La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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La vida efímera de un rabanito.

El arte, se convirtió en una pelea angustiosa por sobrevivir a la efímera condición perecedera de existir. Se vive ahogándose en los remolinos del tiempo, sobrevalorando la chatarra matérica de un puñado de garbanzos iletrados certificados a título nobiliario. Petulantes emanaciones. Solícitos a hacer de camaradas a los traidores acumuladores, admirar la codicia, ser cómplices de las ratas y las migajas. Mendigar entre los pisos de mugre y sangre de las condecoraciones a la originalidad y la propiedad.

Pirámide por la que rueda el cráneo de un hombre.

Los trataré de desengañar y sabremos que no puedo hacer tal cosa. Escribir, no es fácil, mas bien un deseo ardiente, un fracaso que celebro, conlleva cada hora cada minuto cada milésima, no es fácil, lleva toda la vida ir para acá, para allá con un martillo en la mano y no soltarlo… no es fácil, dedíquense a… no sé, el macramé… vivo condenado a cargar este martillo como un decrépito que apenas lo puede alzar.

Soy de la opinión, la opinión es el pan para el mendigo, de que es tan feo ver trabajar a otro, que hay que pagarle demasiado bien para verlo trabajar. Le doy diez pesos al señor por haber colocado los fiambres y el queso en la bolsa que yo mismo traje. Cree que le he dado mucho, me mira azorado. Él me dio para escribir esto. Le di poco. Lo exploté al escribir esto.

El don, anti capitalista, anti acumulador, anti rector de originalidad, anti contra el plagio, anti la propiedad intelectual. El don, el extremo del dar, destruirse a partir del don para un prestigio soberano. Anti sobrevivir. Dar más más y más, al extremo, hasta destruirse en un don estelar. Apostarlo todo a nada. Perder hasta derrumbarse para siempre como un barranco que se despeña. Una roca que cae al mar desde un acantilado. Se oyen gritos de terror, celebración y desengaño.

Tú que estás leyendo, solo ves la calidad de esto aquí la calidad de esto allá, no ves nada, solo valoras esto así esto asa, con las punta de la yema de tus dedos, con lo que alcanza tu mirada, y tu nariz pegada a tu cuerpo. Tú que infravaloras no sabes ni en qué lugar te tengo yo con tus sistemitas. Con tus valores clavados en la pared cual cristos sacrificados por nada.

¿No les es extraño que algunas veces una mujer tenga entre las piernas un arbusto con un nido calientito y acogedor? ¿Y que un hombre algunas veces tenga nada más y nada menos que un pájaro con plumas de seda y dos huevos para se empollados?

 

80 columpio



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