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Todo el mundo me dice, nos mandaste a chingar a nuestra madre. Pero, nadie me pregunta ¿Por qué nos mandaste a chingar a nuestra madre?
Todo el mundo me dice, nos mandaste a chingar a nuestra madre. Pero, nadie me pregunta ¿Por qué nos mandaste a chingar a nuestra madre?
TODO SEA EN NOMBRE DE LA ASÍ LLAMADA CULTURA. Hace meses hice un afortunado viaje a Grecia. Fue. Fue en una discreta… En la nebulosa de los días ahí, en la intermitencia de mis experiencias ahí, realicé una serie de revelaciones que no le conciernen a otro sino a mí. Por un lado, la marejada de rocas ahí tiradas, descarnadas, marmóreas, inscritas. Ese mármol que parece carne tajada por el filo sobre el suelo. Que por un momento te preguntas si no estará respirando aún. Por otro lado, la náusea del ver, del vértigo. Vi un casco en el que una abolladura me reveló que la guerra antigua era cuerpo a cuerpo, como el amor. Y un día, casi al final del viaje, leí en una ficha, que relataba que esos templos habían sido quemados por las invasiones, las conquistas, los cambios culturales y religiosos. El traslape y yuxtaposición de las culturas, de sus fervores. Con cada nueva imposición de régimen divino o humano se erigía un templo actual con las rocas del otro templo pasado. Destrucción y reciclaje. Me dirán que bastaría ver para muestra el botón de mesoamérica. Y sí, puede que sea cierto. Pero, necesitaba una evidencia para esclarecer la relación destructiva. En un viaje anterior a Roma, en un museo vi las esculturas desmembradas, por el mismo motivo. La guerra y el comercio. La nariz era despojada como símbolo de pérdida de la persona, era vendida. La cabeza era vendida y era con motivo de que ese cuerpo perdiera su reconocimiento. Había que borrar la huella del pasado, el registro de los que fueron. Las manos y los pies vendidos, porque, en parte son ensambles, y en parte esas extremidades tienen un mayor detalle y belleza. Vendibles. Solo quedaban así, bultos, gestuales y con movimientos extraños e indescifrables. Instantes perdidos. La borradura-destrucción del pasado, la erección del presente, la proyección del futuro, incesante, muerto de antemano. ¿Y qué tal la narcocultura importada del norte? Para mí, lo que está sucediendo en el plano de los raptos debería investigarse. Es un ardid, y destrucción sistemática de las familias y los pueblos. Del despojo. Todo sea en nombre de la así llamada cultura. El saqueo y la destrucción. En la actualización de mi vivir, también estará en esta pieza lo prohibido, lo que la cultura imperante prohibe, pensar y tener una voz propia, en aras de una supuesta consciencia colectiva, de clase, en el comercio de las ideas y los cuerpos. La no manufactura de ningún arte, sino la pretendida objetividad e implementación de los modos productivos del capital en el arte. El dinero como único valor, la economía por fin en el trono. Es decir, no hagas nada con tus manos, tus expresiones no son mas que un privilegio de clase (como si lo que ellos hacen no lo fuera), es decir, tienen que ser superadas por el pensamiento y solo este revelará verdad de verdades. Evidentemente para decir quién vive se mantiene qué es válido quién ocupa un puesto o lugar en el espacio. Quién merece ser subvencionado o mantenido por las islas socioculturales. Oficiales. Policías. Mandatarios. Megalómanos. Es decir, un arte de fascistas. Y por último, tu camino, no es tuyo, es mío, lo cual termina por argumentar el valor de la propiedad intelectual y material, tanto de objetos como de experiencias. Como si solo su camino, que por lo regular es un camino de destrucción de la naturaleza fuese el que se debiese conservar. Los desengaño, vendrán otros, se enterarán y a su vez los harán pasar por las armas, los destruirán una y otra vez. De la sexualidad ni hablar.
Solo los modos de exhibición coherentes y pertinentes deben primar. Esto es, los lugares de reconocimiento, de espacios oficiales y oficialistas. Las redes sociales no son un espacio de intercambio mezcla y más allá de la cultura, dicen, quieren imponer, quieren darle la razón a sus amos. 🤭. Amos para los que, que no se les olvide, han aceptado trabajar.
Sin tocar el tema de la balcanización del territorio mexicano.
Como alguna vez escribiría. El gato siempre ha dicho y lo sabe, que, en todo caso siempre se puede empujar un poco más, así el gato con el vaso de agua en el borde del piano de mi imaginación. Así, mi ubicación conforme a la izquierda, a la izquierda de la izquierda.
Las llamadas personas de la cultura se han de pensar que estamos jugando. Ja jajaaja. No se equivocan.
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