían de nosotros. Mayor, iba de correrías con unos camaradas, no teníamos un peso. Íbamos al sector rojo. Nos metíamos en un lugar de baile desnudos contorsiones. Finjíamos iríamos a consumir algo. Mirábamos por 15 veinte minutos, hasta que nos echaban por no consumir un peso. Recorríamos 15 veinte bares en una noche. Sin dinero, riéndonos de haber entrado a todos lados sin dinero. No pasaba nada. Tenía cinco o seis años. Me daban besos en la mejilla y me mostraban sus tetas. Me divertía y se divertían.
Una vez tuve 16 años. Fui a Cuba. Conocí extraños. Me trepé a un carro con esos extraños, llegué a la playa. Pasé la noche en una discoteca con una francesa como de 40 años que creyó que yo era parte del comercio sexual de la isla, me tomaba el pene en plena pista de baile. Aquello era el mismísimo cielo. Sus amigas me la sustrajeron por miedo. Dormí en uno de los camastros de un hotel en la playa, me levantó el sol, la soledad y la cruda realidad. En ese mismo viaje, una noche los perdí a todos. Terminé con tres prostitutas besándome en una pizzería, me convencían de irme con ellas, eran feas y decrépitas como en un cuadro Goya. Pagué la cuenta de los tragos la comida y me quedé dormido en el malecón. Desperté abajo en las rocas. Arriba había un pescador, me dijo que habían venido tres sujetos a intentar esculcarme, que él había sacado su cuchillo, sacó un cuchillo enorme y lo raspo contra la muralla del malecón. Aquí nadie va a tocar al camarada. Tenía puestos mis lentes oscuros, con su barba añeja, le sentaban bien, le dije que se los quedara. Me fui a sufrir la cruda realidad.
Una vez estuve juntado a una mujer por largo tiempo. Esa mujer, me decía que ella de niña, cuando le preguntaban que quería ser de mayor, contestaba, vago. Quiero ser un vago. A veces me rodeaba con sus piernas la cadera, me besaba y decía, por fin soy un vago. Me agarraba de la cabezota, metía las manos entre mis cabellos. Por fin por fin. Reíamos como locos.
Por sus insultos, los conocerás. Como si fuesen un tratado ético filológico sobre las prohibiciones. Por una grosería se puede rastrear la parcial moral de una persona. Hasta por su omisión o auto censura. Digo parcial, porque es evidente que una persona nunca se acaba, apenas crees que se acaba y a lo mejor descubres otra y otra y otra puerta más. Una vez estuve con una mujer filosófica, que hablaba cinco idiomas. Y me dijo, que para aprender una lengua, lo primero que hacía era aprender las injurias, de ahí se desenvolvía toda la cultura. Y era como si le hubiesen dado las llaves de la ciudad.
Quieres decir algo y no te atreves a decirlo, escríbelo en un libro, nadie lo leerá. jsjsjsjsj
06
¿Saben por qué escribo como escribo? No es tan extraño, es el fenómeno borgiano. Por supuesto que B. es el extremo rotundo de la ceguera. No veo nada o casi nada, una existencia al interior y memoria. Tengo que recordar casi donde está ubicado todo, aún así, tropiezo al ir rápido. Necesito colocar cada cosa en un lugar, siempre el mismo, porque si no, no la veré, no la encontraré, me desesperaré. Al ir en la bicicleta soy todo oídos, casi nada de vista. Me atropellaron cuando era efusivo o era cansancio. Sólo puedo andar en el justo medio. Forzado, nadie dijo que fuese fácil.
Pormenores de una vida sin desarrollo.
Aunque use lentes de contacto, miro para adentro. Tengo una vaga teoría sin comprobación metodológica de que es un atrofia generada por la reflexión. Es decir, imaginen un homínido hace demasiado tiempo absorto en la perplejidad de una roca sentado, que se quedó deambulando en el interior de sus reminiscencias. Así es como se va perdiendo la vista. Dejando de ver. Creó la enfermedad. El signo sustituyó a la vista. El deterioro de la visión no ocurrió de golpe. Fuero miles o millones de generaciones consecutivas contrayendo la introspección. La consecuencia de no usar los ojos fue su atrofia.
Es un romance creer que B. perdió la vista por tantas horas de lectura. Tenía una enfermedad congénita y degenerativa. Yo le he mentido a personas, relatando que leía en todas partes, hasta al caminar. Y que así perdió la vista. Me lo han creído. Lo contaba de la siguiente manera. B aprendió a leer a los 6 años de edad por su madre y una institutriz que le asignaron. A los doce años había leído, ni lo que yo en mi vida. Leía en el camino durante el transporte. Leía en los kioskos. Leía mientras los otros comían a su alrededor, le pedían que se quitara el libro de la cara. No conocía a nadie porque se volvió sumamente tímido. A la edad de trabajar, consiguió un empleo en la biblioteca pública para poder leer en la espera, todo lo que su intuición le llamara la atención. Tenía todos los libros al alcance de su mano, tenía el universo a sus pies. Línea tras línea se quemó las retinas. Se fue quedando ciego. Su madre y después su mujer, le leían lo que él ya no podía leer. Así se abrió a la acústica de las palabras. Al sonido el ritmo y la melodía de la poesía. Los últimos años predica la poesía de viva voz. De poderse, de memoria, sin el lastre del libro.
¿Qué es lo que quiere un ciego? Por lógica y evidencias, quiere ver.
Vamos viendo, dijo un ciego.
Cuando descubrieron que no veía fue en quinto de primaria. Me sentaba hasta atrás con una niña que me fascinaba y con la que reía todo el tiempo. Nos la pasábamos bomba. Se dieron cuenta de que no veía porque me levantaba a copiar el pizarrón. No quería que me alejaran de ella, pero sucedió. Nos separaron y me senté hasta el frente. La distancia hizo lo suyo. Empecé a usar, los llamaban en aquella época cristales, lentes, espejuelos, anteojos… etc… Iba demasiado a la playa y por aquella época también la contaminación no era tan plástica, lo que se había arrojado al mar, eran botellas de cristal que el mismo mar molía erosionando los filos y haciendo unos pequeños cúmulos, guijarros de cristales de colores, verdaderamente hermosos. Yo los coleccionaba. Tenía cestos repletos de ello, y me podía quedar horas acercándomelos a la cara para verlos con detalle.
07
El amor sería una condición o estado, hasta una mera alucinación momentánea. El invento de una ficción en el siglo xii. De ahí, a que quieran regular la vida erótica de los otros hay un abismo insalvable.
Lo único que se puede hacer es respetar el no de los otros. De ahí en fuera, no hay más.
Dicen que inventaron el sida para eliminar lo que se salía del programa.
Nadie se va a dejar, puede más el deseo que una premisa lógica.
Y sí, lo adivinaron, me estoy riendo.
Siempre que llego me dicen... ¿Cómo está ese cabezón? Fíjate, que hoy amanecí como una sonaja de contento.
Mares, afortunadamente hay mares de por medio.
Inténtenlo, no está de más, nos vemos en 3000 años para que me cuenten si se pudo.
En una sociedad en la que todo el mundo se cree imprescindible y la realidad material del sistema capitalista hace ver que son un producto más y encima, desechable. Yo me declaré, inservible. - ¿De qué va a ser su lassie hoy mi lord? -
08
Después de un desayuno así, ¿qué se pide? ¿otro café, un digestivo, o una ambulancia?
¿Por qué alguien se mete en otro cuando hace una lectura? Bueno, quien se mete en quien todavía es un enigma, si el que lee introduce a otro, o el que lee se mete en ese otro que escribe, se rodea de la realidad inaprhensible de una psique esporádica, y radicalmente instantánea.
En todas la épocas eran locos. Aunque se creyeran ser algo, solo eran hongos o hierba o bichos o lo que sea, más acá o más allá de su drama personal, íntimo, incógnito, anónimo. Polvo celeste ido. Tierras de fantasmas comprando seguros de vida.
¿A quién más en este pueblo le gusta hacer nudos?
¿Ustedes pueden reproducir un olor de sus recuerdos? Por ejemplo, llegaron varias veces al mismo hotel de tal ciudad y por efecto de su cerebro pueden oler el lugar exactamente como cuando llegan ahí y se desprende una turbina de imágenes en flash del viaje o del lugar. Y el cerebro huele el lugar, tiene la sensación exacta, hasta crea la corporeidad de estar ahí con sus movimientos, una axila un hombro que carga una maleta una entrepierna irritada, casi todo en un santiamén, agolpado en la aspiración artificial del cerebro. Los sonidos vienen después, una puerta con campanas que suenan al entrar alguien ahí, el idioma errático melódico sin significado. El calor al interior, el frío afuera. Las campanas de la puerta otra vez, el vaho que sale al respirar, la naríz dura y roja. Estoy en mi almohada con todo esto en la oscuridad.
Hasta la cocina está infestada y repleta de dioses, juguetones, saltarines, truhanes, tramposos, embusteros y ladrones, descubrimientos repentinos, accidentes furtivos. Lágrimas y risas.
No cabe duda de que cada cual se hunde a su gusto y sus anchas. El fin de semana juego a la poliana en el recreo de mi vida. Hay ocasiones en las que una decisión efímera te conduce a tu propia ruina. Lo eficiente del juego de mesa, es que es un cuartel secreto, sin afectación universal. Empieza y se acaba ahí, cada cual lo dota de la importancia y relevancia que le convenga. Una suerte de apuesta, que no sabría hasta donde se prolonga al darse la media vuelta y ver el parque de los sueños rotos. Hasta ahora, "aparentemente" el tablero no se extiende a las comisuras de mi vida. No apostamos dinero. Pero hay a quien le va más que el propio valor del dinero. Dicen, que con dinero, 5 pesos, el ánimo aún se encandilaba más hacia una violencia inmediata. No sé, a veces el dinero pone en juego algo externo, que no tiene que ver o con el orgullo o la humillación. Es dinero, se pierde y listo. En cambio lo otro, tienes que llegar al juego sin inhibiciones de perder o ganar sin ser significativo ni ir más allá de un juego volátil.
Cuando soy hipocondriaco, es que se apodera de mí una ansiedad o angustia ineludible, y para salir del paso, se lo atribuyo a un hígado o un riñón, antes que convulsionar en medio del teatro dramático y mundano de la vida. A veces me digo, es el corazón. Entonces me entra la duda si es en un plano fisiológico o metafísico... Y me rindo.
Me vale tres hectáreas de verga lo que dice la señorita del clima en los noticieros, todos sabemos que no está ahí precisamente por su capacidad discursiva. Recuerdo saber que no se dice clima, para la geografía se dice tiempo. Pero dude, y decidí hacer una concesión al común de los mortales. Sino para dilatar la pupila. Lo extrínsecamente curioso es que no haya otras versiones que expresen la amplia gama de diversidades sexuales. ¿Es que el lenguaje delimita la condición de posibilidad? Y no me refiero a una sola letra del tinglado discursivo. Entiéndase a su vez que estoy del lado de la erótica, y repudio la represión constitutiva de la norma. ¿No es raro que para una liberación, sea del tipo que fuere, se intenten implantar una nueva serie de reglas? A más de que aparecerá un lidersillo para autentificar las prácticas, detentar el poder, organizar la secta. Ordenar que se liberen. Para deleite de la caballeriza y desparpajo del aburrimiento.
¿Ustedes que hacen cuando les duele la cabeza, se la cortan? Yo hago lo mismo. Pero ahora me duele la espalda, ¿cómo se hace para amputar una espalda?
Cuando alguien me ha maltratado agarro mis cosas y me largo. Pero, también ha sucedido que me digo, oye, este maltrato es de calidad, quédate otro rato. Tú no sabes todo lo que hace esta gente para concederse ese derecho.
Todos los pasos que te trates de ahorrar. Sólo recuerda que ahí adelantito, hay piñas.
09
En la esquina que trabajo, por asuntos de la vida secreta, no siendo ilícito mi trabajo, los fines de semana me la paso en un parque jugando poliana, un juego que se acostumbra en el presidio. Un tablero... En la esquina rondan teporochos, malnacidos trashumantes, nauseabundos fascinerosos. Es la esquina sórdida del jardín. Hay algunas prostitutas, con las que a veces intercambio opiniones. El otro día platiqué con una de ellas, gordita cuerpo de uva, coqueta y alegre. Le pregunté si de sus conocidos alguien había muerto por el virus.
Uy no, en mi casa, ahí tu casa, en la cuadra. Bueno, mi humilde casa es de 12 metros por 4. Pero las casas de al lado son más pequeñas. Déjame ver, han muerto 7. Una señora de al lado que era diabética, delgada, no como yo, que soy como ves. El señor de la papelería, ya mayor. Aquella otra, y ese y esa, uy no van como 7 u 8. Y luego los que contagiaron a la tía de la esquina, se pelaron pal pueblo. Y que allá en el pueblo en un día como cincuenta y tantos difuntos diarios. Oye Pablo y aquel señor que le prestabas el diario, ese que venía con el flaco morenito, ya murió ¿No? Y una compañera de aquí de la esquina, hace como tres meses se fue. Ahora nos cerraron los baños, allá abajo en la sex shop cobran más caro y no hay donde asearse. No trajiste los zapatos de niña. (Unos zapatos que simulan de colegiala). De princesa, me apuro a contestar.
Cuando hago lo que hago a veces digo, me querrán por largo tiempo. Luego se me pasa y digo, no, estaré unido a la enorme ilusión decepcionante de este mundo que rueda cuesta abajo. Es un quebranto pensar siquiera en cualquier clase de futuro. Además de que ¿a quién le importa??? 500 años de ayeres, difiere años luz de ahora. En 500 años probablemente los pocos sobrevivientes regresarán a las cuevas. No habrá queso. Menos mantequilla.
El otro día me dice otra, qué lástima que ahora no nos podemos saludar de beso. Y que me ataco de risa.
Se diría que habría mentido, que esa obra no estaba construida a partir de residuos, sino de concentrados. Diría que, de concentrados a partir de residuos. Una amalgama etérea e infinita.
