La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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Antes de que la música se sometiese a los escrutinios de una reproducción asistida por medios, aparatos, módulos, cajitas de magia, los trovadores erraban por las regiones relatando las tramas de sus recorridos en poesías infaustas o satíricas. Eran una suerte de noticiero sin precedente y sin procedencia, sin dueño. Era el relato del mundo subcutáneo, de lo invisible, de las pasiones y políticas, del amor de la carne, del odio el miedo. La historias del odio las rivalidades. La imparcialidad era dada por la no pertenencia a un lugar fijo e identidad, preferencia comprada, la huida-migración permitía una no adhesión o toma de partido, no anima adscripción a un régimen, se dijera lo que se dijera, se podía en un intrépido y audaz acto saltimbanqui errar en las formas, irrespetar la ilusión de un orden establecido y veraz, buscar un aliento de justicia, ni con dios ni con el diablo, era el vulgo que pagaba por oír invalidar a los parásitos y sus convalescientes, discretos metafóricos, o veloces rapaces que se escaparon o perecieron, a uno que otro juglar se le decapitó en la plaza pública por irreverencias o caricaturas grotescas que hacía a los monarcas vestir. Ni más acá ni más allá del bien y el mal, en una singularidad posible, que sólo quizá conoce desconoce el que toma las riendas de la poesía. Sin dios ni demonio, ni amo ni esclavo. Los demás que hablen por los otros en su jerga generalizante y disque objetiva, están de más, el bisbiseo de las cigarras ensordecedoras y monótonas. Loor a esas músicas corrientes de trovadores sin nombre, de anónimas poesías, no detenidas en la inscripción semántica, ni en los... corren por las venas de esa gente corriente y sin “memoria”, popular y sin esquina que aún deambula en un torrente de agua.

Es increíble… no, es total el crédito que podemos dar al sostén que los artistas de los últimos 40 años otorgan al sistema con su estructura capitalista, a sus articulaciones, sus movimientos, sus decisiones posturas encumbramientos, posesiones y declaraciones. El mercado con su opaca doble moral. Herméticos sectarios imperialistas sobornables. Es asombroso ver con cuan poco para sí, se prestan al juego patético los artistas. Es un grupo de animadores en el festejo para el geriátrico bursátil. Éste, es un territorio de esclavos, de reglamentos. De mayúsculas.

Frases hechas. Y reproducidas en el play del cerebro abyecto con su rutina de estímulos. Para el stop del auditorio atónito boquiabierto. El rewind de los políticos anacrónicos, para intentar establecer un punto de anclaje en el panorama. El fast forward de los inconformes iracundos. Un aparato de cultura obsoleto, con su mantel de macramé en la cima, de funcionarios disfuncionales, de reverencias, de fotografías de grupo que conservan esas carnes fofas y bufones que no acuden a la cita, que no les llegó la invitación o el precio.

las moscas. inevitables golosas. el péndulo de la izquierda oscila entre la verdad parcial a la mentira piadosa, la ignorancia y el culto, el comentario beatifico redentor de los pueblos y el conservadurismo recalcitrante tan de derechas. pónganse de acuerdo. oscilan como un mico en el zoológico, triste y dubitativo, que fuma lo que le den en su jaula.

     

70 cuquita o el club de la consciencia (No tendría el porqué mencionarlo, pero les esclareceré con fines pedagógicos hilarantes. Club al que pertenecen y gestionan un conjunto de miembros).



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