La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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Estaba, en lo del activismo de sillón, veía una imagen en la que la mujer que había re-arrojado al mundo cibernauta diez veces la misma demanda y aún no veía los cambios en la realidad, se extrañaba de que no sucedieran los cambios instantáneos. Ni sus preguntas una resonancia adecuada a sus clamores. Sin pensar en la simple idea de tú querer cambiar al mundo, como si el mundo quisiera ser cambiado por ti o se pudiese imprimir la voluntad sobre las cosas, no digas sobre las personas, medianamente que es mediocremente. De esas apuestas perdidas con la antelación, en el vertedero del tiempo y sus suertes, de los vaticinios infructuosos, el mundo no sabe ni que desea ni cuando y su voluntad es una ruta sin rumbo, mera histeria de sentidos aislados propagados, estallidos de flores. A todo esto, porque vi que cercenaban con sierras eléctricas unos árboles sobre una avenida, 60 árboles de 40 años aprox. o más, inmensos 40 años de subir al cielo buscando la luz, tampoco es que sea demasiado agradable vivir en un camellón con ese ruido y ese humo constante en un eco que refleja la fealdad constante, la indiferencia visible de las personas que no sólo no ven nada estético en ningún lado, sino que no van a saber ver jamás nada de la belleza ni la fuerza de la vida. Y después me dije, de todos esos activistas de sillón, si no sería como argumento de guión para las pantallas lumínicas, bueno, que alguno por fin se decidiese a hacer justicia social por su propia mano, una especie de vengador social anónimo, uno de esos que sólo se queja desde su sillón hacia todas partes desparramándose, un asesino serial de camaradas corruptos del sistema, de negociantes inescrupulosos. Que se levantara de su sillón, lo cual encuentro difícil que suceda, al fin, a averiguar el nombre de los responsables del crimen de los árboles, comprara un arma, o veneno o qué se yo, seguro tendría una imaginación sin par para llevarlo a cabo. Asesinar a esos dos o tres funcionarios que vendieron esos árboles al estacionamiento de otra macro plaza para personas fofas y falsas. Se levanta del sillón le pone el silenciador a su pistola y sale por la noche. Quizá lo valiera o no, probablemente ni lo valga, al final de la película vemos que ni cumple con su cometido, todo, todo sólo lo soñaba despierto desde los gruñidos de su sillón.

el oscurantismo era no poder pensar lo que se deseara pensar, la inhibición moral del pensamiento, del inconsciente, del deseo, prohibir pensar cuyas consecuencias podrían ser fatales para quien detenta el poder, quien dirige la ruta aciaga. ahora vivimos un oscurantismo con sus variables, cada pensamiento debe de ser útil, redituarme ganancias, otorgarme provecho, servir para algo, no perder el tiempo que se escapa, cada pensamiento se debe expresar como respuesta o rédito y contener una vida material, debe existir en el plano de lo real, de lo hecho, me debería llevar a la luz para otorgarme algo. el conocimiento como acumulación, aglomeración de una fe en tránsito. lo absurdo, la luz de las luces, la ceguera de la totalidad de la luz. nada tan inútil como el ser útil por ser útil a costa de qué, del hábito de no saber no hacer nada, no saber perder nada, todo lo tengo que emplear. el tiempo se pierde para siempre, nunca regresará. he optado por la vida secreta, sin entregar cuentas de mis hábitos, de sus investigaciones y creencias, oculto, silencioso, negro, de sus bursátiles garras. sí, sí soy culpable y completamente condenable por haber hecho lo que he querido toda mi vida, cada palmo, cada gemido.

Una amiga una vez me dijo que en una antigüedad sin memoria yo hubiera sido un fauno. Otra, me dijo que quizá pudiese haber sido un sátiro entre los bosques, con una flauta dulce, corriendo entre los arbustos cada vez que me metiese en problemas por mi lengua burlona. Por si no lo sabían a lo que me dedico, entre telones, es a lo que está ahora tan en boga en los tiempos mediáticos, en las voces que deambulan. A la farsa. Por si no lo sabían. Yo actualizando el RIDICULUM. ¿Que si me preocupan que hayan invadido mis terrenos salvajes indómitos? Me tiene sin cuidado. A ver cómo les va. Aquí no es un bosque de abetos creciendo todos bajo la regla la fracción el sentido el cálculo la razón, la manutención estricta y severa de dominar la naturaleza. Aquí somos nadie, nada.

Una vez imaginé que alguien se robaba todos estos textos y vivía la vida que nunca pude vivir. Él hacía el actor de mi vida y decía claramente que ya no podía escribir más nada, que lo había abandonado la musa, o alguna pendejada así…

En la vida inmortal no podemos hacer nada, bueno, lo podemos hacer todo. Pero, ¿De qué sirve que lo podamos hacer todo? Me la paso todo el día cuidando un enunciado. Hoy creí ver que hacer nada era lo que se podía hacer, nada. Ni explicar nada…

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