Tú ganaste el primer lugar, lo recuerdo a la perfección, yo el segundo. Yo soy un esclavo y tú un amo. El esclavo vencerá y el amo desaparecerá, a la larga. Tampoco me satisface. El esclavo tan banal y el amo tan superficial. Obra de una justa. A veces pienso en esos dos cuentos. Lo mío era a lo Kafka, lo tuyo a lo Kurosawa. Estábamos repletos de engaños. Lo seguimos estando, no creo que haya cambiado. La cerezas son dulces. Para qué te miento, no recuerdo ni lo que escribí. En cambio, recuerdo diáfano lo que escribiste. Desde esa época hacías sobre lo bello, lo hermoso, lo excelso. Y yo sobre lo grotesco, lo abyecto, lo feo. Nunca olvidaré eso, porque para los jueces fue así la decisión. Desde hace tanto odio a los jueces. Y lo paradójico es que ellos sean lo abyecto, lo feo, lo grotesco y lo cruel de este mundo.
¿Acaso el sueño más maravilloso no sea estar dentro de otro o que otro esté dentro de ti, escapando al fin del ser uno mismo?
El trauma y terror por antonomasia y predilección de los artistas, la imposibilidad de ser inmortales. N. mientras intentaba elucubrar el cálculo, por un lado, de la teoría de la gravitación universal, por el otro, intentaba convertir alguna materia bruta en oro, o la fórmula de la eterna juventud. En fin, trauma de los religiosos y de cada ente vivo con una ligera capacidad de consciencia sobre la muerte. O perspicacia, llámenle como quieran.
¿Acaso el sueño más maravilloso no sea estar dentro de otro o que otro esté dentro de ti, escapando al fin del ser uno mismo?
El trauma y terror por antonomasia y predilección de los artistas, la imposibilidad de ser inmortales. N. mientras intentaba elucubrar por un lado la teoría de la gravitación universal, por el otro intentaba convertir alguna materia en oro, o la fórmula de la eterna juventud. En fin, de los religiosos y de cada ente vivo con una ligera capacidad de consciencia sobre la muerte. O perspicacia, llámenle como quieran.
A veces soy un elefante, a veces un ratón. Hay días que soy intolerante, hay noches que muerdo un jabón.
No es que exista el karma, o sea efectivo, es que casi todo cobra. Sientan el desgaste universal, reclama la naturaleza. Ya te di. ¿Tú que me has dado aparte de estos quebraderos de cabeza? Pregunta.
De lo que puedo estar relativamente seguro es que tres metros bajo tierra suena a que está en exceso frío.
Tengo una fe errática por las cosas mal hechas, un amor fetiche por lo mal manufacturado. Una devoción por el error. En fin, no soporto a nadie que vaya de perfección. Termino por encontrar la pata coja. Profeso una ternura por lo chueco y desgastado. Me cautiva en ensoñaciones lo anómalo. Amo a los irreverentes a los insensatos. Tengo una paciencia de ornato para lo aberrante. Soy como la gente de Monte Albán, adorando a los mal formados, esos casos excepcionales. Esos milagros de la naturaleza.
10
Alguna vez, sentiría que estuvo bien mi vida, si alguien editara mi archivo. Porque yo sé dónde queda cada vivencia, cada lugar, cada experiencia, sé o creo saber qué significa para mí o qué fue, me molesta saber. Me molesta mi finitud. Al alimón, que me intercedieran como yo hice con este mundo y los residuos que recolecté. Esa materia alquímica inservible para su función. De la basura hice un cohete a la luna sin regreso.
Todos, todos, todos, todos los días me prometo que dejaré este vicio, esta obsesión de escribir.
Me gusta en exceso ese poema. Qué hombre, cuánta soledad reunida en sus papeles. Solo en su diminuta habitación y la colina que se pinta en la ventana. Qué lejos queda todo. Qué cerca me queda así su carta. Yo no tengo esa visión, no hay ni ventana ni silencio ni colina, tengo su poema.
A veces he soñado que hago llorar a los hombres y detenerse a las mujeres.
Qué raro es que la madre crea que sabe algo de ti. Y en realidad ni sabe nada en lo absoluto. Te gestó y se creyó que tú eras ella, como un brazo o un órgano extendido. O los progenitores, imaginen relacionando consigo mismos tu experiencia. Cuando tu vida está fragmentada de instantes inaprehensibles, incomunicables, aislados, remotos. Perdidos. Cuando eres otro por completo distinto, lejano y por fortuna secreto a sus expectativas, deseos o proyecciones. Nunca han visto lo que he visto, eso me hace otro. Separado sin sus verdades, con mi silencio y el viento en mí. Dolor o no, para qué creer en la posesión. Qué necesidad. Siempre me maravilló cómo se reproduce una célula. ¿Han visto eso? Parece un milagro. Y no lo es y sí lo es. Ya no es la primera célula. Es otra célula, distinta y la misma. En ese fugaz acontecimiento, que explota, se deriva, se vierte expande, pierde, reencuentra. Tangencialmente, se escuchan las palabras de los ascendentes, y la ilusión del sujeto hace que se crea que esas palabras nos pertenecen. No se duda del carácter presente. Si se pone uno a olfatear el rastro de esos dichos, la palabra de inmediato se revela lejana, el silogismo es un vestigio, queda la arqueología de las palabras ahí intacta. Si escucho a mis ascendentes está claro que no tengo que ir a desenterrar nada, estoy escuchando el pasado que se agolpa como el torrente de un río. Lo cual es impresionante y una locura.
Ayer o antier vi en un resumen de fútbol como un negro bajaba el balón con el pito en el área chica, qué habilidad, qué destreza, los blancos se quedaron inmóviles, boquiabiertos, qué digo, anonadados, ante al fulgor de la jugada, sin poder hacer absolutamente nada frente al inminente tanto que se les introducía con astucia y baile. Son esas jugadas en las que uno dice, no estoy perdiendo mi tiempo viendo estas mamadas. Algarabía, esa es la palabra.
Uy no, los celos son terribles. ¿Quién cree que no los ha padecido? Los celos pueden llegar a ser asesinos. Éste es un país de celosos, se le da pelearse entre sí por el amor de... Quien sea. Cuántas pasiones rovolcadas trae el río. Y yo aquí nada más oyendo cómo es que baja.
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Hay una aldea, en la que si uno comienza a caminar hacia adentro, apenas un kilómetro dentro, halla como si nada, inscrito en madera no reciente un letrero que dice: No volver nunca más.
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He pensado en algunas personas que he dejado atrás en el olvido, y mi esperanza más grata es que ojalá me odien, no me honrarían de mejor manera.
Sí, en esta casa hay fantasmas. Y como la pandemia, por decirlo así, es un interregno, no me espanta que vengan de visita en este momento crucial. De hecho, es todo lo contrario, vienen a auxiliarme.
Cuando uno es joven, por lo regular, no digo que todos o todo el tiempo, uno es torpe. No ha ido. Cuando te das cuenta de eso, a veces es demasiado tarde, a veces no. Por supuesto hay a quien jamás se le quitará lo pendejo. Yo sigo siendo un pendejo redomado. Un señor pendejo. Sjjsjsj
Ustedes saben cuánto los quiero. ¿Verdad? Todos aquí están dando la pelea como pueden. Pondré un buzón de quejas en el dintel de la nada, por si acaso.
Ustedes saben que casi siempre estoy feliz. Y que, cuando estoy angustiado, la intensidad de la felicidad es insoportable…
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- Alguna vez que lo vi tan drogado. Creí ver la insoportable tensión de ser él. Me dio lástima. Y lo de la misoginia, yo creo que las mujeres a lo mejor le sabían algo que de ordinario no se ve. El odio nunca es gratuito. De ahí, de inmediato después de la misoginia, con un poco de imaginación, de ser cierto todo el rumor, la pedofilia se explica a tiro de piedra. Pero, no me gusta hacer leña del árbol caído y menos remover las cenizas. -
M: .- Ya, entiendo lo del conflicto de preferencias y otras privacidades... Los fallecimientos de ayer en ésta perspectiva dejan una lección: entre vivir 60 agitadísimos años o unos 90 en un estilo más tranqui. Al final hasta los más idolatrados han sido vulnerables a sus elecciones de vida...O principalmente ellos? -
- no sé que tanto pudo elegir, eh... (y lo de la pedofilia, es un tema tabú del que apenas estoy comenzando a investigar. me llevará 4 años leer lo que necesito leer para poder hablar al respecto. apenas estoy recolectando bibliografía). -
M:.- Buena postura Gustavo A. Rodríguez Nava, estaré pendiente a tus investigaciones y reflexiones! -
- entiendo que la tradición filosófica sartriana cree o pretende creer, que el sujeto tiene pleno control de sí, que elige en función de su mejor bien. lo cual, no creo, eligió con respecto a su deseo, aunque éste fuese inmolarse. -
Para ser exactos, creo que vivía perfectamente torturado hasta por él mismo.
¿Vieron el documental de Kusturika? Justo en la mañana vi una escena donde dice que vive culpable de lo que ha hecho y que es irremediable. Es como si dios confesara que es imperfecto y que todo el sufrimiento sobre la tierra en algún momento... él ya no es tan omnipotente. Es decir, no lo pudo evitar.
el siglo que viene la iglesia va a afilar sus garras con el tema de la pederastia. ni se imaginan ese maldito monstruo. primero nos va a ofrendar unos miembros en sacrificio de su propia organización delictuosa.
De todas formas, por supuesto que el D. que queda en la memoria es ese que hizo sus goles de antología. Tengo un tío, que apenas yo tenía 5 años me puso un beta con los mejores goles del siglo y por supuesto que lograba transmitir esa demencia irrefrenable, como de un animal libre y sin cadenas.
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Maradona nos puede ayudar: Masculinidades No Violentas
Están buenos los puntos. Lo que me pregunté, también, fue... ¿Por qué no usa signos de interrogación? Siempre he visto en el signo de interrogación unas orejas con un arete. Estás esperando ser escuchado, y estás esperando escuchar una respuesta. (Igual soy un neurótico sin cabales... jsjsjs)
A menos que no esperes una respuesta.
Para mí son sociedades que están divididas. Por ejemplo, van a responsabilizar o culpar a la madre del varón. Cuando si todos los hijos de la república son hijos de todos, y tu hijo vale tanto como el mío, no me ocupo sólo de cuidar a mi hija, sino de proveer hasta para tus hijos otra explicación, otro modo de ver el mundo, es una labor en conjunto. No va de, esas madres que generan que sus hijos sean unos patanes. En parte sí, pero ahí no acaba el asunto. use la palabra varón a propósito. Pero no, ahí empieza otra vez lo de: NO, son tus hijos y edúcalos. O, son mis hijos, y a mis hijos nadie les puede decir nada. Nadie quiere que le pase nada a sus propios hijos, ¿Por qué querrían que le pase algo al de otro o por qué no harían por otro lo que por su propio hijo hacen? Y ahí los tienen a los hijos de su chingada madre, bien limítrofes.
Cambiando de tema. Hice un agua de maracuyá que ganó el campeonato del 77'... sólo falta ajustar el 77' de qué siglo.
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¿Saben cuál es una de las enormes e inabarcables obsesiones que me transitan desde que era un infante? Buscar. Buscar lo que sea, buscar algo. No sé si lo encontraré nunca, poco importa. Buscar. Ni se nota. Jsjsjjs
Me fascinaba esculcar. O ir a un mercado a fisgonear entre los objetos viejos. Ir al río a buscar animales. Ir al mar a buscar conchas. Ir a buscar en la noche las estrellas. Ir a buscar en el jardín con la lluvia unas tortugas que se desenterraban por el agua. Buscar en mi plato el bocado favorito. Buscar en mis recuerdos para trastocarlos tantas veces como fuese posible. Buscar mujeres. Buscar a los amigos. Buscar donde esconderme de todo y de todos. Buscar entre los libros. En las imágenes. Buscar perderme.
Cuando alguien, porque de repente sucede que estoy escarbando en los cajones de un escritorio o una cocina o en los armarios o en los libreros, me pregunta ¿Qué buscas? Estoy a dos de sentarme a suspirar y llorar.
Perdí un calcetín.
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Aquí sufrimos con agua de maracuyá. En estos días me han cortado las alas de ángel. Yo puedo hacer lo que quiera, igual que ayer, igual que mañana. Mi abuelo está muerto, pero, otra vez lo vi esporádicamente en la calle, iba a contracorriente, lucía más flaco y con aires renovados. Iba, en una bicicleta vago. Se me quedó viendo como con reproche de que no lo reconociera o algo así, o de que mi vida no es lo que se esperaba de mí o algo así. No importa le dije, para mis adentros, nadie lo va a notar, no me puedo arrepentir de nada, eso es para los tontos. ¿Has visto que dios se arrepintió de sus actos? A mí no me va pasar algo así. Allá en la segunda vida me reclaman lo que quieran, dejen vivir está primera salida a mis anchas. Se quedó callado. Y se fue. Su silencio era de que iba a ir a callar con los mayores de allá, porque igual él nunca habló, calló y su silencio decía más que cualquier útil inútil palabra.
¿Que si hago rituales? Claro que hago rituales. Diario, todo el tiempo, si a mí se me olvidó cómo se debía de vivir. Sin condiciones o estructura, cada día, me levanto a ver el sol o cosas así, siempre cambia lo que me tengo que quedar a contemplar, me detengo a sorber un café lento o un té. Me quedo quieto cada que puedo, aunque no se pueda quedarse quieto casi nunca, cada vez que me acuerdo, me tengo que mover otra vez a algo me llama. Lo que sigue o lo que sea. Como una ficha del destino.
¿Se han fijado como un libro te atrae o repele, u otro lo sueltas de inmediato con hastío o miedo? Eso, a partir de un libro que no me dejaba entrar. Lo tomé, dos o tres veces me rechazó. No entendía nada de lo que decía. Lo dejé, renuncié. Pasaron los años y volví, me atrajo a sí. Lo tomé y fluyó en tres semanas vertiginosas de un romance maravilloso. Otro, por ejemplo, me llama cada dos años a que lo tomé para otro capítulo u otros tantos. Otros no me dejan avanzar rápido. Me piden parsimonia y que no los abandone. Así cada cual. Luego vuelvo a esto. En el fondo, lo que solicitan, es que no sea un deus ex machina.
No se metan tik tok, genera adicción muy por encima de la heroína. Y el síndrome de abstinencia suele ser fatal.
