REGRESAR
SIGUIENTE
Todos creen que deberíamos ser como ellos son. Y ellos no saben ni quienes son, o creen saber y asegurar quienes ellos son. Además ¿Qué seríamos, un ejército de iguales, de gemelos aburridos de vernos las caras idénticas y parecernos a todos, un ejército de tontos igualados? De cara a la pared bien que saben quienes son o pueden fingir no saberlo, tratar esconderlo. Esconder creer que no hacen nada. Nos pueden mentir, a ellos jamás se podrán mentir, de frente a la pared su frente se sabe se siente se aglomera sacude y convulsiona. ¿Se alcanzará a ver? Sí que se ve, se traspasa. Ellos son quienes son, no se puede escapar de sí. Entre ellos y el tiempo que lo deshace todo, no se sabe quién es más cruel si ellos con ellos mismos en decir que resistirán a lo que no se puede resistir, el devenir la ruina, el hueso y la desnudez sin faz, el sol y la sombra del desierto, es decir nula sombra nula presencia nula ilusión nulo deseo. Gotas evaporadas entre gotas evaporadas. Gotas precipitadas en la inmensidad del mar. Todos creen que deberíamos ser como ellos son. La unidad del mar. Ni puedo y me canso, de tal absurdidad tediosa. Sí sí, nos tenemos que alinear, ¡¡¡Saludos a la bandera!!! Buenos días alegría... ¡¡¡Qué tedio!!! Si no puedo ni planear cómo me sentiré... ¡¡¡qué tedio!!!
WOW me encontré a un gemelo del pensamiento. Pensamos lo mismo simultáneamente. Repetimos todo al mismo tiempo. Ninguno de los dos tiene empacho en saber lo que el otro ya está pensando. Somos mimesis, réplicas, huellas idénticas, hormas de zapatos iguales, gesticulaciones repetidas, actos al unísono, ritmos armónicos, somos un espejo en el que no se sabe cuál de los dos es el original ahora. Yo estoy tan orgulloso de él como él lo está de mí. Me mira, lo miro. Se asombra yo ya soy lucidez inmediata. Estamos condenados a la lucidez irreverente del otro. No alcanzamos precio.
REGRESAR
SIGUIENTE