La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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Son mentira. Maquinarias de exclusión. Son mentira. Son la muerte, ahora y en la hora que sea. Que el arte es un fin y no un medio, esto es, por ejemplo, que está alejado de los medios de producción y que es ajeno al trabajo, al mínimo esfuerzo mínimo movimiento o turgencia de fuerzas, decisiones. Y que su super estructura es eterna e inalienable. Que el arte no se puede consumir (en el sentido de extinguirse), desgastar, perecer, sucumbir, desaparecer, y que no pertenecería al ámbito de los productos desechables, sublime eternidad congelada, en la cultura de lo desechable, que es una materia espiritual inalcanzable exclusiva de los aristócratas con su servidumbre, de las clases altas con sus culos parados, que cagan desde arriba, desde lo alto. Y que la ilusión democrática, se tiene que decir "ilusión democrática", jamás lo/los bajará al suelo de lo efímero e irreconstituible, o subsuelo como quieran. Pertenecerá al templo-museo mercaderes-de-fe con sus antigüedades sacrílegas, poco tocadas por el oxígeno que respiramos, nuestro exhalo caliente y turbio. A la crítica hay que reiterarle con un taladro, no hace mas que ser un pilar de ese techo que resguarda las obras de la terrible pobreza de nuestra intemperie, nuestra desnudez, desordenada y caótica, de donde se ha querido huir desde el principio aterrados. Son una cosa y no van a dejar de serlo, por más pretensiones con las que adornen y adoren sus cosas, propiamente dichas, sus acciones que son cosas, cosas adorando cosas. ¿Fuego y rito? No desaparecerán. La necedad de resguardar sus tristes reputaciones, sus tres acontecimientos nimios. Desapareceré. Me esfumaré. Será hermoso.

  Soy, en el estricto énfasis de la lectura el conocimiento y el saber, pre S. y post S. Habría que añadir que S. era maestro de construcción (un albañil fornido, arquitecto). El método mayéutico una técnica de indagación de la verdad (la búsqueda y conducción hacia una supuesta verdad), la edificación de una verdad, la verdad de los que responden a la verdad, de los obreros puestos a título a ver crecer la verdad dada por sus respuestas, una verdad como correspondencia. Con cada pregunta yo puedo llevarlos a donde yo quiera de la mano, la pregunta inducida o la pregunta trampa del lenguaje o la pregunta cuyo sentido yo sé previamente, sé lo que pregunto y hacia dónde vamos. Así me he llevado yo, a mí, de preguntas a preguntas, sin agotar la posibilidad porque no se puede agotar la emanación sin fin. Ese último juicio a S., me es excesivo, simbólico, el que su vanidad le otorgue verdad a sus jueces para demostrar lo contrario e inclusive un poco más, la incertidumbre sobre la muerte, y la emancipación en la incertidumbre de la muerte, para apostillar su verdad, la verdad. Se otorgó a la postre, se sacrificó, fue en parte una apuesta engaño, y la ganó por más de dos mil años, lógicamente. Otra vez, la banalidad de nuestras consecuencias, consecutivas mismas copias de copias de copias, un mar de huellas. Toda indagación, averiguación, rastreo, de las causas. Todo uso de los efectos instalados en los dispositivos previamente probados, previamente armados. Jaulas. Para mí, esa actitud no hizo sino plantear y proponer más de veinte siglos de instauración de primacía de la verdad, la verdad de unos sobre los otros, legitimó el pensamiento y lo separo "del que no lo es" , lo que es es, lo que no es no es, con su lección constructiva, condenó a más de veinte siglos a realizar castillos de arena en el cielo. La verdad, la verdad se repite, la rueda de la verdad, el molino. Irrefutable derribar esos titanes. La ley inflexible y la flexible. De que se han servido se han servido. Y vaya que se han servido…

  Ayer leí en F. P. Un poeta es un filósofo enfermo. Un filósofo es un hombre trastornado…

  …de cuando en la gran orquesta, nadie simplemente se para y se va. La gran sinfonía de la inercia, de la molicie. Si yo no estuviera aquí. ¿Dónde andaría? Estar, aquí nunca estuve.

   

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