Si quiero escribir cien malos poemas al día y puedo escribir cien malos poemas al día. ¿A ti qué? Porque para esos que escriben sobre los poetas, decir poeta es decir silla, están más familiarizados con los objetos que con la vida, que con los otros, y así como dicen silla, creen que pueden tratar a los poetas con el culo.
Todos los días me propongo realizar el proyecto de ir a descargar mi odio en twitter, a través de twitter y contra twitter. En cuanto me dispongo se me quitan las ganas. Y no sé por qué dejo ir esa oportunidad de hacer un odio fulugurante con llamas y creer que es atractivo, porque claro, habrá masoquistas que se deslumbraran. Mejor vengo a facebook, nada como la nada de nada. Claro, creyendo que es algo. Jsjjsjs
¿Celos en méjico de tipo laboral? No, te estás equivocando de país. Aquí no pasa nada así. ¿En méxico? ¿Estás seguro? No sé de qué me estás hablando. Me ofende que hables así de mexicou y su gente. Me sorprende todo esto que me estás diciendo, en verdad me toma por sorpresa. Yo creo que es una visión que tú tienes de mágico, porque pues claro, como a ti no te ha ido bien. Sí, ha de ser un coraje que tú tienes. Eso es. Lástima. Y por eso, además no te ha ido bien, eh. Jajakkakakkaja
Lavar las ollas es mi proverbio. Sacarle brillo al escusado es mi afán.
Eso ha sucedido con el capitalismo extremo, aquel que no es humillado para sobrevivir, aquel al que no le ha costado el lomo ser rico, aquel que no necesita de los favores de nadie, ni del soporte de nadie, el vencedor, no importando como sea que se llegue ahí, es el más admirado, es dios. Mirar para arriba. Porque además el salario es tan bajo, trabajar está tan mal pagado, que es una vergüenza trabajar, es denigrante. Y los ricos dicen, trabajen, trabajen para ser ricos, trabajen en exceso. Y los ricos hacen sus cosas de ricos, administran o algo así. Leen su periódico que les dice lo que les gusta escuchar, y se suben a sus vehículos polarizados, con sus narices respingadas y sus gestos de huele mierda, deplorando por donde pasan. Porque sólo están viendo el momento de irse de aquí, ¿¡¡pero cómo!!?. Si hay que firmar papeles y contratos, decidir esto o lo otro. Si es que son imprescindibles, porque el país no se movería sin ellos, sin los ricos. Y sus escritores, que escriben lo que a ellos les gusta escuchar. H. : El trabajo libera al esclavo. Se emancipa de la necesidad. Sí. ¿A qué costo?
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He escuchado a científicos argumentar que no hay pruebas de que el Corona virus fuese creado. He tirado, como tiro calderilla sobre un cenicero, que es probable, como una suerte de especulación, que sí haya sido creado con ciertos propósitos y fines establecidos por las entidades políticas y económicas globales. Me tirarán de errático, pero tampoco tienen pruebas de que no haya sido creado. Es una enfermedad con características específicas, que ataca los modos improductivos para el capital. Da muerte a los enfermos previamente, a los gordos, a los viejos, a los viciosos, (y si eres pobre se empeora el asunto). A todo aquel que no está en el apogeo de productividad y fortaleza para afrontar la descarga que el virus representa como factor de riesgo. Es una eliminación sistemática de todo aquello que representa un gasto extra para la sociedad del trabajo y el consumo ligado a la necesidad. Es más, el aparato científico-médico con sus saberes a discreción, podría ser cómplice de las implicaciones económicas derivadas, de las utilidades de los laboratorios y hospitales. Con esto, podría decir, no hago una caza de brujas, sino lo que señala justamente el texto aquí expuesto, el poder pastoral al servicio del dominio y explotación.
Todo aquello que no le sirva a UN MUNDO FELIZ.
No les ha pasado que, aquellos que tenían una ligera disgresión o desviación, la situación los ha redirigido al redil. Ha sido un año disciplinario.
Escuché la falsa modestia de un médico, en una sentencia que podría sonar banal, al pregúntale si el momento lo está beneficiando en sus dividendos. Implicado sobre todo en el ámbito del Corona virus, por estar avocado en su rubro a vías respiratorias... No, no, claro que sí estaremos haciendo dinero... Pero ¡¡¡¿En qué circunstancias, por dios??!!
Acuérdense que a F. lo mató el sida. Esos últimos años se va a ir en la bio política y la bio ética, contra el poder que gestiona la medicina. Si el poder pastoral se encargaba de administrar la salvación ultra terrena. El estado moderno (yo diría, actualmente el poder financiero), se encarga de administrar los beneficios en la tierra que aseguren la subsistencia, como la salud.
Armas biológicas, aplicadas bajo preceptos malthusianos.
Piensa mal y acertarás. Parece siniestro, lo es.
¿Por qué estudiar el poder?, I. La cuestión del sujeto*
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Me ha pasado que frente a los académicos, frente a los doctos, los estudiosos, los incansables hombres de letras (así, sin inclusión de las mujeres), he objetado el mito de la consciencia que han desarrollado como un muro de contención del vulgo. Si tienen consciencia, ¿Por qué se dedican a promulgar que tienen consciencia? ¿Eso en qué nos auxilia, la promoción de su autoridad moral? ¿Por qué no, mejor nos dicen qué tipo de consciencia presuntuosa se supone dicen tener? ¿Qué hacen con la susodicha consciencia?
A veces me espanto de creer que lo que vivo sólo es un sueño, y que la realidad es que estoy en coma, en otro mundo. Cuando más me asedia esto mismo que es un sueño lúcido, un sueño macabro de la razón, me embrollo dudando de lo que sea que sea. Me quedo con el pecho hueco, como un cadáver de la guerra.
Soy tan inquieto como un tobogán y mis 8 años cumplidos, un verano por siempre perdido. Hay que lanzar el grito, no importa si nadie lo escucha. Los lunes es oficialmente mi día de descanso. Aún así, no me puedo mantener en paz. Aunque claro, como esta semana se desfaza por lo imprevisible, hoy no será el día de descanso. Otra vez, aún así, no termina de cuajar el comienzo de este día incierto. Remolino de aguas y ahogos múltiples.
Aplicar color al negro es de lo más difícil. Ni las estrellas lo han conseguido del todo. Aún dentro de los mundos posibles, el mejor de los mundos posibles, éste, queda muy por debajo del ideal incorruptible o la excelsa perfección o la desesperante lejana utopía. ¿Será porque todo, todo, lo que se dice todo, la completud o totalidad jamás existe ni existirá, habría versiones infinitas a través del tiempo desplegado en infinitas direcciones, porque además la finitud de las cosas hace que su registro esté repleto de bordes y pliegues sin poderse amalgar en una objetividad última? ¿O será que la dimensión es una representación subjetiva del que lee con sus referentes finitos, reflejo de lo que conoce? El color es el reflejo de un espectro de la luz que se difracta sobre los objetos. Aplicar color sobre negro es... ¿Imposible?
Por ejemplo, en la vida productiva, no queda tiempo de preguntarse. No queda tiempo para deprimirse, para soltarse a recordar o desprenderse del mundo sin un mañana próspero. En la vida de los hechos productivos, está el mañana. Y lo que sigue y lo que sigue. No quedan esos huecos en los que se ahonda el ser sin rumbo, ni destino predeterminado, esos lugares en los que el ser deambula a sus verdaderas anchas y fondos. Sin nadie que lo siga, sin nadie que lo presione, puede no estar presente, no estar para nada ni para nadie. En cambio, lo que se exige de un ser ordenado y eficiente, de un ser que corresponda con el engranaje de la realidad es que cumpla su papel, que rellene ese espacio que le toca hasta el fin de sus días. Ni podrá ser otro, ni preguntarse si pudo haber sido otro. Unido a esa especie de trituradora cósmica en hipnosis. Mi pronóstico para la vida de consumo subsecuente es que la humanidad empezará a consumir, si no es que ya lo hizo, pura materia inmaterial, pura virtualidad, placebos, señuelos, etéreas fantasmagorías. No importa si es bueno o malo, si conduce a su voluntad de conjunto. Real, realmente, no creo que la humanidad nunca se pueda coordinar en una armonía de sentido, no podrá, existen las fugas, las fallas, las resquebrajaduras, esas grietas por las aún se puede respirar de sus nociones nocivas de orden y progreso. De sus avances... ¿Si a dónde cree que va? De sus proyectos. Los norteamericanos pulieron esa idea imperial de la roma antigua. La vida activa, fabril, la técnica al servicio de la obra monumental, útil. La guerra como fulgor y patrocinio, a fin de cuentas, de los placeres mundanos. El tiempo como valor para la acumulación de bienes. El espacio como libertad de movimiento, sin importar los choques con otras contigüidades.
Al escribirlo, pude al fin purgarme.
¡¡¡¡Ahhhjj... madre foca!!!!
Las apariencias engañan, reza el estribillo. Singulares religiones condenan la adoración de imágenes. ¿Acaso saben del encantamiento o embrujo al que una imagen puede someter? ¿La delicada gracia que proporciona, ese hormigueo del deseo, o el espanto rotundo que provoca la belleza desnuda? ¿El terror de inmolarse en la carne fundiéndose con su imagen? Todo lo que uno se puede perder en lo visual. Con vértigo, el aliento que se precipita, la augurada caída. La imagen que hace revolotear sin sentido en remolinos de pasión. Fui desterrado hace tanto tiempo, que aún me duele y lo recuerdo. Como una herida sobre la tierra era mi camino marcado por mis pasos. La brecha, la hendidura de mis pasos impíos. Que la imagen sea, objeto de devoción, es otra satisfacción deletérea. Demasiadas veces sufrimos con sólo ver, situaciones sean de placer o dolor, sufrimos de sólo ver. Sufrimos de deseo, tanto para un lado como para otro. Aún así, río abajo, la canoa se desliza por el río manso del sueño, y la neblina del amanecer ha hecho que los pájaros se silencien, y que sólo de vez en cuando se escuchen los remos hundiéndose en el agua o el crujir de la canoa. A dónde íbamos sino a ti, imagen inmaculada, temblando, repletos de ansias locas, de deseos furtivos e inconfesables. A ti, dadora escondida. Porque, ¿Qué esconde la imagen?
Se los diré sólo una vez: el arte es inmoral. Guarden esta frase como se guarda un reloj de bolsillo, con una delicada cadenita, para no perderlo. De vez en cuando, metan la mano al bolsillo para tocarlo, sin sacarlo. Cuando al fin un día, estén frente a una obra de arte, saquen el reloj para ver la hora precisa. Hablando de relojes. Soy un "hombre" que todavía usa reloj de pulsera. Estoy en otra dimensión. Corrijo. El buen arte es inmoral. El mal arte por lo regular, el más mediocre, y que no se atreve a nada, es excesivamente moral.
Hay un señor de dos metros de alto en la merced, que pasa con unas cajas cargadas en tameme y grita: vaquerépá. Cuando lo hallo, se me hizo el día, encontré la piedra en los frijoles.
Si ven por los parques algo raro, como un periquito australiano hablando inglés que propagó ese idioma entre sus congéneres, es mi culpa, yo lo enseñé, escapó y ahora predica el advenimiento de las brisas provenientes de los mares del sur. No lo traten mal, no es malo. Sólo no le hagan mucho caso, es su gran obsesión, la repite día y noche, día y noche con lo mismo.
Si tú, sí tú, eres el pastor de una jauría de lobos. El día o la noche, que estés debilitado y cansado, no esperes que la jauría no te devore, desollando tu piel viva, hendiendo el hocico en tus órganos palpitantes, arrancando tu carne mientras gritas de terror asustado no por tu muerte, sino por lo que fue tu vida.
El primer año, fui contratado para sacar las ratas del lugar. Exterminé cada una, lento y tranquilo, sin obstáculos con la parsimonia de una culebra. Al segundo año, que era de gran esplendor y para el que había estado esperando mi paga, mi paga no llego. Esperé todo el año aflojando el rigor del servicio, dejando algunos huecos en mi supervisión, objetando errores, esperando mi paga. La costumbre del lugar hizo, y su dependencia a mi servicio, hicieron que descuidaran el orden que previamente tenían. Si bien, antes no estaban invadidos porque tenían algunas medidas, ahora se habían confiado a mi trabajo. Al tercer año la paga fue mezquina. Dejé entrar a los roedores por la puerta ancha, la mugre, el desorden, el descuido y la negligencia, a fin de cuentas la corruptela del sitio era perfecta para que habitaran esos animalitos que se reproducen con una rapidez asombrosa. En tres meses las ratas habían tomado el lugar. Mi tarea había terminado ahí.
La galería y el museo desaparecerán este siglo. Por dos fenómenos externos a las intenciones e intereses de la farándula. La explosión demográfica y la comunicación.
Cor, cordis, relativo al corazón. Aquel coordinador cuya explosión de palpitaciones, ritmo, fuerza, no irriga hasta la última finitud de un organismo, podría verse condenado a la mortaja consecuente. Si no irradia el calor de su sangre, hasta el última recondita célula. Extremidad tras extremidad se irá secando en una gangrena generalizada. Aquí me hablo a mí. Es un recordatorio.
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No siento lo duro, sino lo tupido.
¿Ya se tomaron su vaso de abua?
Estoy favor de la legalización de las drogas. Sólo, siempre y cuando, se les advierta a los usuarios, que la mayoría de las drogas cogen bien rico. Y luego ahí sí, nanainanai. En letras pequeñitas en el empaque: coge bien rico.
jsjsjs se pasó de verga ese señora.
