La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte V

Nada y un poco de algo más

Narraciones inverosímiles.


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03



la vida sexual silenciosa y secreta de los ángeles.

El dildo es el nuevo dios, dios murió y se erigió en el tótem con forma de dildo. (Dildo: pene que simula uno real, las más de las veces de plástico u otro material cuya semejanza nos dé lo mismo, pero desprovisto del idiota que cuelga del pene). Si con el dildo se pudo reemplazar un pedazo de carne y todas las consecuencias de sostener ese pedazo de carne. En otro lugar, un equivalente de la heterogeneidad en las prácticas sexuales, fue la pornografía no comercial, opuesta o distante de la industria pornográfica. O con un comercio a ras del piso, sin ser un monumental monopolio cinematográfico. Prácticas extendidas y extrañezas al encuentro de la pantalla iridiscente. Son infinitamente diversas, plurales, heterogéneas, infinitas en sus finitudes instantáneas. Lo raro ahí es lo normal.

De todos modos no se suple nada de nada. No hay suplente. Es otra cosa. La ansiedad y la angustia , siguen siendo reflejo de la falta. La falta de cada quien, que no podrá ser llenada, ni suplida con nada. Drogas o religiones, con nada.

Digámoslo así, los hombres resultaron un fiasco. Pero, las mujeres no se les alejan demasiado, de corresponder a ese mismo fiasco. Si existen mitos y auras ensoñaciones, conceptos en ruinas acerca de los preponderantes hombres, y sus masculinidades vencidas, las mujeres no se quedan atrás en el apoltronamiento generalizado. A priori se puede llegar a creer que el estereotipo de la mujer es alguien dadora de vida, buena, y compasiva. Esa alma grata y siempre buena. Pero eso no es más que la fachada, esa apariencia que oculta, histerias, celos e intrigas, esas herramientas que sirven para demostrar lo que son la mayor parte de las veces, asesinas, y malas. Un hombre mata en directo, fúrico, y si odia le puede hasta costar la vida, es capaz de sacrificarse en su odio. Va en línea recta a su cometido, no se distrae. Por lo regular, no va a hacer poesía cuando va a ejecutar un crimen… Va hacia allí y asesta el golpe con su hacha, para partir la cabeza de la que bulle materia viscosa, sangre como una fuente desordenada y grotesca. Una mujer urde, mata en silencio, es displicente y generosa con los venenos. Una mujer hace que se maten, mediante el chisme, con habladurías. Languidece con tal de ver morir el objeto de su insidia. En pocas palabras, la mujeres también sueltan aires fétidos en el ambiente, desde su tripa nauseabunda, su ano también sucio, expele gases pútridos. No se casen con leyes y costumbres, con credos, y certidumbres. No afirmen lo que no podrán sostener. No se casen con relatos. Con nuevos-viejos estatutos creados. La naturaleza humana también hace que críen asesinos y ladrones, mentirosos, también hay malas madres. Abandonan hijos, los olvidan. Eligen abusivos por parejas, porque creen que compartirán los botines del cómplice, y terminan siendo abusadas. Eligen al opresor, ese es el que les gusta.. Yo no discrimino, yo los puedo odiar a todos por igual. Está en los actos, no en lo que se diría que son las personas, ni en lo que dicen ser. Hombre mujer o quimera, qué más da. Son los actos lo que hace a las personas, no sus convicciones. Son los actos lo que nos hace odiar a las personas. Lo que hacen, lo que hicieron, lo que no hicieron en un punto dado, lo que dejaron hacer u omitieron. Lo que dicen es misa, esa forma en la que las enseñaron a hablar, hombres cansados.

A la gente que no hace arte le gusta el arte. A los que lo hacemos, no tanto. Hemos perdido esa devoción, ese profundo vacío y amor incondicional. Al interior el arte trata mal. Dentro de la comunidad existen tantos celos, que la bilis es lo que prevalece, está infestado de hienas. Ni creerían los chillidos y ese gesto de sorna que tienen las jaurías sueltas en la oscuridad.

Les sugiero no traten de ordenar estos textos en caso de irrumpir la muerte en mi destino. que viva la anarquía, que viva la música. si prevaleciera el determinismo, no serían mas que muñecos de un macabro plan. útiles, como lo que plantea el capitalismo, que la existencia sólo sea usar y ser usado. un juguete del cosmos, de la existencia. menos, basura.

