La roca del tiempo

PUBLICACIONES

Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
páginas

SEGUIR - FOLLOW

COMPARTIR - SHARE

Facebook Twitter

REGRESAR

SIGUIENTE

74



G. muere a los 32 años. su último o uno de sus últimos cuadros, (la irrelevancia de la data), es la balsa de los náufragos. sobreviven uno o tres (otra vez la irrelevancia de la data) náufragos de un navío, de un hecho que sí tuvo lugar durante la realidad. el que sobrevive o los que sobreviven al naufragio relatan a los diarios lo acontecido. G. hacía sus cuadros contratando enfermos de los hospitales y los nosocomios, la palidez de sus rostros, sus carnes infectas, sus ojos deslavados y sus bocas desvaídas, torcidas, le daban a los cuadros, lo que él imaginaba era una cercanía auténtica al sufrimiento de las escenas humanas. él se impresionó con el relato. comenzaron a reñir, peleaban con cuchillos, se arrojaban de la balsa. se mataban. sufrieron de inanición y sed. la deshidratación, el delirio y la enfermedad. se comieron unos a otros, arrancaban el miembro de con quien unos días antes se hablara, ahora era ingerido. los restos de sus compañeros, yacían en sus estómagos gruñendo al mediodía puestos al sol. G. muere a los 32 años, contagiado de tuberculosis, por esos modelos que pintó de los que tanto admiraría el desahucio de sus rostros.

El color y la belleza de lo sórdido, el fragor que despiden las cloacas en comunión de la erótica imantada imagen de las putas.

creo que me he vuelto demasiado exigente con la música, no me gusta que me maltrate el sonido. cuando era joven ponía a sonar música todo el día para recrear mi existencia y vivir en una especie de ensueño, de escena. emocionalmente me devasta la música. cuatro años no reproduje música alguna. si oigo música en el día es por breves periodos. me trastorna demasiado. no me deja oírme, no me deja disfrutar de otros sentidos y me invade con sus sueños ajenos exteriores y distantes, me ofusca, se entromete en mi pensamiento, conduce o amaestra, seduce y hace desear, combustible y hoguera. mejoró mi salud mental a partir de no dejarme llevar por el arrebato emocional constante de la música. nadie lo cree, la música rapta y transporta, es excesivamente poderosa. si yo quería seguir vivo debía dejar de correr el riesgo de instrumentarme a partir de la música. como consecuencia, ahora es muy difícil que la música me entre o que me deje entrar en sus encantamientos... raro... casi me mata su perfidia.

La religiosidad. yo, patriotas, se los puedo decir, no sirve para nada, para que los manden a morir… sirve para que sirvan.

     

74 así te quería agarrar puerco



REGRESAR

SIGUIENTE

SEGUIR - FOLLOW

COMPARTIR - SHARE

Facebook