Me hubiera gustado ser hermafrodita. Claro, como no soy hermafrodita digo eso. Porque igual el hermafrodita está queriendo ser como yo. Todos imaginan que alguna condición, la de otro, es mejor a la suya. Todos tienen la sensación de imcompletud, y de que en algún momento se les estafó así o asá… Es como cuando alguna vez le dije a una amiga, hace mucho, cuando era joven, que me hubiera gustado ser mujer. Ser mujer, y añadí para fregar, que me pondría una falda sin ropa interior. Me volteó a ver con cara de pobre ingenuo. En esa época no estaba tan álgida la discusión, se podía ser imprudente. Me dijo, frente a una de mis ex parejas, uy no sabes ni lo que dices. ¿vea? Primero, las infecciones, no tienes ni idea lo que es eso expuesto a la intemperie. Segundo, nunca entenderás la brutalidad del instinto desenfrenado masculino. Jamás estás siendo presionado por nada, vives en la comodidad de tu hombre y esta configuración social de la puta verga. En el museo de L. en P. vi una escultura griega , antigua, de un hermafrodita recostado sobre un diván. lo vi de espaldas y su cuerpo era el de una mujer, al acercarme y rodearla encontré la maravilla que me descolocó y deslumbró por la sorpresa. Fue repentino ese descubrimiento, fue como haber quitado un velo inocente para que mi corazón se precipitara. Era una mujer con un pequeño pene. Le tomé una secuencia de fotografías en circulo, rodeandol@. Quedé preñado de la imagen que había visto. Lo olvidé. Y después en I. en ele mismo viaje vi una reproducción en no sé qué museo de la misma, hecha en el siglo XVI por B. La volvía a ver, me había seguido en tren, y además otra. Le tomé video dando vueltas alrededor de ella-él. Ahí mi alegría era franca y rotunda. Había hallado el desentrañaba misterio de un trino cósmico, como un meteorito que por fortuna da en un blanco inesperado. Un pedazo de piedra convertido en hermafrodita, cincelado, esperándome por siglos. Me daba risa y vértigo. Quería llorar, pero no lo haría ahí en medio de toda esa gente inepta que pasa sin ver. Lloré esa noche en mi cuarto, de felicidad por supuesto.
me gusta tanto ser, que no sé ni cómo he sido, no me interesa saber. me dije. imagínense me hablo a mí. es decir, me desdoblo. me dije, la palabra siempre es tan sentenciosa, que tengo que poner en circulación el a veces, el nunca, el quizá, tal vez, no siempre, no todo el tiempo; mi tarea consistió en poner en circulación la irregularidad, lo relativo. lo particular. desterrar el imperativo universal. es decir, si quieren elevar todo al rango de ley (por cierto, estéril), lo evitaré cuésteme lo que me cueste. quizá la vida. hay un compañero en el trabajo, que cuando jugamos poliana, tiene la siguiente frase cada vez que le pregunto, o le consulto qué haría él: Tú sigue tu corazón...
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El amor en los tiempos del COVID-19.
Cuando me duele demasiado el cuerpo, no me queda mas que caminar como pingüino u orangután por la casa. Me gustaría hacerlo cuando esté repleta de invitados, al regresar de la pandemia. Para que vean qué magnífica actuación hago impulsado auténticamente por el dolor de huesos y músculos. No se alarmen. Estoy demasiado dolorido porque estoy pedaleando 5/7. Aprovecharé la temporada para ponerme bien culo.
éste es para toda esa otra facción, PAREN de mamar. YA me hartaron con su miedo. salgan a la calle a ver a la gente... hay miles de millones de personas que no se pueden guardar a temer en sus casas, y no porque no quieran quedarse a temer en sus casas. sino porque no pueden quedarse a temer en sus casas. libremente. ¿Qué no vieron cómo quedó desollado esto???????
- ¿Dónde lo viste? - - Lo he visto en mevalevergapuntocom. -
Niño, toca el timbre y corre. siendo un rey, soy un mendigo. si me faltan las llaves de tu cariño.
Acabo de ver en ig un ilustrador que decía que si te ibas a tatuar su trabajo, que tenías que solicitárselo primero y pagar después. Estuve a punto de preguntar si la solicitud tenía que venir en hoja membretada.
Así es señores, he redactado ya, la nueva constitución de DULCE BIBERONIA.
Salgan a la intemperie (a la que sea) a estirar su plexo solar. Al sol. Porque así lo manda el rey. Me daré una segunda ronda porque está delicioso.
Hay un wey, que se hace llamar ese wey. Si un día se topan con ese wey, síganlo.
Ya agarré el calendario del 2020 para prender la estufa y el boiler.
Me gustaría salir a la calle con voz de niño predicador brasileño a gritar: a coger y a beber, que el fin del mundo se acerca!!!
Ya que estamos en la hora de las recetas mágicas, como la de creer que el sistema de salud en dos años iba a funcionar a la perfección como por artes divinas, les recomiendo que traguen chile. Activa las neuronas a tope, quita el dolor, hace sudar y refresca. Contiene vitamina C, limpia las vías respiratorias. A mí me ayuda a la digestión.
Un día creí que una tía era un ave, como en las metamorfosis de O. Entonces vinieron todas mis otras tías a saludarme.
Cuando estoy así de feliz, me pregunto, ¿dónde va a caber más felicidad? Miro las estanterías, y sí, ahí ya no cabe más felicidad...
En China se dieron cuenta que era mejor que los enfermos se quedasen en casa. Que en los hospitales el virus muta porque llega de varias y distintas cepas. Que sería mejor que se recuperaran en su casa. Atestar los hospitales es una locura, para los médicos y la misma enfermedad que evoluciona. Dentro de los hospitales proliferan los muertos. Los chinos observaron que esa era la lógica, en vez de una histeria generalizada de medicina alopata estúpidamente heroica en los hospitales. En la que simulan un estoicismo del que carecen y encima no pueden renunciar. Los chinos metieron a los enfermos en sus casas, bajo instrucción y restricción. Los chinos dicen que llevan 1,400 y fracción de muertos. Es posible que su régimen del silencio y el control de las redes de comunicación priven de la verdad, que sean 14,000.
La moraleja si me muero en esta fábula, es que podrán ostentar su autoridad moral, y restregarle a mis familiares las consecuencias de mis decisiones. Afortunamemte no estaré para ver cómo se pavonean sobre mi cadáver. Mis decisiones, salir a trabajar a la calle con mi cubrebocas. Salir al gran mercado con mi cubrebocas. Salir al centro abarrotado a hacer mis compras para abastececerme con mi cubrebocas. Salir a dar de vueltas en la bicicleta para ver a todos en todas partes sin mi cubrebocas.
Nadie la tiene comprada. En cualquier momento la incertidumbre de esto que es real puede tomar por asalto hasta al que creía que la vida transcurría sin obstáculos.
En la edad media la peste mató dos terceras partes de la población europea. Se extendió y propagó por causas diversas. La falta de higiene, mataron a los gatos porque decían que eran ayudantes del demonio y las brujas con lo que las ratas se reprodujeron sin problemas, el desconocimiento del modo de contagio, supercherías atribuidas a entidades místicas, a grandes rasgos se ignoraban las.mismas causas... Etc... Ustedes lo saben, porque son muy inteligentes, no necesito entrar en detalles. 2/3 equivale a 67% de.la población más o menos.... 108,000 muertos, no sé a cuantos equivale, hagan el cálculo, no quiero reducir la muerte de las personas a una estadística, pero esos números quisiera que les dieran un poco de aliento de que no estamos frente a los 4 jinetes del apocalipsis o algo por el estilo.... pero tampoco me parece que hay que volver esto un espectáculo del terror.
Lo otro, es que hacen parecer esto como un certamen de miss gobierno. Para ver qué gobierno luce mejor. Jsjsjjs cuál tomó mejores medidas, cuál se preocupaba más por su "público" por sus "clientes" ... Un largo y profuso etcétera... Y la verdad, ustedes lo saben mejor que yo, miss polainas. O en su defecto, miss güebos.
En vez de eso, deberían estar contentos, por fin estamos juntos en algo, nos está cargando la chingada a todos por igual. Qué mayor bien que la unidad solidaria hasta en en el martirio.
A veces me dan ataques de angustia, me dan ataques de ansiedad. Como a cualquier hijo de vecino. Me da un presentimiento raro, taquicardias, siento que me estallará el corazón. Y siento que los quiero a todos, que en mi no cupo fractura, que los quise a todos y que mi corazón explotará. Me dará un infarto y como los romanos soñaron con una muerte no patética sino gloriosa. Me dará un infarto y sentiré que los quise a todos, fueran quienes fueran.
Adoro el silencio. Vivo solo. Adoro vivir solo. Río todo el día en silencio, hasta el llanto.
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Toda convicción es una cárcel. F.N.
La convicción es mayor enemiga de la verdad que de la mentira. F.N.
A mí siempre se me ha hecho que la máquina vende esos partidos. Soy un aguafiestas, hasta la coreografía es de pésima calidad. Los tiempos narrativos en los que anudan las anotaciones son predecibles. Las sorpresas no son inesperadas. El climax es tradicional y recurrente. La alegría del contrincante es impostada. El dinero manda. Un espectáculo de animales amaestrados para públicos que gustan de engañarse. Plácido domingo. Masoquismo puro y duro. Pensaría que su economía se sustenta en eso. Los vende para mantener la inversión constante del año que viene, nutrir el plantel. Es un dinero que debe de antemano para el siguiente año. Para eso los vende y para durante una temporada elevar la ilusión creciente de una afición incondicionalmente entregada. Que se desvive y emociona, con una trama repasada hasta el cansancio. Por eso he cuestionado el fanatismo, del tipo que sea, me semeja un guiñol. La máquina, en el nombre tiene la penitencia. Todo este circo es muy antiguo. En roma las competencias implicaban enormes sumas de dinero en apuestas. Y la farsa estaba coludida, había trucos y trampas para hacer creer un fatídico accidente en una carrera, inclusive el jinete llegaba a morir si no estaba informado de las anomalías para su derrota. Una rueda cuyos tornillos estuviesen flojos, unas riendas mal tensadas. O directamente comprar al jinete o al juez. Y vender la información de quién será el ganador para invertir en determinada apuesta. Vendían hasta información falsa, engañaban al que se creía muy listo y lo hundían.
Me produciría una sensación de alivio, alguna vez conocer una mujer que fuese hermosa por fuera, que me hiciera temblar de mirarla. Que sólo contuviese un error a la vista, porque sabemos que no hay nadie que no aloje errores en su interior. El error del que hablo, (aún no hablo del error), es que al verla me petrificara y por contradicción me tranquilizase. Que fuese una belleza que me dejara atónito, mudo, y que al verla a los ojos, pudiese tropezar con que fuese bizca. Me molestaría que al acostarnos en la cama y fundirnos, cerrara los ojos. La comedia se me torna una calamidad, lo siento, no era mi propósito.
Por inextricables razones para los otros he dividido mi vida secreta en 4. Lo público, lo privado, lo íntimo y lo literario. Nunca llevo lo íntimo a lo público, me molesta que me transgredan con eso. Lo privado jamás entrará en lo íntimo, al menos en mí. Lo privado es lo que puedo compartir con otros sin implicar forzosamente que sea íntimo. Lo íntimo lo suelo llevar entre líneas a lo literario y lo literario al fin puede salir a la luz pública a mi manera. Evidentemente estoy loco. No lo entenderían. ¿Por qué? Porque a veces me molesta lo que puedan creer que saben de mí a través de este nuevo instrumento. Yo hice ese orden, lo creé.
Soy nocturno, soy sueño, soy olvido.
Puede haber un placer consistente no en ser lo que se es. Sino en no ser todo lo demás.
Por más solo que esté, nunca estoy solo.
A veces he soñado que soy una bruja, tierna y grotesca, rodeada de gatos y coloridas madejas de lana.
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Todo el puto santo día limpié romeritos. Esa madre pelada, esto es lo que debe y tiene que estar exageradamente cotizado en la bolsa.
Una vez vi una fotografía del rostro de R. con 105 años, era un acercamiento. Este archi mega millonario, su cara presente con la mirada desorbitada, la mandíbula zafada, los dientes de piraña, un bigotillo de roedor mal cuidado, la piel descompuesta, ajada, repleta de pústulas, babeaba y las comisuras de sus labios estaban resecos. Decía el titular, había recibido su sexto trasplante de corazón. Moribundo frente a la muerte. Se le notaba la rabia, el odio, la desesperación sobre la inminente y funesta pérdida. Perecer, haber sido para fenecer. El sufrimiento no es privilegio y exclusividad de los pobres. Ese retrato es tétrico. Para un ensamble Frankestein-iano. Abominable engendro de la experimentación. La muerte sigue siendo pareja, corta con la misma tijera. Los ricos igual pagan por la congelación criogenica (creo)...
Soy tan tóxico que si me das un beso en la boca, alucinas de inmediato y sin escalas. Es algo parecido a lamer el sapo australiano. Según yo, la única peculiaridad que me ha proporcionado la edad es la concentración del fermento.
En la semana, hablo vía telefónica con una amiga, todavía soy de la generación que prefiere la espontaneidad de la palabra hablada, me encaramelo con lo instantáneo, venero la improvisación como un don. Todo lo que salpica la voz viva. No soporto las conversaciones escritas, odio la espera, la intriga me agobia, la indecisión de los otros para contestar me fastidia. Pobres nuevas imberbes generaciones atribuladas entre el sí o el no de querer lo que sea. Hablaba, en fin, de la economía del orgasmo, del déficit energético que representa la eyaculación a mi edad. Los jóvenes no saben la gracia con la que rocían a las beatas de líquido bendito sin los estragos del entumecimiento, de la caída y la ruina. Sin la masacre interna de la pequeña muerte y el aturdimiento prolongado por la detumescencia al entregar la vida. No hay nada que no cobre. No hay nada cuya gratuidad haga creer que se saldrá indemne. Esto es una traducción de esa plática. Por supuesto estaba dotada de otros vericuetos e intringulis, de otros matices, que nos hace falta referir aquí.
Lo he pensado, si no me salvaré, por lo menos me condenaré con remache.