La primera mujer con la que me acosté era mucho mayor. Hendí mi hongo dentro de su flor. Fue una sandía, jugosa, repleta de semillas. Fue espléndido, fue como un rito iniciático de manteles largos sin una sola arruga. Creí estar entre los matorrales de la vida misma. Manchas rojas en cada rincón, pegajosas. Si lo suyo, lo de ustedes, los lectores, fue con un igual, de su misma edad y descubrimiento, no hace mejor su prudencia, ni peor mi experiencia inusitada. Si fui usado, fui magníficamente usado. En las primeras ocasiones, a ella le asaltó una duda repentina, me preguntó si aquello que hacíamos estaría bien. Era la sobriedad del pasmo. Yo le contesté que no sabía, era lo mejor que podía contestar, de asaltarme algún tipo de culpa al respecto. Le dije, no lo sé, en todo caso, estamos del otro lado. En mi mente sólo me dije, no quiero parar y no voy a parar, menos por temor o por culpa… Maldita sea la sociedad hipócrita, los templos, o lo que sea que guía este repentino estupor y mojigatería. Por supuesto, no paramos, la frase hizo cundir con mayor euforia el crimen. “Estamos del otro lado”. La idea de atravesar los muros, sólo a un loco se le ocurre. Atravesé aquella inédita experiencia como lo hace un delfín en el agua, creo que alegre, mientras duró.

En el futuro, dentro de los templos, sólo habrá cumbia. Esa música que altera y sacude, que excita, concupiscente y que realiza el llamado de la tribu a pervivir, pese a lo que pese. Esa música vulgar por popular. Por pasión anticlerical. Por locura antirracional. No habrá otra expiación, que la catarsis desmedida del baile, en el apogeo del éxtasis. Esa música que propicia que todos nos olvidemos en voluptuosidades, en exorcismos verdaderamente eternos y al instante. Fuera de la letanía, ausentes de la solemnidad. Esos lugares de techos altos, cuya resonancia magnífica hace del corazón una alegría libertina, sólo será el recinto de la orgía y la danza. De la acústica. Volveremos a celebrar la existencia convulsos de amor. Hartos, lejos de la religión demagógica, sus promulgas hipócritas y falsas. Dejaremos atrás la burocracia dogmática discutiendo sus juicios sordos. Dejaremos a los decrépitos del deber extinguirse en la ausencia. Los ignoráremos.

Son los actos lo que nos hace odiar. Así como dirigen investigaciones científicas sobresalientes, me aventuraría sin dudar a decir que dirigen imperios de forma velada. De que son más inteligentes que los hombres, eso que ni qué. Las desventajas siempre las han hecho crear mejores resistencias y atreverse a mayores desafíos. Que ahora quieran igualarse, yo no lo veo sino como un rebajarse. (además de que denota la mutua ignorancia de las condiciones de cada cual, entre sí). si atiendo a escuchar una queja, es porque entiendo que se han debilitado. si han de expulsarse de la belleza del silencio es para proferir un ¿quejido? si un hombre desobedece, por contradictorio que pueda sonar, su rebelión no hace sino constatar que obedece. (no abriré toda esa dialéctica del esclavo, en este momento). por lo regular, una mujer cuando desobedece, primero cumple con los dictámenes, le da toda la vuelta y después procede a hacer su libre albedrío. Que, aunque no se vea, es el camino corto. Se libera, si se quiera con artimañas que ha empleado dadas las dificultades y las adversidades. Sepulta y huye. Que es la magnífica forma de proceder de alguien que es libre, de por sí. el que desacata por lo regular se queda sin las recompensas, y en el desierto de las ofensas, pierde las más de las veces la carga, quería TODO. Hay modos de desobedecer, hay modos torpes y otros más astutos, hay maneras burdas e incompetentes, o maneras sigilosas y sutiles. En lo que nos hace comprender a las autoridades morales… que entre tanto han perdido gran parte de la tutela de lo que sucede en el mundo que rueda apresuradamente cuesta abajo. por supuesto es mucho más complicado que sólo estos enunciados que apenas esbozan unas condiciones que se desplegarían en diversas e infinitas-finitas formas, y actualizaciones particulares. Y sin hablar de lo singular de los casos, que es en realidad la fina trama de cada vida.

Breve aclaración. Punto número uno. Hablé sobre las mujeres y en ningún momento mencioné el movimiento político denominado feminismo. Segundo. Según mis capacidades me dan a entender el feminismo se ocupa de defender y proteger los derechos de las mujeres. Así como expandir las posibles libertades que se pudiesen conferir a éstas. En ningún momento me pronuncié en contra del feminismo. Repito, hable sobre las mujeres. Tres. Dada la naturaleza del escrito, despierta cierta polémica y suscita cierta murmuración, a la que me gustaría que no les quepa duda. Si alguien desea usar el movimiento como escudo, es algo que no me concierne. Sin embargo, entonces, quisiera cuestionar, como lo hago con cualquier postulado político. En cómo es que se traslada o se traducen todos esos ideales a la realidad. Porque inclusive no es lo mismo lo que sucede entre el riquerío y el pobrerío, así como lo que creo es una medianía cada vez más reducida, que habla más que actuar, que se dedica, más que nada a hablar bien y obrar mal.

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03 Laberinto 1-3



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