A veces suelo impostar a Toshiro Mifune en Yojimbo. Me tomo mi sake mientras me agarro de las barbas y el bigote con ese gesto de Sanjuro. Mi mirada está sobrecogida en la nada del suelo. O qué tal en la secuela de Tsubaki Sanjuro
Hace mucho que no deseo-querer-tener dinero para poder-hacer mamadas de "arte". Quise muy pronto hacer lo que hago. Pero, pero, como todo novato, por como diez años fui prisionero de la idea en boga de necesitar dinero para realizar lo que sea. Como a los 7 años de estar prisionero, me harté, supe, como fulminado por las circunstancias aberrantes de la frustración, que si no escapaba de esos presupuestos ahí no lo haría nunca. Sería otro puto preso más, engrosando las filas de la insatisfacción creadora. Me escapé, pude, no sé ni cómo. Si hubo plan si no hubo plan, poco importa, dejé de mamar verga de a gratis. A veces encontré un refugio, a veces alguien que me diera de comer, a veces un mal trabajo bien pagado, a veces un trabajo bueno mal pagado. Aveces vendí algo. Todas mis monedas por lo regular se han ido en equipo, en clases, en mi tiempo dedicado a lo que hago. No tuve hijos, ni tendré, supe mi apuesta desde el principio. Los vicios casi siempre han sido de prestado. Las diversiones, me invitan como invitan a un parásito divertido, a veces se han arrepentido a veces no se han arrepentido. Miles de veces he quedado debiendo, como de alguna forma creo que este mundo me debió, y al final de cuentas creo que salimos parejo de este golpe carísimo llamado "arte". Creo que no hay un solo método para obtener dinero y hacer lo que quieras. Los mal acostumbró el sistema neoliberal, con sus gobiernos sujeta a los artistas, los convirtieron en dependientes de las subvenciones. Una vez estuve en una maestría con apoyo económico para producir. Tenía a un profesor encargado de la supervisión del proyecto. Jaja. Jamás dejé que metiera sus manos a lo que hacía, jamás. Ahora bien, si alguna vez entrara en estos circuitos de becas, esperando a que me supervise alguien o simplemente tener que justificar lo que hago para que el apoyo esté en mi cuenta de banco. Ni loco. A veces ya sólo miraba como decía la triste perorata de mi asesor, lo miraba y pensaba, en serio este tipo cree que le haré algún caso algún día. Es decir, como creen que para crear necesitaría tener un capataz. En pocas y resumidas cuentas, alguien que autorice mis chingaderas. En algún punto creo que el arte debe de ser un crimen. La realidad está repleta de criminales a plena luz del día, criminales y asesinos justificados. Repleta de ladrones con derecho a robar. Desde los políticos que cometen latrocinios, hasta los empresarios explotadores del trabajo ajeno y esclavizante. Por doquier alguien se tiene que pasar, porque no recibe lo que su esfuerzo representa, se la pasan desquitando sus salarios mal pagados. En ese contexto, me solté a ver qué pasaba si yo postulaba no hacer nada para conseguir hacer lo que quería. En última instancia lo que hacen se llama mendigar. Y cualquier gobierno y/o poder económico, necesita y requiere de sus mendigos para legitimarse y sostenerse. Así funciona. Que el gobierno robe por ti, para que luego aparezcan en el periódico las exposiciones a gran escala, tu trayectoria internacional y la faramalla. La manga del muerto. Todo rico necesita de su pobre que le vaya limpiando los pasos, ya sea hablando bien de éste o hablando mal de éste, hasta eso les sirve.
Mi visión de la Historia (tal como occidente la ha concebido), es que en realidad es una serie de desbarajustes, desatinos, caos sin ninguna secuencia lógica y pertinente, ilusiones conceptuales acomodaticias para raciocinios limitados que tratan de explicar los accidentes y caprichos de la marea humana. Las vertiginosas causas por las que se ofrece una cierta estabilidad momentánea a lo que es. La transparente tranquilidad de que no hay nada turbio debajo de estos cimientos.
Mi frase, al concluir una jornada y por fin estar en la cama era: lo logré, sigo vivo. Nunca creí que cobrara mayor sentido que en esa época.
No me hagan caso, sigan sin mí. Tengo que quedarme aquí en esta montaña, a oír el canto de un pájaro que no he escuchado.
Una vez Diógenes el perro está en el mercado lavando sus lechugas, cuando llega Platón y le dice, ¿pero qué haces?, si hubieses ido conmigo a donde Dionisio el tirano, todo estaría resuelto para ti, no tendrías que lavar tus lechugas. A lo que Dionisio el cínico contesta, si tú hubieses lavado tus lechugas no tendrías que ir a donde Dionisio el tirano.
Algún día ordenaré todo y todos seremos felices. Ya lo verán.
¿Cuál valuación paridad peso-oro? Peso-¡¡¡romerito-pelado!!!… Ahí tienes al pinche Gus limpiando esa perra mamada 10 horas y media... Jsjsjsj #vietnam… Jsjsjsj
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Entonces llega el momento verdad, en que tengo la espalda, la columna, como la carretera méjico-veracruz, a la altura de cumbres de maltrata.
Entonces verdad, me dirijo hacia los masajes, pensando...¿Estilo? Yo no tengo estilo. Pero, ay, tengo que ver si tengo dinero, ¿¿¿???, porque esos masajes no se van a pagar solos, verdad?…
Llego, las camas termo-eléctricas masajísticas están ahí. Te desinfectan de pies a cabeza. Cutre pero limpio. Me acuestan, un angelito en la cabecera. Esa madre comienza a darle, me comienzo a relajar, pasa por mis chamorros glúteos espalda cuello, a medida que va subiendo la intensidad, esa madre se calienta. Empiezo a sentir tal relajación cuando preveo una posible erección, me controlo y reprimo. Cof cof. Ponen una música que semeja un jardín botánico, con todas las esencias que flotan en el ambiente, yo mismo estoy flotando, miro al angelito y me pregunto si más bien no estaré muerto y el angelito ya me recibió en el cielo. Estoy a punto de gritar, que me dejen toda la eternidad en esa cama de placer mundano, que sacrifico lo que sea por toda la enternidad en esa barca sin rumbo. Quiero gritar a los cuatro vientos, manoséame máquina programada para toda la eternidad. Ahí ya me tiraron al Ganges y mi cuerpo está siendo incendiado hacia otra vida.
Preparé mi famoso e inédito arroz gohan estilo pearl harbor. Que es un homenaje a todos esos kamikazes caídos del cielo. Ustedes imagínenselo, queda todo hecho un batidillo fenomenal. La cuestión es, yo no me puedo reír, pero ellos sí pueden ir a la guerra a matarse. Nunca lo he entendido. No le tomé fotografía porque era una vomitada de perro andaluz. Falta presentación. Es el arroz gohan al vapor cocido con dos hojas dashi, hongo shitake (lo tengo que rebanar a la otra), lleva trocitos de tocino, medio aguacate por plato, flor de calabaza, soya, chile serrano picado mini. El arroz que sobró me lo comeré con mermelada. jsjsjs…
Había un sueño perdido, que consistía en que los muertos no mueren, pero específicamente éste era peculiar, porque se trataba del paradero de algunos escritores que habiendo muerto y no muerto, prestaban su servicio en el más allá, a falta de no saber hacer otra cosa, que ingeniar historias, escribían sueños para las personas que aún vivían bajo la creencia de que estaban realmente vivas y eran ellos los autores de sus sueños. Entonces, a estos escritores, en un sótano mohoso y húmedo del más allá, se les instalaba y se les daban los instrumentos de su preferencia para registrar el sueño, los más sofisticados y con mayor experiencia eran ya unas larvas postradas como costras que no necesitaban ni moverse sino simplemente irradiar el cuento desde su concha hasta llegar al propietario del sueño. Claro que se les asignaban casos, tenían que investigar peculiaridades de cada caso. Por ejemplo a R. se le asignó el caso de un señor que estaba obsesionado con ser un hámster de oficina, pulcro y dedicado, sin un error en las cuentas del banco, con el cálculo perfecto de los gastos y beneficios de cada semana, lo que expedía o recibía en su economía personal y empresarial. Era un caso difícil porque parecido a un reloj, este hámster sabía con exactitud premeditada lo que ocurriría en el transcurso de su jornada, recolectaba la información necesaria para que nunca hubiese un mínimo espacio u oportunidad para la calamidad. Sabía con una precisión asombrosa y cósmica, cómo se desenvolvería la rutina diaria, había previsto con antelación dos días antes de su vida, vivía lo que se dice, anticipando cada palmo del destino, lo que le podía permitir en algún momento holgarse. Pero no, la vigilancia estrecha de sus días colmados de ocupaciones y tareas, habían hecho de este señor, el hámster más ordenado jamás visto. Desde luego representaba un problema a nivel universal. Para éste y los otros mundos posibles imposibles era una controversia que debía ser disuelta. Una maquinaria así de hermética sólo podía provocar el enfado e irritación de todo a su alrededor, la fricción de algo tan reacio a moverse de su localidad. Era un caso difícil. Se lo dieron a R. porque R. presumía haber desajustado hasta al más sensato de todos en ese planeta loco de personas que creían estar vivas haciendo lo que hacen las personas vivas, todos los días en su papel de personas vivas.
Me enroqué.
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Me regalaron dos litros de curado de zarzamora. Ora sí que ni modo, dios me puso en este camino. Dios da sus peores batallas a sus mejores guerreros.
... de cuando respirar se vuelve el último resquicio de guerra invisible que tenían por abarcar.
Obrar mal, hacer bien. Obrar bien, hacer mal.
No saber.
Una guerra sin tregua ni cuartel.
En la guerra y en el amor todo se vale.
Hacer ciencia sexualis, es como hacer la teoría de la natación. Arts erótica significaría no otra posibilidad más que ir, una práctica cuyos saberes nunca están fijos, mutan de situación en situación, de circunstancia en circunstancia, de contexto en contexto. Y un largo y profuso, tan infinito como la imaginación quizá lo permita, ETC…
El camino al cielo está sembrado de espinas. A veces sí me dan ganas de ir al cielo, porque extrañaré a los que se van para allá.... Luego veo la lista de requisitos y se me quitan las ganas.
Y la verdad parcial es que no tengo ni idea de para qué conservo esta piel de rinoceronte en peligro inminente de extinción. Por nostalgia, será eso.
Hay algo en partícular que me encanta de elaborar un enunciado que puede que no pueda tener una sola respuesta. Esos enunciados que no pertenecen a conversación alguna, ni son intercambio, sino están borrosos para entrecortar al otro, y hacer notar su alienación. Que son otros, con su posibilidad ninguna en sus manos. Te eliminas para otro, un sacrificio nimio. Ni instrucción ni discurso ni propuesta ni ficción, ni postulado. Nada, el otro ahí, con lo que entienda o no entienda, con lo que pueda ser en el instante de leer. Estoy haciendo un cuadro con un libro que es la reproducción de una libreta de A.A. Sus apuntes están plagados de tachaduras, de palabras que no conocemos, que fueron y están ausentes, huecas, dejó agujeros en los enunciados. ¿Qué ahí? ¿Para qué intentar siquiera violar su secreto? Nada… Antonin Artaud. Un libro que se llama, 101 frases para asesinar la magia. Le tomaron fotografías a la libreta de su puño y letra. Yo lo escaneo y hago un collage digital con eso. Lo transformo. Corrijo, estaba en la calle y erré el título. No sé por qué lo hice de 101 frases. El libro se llama: 50 dibujos para asesinar la magia. Tal vez, lo cambié, porque en su mayoría son escritos mal hechos. Y no supone lo que cualquiera al oír el título pensaría, sino todo lo contrario, es sobre la magia. Ese libro lo compré en Berlín, tenía el dinero suficiente para mal comer y aún así, compré ese y otros dos libros que cargué por doquier en ese viaje desafortunado.
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Saber es no saber. Creer saber es aún todavía peor. En la puerta un: NO. Escrito en capitales, se lee al alzar la vista. Abajo a la altura del pecho un: no pensar. Escrito en bajas.
Los místicos me aterran. Los seres racionales me espantan. Crecí en una rama acéfala. Comiendo cerezas.
Es muy difícil renunciar a lo que se ha sido. Al mismo. A veces amanezco y sólo soy una cucaracha más. En simbiosis con sus bacterias y su mugre. En el mercado me sonríen como diciendo, hola cucaracha, es cierto, sin ti esto tampoco sería. Desde que era niño, mi papá le decía ratón a mi tío, y mi tío le decía rata a mi papá. De niño, eso no cobraba ninguna importancia, era normal, moneda corriente. Después intenté averiguar si yo sería de esa estirpe, pertenecería al reino de los roedores. En la lógica moderna de la biología y la consecuencia de sus saberes comprobados así sería. En el submundo onírico no. Soy y he sido una cucaracha, sobreviviendo al holocausto y a la ruina del tiempo. Holgada, soportando todos sus intentos de asesinato.
Ser tan ignorante como seas, demasiado, poco, o nada, no te exime de tu responsabilidad al abrir el hocico impunemente.
Soñé que había una mujer con varios hombres y que de con todos ellos aún no hacía uno entero, esto molestaba a los hombres cuando se enteraban que no eran únicos e inigualables, es más, eran insuficientes. Se les hacía saber y por dentro lo sabían, era lo que les molestaba.
Después estaba ahí pensando, al escuchar a otro, que si creen en dios por qué se tienen o se toman la molestia de decirlo todo el tiempo, me hace sospechar no de dios, sino de su creencia, necesitar reafirmarlo a cada instante. No será que dudan de sí. Si dios todo lo ve y está en todas partes, estaría en mí, por dentro, por fuera, no necesitaría tanta reiteración que no hace sino agobiarme de sospechas.
A un "loco" jamás se le permite hablar de lo que un "loco" puede hablar. El loco tendría que hablar el lenguaje de los otros locos, el reconocible entre los otros locos, el patente, tendría que hablar de lo que los otros quieren escuchar, jamás de lo que no se puede, o debe hablar, ni de lo que no quiere ser escuchado... El loco se tendría que frenar frente a los otros a fingir como los otros, a moderarse como los otros. ¿Qué está pensando el loco al atreverse a hablar así frente a los otros? En ese sentido la psiquiatría trata de cumplir como policía moral en lo familiar. Ofrece, de modo altruista y mentiroso, una cura, cuando la mayoría de los pacientes única y exclusivamente son sedados, ofrecidos a una narcolepsia inoperante y la imposibilidad del desarrollo de dicha locura. Es la censura en lo familiar. La clausura de la verdad del odio en el seno de lo familiar. La familia, por un lado, si es tonta, ignorante, o evita ver, cree en la psiquiatría como una solución, cuando en realidad sólo es un paliativo. Si es lo suficientemente inteligente y de una cómoda perversión, entrega a su loco a ese juego económico de los laboratorios y los congresos de esas disque eminencias, la familia ahí se corona como de muy buenas personas interesadas en su loco, en el bien de su loco. No hay demasiado qué decir, todos todos todos están demasiado ocupados en qué todo funcione, no hay tiempo para atender la apatía o beligerancia de un loco, en su defecto, porque hay tantas locuras como individuos. En una sociedad mecánica no alcanza el tiempo. No hay un sólo culpable. La psiquiatría además es un nicho de una clase social. Los locos erráticos, no queridos y rechazados, abundan por las calles. Las personas prefieren no ver y dicen: esos viciosos, esos fascinerosos, esos mugrosos, esos indigentes, esos holgazanes, etc... Mil y un justificaciones de por qué alguien está condenado a la calle.
Todos los hijos del diablo crecen mucho más que él en fechorías, el desarrollo de sus felonías doblega a las de su progenitor. Por eso los echa, porque se lo comerían vivo, se organizarían en un desorden tal, que no podría contener las astucias de su propia generación. Tanto quiere a algunos de sus hijos, que les saca un ojo.
Creo que nací con una desesperación mayor al resto, por lo que mi paciencia ha tenido que ser el doble. ¿Han visto como el agua termina por apagar y vencer el fuego? Así esta temporada en el infierno, en este incendio que se propaga. El agua insistente de una gota.
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Sí sí claro. Mas al menos yo, entro en conflicto cuando al amor se lo adjudica única y exclusivamente a un orden político. Es como entregar la voluntad, el deseo del amor, al dominio de algunos que imponen las reglas, por sobre los otros. Sin más, volver algo indefinido y etéreo como lo podría ser el amor, convertirlo en sosiego, pauta, ley. Ese amor que además desencadenado de los otros órdenes sociales, económicos, culturales, pugna por ser ante todo, libre. En la utopía sería de carácter libre, al grado de que su ética pertenecería al sujeto reflexivo de sus actos. Eso si se entiende que la utopía ni siquiera es promesa, es hipótesis irrealizable nunca jamás, engaño. Como que cada cual sea responsable de sus actos es imposible, entonces se le quiere tornar a un control ético medible, imputable. No se va a poder. La consigna frustra, marchita. La consigna es insostenible ni para el que la enuncia. R. coló entre las líneas de un poema, el amor se reinventa.
Justo hablaba, el otro día, de cómo en una época tan rígida y por ende frágil, fragmentaria y susceptible de romperse, el tacto se vuelve el medio. Y aún así, no alcanza en la oscuridad de las palabras o las miradas, a completarse. Hicieron de la violencia amorosa, una medrosa calca de un presupuesto ni siquiera asimilado.
Ni idea de qué pasará sin el arrebato amoroso. Ojalá la esterilidad de este tiempo, haga de su presa un estallido.
Por ejemplo, creo que la misa, más allá de la ceremonia religiosa, en el ámbito de lo social, cumplía con ese recinto para alojar la mirada del otro, la mirada del enamorado. En una sociedad hermética, esos espacios eran los sitios de subterfugio para escapar a la ley, en ese caso, la ley divina. Así de complejo y paradójico. Si yo fuese padre de algún infante contemporáneo, lo pondría a ver todo ese cine carente de color, ruborizado por todo ese compendio de valores morales, sostenidos en el recato y la sublevación dramática. Amanecí voraz, de niño no paraba de ver películas en blanco y negro.
Una vez me fui solo a Oaxaca. Todos irían a la playa y decidí salir al mismo tiempo, para llegar una semana después y vagar solo por Oaxaca. Tenía 15 o 16 años. Llegué a la capital, me alojé en un hotel tan barato que sólo cabía la cama en el cuarto y por las paredes reptaban cucarachas. Vagué por las ruinas aledañas a la ciudad. Recuerdo haber ido a Yaxchcilan, caminar kilómetros para subir a la pirámide desde la carretera, llegar ahí arriba y fotografiar las nubes que pasaban. En la ciudad me senté a una banca del parque, llego un viejo pequeñito y me invitó un agua de sabor frutal. Me dijo que si quería ir con él a un cuarto, que si no quería quedarme a vivir con él, que tenía dinero para mantenerme. Me quedé por curiosidad a oírle, hasta que me empecé a reír y se molestó. Vagué por la sierra, me tragué unos hongos, vi el acantilado. Compré opio, fumé un par de días y bajé a la playa más cercana. Era un playa nudista, repleta de yonkis europeos. Me encontré una compañera de la secundaria desnuda, yo mismo desnudo ahí en una promontorio junto a la playa. No nos besamos, recuerdo eso, mis inmensos deseos de besarla y ella hablando de su madre que la había llevado ahí, la veía en sueños como una sirena. Llegué a la otra playa acordada. No le conté nada a nadie y ahí está. Eso pasó en un lugar que nadie sabe. Ahí no acaba esto. Un mes antes del viaje, había ido a un casting para un programa de televisión, un concurso que se trataba de salir al aire frente a comediantes que intentaban hacerte reír, competías contra otros en no reír, el que reía era eliminado. Y mientras más soportabas la risa, más se elevaba un asuma de dinero. Con aquellos, estuve en la playa, recuerdo un sol al atardecer entre las olas saltando y un viejo pirata que venía en la noche acostar historias al fuego, en la arena. Regresamos a la sierra tragamos hongo otra vez, vi la vida la muerte el olvido de los tiempos, las transcripciones de la naturaleza. En un momento, en una cabaña en la cordillera tropical reíamos un amigo y yo por decidir quién le clavaba un cuchillo a un jitomate, quién iría a asesinar un jitomate que respiraba a todas luces, la escena era absurda y no parábamos de reír. Un día recordé que tenía que ir al programa de televisión. Nadie me quiso acompañar de regreso. Tomé el autobús a la noche, dormí ahí. En la mañana llegué, me bañé, me fui al programa NO TE RÍAS. Me senté en el podio. Apareció una novia estrafalaria, una mujer con vestido de bodas, bizca, con los dientes zafados, lentes de fondo de botella, diciendo estupideces. Me reí, y me expulsaron de inmediato. No gané casi nada. Nadie entendía por qué me había reído. Ahí no acaba el relato. Me dieron 3,000 pesos en No te rías. Y me fui a alcanzar a los transfugas al desierto. Vagué y vagué y vagué, como pude. Con fortuna o sin ella. Eso sí, esa época tenía muy buena suerte. Ya no, nunca como esa época. Esto no era una marea de sangre y una esponja de miedo, aún.
El internet es una vitrina repleta de miniaturas.
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¿Quién me regala de navidad la vasectomía sin bisturí?
Después de mucho meditar, decidí cortar por lo sano.
Con el nuevo longinizer usted mismo podrá cultivar y cosechar longaniza en su propio jardín. ¡Llame Ya! Permiso SEGOB 000786234623875786435.
Como el título de esa película de W.F. Miedo al miedo. Punto y aparte, moderación hasta para la moderación.
El lenguaje los habla, mes chéries poupées.
Con la pandemia les dio insomnio, a mí me dio por dormir temprano. jsjsjssjjs El mundo al revés. Ah, unas vacaciones lejos de mi mismo.
Todo el dolor de este mundo, la diplomática hipocresía, el respeto impuesto que se le debe a la denigración, no han hecho sino fortalecerme. Me han hecho ver.
El otro día vino el perro y me habló de ti. Me dijo que eras muy feliz. Que tú y él, que él y tú, caminaban por todos los barrios y los saludaban todos y los conocían todos. Que todo era una fiesta o un carnaval de bebida mujeres música y noche, también había perras para el perro. Graciosuras como las que sólo tú sabes hacer, y de las que sabes que me tienes muy orgulloso.
¿En verdad quisieran que todas las personas fueran transparentes? jaja, claro que no.
Ayer perdí una moneda de 5 pesos, estuve que me cargaba la chingada, porque no tenía cambio para los de la basura. Y hoy aparece la moneda toda sonriente, burlándose la cabrona.
Habrá que reescribir lo que se cree que se escribió definitiva y perpetua sepultura del corazón. Una habilidad inmensa para perder la posibilidad efímera de un… ¿suspiro?
¿Qué va a ser de la poesía con tanto control de calidad? Carbón, carbón, carbón, todo se lo daremos al carbón. A veces me odio tanto, que llego a amarme, el dedo me sangra de trabajar. ¿Cómo sé que aún soy joven? Porque aspiro leve antes de suspirar. Porque inhalo a regañadientes antes de exhalar con alivio. Por supuesto que como cualquier otro, me iría a matar, iría a estrujar la flor que no marchita, no sería para nadie.
Hoy vi a la perra buscar el sol, tímido me alegré de ella, porque si hubiese ido a buscarlo con ella, me hubiese puesto a llorar.
Me he quedado sin habla no una sola vez. Y otra vez, vuelvo a tratar de aprender a hablar otra vez. Me digo: No no, ésta vez no me quedaré como un idiota o un tarado. Ésta vez hablaré como hablan los que hablan.
Oigan este fenómeno extraño. Duele cuando un libro se rasga, o cuando una página está cortada. Duele aún más, que si se quemara por completo el libro.
¿Por qué no afirmar la forma? Porque viven dentro de una fantasía espiritual. Suya, propia y de la que se enamoran en una megalomanía que exalta esa forma creada o no. Odian percibir la forma que da el carácter de las cosas. Prefieren tergiversar la forma, criticarla si no se adecúa a sus expectativas. Odian percibir porque son fieles a sus fantasías, a la mentira. La forma es reflejo del espíritu, por eso es tan fea la realidad, porque son egoístas. Se aman, como se ama un nabo a sí mismo.
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Moralmente, el juego hace, o provoca una cierta culpa en el jugador. Se juega contra la muerte o contra el diablo. Se apuesta la vida o se apuesta el alma. No es un vicio sino una perseverancia en la nada. En fin, se pierde el tiempo. Se es un perro fiel o un condenado a muerte con las horas contadas.
El ocio es contraproducente para las dictaduras. Es peligroso en cuanto que induce a pensar. Nada tan peligroso como alguien que se detenga a no hacer nada.
Sólo está permitido que los niños jueguen. Si un adulto juega al hablar de inmediato es un extraño. Se deslinda del ámbito humano, útil, redituable, propositivo, eficaz, resultante, una respuesta justa para un momento justo. El jugador erra para ver si ese errar desfaza el destino, para truequear lo posible. Para estar frente a la revelación. De la suerte, de nada más. Es una ambición por perder, se apueste lo que se apueste. Perder ganar. ¿Es raro a quien le importe ese bagatela? Aún así, se persiste. No hay quien no persista en perder que es su ganar. Y quien persiste en ganar por sobre todo y sobre todos, que termina por ser perder por sobre todo y sobre todos.
Es raro creer que se gana, estar convencido de una satisfacción última. Después del gane aparente sobreviene la caída en lo somero, en la planicie de la realidad. Es raro creer que se gana, cuando el tiempo se esfuma, la vida se diluye, la piel se desgasta, hasta al leer se avanza hacia un fin que no se quiere llegue nunca. Es raro creer, eso es lo raro. Como cuando se pone la carga en un sólo lugar, se le deposita toda confianza de porvenir y prosperidad, cuando la incertidumbre, ese gusano perseverante roe el corazón dulce hasta el fin. (Me quedé prendado de la idea vespertina que tuve del gusano de maguey, lo imaginé devorando el corazón de la planta y la planta gozosa). La idea me roía al atardecer. Miré el cielo dorado con nubes lejanas, dorándose. Y yo era el corazón del maguey y el gusano a la vez. Yo, consumiendo el amargo dolor del olvido sobre la tierra.
Una película y un libro. El jugador de F.D. y El séptimo sello de I.B.
Se necesita de un padrino para el auge en la vida. Por ejemplo, un curador ejecuta la misión que ejecutó en otra época un mecenas. No entraré en detalles, que pueden deducir ustedes mismos. No hay apogeo sin punto de apoyo. Con la vara divina del designio abre o cierra la puerta del destino. El diablo o la encarnación de la muerte, pueden ejecutar ese designio. Se preguntan, ¿Qué me darás a cambio? Recuerda que no me puedes fraudar. Recuerda que el vértigo que sientes, esa emanación tuya, toda esa emoción encandilada, a mí me podría servir. En el juego se dice, sin la perniciosa carga de la hecatombe real de la guerra: matar o morir. También hay quien ve en dios padre, al padrino. Sin la carga de la culpa, sin la deuda y sin juego. Ahí es la seriedad de una entrega eterna y sin límites, carente de instantes y matices. Es la insípida fe por sobre la incertidumbre irreverente de la suerte.
Quitaré el velo a este secreto. De niño, tenía un deseo o una seguridad. Cuando a un niño se le pregunta qué quiere ser al crecer, se le infunde el deseo de realizarse en la vida material de los adultos, se le plantea la fantasía de volverse capaz de acción por sobre el mundo. Contesté, quiero ser pescador. Todos a mi alrededor se alegraron de esta respuesta. Por la noche, a la luz de la luna, en mi cuarto solo, yo sabía que la respuesta nocturna era, quiero ser un monstruo. Grande lento y bobalicón. Perezoso y peludo. No demasiado grotesco, para que sea posible ser amado.
Dos rasgos que he olvidado apuntar esta semana. Lo estático lo tremendo de la eternidad sin posiblidades adyacentes, sin poder salir del destino. Y el movimiento grácil diminuto de las operaciones juguetonas, las pequeñas rupturas con las que se puede hacer cambiar el destino, esos fragmentos de posibilidad, areniscas móviles, polvos de hada.
Una idea muy lejana. A los genios se les encierra, porque de ser posible, provocarían terremotos. Si hacen la carne temblar, qué no fueran capaces, ayudados del efecto mariposa, de provocar un cataclismo. Otra idea muy lejana. A los genios, de las lámparas maravillosas, y no otros, se les encierra porque se rebelaron al orden divino. Desean desajustarlo todo, traviesos como son, saltarines y fugaces como son.
Diré lo siguiente sin miedo al no retorno de lo que digo. No sólo fui dotado de existencia, de vida, sino de una fortuna no común, que he ido desenvolviendo poco a poco. Sin dios, o sin los caprichos de la razón pura, me involucré con la suerte. Soy azar soy vacío. Vagar y hastío.
Noticia premonitoria. El próximo año, venderé todos mis archivos visuales a una módica cantidad. Mi obra podrá ser reproducida a bajo costo, libre de derechos. Todos podrán tener una obra mía sin pagar lo que me ha costado hacerla. A mí me costó la vida. Sólo espero una pequeña retribución al respecto. Quizá quiera conocer China. Cuando la covid sea desterrada del planeta. Por su pollo.
Los caminos del señor son inescrutables.
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África los ama, por eso la odian.
Y lo demás es data.
¿Qué es lo que atormenta a occidente? ¿Que ni el juego, ni la oración, están sujetos al cálculo?
Tengo una hipótesis. La historia de occidente no es sino la sublevación contra la precariedad. Grecia está en el mediterráneo, casi es África.
Se escribe para los otros, para que otros lean, para que otros se acerquen, para compartir el conocimiento y convivir, para hacer comunidad. Claro que se escribe desde alguna instancia en que es primordial para uno escribir, pero es para otros. Definitivamente, si se piensa como el modelo de artista que el siglo xx heredó puede sonar a un fracaso o frustración el no obtener la tan mentada “retribución económica”. El arte del siglo pasado fue para crear fama, su propio dinero, el prestigio de un nombre por demás perecedero, ensalzar su reputación de listillos. Una caca grande. Les ofrezco otra posibilidad. El próximo año, estoy pensando en hacer mis medios digitales de cobro, cobraré un dólar por suscripción la mensualidad. No sé, a lo mejor es una apuesta que hay que hacer. Si se tiene público, cobrar por estudios más pormenorizados y profundos. E igual tener una parte de libre acceso, más cotidiana, ligera y de difusión. Valoro su trabajo. Espero que no se decepcionen de lo que hacen.
Escuché hace poco que A. saca el termino categorías del griego antiguo categorein. Esto lo saca del proceso penal, categorein significaba para los griegos, cárcel o reclusión o prisión o celda, cuando se iba a un juicio el categorein era el cautivo del que se presentaban las evidencias del caso. Categorein era eso las pruebas, se encerraban y juntaban las pruebas del caso.
Yo quiero perrear y fumarme un bonk. Yo quiero perrear y fumarme un bonk. Quiero ver lo que esconde ese pantalón. Quiero ver lo que esconde ese pantalón. Ese culo de merece to, se merece to, se merece to. FELICES FIESTAS.
¿Es cierto el rumor ese, de que el mazapán es bueno para curar el alma? Ya llevo 5 y no siento los efectos.
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D.N.C. - Nunca más comeré pulpo ... -
¿¿¿viste como va bien rápido hacia su oficina...??? Jsjsjjs
Por otro lado, con todo respeto, pero nunca dejaré por completo de comer nada. Rara vez como pulpo, pero hace unas semanas se me antojaron unos pulpos en su tinta con arroz blanco al ajo, de la calle de Rep. del Salvador, casi esquina con Bolivar. Cerca de los dulces Toledo. Eran dos viejos lobos de mar y una vieja bacalao los que ahí cocinaban. Era sucio con ganas ese lugar, pero rico con madre. Pasé y estaba cerrado, espero no les haya dado la covid, si eran muy ancianos, se movían lento de por sí. Eso y la sopa de jaiba. A mí me preocupan más problemas como la explosión demográfica o la pobreza de casi toda la población, que si me como un pulpo o no. El pulpo come igual que yo, no le hallo tanto chiste a los animalistas, excepto por el maltrato en la cría de animales para consumo humano. No me gustan los absolutismos fundamentalistas de nada.Por supuesto, la moderación antes que la devastación. Los japoneses y seguro otros más, se están acabando el mar de todos lados. El pulpo es muy inteligente, pero no me gusta jerarquizar, una ostra se me hace hermosa o un pepino de mar gracioso o un delfín inteligente o un tiburón impresionante. Como el ser humano quiere dotar de su fábula todo lo que observa, a mí eso no me parece. Odio a quien odia a los tiburones o a las hienas o las arañas o etc... Qué culpa o prestigio va a tener la naturaleza de las ideas tontas de un ser humano. A todo esto se lo va a cargar la chingada igual. He pescado pulpos, es en agosto en la península, se pescan con una cuerda, y un gancho, se defienden como se defiende la vida en este planeta, con agallas y hasta el fin. Se le saca el ojo y ya, deja de sufrir. ¿No sé si has visto memes de que esto igual es una granja para del cultivo de humanos para el consumo extraterrestre? Y otra vez, insisto, se me hace de mayor respeto valorar lo que uno se come que desperdiciar lo que sea. Agradecer a las vidas de todos los seres que me dan vida. Pulpos o chapulines o cerdos o lechugas o papas o aceitunas o pimientas. Todo todo estuvo vivo. Me estoy comiendo unos betabeles ahora justo y parecen órganos de cuerpos. A veces me disgusta que no vean. La industria, tiraría la industria, el futuro me espanta.
Ecuación: + pobres = + industria + devastación.
Me espanta y por otro lado no. La historia de la humanidad ha pasado por varios estadíos de crisis civilizatoria muy parecidos. Esto es, dicen tener medida, pero no tienen llenadera.
Hace poco pensé, Walt Disney se ocupó de tergiversar el criterio de las personas el siglo pasado. Con su versión protestante de culpas, maniqueismo y la noción edulcorada de los buenos siempre buenos. Mentiras.
Mi mensaje sí fue así de... Les pasó a los egipcios, les pasó a los romanos, les pasó a los mayas y te va a pasar ti. Jsjsjsjjsja
No sé si te acuerdas que Stephen Hawking, les dijo desde los 90's que había que frenar los modos de producción o se iba a ir al carajo. Yo no creo que será tan drástico, a la especie le fascina el drama, será agónico, hasta me atrevo a decir que estará dotado de una belleza inconmensurable.
no comer un cierto animal, es un bonito gesto ético político estéril, que sólo se puede dar el lujo de omitir para salvaguadar su postura y reputación una cierta clase social. representa ni siquiera una aguja en el pajar. el problema es inmenso y va más allá de salvar las culpas individuales de alguien mortificado y repleto de remordimientos por lo inevitable de matar para vivir. la industria alimenticia y sus crímenes de crueldad, no se van a evitar porque una persona deje de hacer esto o lo otro, es un modelo económico de fondo, en el que se extrae la mayor cantidad de recursos del planeta de forma eficiente y óptima para las ganancias, en la creencia u omisión de ver, que este lugar no es ilimitado. es finito, y se debe retribuir dicha extracción. el hombre antiguo no sabía que había más allá del horizonte, no se cuestionó si habría más, si alcanzaría, vivía a la buena de dios. lo que he cuestionado de la ciencia es su ineptitud e incapacidad comunicativa de hacerse oír. su falta de responsabilidad para con sus avances tecnológicos (yo lo descubrí-inventé, el uso que le den, me exime de toda responsabilidad ética, moral, o política, o de la índole que se le impute). y la inmutable creencia de que sus métodos, sus procedimientos, y su aparente falta de fines prácticos o intereses, son inalienables. me chupo un güebo.
hace cien años, las aspiración de la clase trabajadora era comer carne, el capitlismo triunfó al complace y demoler esa diferencia de clase, a costa de la devastación. hoy en día, van a seguir aniquilando la selva para que paste el ganado. para que los demagogos sigan en sus tronos.
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Los huesos del amor pasado, los suelo enterrar los más profundo posible. Si quisiera, haría la entrañable búsqueda con mi olfato cánido para que resurgieran, lo que sólo me ocasionaría una mortificación. Porque como dije, sólo son huesos, la carne ha desaparecido en la fugacidad salvaje que fue devorada. Y el olor, esas esencias de las que sus huellas escaparon, sólo representa una nostalgia muerta, una brisa de fantasmas.
Es raro que hombre pueda llegar a decidir de forma coherente y sensata enamorarse de tal o cual. Por lo regular, eso sucede en un lugar que está fuera de su jurisdicción o control, por lo regular se inocula en la locura.
¿Lo subversivo del rapto en una caricia liberadora?
los colores. no veo código en los colores, ni la transparencia del signo en el color. cada tiempo se ha rebelado al sentido de identidad de determinado color. ayer se rebeló al sentido de tal o cual color, mañana se volverá a rebelar a la imposición de sentido. a los colores se les desea aprisionar en un sentido definitivo, los quisieran acorralar para que se quedaran quietos. otorgarles un valor eterno e inamovible, conservar la parcela de razón de pertenencia. los colores aún así, son demasiado inquietos y traviesos, por más que los quieran silenciar, no se detendrán en su trayecto de luz. ¿habrán oído un color? ¿alguien que pueda asegurar, sin caerse en el absurdo, que es más que un amasijo de sensaciones fugaces? en esto como en otros asuntos, nunca entendí por qué tratar de erigir los silogismos universales, leyes, conceptos. hacer de un color específico, un intento ilusorio de fragmento sólido no perecedero. el tiempo se encarga de derrocar las torres de marfil, sirviéndose de las diminutas escaramuzas de sus peones.
Tengo un avidez por hacer textos que rocen el exagerado delirio, de tratar, de no ser un escéptico, y quizá poder afirmar algún día que estuve en algo más que una estúpida pesadilla de fondo.
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No veré "rompan todo", sólo leeré los comentarios del público, me deleitaré en la riña ajena, disfrutaré de otro pleito más de las redes sociales con maní, pompa y platillo. Me da pereza. Sospecho que son una bola de ancianos acariciándose el pepe unos a otros, por glorias añejas. Me dan escalofríos de decepcionarme por su decadencia y auto-elogio.
como propuesta juvenil y redentora, "rebelde" hasta que el capital la deglutió. creo que algunos representantes del movimiento entendieron que había que morirse temprano, antes de empecinarse en lo ridículo de hacer futuro para una causa sin futuro. siempre me he imaginado a los suicidas del rock, como alguien que quizá visualizó convertirse en un viejo cascarrabias, y decidieron jalar el gatillo. esa suerte de suicida que sabe que con él se acaba el problema. jsjjsjsj
a veces veo esas consignas que provienen de la juventud del 68 dignas de su momento. hay quien decide recoger la antorcha en los relevos de la historia, y presumir su condición heroica. yo soy muy flojo, no voy a ir, luego a su regreso me cuentan quien perdió una pierna y con qué se la repusieron, en esta guerra a perpetuidad. corrijo. no sé si soy muy flojo o ya nací cansado.
¿Cuánto se tardaron en cremar a G.C.? Esa cosa ya apestaba, y todo para seguirle sacando JUGO. Tenía un amigo que un día gritó (frente al hecho de que lo tenían conectado con muerte cerebral, como una zanahoria en el refrigerador): ¡organícenle ya un UNPLUGGED!!!!
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El que no llora, no mama.
éste es un trabajo para el señor fernado sosa. sosa cáustica. Jesús de Veracruz.
¿a dónde vamos a ir a parar? ¿a dónde?
do veda vida vidá? doveda vidavidá?? do vedavidavidaaá??!!
el otro día me metí a ver los comentarios de un desconocido que despotricaba contra el psicoanálisis, me metí a leer y observar. a pesar de que en algún punto me podrían lastimar sus desdenes, tampoco intercedí, ni me aboque a darle la importancia que quizá ese grito exigía. lo poco que entendí de su rabia era que acusaba al psicoanálisis, de no ser una ciencia y lo tachaba de charlatanería, de literatura barata. el psicoanálisis desde mi experiencia, me ha salvado en varias ocasiones de morir o de caer en una tragedia irreversible o de tomar una decisión que... ni hablar de eso aquí, no merecen la pena mis lágrimas para la ingratitud de quien no escucha. no soy analista, soy analizante. lo poco que le he escuchado al psicoanálisis con sus veredas o entiendo, es que, en efecto no es una ciencia, no es una ortodoxia reglamentaria. pocas reglas he registrado. tampoco es que se esté en una nada sin parangón, relación o medida. una, por ejemplo. el tiempo es el tiempo de la sesión. si no se acude a la sesión, la sesión se paga, cuesta. el tiempo no está sujeto a su completud, se puede acabar antes, eso sí, quizá no después, habrá ocasiones que sí, pero no se puede, porque después puede que venga otro. es mi tiempo y el tiempo de los otros el que vale. el tiempo vale ahí, mi tiempo, el tiempo del analista, el tiempo de lo que podría seguir, el tiempo que dejo todo lo otro que es mi vida para estar ahí, y el tiempo de mis palabras. las palabras que están sostenidas ahí, lo poco que pueda sostener con esas palabras. me he defraudado con mis propias palabras a veces, y no pasa nada y sí pasa algo. tampoco es que no sostener lo que se diga, no tenga ninguna consecuencia. un beso para los analistas que han estado en mi vida. mis lágrimas y mis alegrías. curioso, el lenguaje inclusivo en donde menos te lo esperas: los analistas.
es como el otro día, mi colonia, la nueva en la que vivo, está repleta de transexuales. y me digo, pero qué guapa está ese cabrón. qué hermoso mujer. mira nada más como se pavonea de lo lindo esa bellezo, ese hermosa. a finales de los noventa y principios de los dosmiles iba a un tugurio de trasvestis, con un show magnífico en el que salían varios cantantes de playback y bailarines improvisé. yo imaginaba el relato en mi mente; por el día es guardián de la ley, es policía, por la noche desde honolulu viene a impresionarnos con su figura portando dos cocos como sostén, ella es britney, la diosa de sus caderas contoneantes. o del tipo; por el día reparte tanques de gas, carga con aplomo esa pesada carga que la sociedad le exige, por la noche ella es mansalva, la tigresa del oriente que nos viene a interpretar, no estoy loca, sólo estoy desesperada, de la treviño, sí señores y señoritas, con su impecable voz virginal, nos conducirá penetrante en el delirio de la canción. adelante... jdjsjjs cómo me divertía haciendo eso en mi azotea. jsjsjjsjsj. Después un día, invité a mi papá a ir ahí. Fuimos, era invierno porque recuerdo que vestíamos de gabán negro los dos. por debsjo mi papá vestía de blanco, por completo. Yo, de rojo, tendría unos tiernos 21 años, era verde. Mi papá invitó todo el whiski de la noche. En los inter, se abría la pista de baile, mi papá es la persona más deshinibida del universo, sacaba a bailar por doquier a todas las mujeres, de pronto lo vi a los lejos bailando con tres a la vez. Yo me quedo sentado a veces. A veces, solo me agrada respirar hondo y contemplar la extensión del sonido y la luz, del movimiento. Salimos de ahí hechos una cuba. Orinamos en la puerta trasera de una iglesia. Caminamos alegres cantando hacia el vehículo.
tengo varios inviernos, que el invierno me da una alegre melancolía. su luz, oblicua y transparente. su luz dorada, ese aire denso que se puede atravesar con los ojos.
¿han visto cómo en el amor, los daîmones (a la vieja usanza del término en griego), salen a batallar, para derribarse los unos a los otros, golpeándose cuerpo a cuerpo, hasta terminar vencidos?
corté mi manzana como se corta un corazón, con el cuchillo del ajo. ahora tengo una manzana al ajo.
todo el mundo creyó que por ser tuerto era un rey. yo vi el mundo arder, sólo fui un pirata sin sombra.
¡el milagro de la comunicación!
lo que yo entendí de este gobierno es que ya no iban a pagar por hablar bonito de este gobierno, o pagar para que no hablen mal de este gobierno. a mí nunca me han pagado por decir lo que digo. en todo caso me podrían pagar, para que me calle, lo cual dudo aceptar. caso contrario, seguiré hablando lo que me dé la gana. si afecta a éste o aquel, si favorece a éste otro o aquel otro, no era mi intención última. porque carezco de intención última, cuando la halle, les haré llegar una nota. no le van a llegar al precio de mi silencio. incluso si me amenazaran de muerte, como ha sucedido en tiempos pasados, no podrán evitar que piense lo que pienso en silencio. hablando sin hablar.
entonces el creador tiene miedo a que algo se le escape, a no poder reunirse en su totalidad. entonces vi ese miedo y me alejé por la puerta de atrás. me desmembré, me desperdigué, y diseminé sin orden. fue un reguero natural de semillas y dotes. no pude contener nada, ni quise contener nada. corrí lo antes posible a perderme entre la muchedumbre, a ser nadie entre los otros.
llevaba años sin piedad. mis intestinos no son lo que antes.
¿que si soy religioso? claro que sí. siempre uso casco para ir en bicicleta. si no quiero que alguien, alguna vez tenga, el horrible infortunio de lavar mis sesos embarrados en el asfalto.
Lo que no me lo den por las buenas quizá lo tenga que tomar sin que les parezca. Me molesta la sociedad que favorece la desventajas del que tiene, por sobre el que no tiene. Y habría que respetar ese ultraje legalista de la propiedad. Por ejemplo, en cuanto a propiedad intelectual, estoy a favor del libre manejo de la ideas, son justo esa clase intelectual la que sostiene en su mayoría el gran bastión de la división de clases. En cuanto a alguien que me lo prohíbe, más bien empiezo a sospechar de las ideas del que lo prohíbe, sospecho de sus censuras y su acato al poder reinante. Sospecho más de los defensores de los amos que de los amos. P. y A. que trabajan las ideas sin carne nunca me han agradado. Siento que es como cuando te dicen, comete esto y te dan un hueso. La pura idea. Aseguraría que P. incluso dice, ve por el hueso buen chico, y lanza la pregunta. A. dice, roe pequeño, disfruta el hueso del saber. ¿Se saben la historia de quién y cuando se levanta por primera vez la acusación pública sobre el oportunismo? S. acusa a los sofistas de oportunistas. Los califica así, porque se adecuan retóricamente a las respuestas que los discípulos desean escuchar, dicen lo que se quiere escuchar. Desarticula por primera vez, mediante la lógica mayéutica, de la pregunta, el tinglado retórico de los sofistas. Desarma el aparato retórico con sus trampas y retorcidos pasajes para devolver la certidumbre de la indagación. Sofistas que además cobraban por sus engaños retóricos. De ahí nace, se podría decir una conclave condenatoria del oportunismo en la jerga popular. Se le tomó, de cuando alguien hace algo para obtener su provecho sin importar la “verdad”. Lo que ahí funciona, no procede en la actualidad. En la actualidad la “verdad” quedó rebasada, por la horizontalidad de unos vértices móviles de la realidad. ¿La realidad de quién o qué, cuándo, por qué, y para qué? En fin, ni la retórica ni el oportunismo son tan dechados de injusticia como se les cree, o se les hizo creer. Aseguraría que es mejor ser oportuno que no serlo, o saber decir lo que se desea decir, que no saber cómo decirlo. Una vez estaba hablando con la analista. Estaba hablando de que había oído algunas clases en línea de filosofía de A. bueno, demasiadas clases. Había leído la retórica y la poética. Estaba saturado. Para cualquier lugar que ponía la vista veía a A. en el asfalto, en la iglesia aquella, en esa farmacia, en los autos, en mi ropa, estaba realmente impresionado del alcance de A. Vivía de forma subcutánea dentro de las personas sin que ni siquiera lo notaran. Me estaban dando náuseas en plena vía pública de ver, que A. había trascendido más de lo que cualquiera pudiese suponer, incluso que fuese de algún modo más importante que dios. Estaba a punto de desmayarme esperando no sé qué en el carro. Afortunadamente siempre he sido muy buen actor y nunca nadie se da cuenta de mis dramas convulsivos internos. Todas esas categorías en las que aprisionó el mundo, toda esa concepción en la que encerró a la materia, a lo particular lo condenó al patrocinio de la verdad única e inalienable. Condenó la existencia al saber limitado del coleccionismo aberrante, parcelario, ilusorio de acotación. Creó la cárcel y a sus reos, que van diario a la marcha nupcial con la nada de nada.
Supongamos que eres una” arpía de esas que abundan”. Y que sólo estás con un vejete por su dinero. ¿Por qué no podrías estar única, abierta y exclusivamente, por su dinero? ¿Por qué tendrías que fingir que estás por otro motivo? ¿Por qué tendrías que funcionar hipócrita entre los hipócritas? Ahora, los domingos trabajo en un jardín (de las delicias) en las que pasan variados especímenes de parejas, por el sitio pasan copiosos sugar daddy’s con ropa de marca, ultra millonarios por el aspecto o el vehículo del que se bajan. Van con jovencitas, casi de la edad permitida (la sociedad aquí se tapa los ojos y la boca) y son envidiados por los otros hombres, pobres diablos, que no consiguieron en la ruleta de la fortuna, lo que matarían por conseguir. Qué tal que este vejete que pasa del brazo de una mujer hermosa es un corrupto octogenario, vende tierras cacique del pueblo. Al que, por gracia del señor, decidiste matar con un paro cardiaco a punta de palos. Lo enviarás al infierno con el veneno propio de tu sexo palpitante. Digamos, que harás justicia con tu propia sensualidad que se abre paso entre la muchedumbre azorada. Le devolverás al pueblo lo robado. jsjsjsjsjs ( Un cuento que se me aparece en vísperas de nochebuena, jsjsjs). Imagino estas tonterías cuando veo la escena, la realidad es más mediocre y egoísta.
¿Por qué no piratear? Venga, escucho sus estúpidas razones.
Proscripción.
32
Me agito el cabello para que caiga caspa, mientras canto, navidad navidad blanca navidad.
efectos especiales patrocinados por zapaterías: la roca del tiempo
el otro día me tomé una botella de ginebra de mi papá y se enojó bien feo. estuve a dos rayitas de decirle, si te sirve de consuelo estaba bien fea. me la tuve que acabar para no hacerte pasar decepciones de ese tipo. me dije, pobre, le va a dar un coraje bien grande, mejor se lo ahorro.
¿nunca les ha pasado que alcanzaron a tener una deformación-distorsión congénita-conceptual, que una canción que se supone dramática se les transforma en la percepción alegórica de una comedia ridícula?
Previo a ser director cinematográfico, A. H. estudió ingeniería. Ninguna de sus películas fue una improvisación, era de una perversa perfección, había planificado cada movimiento de cámara, estaba obsesionado con cada línea ángulo vértice, cada milímetro de la cinta fue calculado, cada indicio pertenecía a un imprevisto asalto a la razón. Burló la lógica con la paciencia del suspenso y la angustia del no saber qué sucederá, o del creer saber qué sucederá. Elaboraba esquemas con la planta en vista cenital del set, vista dios. Trazaba planos con los movimientos de cámara, de los actores. Hacía un story board detallado de cada toma, cada gesto, desde que lugar y cómo se tenía que ver. Armaba rieles, grúas, sofisticaba aparatos para optimizar lo que nunca se había podido hacer con esas enormes cámaras. Cronometraba las escenas, cada palmo, cada ritmo, la duración no estaba dejada a la suerte, poseía una intención, un énfasis, un trucaje de malicia mágica para dejar ver hasta cierto punto. Los cuadros, sus composiciones, eran una tarea casi de anunciaciones geométricas de direcciones, juegos para jugar con el que busca en lo limitado del cuadro, aquel que quisiera ver más allá de las líneas límite del cuadro, jugaba con el deseo de ver del otro y lo que, le ocultaba. Era, en algún punto técnico-cinematográfico, una política-psicológica del terror. La intriga llevada al suplicio, de la simple cosquilla de la curiosidad a la tortura del no saber. Él sabe a que lugar conduce, él sabe a dónde va, a pesar de que ni siquiera es un lugar común, la sala de cine se rinde a la expectación. La sala de cine es masoquismo puro, goce de sufrimiento, azote placentero. Es la esclavitud de querer saber, qué sigue, qué más, y el desierto se abre de par en par entre las cortinas de la sala.
Es necesario rebajar el estatus de la filosofía a un chisme. E inversa y proporcionalmente, elevar el chisme al rango y calidad de filosofía. Llevarla a la calle, y patearla, como se patea una roca deformada por la suerte del momento, una piedrecita repentina.
si no sé, dime. si sé, hazme olvidar.
Maneja implacable su nave cibernética…
Ay Merodio, ay Merodio… el que no peca no e coteño. Ay Merodio, ay Merodio…
Y habló el aludido. Sobre lo referido. Tradujo como pudo el mensaje, porque su significante para eso le alcanzó. En la feria de los significados, de esas ilusiones, esos casi espejos rotos. Con los que corta a su paso, la realidad imaginaria que su pobre invención le suscita. porque las reglas bien establecidas del yo de dos letras, ese yo de quién sabe quién, que se dice que es, ese yo que se tambalea entre esto o lo otro, como un payaso de circo estropeado. qué digo, no como, el payaso mismo. la carpa esa noche hacía humo. habían incendiado el local, con toda la taquilla y los boletos. el triste hediondo payaso de las noches de risa, cayó bajo el desatino de retar las nubes. Un rayo que no es símbolo, cimbró la tierra. Todo eran llamas. Nunca llegando de una vez la lluvia secó las tórridas cenizas, ese polvo de nada que nada es. Asombroso y ruin el payaso lloró de su reminiscencia trastocada. Porque nada tangible quedaba, de lo que había dicho ser la cosa. Tonto. Estúpido. Pendejo entre los pendejos. Sin palabras, porque se había quedado sin palabras que no eran las cosas, pendejo, intentó reunir las palabras. Las llamó una a una. Ninguna se presentó. Pendejo entre los pendejos. sus palabras. las suyas.
¿a cómo amaneció el fan hoy en la casa de bolsa?
la changuita razonable y el robot sentimental.
los de la ruptura me odian, los resarcidos, los reconciliados, los de la última enmienda me odian. LOS chaparros, sobre todo esos, me odian. Los listillos, me odiaron luego me amaron después me volvieron a odiar. Nunca les doy gusto y yo aquí con el pendiente, haciendo mi mejor esfuerzo.
Di no a la piratería. Toma Coca-Cola. Cómete un sandwich. no veo fallos en mi lógica. sjsjsjsj.
Todo eso de ese señor que se aventó a un volcán, lo adoro. Ojalá más señores como él se aventaran a un volcán, siguiendo su ejemplo vivo.
por cierto, sí me llena de dicha cuando Mary Sh. grita de júbilo. ¡¡¡Tiene vida!!! acá entre nos.
Ay, forzarlo todo, romper nada.
Nadie es libre de entristecer así de repente. Esa va a ser mi respuesta cuando me saquen de quicio: mira, ya, cómete un sandwich.
no tiren cuetes. tiren cuetes.
eso, un cráneo repleto de escarabajos, uno de los escarabajos contenía una misión para alguien aún más pequeño. un émbolo de un ala estaba trabado en el corazón agrietado. afuera los escarabajos todos hacían su labor de escudriñar el cráneo, en el que sólo un escarabajo tenía una misión para alguien aún más pequeño.
ah... el milagro de la comunicación. es ver, maravillado que crean que se entienden entre sí, que aquel dice A y el otro dice sí claro, A. qué maravilla cuánta tecnología en un holograma, cuánta virtualidad desde tiempos inmemoriales en los que gruñían una A. cuántos gruñidos hasta estos actuales gruñidos, un largo camino evolutivo en que el gruñido se ha sofisticado a creer decir y creer entender, las correspondencias de los locos.
yo puedo hacer lo que quiera, tú no. naturalmente, como el resto, para ello, tuve que hacer un sacrificio. cada cual, elige, cuál. tú te vendes al regimiento, yo no. y así. tú tienes mucho dinero, jajjajaja. yo no. unas por otras. todos tenemos intereses en esta vida. yo no condeno los tuyos, los cuestiono, odio que quieras verme la cara, haciendo como que no ves, para quién trabajas. nadie sabe para quién trabaja, ¿no? sí saben… sí saben. sí saben.
claro que tiene hermosos versículos, ¿qué tal?: ilumina mi camino. ¿Qué más querrías?
una vez leí las obras completas de A. R. y en el prólogo viene la siguiente anécdota. al escapar de su pequeño pueblo, de su madre y sus hermanas, va por los caminos hacia la ciudad. en un trecho, una tropa lo encuentra, es muy joven y bello, se diría, lo pasan por las armas. lo violan una suerte de 17 soldados en una noche. llora. al leer aquello me dieron escalofríos. leí las obras completas, todos y cada uno de los poemas, y se me disipó ese enorme ¡oh! escándalo.
no me pregunten más el nombre, estoy dispuesto y decidido a darle sacro santa sepultura al autor. profanando su tumba. ¿Leyeron ese cuento de E.A.P., el profanador de tumbas? Tal cual, una joya.
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